Y LA GANADORA ES... ¡MISS VENEZUELA!
¡Cuántas veces hemos soñado con ese anhelado momento!, el momento en que la venezolana con los ojos sorprendidos y llorosos, una mano en la boca y la otra en la corona se convierte en la representante mundial, universal o internacional de nuestro querido país.
Según la organización
Miss Venezuela nuestras señoritas han ganado a lo largo de la historia más de 70 coronas mundiales de belleza e innumerables clasificaciones en los diferentes certámenes internacionales. Hubo inclusive una oportunidad en la que hemos ganado varias coronas de diferentes certámenes en el mismo año, todo un record guiness.
Alicia Machado, Miss Universo 1996¿Cómo podemos tener tanto éxito? ¿Cuál es el misterio que envuelve a la belleza venezolana? En primer lugar la
tradición y en segundo la
preparación. Esta claro que no todos los países del mundo tienen una escuela oficial patrocinada por grandes empresas del sector privado que enseñan a niñas desde los 13 y 14 años a ser modelos profesionales. Sí, lo han leído bien, desde los 13 años.
Las modelos venezolanas que desfilan en los certámenes de belleza no sólo se han preparado físicamente en un gimnasio, muchas de ellas llevan toda una vida soñando con ese momento, la ilusión de ser una miss. Tanto así, que sus padres las inscriben en estas escuelas donde les enseñan a desfilar, a hablar en público y hasta las reglas de cortesía en banquetes y fiestas de la alta sociedad.
No hay que negar que la belleza venezolana tiene su origen en la mezcla de razas. Venezuela es un país de mestizos, negros, descendientes de españoles, italianos y portugueses. Una licuadora de continentes que dan frutos casi perfectos.
También hay que destacar que en el casting para ser una Miss participan miles de chicas de todas partes del país. Es una tradición popular y nadie va a perder la oportunidad de entrar.
Muchas de las chicas que entran al certamen pierden mucho peso, se someten a operaciones estéticas y hasta dejan sus trabajos, sus estudios y sus novios por conseguir el trono. La perseverancia y la entrega total nos han llevado a conseguir tantos triunfos. El día de la elección de la Miss Venezuela es como un domingo: no hay nadie en la calle. Todos se reunen a ver el concurso y rellenan sus quinielas con la favorita y venezolano que diga que no lo ha hecho
miente.
Si nuestros gobernantes utilizaran nuestros recursos con la mitad del empeño con el que preparamos a nuestras misses, sin duda Venezuela sería número uno en todos los aspectos.