¿Saben por qué dicen por ahí que Tenerife es la octava estrella de la bandera venezolana?
PORQUE LO ES.Tenerife no es solamente una bella isla con gente formidable, sino que además es un lugar donde venezolanos y tinerfeños se confunden como los granos de arena. El acento, las costumbres, la música, el vocabulario, el ritmo y el sabor son sólo uno de las muchas semenjanzas que encontramos entre 2 tierras separadas por más de 8 horas de vuelo.

Lo que más me impresionó al llegar al aeropuerto de Tenerife son las montañas. El paisaje esta repleto de acantantilados y piedras afiladas que chocan contra el mar. Desde casi cualquier lugar de la isla y cuando la calima lo permite se puede divisar el imponente cono del Teide (3.718m.), el punto más alto del territorio español.
Esta isla de origen volcánico alberga playas de arena negra como el azabache. A pleno sol del medíodía esta arena puede alcanzar temperaturas de más de 45ºC, por lo que es aconsejable usar chanclas o "chancletas" para no quemarte los pies.
El lugar que más me llamó la atención de mi corta visita fue el pueblo de
Garachico. Ubicado en el noroeste de la isla este pueblo de montaña se encuentra a la orilla del mar. Además de tener una estatua de Simón Bolívar en medio de la plaza central y una placa de agradecimiento del Gobierno Venezolano en los años 60, Garachico tiene
piscinas naturales de agua de mar.
Con la ayuda de las escaleras ubicadas estratégicamente a lo largo de la costa rocosa, te sumerges en un agua cristalina y de poca profundidad. Puedes pasarte el día en las
piscinas o en una pequeña playita escondida al final de un valle. Y la mejor recomendación para comer es un restorante venezolano donde hacen unas arepas de carne mechada de quitarse el sombrero.
Lo poco que he conocido de Tenerife me ha encantado. Lo que más me gustó fue la gente. El ambiente de isla se siente por todos los poros. Hay tranquilidad, felicidad, armonía. Me imagino que los tinerfeños tendrán sus problemas como el resto de los españoles, pero evidentemente el clima y la playa ayudan a llevarlos mejor.
¡Y ADEMÁS ES BARATO!
Tomarse un café en una terraza en pleno atardecer:
50 céntimosBeberse una copa de cacique con cocacola en una discoteca de salsa:
3 eurosComer en un restaurante típico de la isla papas arrugadas, pescado, vino, pan, café y postre:
6 euros.
Viajar a Tenerife ha sido reencontrarme con mis raíces. La mayoría de sus habitantes tienen familia en Venezuela o saben de alguien que la tiene. Y es que vivir en Tenerife es como vivir en la Venezuela del primer mundo. Playas cuidadas, temperatura de verano todo el año, servicios públicos eficientes, hoteles 5 estrellas y mucho más.