11 DE ABRIL DE 2002.
Caracas tiembla. Miles de venezolanos se lanzan a la calle armados de banderas, cacerolas y consignas.
"¡Ni un paso atrás! ¡Fuera!, ¡Ni un paso atrás! ¡Fuera!" La autopista está a rebosar. Se calculan más de un millón de personas marchando en contra del presidente y a favor de su renuncia.
Ya no aguantamos más. Nos reunimos todos en la sede de PDVSA (Petróleos de Venezuela) donde una tarima estaba decorada con la bandera de Venezuela. Personajes destacados de todos los ámbitos del país hablaban al pueblo, ya es hora de que se vaya Chávez. Políticos, actores, ingenieros, escritores, todos unidos por una misma razón, exigir lo que nos pertenece, una petición de renuncia hacia un funcionario que no está cumpliendo con lo que prometió y que atenta contra los derechos humanos.
Vista de la marcha Nos movemos. Hemos decidido dirigirnos hacia el palacio presidencial, si Chávez aún no se ha dado cuenta que la mayoría de la población no lo quiere esta es nuestra oportunidad. Que abra la cortina y se asome al balcón. Venimos en son de paz, no estamos haciendo nada malo, simplemente le queremos demostrar quien manda en Venezuela :
el pueblo.
Poco a poco nos vamos acercando al centro de la ciudad, nunca había visto tanta gente junta, me monto encima de una baranda y veo miles y miles de cabezas que se pierden en el horizonte, se me eriza la piel, que bien lo estamos haciendo , Chávez se va a enterar.
Pasa el tiempo, y luego de una larga caminata finalmente nos adentramos en la ciudad, el ambiente se pone tenso. Grupos de chavistas (adeptos al gobierno) nos esperan al final de la calle, justo detrás de una pared de la guardia nacional. "¡No pasarán!, ¡no pasarán!" nos gritan arropados por los funcionarios.
De pronto
confusión, los guardias nacionales empezaron a lanzar bombas lacrimógenas, la gente corría, "¡están disparando!". Habían francotiradores en los edificios cercanos a la marcha disparando contra las personas. Y no era casualidad que los muertos tuvieran tiros en la cabeza. ¡Era una emboscada!
Yo tuve la suerte de meterme en el metro antes de llegar justo al centro, la estación fue cerrada 10 minutos después de que me bajé a buscar mi coche. Volví a casa y en la calle reinaba la confusión, ¿qué estaba pasando? La radio estaba en cadena. Lo único que se escuchaba era una alocución del Presidente Chávez.
Guardia Nacional golpeando a una joven DESINFORMACIÓN En los momentos más intensos del tiroteo Chávez lanzó
oportunamente una cadena nacional. Tanto la radio como la televisión sólo podían transmitir (por orden presidencial) el mensaje que Chávez había grabado previamente.
Momentos más tarde, las cadenas privadas cortaron la pantalla en dos, era urgente mostrar lo que sucedía en Caracas, una verdadera masacre. Los periódicos sacaron a la calle un EXTRA, los militares estaban atentos, la situación era crítica.
La noche del 11A fue una de las noches más largas que he vivido. Me encerré en casa, no sabía lo que podía pasar. Las televisiones internacionales hablaban de un supuesto golpe de estado, los militares se habían hecho con el poder en vista de las atrocidades cometidas por el señor Chávez.
Un grupo de personas encabezadas por el ciudadano Carmona Estanga, decreatron la abolición de todos los poderes públicos y la organización de un gobierno provisional vigente hasta el día de las elecciones. Según un militar muy cercano a Chávez y con larga trayectoria profesional, éste había renunciado voluntariamente, y en un acto notorio y público se promulgó dicha renuncia. Chávez fue llevado esposado al aeropuerto La Carlota. Hugo Rafael estaba nuevamente
preso.
El camino equivocado A decir verdad las cosas no se hicieron bien, Carmona Estanga se apresuró en sus decisiones y no consultó lo suficiente sus famosos decretos. Los militares, en vista de su excedencia de poder no vieron otra alternativa que devolver a Chávez a su trono.
¿QUÉ PASO? pues un verdadero desastre. Venezuela perdió la oportunidad de liberarse del tirano de Chávez por culpa de una mala organización y falta de cohesión entre la oposición. El día 11 de Abril fue uno de los días más tristes para la democracia venezolana. A partir de entonces Chávez se ha asegurado de perseguir , encarcelar y desaparecer a todo aquél que haya tenido que ver con su supuesta dimisión y todo aquel que diga expresamente que está en su contra.
Hablar de la injusticia que reina en Venezuela no tiene fin. No quiero ser pesimista pero solo un milagro nos puede sacar de ésta. Venezuela es demasiado grande y los venezolanos somos demasiado valiosos como para que nos dejemos atropellar por un personaje como Hugo Chávez, pupilo de Fidel Castro.
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