Carta a los Reyes Magos
Queridos Reyes Magos:

Aun resultando esta carta tan absurda como las propias fechas en las que nos encontramos, y teniendo en cuenta mi reticencia al nacimiento del niñito, al seguimiento de la estrella o a los regalos absurdos que le llevasteis a éste cuando nació (a ver para que quiere un recién nacido oro, incienso y mirra), este año he decidido echar el resto y exponeros mis deseos para el nuevo año, a ver que pasa... (de perdidos al río)
Si bien yo creía que el 2006 no podía ser peor que el 2005, resultó que la palabra 'peor' puede tener un valor mucho más alto del que yo pensaba y el 2006 ha estado, sino peor, en otra variedad de malo, muy malo.
Pero aun así, ha tenido cosas buenas que, aunque no llegan a cubrir las malas tanto como desearía (y lo deseo con todas mis fuerzas), han ayudado a que, al menos, no me haya pegado un tajo en las venas y acabado con todo…
• He conocido a gente nueva que me ha llenado de esperanza y de ilusiones cuando ya creía que todo eso no era más que la puta utopía que esperamos todos en esta vida. Gente que ha suavizado el dolor tan amargo que se te queda en el cuerpo cuando un desgraciado te rompe el corazón de la forma mas cruel y despiadada. Personas muy especiales y en especial una persona.
• He podido darme cuenta, una vez más, de quienes son mis amigos y comprender que cuando me encuentro mal no me hace falta buscarlos porque son ellos los que vienen sin más y escuchan, abrazan, besan y hasta sermonean cuando es necesario.
• También he viajado y eso me ha ayudado tanto o más como conocer a gente. Aunque no he salido del territorio nacional, y teniendo en cuenta que mis expectativas este año eran ira a Roma y al Caribe (el eterno Caribe) y no se han cumplido, he viajado bastante: dos veces a Granada, dos a Cantabria y un viaje muy especial al centro de mi propio corazón. Este último… yo tampoco lo olvidaré nunca, lo prometo.
En estos tres puntos tan poco significativos para algunas personas, Queridas Majestades, se concentran mis alegrías, y también la mayoría de mis miedos, del 2006. Si, miedos, porque voy dando pasos tan inseguros que temo que en cualquier momento esas sensaciones felices que algún poder superior divino (o lo que sea) se ha dignado a concederme, se vaya a esfumar, como se han esfumado todas mis ilusiones hasta ahora.
Solo voy a pedir que en el 2007 se conserve esa poquita felicidad, ese es mi único deseo, porque al menos, en los recuerdos de esos momentos, en los rostros de esas personas nuevas y en las acciones de mis amigos, encuentro ese instante en el que todo me parece tan perfecto.

La frase de hoy: “EN CADA AMANECER HAY UN VIVO POEMA DE ESPERANZA, Y, AL ACOSTARNOS, PENSEMOS QUE AMANECERÁ” (Noel Clarasó)

Aun resultando esta carta tan absurda como las propias fechas en las que nos encontramos, y teniendo en cuenta mi reticencia al nacimiento del niñito, al seguimiento de la estrella o a los regalos absurdos que le llevasteis a éste cuando nació (a ver para que quiere un recién nacido oro, incienso y mirra), este año he decidido echar el resto y exponeros mis deseos para el nuevo año, a ver que pasa... (de perdidos al río)
Si bien yo creía que el 2006 no podía ser peor que el 2005, resultó que la palabra 'peor' puede tener un valor mucho más alto del que yo pensaba y el 2006 ha estado, sino peor, en otra variedad de malo, muy malo.
Pero aun así, ha tenido cosas buenas que, aunque no llegan a cubrir las malas tanto como desearía (y lo deseo con todas mis fuerzas), han ayudado a que, al menos, no me haya pegado un tajo en las venas y acabado con todo…
• He conocido a gente nueva que me ha llenado de esperanza y de ilusiones cuando ya creía que todo eso no era más que la puta utopía que esperamos todos en esta vida. Gente que ha suavizado el dolor tan amargo que se te queda en el cuerpo cuando un desgraciado te rompe el corazón de la forma mas cruel y despiadada. Personas muy especiales y en especial una persona.
• He podido darme cuenta, una vez más, de quienes son mis amigos y comprender que cuando me encuentro mal no me hace falta buscarlos porque son ellos los que vienen sin más y escuchan, abrazan, besan y hasta sermonean cuando es necesario.
• También he viajado y eso me ha ayudado tanto o más como conocer a gente. Aunque no he salido del territorio nacional, y teniendo en cuenta que mis expectativas este año eran ira a Roma y al Caribe (el eterno Caribe) y no se han cumplido, he viajado bastante: dos veces a Granada, dos a Cantabria y un viaje muy especial al centro de mi propio corazón. Este último… yo tampoco lo olvidaré nunca, lo prometo.
En estos tres puntos tan poco significativos para algunas personas, Queridas Majestades, se concentran mis alegrías, y también la mayoría de mis miedos, del 2006. Si, miedos, porque voy dando pasos tan inseguros que temo que en cualquier momento esas sensaciones felices que algún poder superior divino (o lo que sea) se ha dignado a concederme, se vaya a esfumar, como se han esfumado todas mis ilusiones hasta ahora.
Solo voy a pedir que en el 2007 se conserve esa poquita felicidad, ese es mi único deseo, porque al menos, en los recuerdos de esos momentos, en los rostros de esas personas nuevas y en las acciones de mis amigos, encuentro ese instante en el que todo me parece tan perfecto.

La frase de hoy: “EN CADA AMANECER HAY UN VIVO POEMA DE ESPERANZA, Y, AL ACOSTARNOS, PENSEMOS QUE AMANECERÁ” (Noel Clarasó)





