Roma, casa dell´Europa.
Mañana de nuevo seré el centro del mundo, espero estar a la altura de la situación. Hace una eternidad que no me encontraba en un lugar de honor así, por poco casi más de dos milenos. Vendrán gentes de mucha entidad, cosa a la que solía estar habituada en los tiempos en que todos los caminos llevaban a mí. Además, dictaba las modas del Imperio, miles de naves llegaban de nuestro mar a mi vecina Ostia con maravillas de las provincias, celebrábamos juegos de meses y meses… Todo el ajetreo de estas últimas semanas en torno a mi me hace sentir nostalgia de los momentos pasados. Entonces si que era el epicentro.
Creo que mis nervios se deben a las distintas circunstancias en que se me devuelve a mi lugar. En los tiempos antiguos yo por mi misma era la importante; ahora lo seré en reconocimiento a quien fui, no por quien ahora soy: vieja decrépita testimonio de que cualquier tiempo pasado fue mejor (quizás por mirar al presente con los ojos del pasado).
Sin embargo estoy contenta e incluso me atrevería a decir que orgullosa. Fui el modelo de una forma colonizadora arrogante y respetuosa con los conquistados: jamás impuse mi lengua sobre ellos, ellos eran quienes se acababan subyugando a ella. Tampoco los obligaba a cobijarse a mi amparo, eran ellos quienes acaban deseándolo. Y así, miles y miles de cosas hasta el punto de que en mi tierra bien irrigada, Europa, aún me recuerdan como su génesis y mis descendientes me celebran hoy en especial.
Hoy todos, y más parientes antaño bárbaros, se reúnen para firmar una nueva pax, una Constitución para Europa en la estela de lo que un dia en mi comenzó. Esperemos que este nuevo proyecto para esta vieja tierra no necesite del riego de más sangre (ni tan siquiera del abono de palabras malsonates) como antes preciso.
¡Ojalá todos los que mañana tendrán algo común que festejar lo hagan por siglos! Es mi sueño en la eternidad.
Creo que mis nervios se deben a las distintas circunstancias en que se me devuelve a mi lugar. En los tiempos antiguos yo por mi misma era la importante; ahora lo seré en reconocimiento a quien fui, no por quien ahora soy: vieja decrépita testimonio de que cualquier tiempo pasado fue mejor (quizás por mirar al presente con los ojos del pasado).
Sin embargo estoy contenta e incluso me atrevería a decir que orgullosa. Fui el modelo de una forma colonizadora arrogante y respetuosa con los conquistados: jamás impuse mi lengua sobre ellos, ellos eran quienes se acababan subyugando a ella. Tampoco los obligaba a cobijarse a mi amparo, eran ellos quienes acaban deseándolo. Y así, miles y miles de cosas hasta el punto de que en mi tierra bien irrigada, Europa, aún me recuerdan como su génesis y mis descendientes me celebran hoy en especial.
Hoy todos, y más parientes antaño bárbaros, se reúnen para firmar una nueva pax, una Constitución para Europa en la estela de lo que un dia en mi comenzó. Esperemos que este nuevo proyecto para esta vieja tierra no necesite del riego de más sangre (ni tan siquiera del abono de palabras malsonates) como antes preciso.
¡Ojalá todos los que mañana tendrán algo común que festejar lo hagan por siglos! Es mi sueño en la eternidad.
Comentario:
Q BONITO HIJO!!!!!!!





