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Vente pa Malasia Pepe
Blog que nació en Roma y desde entonces me ha seguido hasta Kuala Lumpur.
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Aventuras y desventuras de un joven de la Provincia con variados recursos. Hoy aquí y mañana... pues allí.
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El chacacha del tren (desde la Provincia).
Mientras me tomaba una copa con Volador disfrutando de la bahía iluminada me contó que se iba a Barcelona. Lo habitual en la Provincia es tener tu capital de referencia pa las escapadas urbanitas: Sevilla, Málaga, Madriz, Barcelona… Hasta ahí todo bien.

La sorpresa llegó cuando me dijo que se iba en tren. Pepe Jet Lowcost, puso el grito en el cielo: que si es una pérdida de tiempo, incomodo a más no poder… En definitiva, a mí donde esté el avión, me sobra el resto.

Sin embargo, Volador me convenció con su argumento: iba de vacaciones, no tenía ninguna prisa, y uno así disfrutaba más del camino, del viaje y de la experiencia.

Y lleva más razón que un Santo. Muchas veces nos empecinamos en correr cogiendo el atajo más rápido, perdiéndonos seguramente las mil sorpresas del camino más largo (y quizás también más grato). En los viajes, en las relaciones…

¿Por qué no dejo de tomar atajos? Quizás algún día, cuando halla llegado al final, me de cuenta de que pude haber perdido mi verdadera última etapa en algún alto del camino.

Vocación de la semana: merchandiser.
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Madrid-Provincia-Berlín-Madrid-Provincia-¿…?
Holaaaa, ¿hay alguien por ahí? Aquí seguro que no, probablemente ya me habré movido como se pude deducir del titulo del post.

Final y oficialmente ya soy Licenciado en Derecho y Ldo. en Economía. Menuda alegría. Tanta, tanta, como para haber estado 48 horas celebrándolo sin parar nada más que el rato de la cabezadita que me di en casa de Paul. Luego más cenas, besos, felicitaciones, regalitos… Que guays, si llego a saberlo acabo antes.

Después del jolgorio tocó volver a la realidad de la Provincia y mi nueva vocación (la de profe). La experiencia de las prácticas fue de lujo. Empecé algo nervioso con esos 40 ojos clavados en mí, pero como me había currado la clase la cosa no podía ir más que bien me repetía una y otra vez. Y tanto fue así que a los alumnos no les importo quedarse 10 minutos de su descanso para que acabase lo que me había propuesto explicarles.

Al final les pase un cuestionario anónimo para que evaluasen la experiencia y comentaron que les había resultado amena, divertida y útil. Alguno se lanzó a la piscina y me recomendó una tila. Puñetero niño… ya me gustaría verlo a él dando su primera clase.

¿Qué mejor manera de cerrar un ciclo que descansar para lo que venga? Ninguna. Agarre mis bártulos y me fui unos días a Berlín con Agri y la Austraquia.

Berlín en 5 puntos:

1.- Si tienes un idioma que suena a bronca no puedes hablarlo encima con mala cara. Señores berlineses, un consejo, las sonrisas no cuestan nada y valen mucho.

2.- El hostal de escándalo. Borrachas estonias que iban sólo a salir por la noche, japos modernísimos… Hasta la periodista que envió la CNN a cubrir la Berlinale estaba allí.

3.- Un diez para sus tiendas. Después de las que me descubrió Paul en Conde Duque llevaba tiempo sin ver juntas más de dos que me gustasen (y eso que los dos últimos años los pase en Italia).

4.- ¿Qué el British Museum, Louvre y el Metropolitan te hacen pensar que hay mucho chorizo global? Pues añade a la lista a los alemanes. Impresionante lo que tienen en la Isla de los Museos y lo bien expuesto que está todo con sus audio guías gratuitas incluso. Merece la pena sacarse el pase de 3 días.

5.- Un ultimo consejo: Loch auf – augen zu! A esto -que me niego a poner traducido- y a preguntar por el toiletten con cara de circunstancias es a todo lo que llegó mi alemán.