Reencuentro
Cristina sigue demostrando interés por ver a la niña, así que no me quedó más remedio que hablar con mi hija para exponerle la situación. Me escuchó en silencio, moviendo levemente la cabeza y no dijo nada cuando terminé.
- Bueno, ¿qué te parece?
Suspiró. Se mantuvo sin pronunciar palabra hasta que yo, mirándola fijamente a los ojos, le exigí una respuesta. Cristina sabía lo que se jugaba, era consciente de que vería a su madre y luego ella volvería a marcharse, la dejaría de nuevo sola. Y no quería eso, no quería enfrentarse a una mesa vacía cuando ella se levantase para proseguir con la vida que había construido lejos de nosotros. Quizás por eso me puso como condición que la acompañase en aquel encuentro, para tenerme a mí cuando ella anunciase su partida.
Me pareció bien; significa que mi hija confía en mí, que sabe que yo no la dejaré, pero sabía que a su madre no le iba a parecer tan bien. Y no me equivocaba.
He hablado con ella esta mañana y me ha dicho que no (no quiere que yo escuche lo que tiene que decirle a su hija), que busque otra solución. Ha vuelto a las amenazas, a lo que diría un juez de la situación; me ha dicho que si no ve a su hija a lo largo de esta semana, lo mejor que puedo hacer es buscarme al segundo mejor abogado porque al mejor ya lo tiene ella.
Maldita zorra. Eso he pensado mientras hablaba por teléfono, sin poder soltárselo por mi hija. Estaba colérico con ella por como juega con nosotros y no podía estallar. Ya no puedo más con esto, pero no puedo mostrarme débil. Ella se me echaría encima si lo supiese.
Cristinita ha hablado con ella y le ha propuesto (sin consultármelo a mí) que nos veamos nosotros primero para acercar posturas (¿dónde ha aprendido ese vocabulario?); el siguiente paso será la reunión madre-hija que ella tanto desea. Y parecía tonta la niña.
Resulta que la condición para que ellas se vean es que yo me vea con Cristina primero, con lo que ello puede suponer para mi estabilidad. No me he podido negar, ni tampoco posponer el encuentro para prepararlo. Hemos (más bien han) quedado para comer hoy y hablar largo y tendido sobre la situación. Estoy nervioso, más aterrado que nunca. ¿Por qué tiene que volver a mi vida justo ahora?
- Bueno, ¿qué te parece?
Suspiró. Se mantuvo sin pronunciar palabra hasta que yo, mirándola fijamente a los ojos, le exigí una respuesta. Cristina sabía lo que se jugaba, era consciente de que vería a su madre y luego ella volvería a marcharse, la dejaría de nuevo sola. Y no quería eso, no quería enfrentarse a una mesa vacía cuando ella se levantase para proseguir con la vida que había construido lejos de nosotros. Quizás por eso me puso como condición que la acompañase en aquel encuentro, para tenerme a mí cuando ella anunciase su partida.
Me pareció bien; significa que mi hija confía en mí, que sabe que yo no la dejaré, pero sabía que a su madre no le iba a parecer tan bien. Y no me equivocaba.
He hablado con ella esta mañana y me ha dicho que no (no quiere que yo escuche lo que tiene que decirle a su hija), que busque otra solución. Ha vuelto a las amenazas, a lo que diría un juez de la situación; me ha dicho que si no ve a su hija a lo largo de esta semana, lo mejor que puedo hacer es buscarme al segundo mejor abogado porque al mejor ya lo tiene ella.
Maldita zorra. Eso he pensado mientras hablaba por teléfono, sin poder soltárselo por mi hija. Estaba colérico con ella por como juega con nosotros y no podía estallar. Ya no puedo más con esto, pero no puedo mostrarme débil. Ella se me echaría encima si lo supiese.
Cristinita ha hablado con ella y le ha propuesto (sin consultármelo a mí) que nos veamos nosotros primero para acercar posturas (¿dónde ha aprendido ese vocabulario?); el siguiente paso será la reunión madre-hija que ella tanto desea. Y parecía tonta la niña.
Resulta que la condición para que ellas se vean es que yo me vea con Cristina primero, con lo que ello puede suponer para mi estabilidad. No me he podido negar, ni tampoco posponer el encuentro para prepararlo. Hemos (más bien han) quedado para comer hoy y hablar largo y tendido sobre la situación. Estoy nervioso, más aterrado que nunca. ¿Por qué tiene que volver a mi vida justo ahora?
Perder
Llevo unos días de bajón; no tenía ganas de escribir y me he concentrado más que nunca en mi trabajo. Las cosas siguen igual por allí; el hospital sigue en su sitio, los compañeros continúan siendo los mismos y yo sigo siendo invisible a la humanidad. Más o menos como en el resto de mi vida.
Cristina me ha pedido ver a Cristina; la echa de menos y está dispuesta a todo para verla. Me ha amenazado con denunciarme si no acuerdo un encuentro entre ellas y no sé que hacer. ¿Estoy dispuesto a romper la estabilidad emocional de una niña de once años para evitar sus amenazas? ¿Estoy preparado para enfrentarme a ella a cambio de evitarle a mi hija el trauma de verla marchar?
Siempre he sido un cagón, un calzonazos y he tenido la costumbre de dejar que otros decidieran por mí. ¿Qué voy a hacer ahora? Nadie puede tomar esta decisión por mí, pero me da miedo meter la pata.
¿Y si, después de verla, Cristina quiere irse con ella? Me quedaría solo, perdería lo más importante de mi vida. ¿Puedo permitirme el lujo de no tenerla? ¿Puedo soportar otra derrota?
Cristina me ha pedido ver a Cristina; la echa de menos y está dispuesta a todo para verla. Me ha amenazado con denunciarme si no acuerdo un encuentro entre ellas y no sé que hacer. ¿Estoy dispuesto a romper la estabilidad emocional de una niña de once años para evitar sus amenazas? ¿Estoy preparado para enfrentarme a ella a cambio de evitarle a mi hija el trauma de verla marchar?
Siempre he sido un cagón, un calzonazos y he tenido la costumbre de dejar que otros decidieran por mí. ¿Qué voy a hacer ahora? Nadie puede tomar esta decisión por mí, pero me da miedo meter la pata.
¿Y si, después de verla, Cristina quiere irse con ella? Me quedaría solo, perdería lo más importante de mi vida. ¿Puedo permitirme el lujo de no tenerla? ¿Puedo soportar otra derrota?
La he visto
La he visto y se me ha acelerado el corazón.
La he visto y, durante unos segundos, he dejado de respirar.
La he visto y no he podido quitarle los ojos de encima.
La he visto y mentiría si dijese que no está más guapa que nunca.
La he visto y he sido incapaz de articular palabra.
La he visto y me he dado cuenta de cuanto la echo de menos.
La he visto y no he sido capaz de decírselo a Cristina.
La he visto y he vuelto a ser el mismo idiota de siempre.
La he visto y me he dado cuenta de que el perdedor de esta historia sigo siendo yo.
La he visto y, durante unos segundos, he dejado de respirar.
La he visto y no he podido quitarle los ojos de encima.
La he visto y mentiría si dijese que no está más guapa que nunca.
La he visto y he sido incapaz de articular palabra.
La he visto y me he dado cuenta de cuanto la echo de menos.
La he visto y no he sido capaz de decírselo a Cristina.
La he visto y he vuelto a ser el mismo idiota de siempre.
La he visto y me he dado cuenta de que el perdedor de esta historia sigo siendo yo.