
El Presidente de la República
Bolivariana de Venezuela ha tenido una desafortunada idea:
Cambiar el diseño de la bandera de Venezuela.
Primero tuvimos que aceptar que cambiara el nombre del país y ahora así como así se le ocurre agregarle otra estrella a nuestra adorada bandera. Y yo me pregunto, ¿LUEGO QUÉ? ¿República Socialista Bolivariana? porque a este paso si a Chávez le da la gana tendremos en la bandera la mísmisima foto de la morrocoya comiendo helado. UN POQUITO DE PORFAVOR.
Está claro que la decisión de revisar la Ley de Símbolos Patrios no es más que un capricho de nuestro nada querido presidente. Es decir, que por lo que imagino se tendrá que gastar dinero en la confección de nuevas banderas, modificación de carteles y demás lugares donde aparezca nuestro símbolo patrio.
¿Acaso no se podría invertir ese dinero para tapar los megahuecos que día a día destrozan nuestros carros?
O por ejemplo, se podría usar ese dinero para pagarle la inscripción en la universidad a alguno de los diputados chavistas que bastante falta les hace. ¿Que tal si el mísmisimo Hugo Chávez utiliza ese dinero para pagarse un curso de Administración de Empresas? ¿y qué tal un psicólogo? ¿Unas vacaciones sin retorno a Mongolia?
Lamentablemente no hay nada que se pueda hacer. Cada día nos frustramos más al ver la decadencia en la que se ha visto envuelto nuestro querido país por culpa de la ambición desmedida de una persona con poder.
Esperemos que Chávez se le iluminen las ideas en sueños y decida respetar lo poquito que nos queda. ¿Es mucho pedir?