Le vecchie del mio palazzo.
Hasta ahora no os las había presentado, pero como en toda casa antigua que se precie tenemos a nuestras ancianitas “con sus cositas”. Antes de seguir, que conste que aun no tengo predilección por ninguna –todo se andará-, pero por seguir un orden comenzare de mi planta hacia el portal.
El otro día salía a nomeacuerdodonde, y de repente por la escalera me pilla la primera venerable señora y me dice que si puedo entrar a su casa porque creía que había un hombre y no estaba muy segura, el caso es que ya sonaba rara la cosa. Pero claro, hay tenia que ir el de AFS (Ancianos Sin Fronteras) con la señora a buscar al extraño; hasta que me vio la chica que la cuida y me dijo que la señora estaba un poco demente, que ni caso. Cuando vuelvo a casa se lo comento a Fra, y me cuenta que por lo visto la buena señora a veces se pierde y se nos mete en casa, que otras te invita a café… Yo creo que a mi me hizo la prueba y como me habrá visto por la causa, la semana que viene la tengo aquí con el pretexto de que se ha equivocao, metiendo aquí la llave como por error, y a los cinco minutos me tiene enganchao pa los cornetti y el capuchino en su saloncito.
En el bajo, que esta poco mas o menos a la altura de la calle, justo al lado de la entrada del portal, 5 de cada 5 veces te encuentras a una señora con su bata haciendo las labores de portera oficiosa. ¡Ah! Y 4 de cada 5 tiene a alguien parao en la acera pasándole los partes de las calles adyacentes, porque ella tiene pinta de no moverse mucho de su palco en Sambuccuccio. Con esta es con la que mas me gustaría entablar amistad, la verda. Estaría bien para tomarle el pulso al barrio, y desde luego creo que ella es la persona indicada para iniciarme.
Y luego tengo una tercera, esta mas bien cincuentona, que me la he encontrao en el portal un par de veces. Esta en cuanto le dije que no era de aquí, y mira que ya llevamos un par de minutos de conversación, comenzó a hablarme como si mi problema fuera de retraso mental: silaba a silaba, verbos en infinitivo… Me entraron ganas de decirle algo asi como: "Señora soy español, no imbécil, y llevamos dos minutos de sermón para que dejara el tabaco entre otros temas, ¿¿no me considera aún apto en su idioma??", pero en fin, no se puede ser asi de hijo puta y la buena señora seguro lo hacia con todo su corazón. No creo que nadie hable como los indios en su idioma por gusto o hacerle la gracia al guiri, ¿o si =?
El otro día salía a nomeacuerdodonde, y de repente por la escalera me pilla la primera venerable señora y me dice que si puedo entrar a su casa porque creía que había un hombre y no estaba muy segura, el caso es que ya sonaba rara la cosa. Pero claro, hay tenia que ir el de AFS (Ancianos Sin Fronteras) con la señora a buscar al extraño; hasta que me vio la chica que la cuida y me dijo que la señora estaba un poco demente, que ni caso. Cuando vuelvo a casa se lo comento a Fra, y me cuenta que por lo visto la buena señora a veces se pierde y se nos mete en casa, que otras te invita a café… Yo creo que a mi me hizo la prueba y como me habrá visto por la causa, la semana que viene la tengo aquí con el pretexto de que se ha equivocao, metiendo aquí la llave como por error, y a los cinco minutos me tiene enganchao pa los cornetti y el capuchino en su saloncito.
En el bajo, que esta poco mas o menos a la altura de la calle, justo al lado de la entrada del portal, 5 de cada 5 veces te encuentras a una señora con su bata haciendo las labores de portera oficiosa. ¡Ah! Y 4 de cada 5 tiene a alguien parao en la acera pasándole los partes de las calles adyacentes, porque ella tiene pinta de no moverse mucho de su palco en Sambuccuccio. Con esta es con la que mas me gustaría entablar amistad, la verda. Estaría bien para tomarle el pulso al barrio, y desde luego creo que ella es la persona indicada para iniciarme.
