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Vente pa Malasia Pepe
Blog que nació en Roma y desde entonces me ha seguido hasta Kuala Lumpur.
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Aventuras y desventuras de un joven de la Provincia con variados recursos. Hoy aquí y mañana... pues allí.
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Un cassino della Madonna.
En primer lugar, siento mi prolongada ausencia, pero el viajecito a Florencia ha descolocado un poco más si cabe mi ajetreada vida de becario erásmico. Cuando acabe de escribir el post del viaje y elegir también las fotos que lo ilustren lo colgare todo. Prometo además que será esta semana.

Y ahora en segundo, retomemos la actualidad de mi vida. Anoche definitivamente tenia que salir, de hecho desde el jueves ya estaba que bailaba hasta con la sintonía del telegiornale. Así que nada, tras el conclave de rumbosos la opción fue el Allien, una discoteca cerquita de casa con tres plantas: una de rock, otra de pachangueo y otra de house. El panorama mas o menos típico nacional: italianas guarras y feas o estúpidas y guapas, además de los imprescindibles italianos babosos (perdí la cuanta de los rescates de damas en apuros en el 5º).

Nos echaron a las 4, llovía y el único taxi que encontramos no nos quería llevar a casa porque era muy cerca –menudo perro usurero-, así que nada: a patitas a casita cantando bajo la lluvia. Llegamos a cubierto, desayunamos y empezó la rifa de camas porque las nenitas estaban cansadas y con pocas ganas de esperar al metro en vela. En principio pensamos que si yo dormía con Elena, Ro podía hacer lo mismo con Paco, Olalla con Marco e Isabel con Marco el calabrés que también estaba en casa esa noche. Al final la distribución fue la de “maricón el último” porque a estas les daba palo meterse a las 5 de la mañana en la cama de los niños por la cara, así que nada, Olalla aprovecho el desvelo de Elena que estaba desde hacia rato en mi cama y le quito el sitio. Yo viendo el panorama y que me quedaba sin hueco si no corria, me tire volando a mi camita con ella y en 0,2 llegó la Ro que había ido a quitarse las lentillas. Isabel se fué a casa y según me dijo Marco esta mañana la pobre Elena acabó en el suelo con un manta, mi plumas y el cojín de Mudito. Menudo panorama Dios.

Después de comer con Olalla, la única superviviente al medio día de la Gran Cama, la tarde más o menos ha sio la de un típico domingo lluvioso: algo de marujeo, vistazito a la prensa, un poco de hueveo por interne… Y un último show pa completar la jornada. Resulta que aquí una vez que se presentan (siempre con un apretón de manos) el saludo normal son dos besos, tanto entre niñas como entre niños. En total, que se iba un amigo del Paco que había cenado en casa y venía a despedirse. Me levanto de la cama, le voy a dar la mano y veo una maniobra de aproximación de su cara mientras que me ofrece también la mano. Me quedo pensando con cara de quécoñopasa, recuerdo lo de los besos. Reacciono, voy a besarlo pa que vea que integraíssimo que estoy en su país. Me lío aún más porque aquí los dan al revés, es decir, de derecha a izquierda. El follón está a la altura del de la pata de un romano. Resultado: casi le como la boca al otro y en general un saludo muy extraño, como muy empalagos con tanto roce… ¡qué cassino Santa Madonna! Ha sio el saludo que más cara de gilipollas me ha dejao nunca, davvero.
No