Monotonía
Sé que prometí contaros todo lo que ha pasado en estos meses en los que he estado ausente, pero me he puesto a recordar y me ha parecido todo tan aburrido que, con vuestro permiso, dejaré que se pierda en mi cabeza con la esperanza de que termine por desaparecer de mi memoria.
¿Y mi vida actual? Aburrida, como siempre. Durante un par de semanas volví a los coqueteos con Paloma y, tras varios amagos, probamos a quedar. Pero no funciona. Nos reímos y eso, pero no saltan chispas, no hay esa química que busco, que necesito. Lo estuvimos hablando y ella me dijo que podía ser solo sexo, que ninguno de los dos necesitábamos ahora mismo una relación seria; podría haberle dicho que sí y haber aprovechado la ocasión de tener vida sexual, pero la propuesta me sonó a repetida, como si yo no fuese el auténtico destinatario de la misma. Está claro que tengo que dejar de ver House.
De Cristina no sé nada desde hace prácticamente 2 meses y mi hija tampoco; pasaron juntas la semana de Fallas y desapareció. Ni llamadas sorpresa, ni cartas, nada de nada. Pero volverá, seguro, porque siempre lo hace. Ocurrirá cuando menos lo espere, justo en el momento en el que esté seguro de que, por fin, puedo pasar página. Entonces, volveré a darme cuenta de cuanto me odio por haberla querido.
Y Cristinita, pues bien o eso me parece a mí; últimamente más distante, más preocupada, más mujer. Preadolescente perdida; tengo que sacarle las palabras con sacacorchos y suplicarle unas cien veces al día que baje esa dichosa canción que me martillea los oídos. A veces siento que la pierdo, que se aleja de mí, pero, cinco minutos después, vuelve a ser mi niña y se me tira encima para recordarme que estoy echando tripita y que debería plantearme en serio lo del gimnasio.
En fin, esa es mi vida y no tiene pinta de que vaya a mejorar; afortunadamente tampoco parece que vaya a ir a peor. ¡Viva la monotonía y viva los monótonos! Encima me acabo de dar cuenta de no tengo palabra; al final he hablado de lo que no iba a hablar, medio queriendo, medio sin querer. Será que empiezo a parecerme a alguien a quien no quiero volver a nombrar.
¿Y mi vida actual? Aburrida, como siempre. Durante un par de semanas volví a los coqueteos con Paloma y, tras varios amagos, probamos a quedar. Pero no funciona. Nos reímos y eso, pero no saltan chispas, no hay esa química que busco, que necesito. Lo estuvimos hablando y ella me dijo que podía ser solo sexo, que ninguno de los dos necesitábamos ahora mismo una relación seria; podría haberle dicho que sí y haber aprovechado la ocasión de tener vida sexual, pero la propuesta me sonó a repetida, como si yo no fuese el auténtico destinatario de la misma. Está claro que tengo que dejar de ver House.
De Cristina no sé nada desde hace prácticamente 2 meses y mi hija tampoco; pasaron juntas la semana de Fallas y desapareció. Ni llamadas sorpresa, ni cartas, nada de nada. Pero volverá, seguro, porque siempre lo hace. Ocurrirá cuando menos lo espere, justo en el momento en el que esté seguro de que, por fin, puedo pasar página. Entonces, volveré a darme cuenta de cuanto me odio por haberla querido.
Y Cristinita, pues bien o eso me parece a mí; últimamente más distante, más preocupada, más mujer. Preadolescente perdida; tengo que sacarle las palabras con sacacorchos y suplicarle unas cien veces al día que baje esa dichosa canción que me martillea los oídos. A veces siento que la pierdo, que se aleja de mí, pero, cinco minutos después, vuelve a ser mi niña y se me tira encima para recordarme que estoy echando tripita y que debería plantearme en serio lo del gimnasio.
En fin, esa es mi vida y no tiene pinta de que vaya a mejorar; afortunadamente tampoco parece que vaya a ir a peor. ¡Viva la monotonía y viva los monótonos! Encima me acabo de dar cuenta de no tengo palabra; al final he hablado de lo que no iba a hablar, medio queriendo, medio sin querer. Será que empiezo a parecerme a alguien a quien no quiero volver a nombrar.
He vuelto
Por fin he resuelto mis problemas tecnológicos y ya me es posible utilizar el blog.
Ahora es un poco tarde para empezar a contar, pero prometo informaros próximamente de los devaneos de los últimos dos meses.
Un saludo y muchas gracias a todos por vuestra infinita paciencia.
Jorge
Ahora es un poco tarde para empezar a contar, pero prometo informaros próximamente de los devaneos de los últimos dos meses.
Un saludo y muchas gracias a todos por vuestra infinita paciencia.
Jorge