MADE IN ITALY.
Menudo año que llevo, es que no me puedo quejar por nada, solo me falta empezar a quejarme de que me salga todo bien, para colmar el vaso tanto como mi última aventura. Resulta que un día con las coñas me da por dejar currículo en tiendas a ver si encontraba un curro pa los sábados y así y no llegar a una depresión por no tener nada que hacer más que buscar algo pa al menos asi rellenar el exceso de hueco ocioso en mi existencia. Llego a una de ropa para chicos y me dicen que genial, que la señora que tenían se ha caído y que si quiero empiezo al día siguiente. Yo a cuadros. Encima para mas INRI había mentido y puse en el CV que había currado en Pull and Bear.
Pues nada, al día siguiente que empecé y ahí que sigo, porque según me dijo mi jefe al tercer día, además de currar bastante, de vender bastante, hablaba tambien bastante todos los idiomas del mundo civilizado. Al principio mas perdió que un pulpo en un garaje, pero luego me puse a aplicar un poco de sentido común y tarde poco en hacerme a mi nueva labor. Menos mal que uno sirve pa todo y antes de monja también fue una puta y lo mismo pa un roto que pa un descosio que se suele decir. Total, que comenzó mi aventura al otro lado de la tarjeta.
¡Quería hacer de mi nuevo empeño una labor social! Intente hacer de mi puesto una cátedra del buen gusto e intentar encarrilar a tanto hortera perdio que me llegaba dándole algo mono, sencillo y a la par elegante, pero al final no había forma, el que es chungo vistiendo, chungo sera. Así que desde que entendi aquello, además de vender me dedico a la psicología del mal gusto con mucha resignación.
Luego esta la venta por signos. Veras, que no es que la tienda este orientada a los sordos, no; que por otro lado estaria genial. Es que además de los idiomas del mundo civilizado están el chino, el japonés, el serbio, el griego y las personas que no hablan mas que uno y encima de esos que aun no tuve tiempo de aprender. Así que nada, como me llegue un nacional de estos; ahí que me pongo a hacerle el mono, sacándole las cosas y poniéndole caras y manos –esto de las manos lo tome prestado de la fraseología basica del italiano- en plan: te queda genial, otra talla mas mejor?? Y si no lo ves muy convencido pues a gritarle que aquello es: MADE IN ITALYYYYY, FASHION ITALYYYYY. No se me resisten, en especial los moros y los japoneses –a estos ahí que me pongo ha hacerle reverencias con todo el morro del mundo-. Entre mis logros como comercial, además de vestir de arriba abajo esta el haber encasquetado el reloj a juego con la ropa que ya es como la repollay cuando mi jefe moja los pantalones.
Y bueno, luego están los italianos. Genero a parte. A estos directamente les saco lo que yo no me llevaría de la tienda. En plan que se prueban un pantalón rojo a lunares y luego me piden una camiseta para combinarla, pues directamente me voy a por lo rosa chicle a rayas o lo negro y verde en cuadros. Con la táctica de yo no me lo pillaría ni muerto, también me he acabado ganando a estos. ¡Hasta a las difíciles mammas italianas me he llevar al huerto! Todo sea dicho porque me rebajo ya hasta limites insospechados y les hago hasta de modelo con las tallas –al principio por petición y ya porque me ofrezco de motus propio-, ya que al parecer tengo la misma figura que el 75% del país –yo que siempre me tuve por gordito del 15% marginal-.
Total, que entre desfiles, hablar en 4 idiomas todos los días, fliparlo con mi jefe y sus batallas, mi compi la Tere a la que al final le estoy cogiendo cariño, los bailes que me marco con la música a toda hostia que tenemos tol día, la asesoria estilística, encima cobrando y hasta fumando menos, una vez mas, mas feliz que una lombriz.
Pues nada, al día siguiente que empecé y ahí que sigo, porque según me dijo mi jefe al tercer día, además de currar bastante, de vender bastante, hablaba tambien bastante todos los idiomas del mundo civilizado. Al principio mas perdió que un pulpo en un garaje, pero luego me puse a aplicar un poco de sentido común y tarde poco en hacerme a mi nueva labor. Menos mal que uno sirve pa todo y antes de monja también fue una puta y lo mismo pa un roto que pa un descosio que se suele decir. Total, que comenzó mi aventura al otro lado de la tarjeta.
¡Quería hacer de mi nuevo empeño una labor social! Intente hacer de mi puesto una cátedra del buen gusto e intentar encarrilar a tanto hortera perdio que me llegaba dándole algo mono, sencillo y a la par elegante, pero al final no había forma, el que es chungo vistiendo, chungo sera. Así que desde que entendi aquello, además de vender me dedico a la psicología del mal gusto con mucha resignación.
Luego esta la venta por signos. Veras, que no es que la tienda este orientada a los sordos, no; que por otro lado estaria genial. Es que además de los idiomas del mundo civilizado están el chino, el japonés, el serbio, el griego y las personas que no hablan mas que uno y encima de esos que aun no tuve tiempo de aprender. Así que nada, como me llegue un nacional de estos; ahí que me pongo a hacerle el mono, sacándole las cosas y poniéndole caras y manos –esto de las manos lo tome prestado de la fraseología basica del italiano- en plan: te queda genial, otra talla mas mejor?? Y si no lo ves muy convencido pues a gritarle que aquello es: MADE IN ITALYYYYY, FASHION ITALYYYYY. No se me resisten, en especial los moros y los japoneses –a estos ahí que me pongo ha hacerle reverencias con todo el morro del mundo-. Entre mis logros como comercial, además de vestir de arriba abajo esta el haber encasquetado el reloj a juego con la ropa que ya es como la repollay cuando mi jefe moja los pantalones.
Y bueno, luego están los italianos. Genero a parte. A estos directamente les saco lo que yo no me llevaría de la tienda. En plan que se prueban un pantalón rojo a lunares y luego me piden una camiseta para combinarla, pues directamente me voy a por lo rosa chicle a rayas o lo negro y verde en cuadros. Con la táctica de yo no me lo pillaría ni muerto, también me he acabado ganando a estos. ¡Hasta a las difíciles mammas italianas me he llevar al huerto! Todo sea dicho porque me rebajo ya hasta limites insospechados y les hago hasta de modelo con las tallas –al principio por petición y ya porque me ofrezco de motus propio-, ya que al parecer tengo la misma figura que el 75% del país –yo que siempre me tuve por gordito del 15% marginal-.
Total, que entre desfiles, hablar en 4 idiomas todos los días, fliparlo con mi jefe y sus batallas, mi compi la Tere a la que al final le estoy cogiendo cariño, los bailes que me marco con la música a toda hostia que tenemos tol día, la asesoria estilística, encima cobrando y hasta fumando menos, una vez mas, mas feliz que una lombriz.
Comentario:
Jajaja, me encantan las historias de Erasmus... Seguro que eres el centro de atención en la tienda, juas. Suerte y que vendas mucho
Comentario:
Jo pues menuda en la que te has metido, pero si como dices, ganas dinero, fumas menos y te diviertes, ¡yo me apunto! Un abrazo.
Comentario:
Eso de ser erasmus, lo tengo que probar...