Y luego tengo una tercera, esta mas bien cincuentona, que me la he encontrao en el portal un par de veces. Esta en cuanto le dije que no era de aquí, y mira que ya llevamos un par de minutos de conversación, comenzó a hablarme como si mi problema fuera de retraso mental: silaba a silaba, verbos en infinitivo… Me entraron ganas de decirle algo asi como: "Señora soy español, no imbécil, y llevamos dos minutos de sermón para que dejara el tabaco entre otros temas, ¿¿no me considera aún apto en su idioma??", pero en fin, no se puede ser asi de hijo puta y la buena señora seguro lo hacia con todo su corazón. No creo que nadie hable como los indios en su idioma por gusto o hacerle la gracia al guiri, ¿o si =?
Comentario:
conociendote, te haras amigo de las tres con la primera cd estes aburrido te iras a tomar cafe y ademas con lo q a ti te gusta la hora del cafe con charla estoy segura de q sera mas de una vez por semana. La segunda es con la q mejor migas vas hacer y cotillearas y criticaras de todo el barrio con ella y en especial de la tercera ¡pobrecita lo q le va acaer contigo!. Con la tercera ademas de ser criticada a muerte con la segunda hablara bastante para poder sacarle informacion de ella y asi poder criticarla (perdon se me ha olvidado q nosotros no criticamos sino comentamos)asi q rectifico para poder comentarla con la segunda mas profundamente!
Por favor mantednos al dia con tus conversaciones con las señoras!!!!
Por favor mantednos al dia con tus conversaciones con las señoras!!!!
Comentario:
Lo de la última ancianita me recuerda cuando llegué yo a Cambridge en el 80 y no entendía nada de lo que decía mi landlady, una viejita delgaducha con mala leche, que respondía al nombre de Mrs Sheldrake. Vivía en Milton Road, una de esas calles larguísimas inglesas, medio carreteras, medio avenidas residenciales repletas de jardines supercuidados a ambos lados. El de la Sheldrake tenía un garaje con una puerta pintada de lila, la mar de coqueta. No se usaba tal garaje para nada, pero ella presumía de lila. Era tacaña con ganas, y me daba de comer unos exiguos trozos de carne montados sobre una peana de patatas rodeada de guisantes (eso en el mejor de los casos); y sólo me dejaba bañarme una vez a la semana, porque no había ducha. Así que tenía que lavarme por partes en la bañera y rapidito. A todo esto, mi único compañero de albergue era un japonés que flipaba con los casettes de una colección enorme de música que escuchaba a todas horas. El japo tenía además un brazo más corto que otro, y era un poema verlo andar en bicicleta haciendo esfuerzos por que el manillar no se le desviase hacia el lado del brazo corto... Pero a lo que íbamos: yo no le entendía ni papa a Mrs Sheldrake, aunque sus nietecitos pelirrojos hablaban un inglés escrupulosamente correcto que les encantaba enseñar a aquel español ignorante. Así que la cosa no parecía que tuviera que ver con el acento del lugar. Cuál no sería mi sorpresa cuando la viuda Sheldrake me confesó un día que debido a no sé qué accidente ¡le faltaba MEDIA lengua!Seguro que se la había comido por no soltar unas libras...Y yo volviéndome loco y pensando que todo el inglés que había estudiado en mi vida estaba completely wrong... El caso es que ante aquella sobredosis de taras físicas, y semejante cúmulo de delicias para el oído y la vista, decidí mudarme al famoso YMCA, que era mixto y no gay, como podría parecer en un principio, y en cuyo hall el día que yo llegué una española no hacía más que repetir en conserjería: "I cunt, I cunt" (yo coño, yo coño), en vez de "I can´t, I cán´t" (no puedo, no puedo)ante el estupor de tanto cristian@ de pega. No sé que sería lo que "no podía", pero desde luego hablar inglés le costaba, pobre... Cosas veredes Mio Cid, que harán fablar las piedras...





