Suerte a todas!
Hola chicas, solo queria escribir en el blog para desearos mucha suerte en vuestras futiras andanzas.
Viva el cutrepiso! Maria tu piso no es el de la Pilu, eso es innegable, pero estas en breton, donde querias, a 10 minutos del curro, cerca de tu hermano y el resto de la bretonpandi. Seguro que vas a estar mas agusto que un arbusto, viendo a todo el mundo, conociendo gente y quedando con la sara a correr por el parque grande. Ya me parece que os veo.
Buen viaje! menudo mes te vas a pegar pajara! Espero que disfrute mucho, aprendas mucho y folles mucho. y que cuando vuelvas todo te sea favorable en la Plaza la madalena.Viva ese gobierno de izquierdas en borja!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Micropiso, microcohe, microvida. Vete preparando el micropiso para recibirnos pronto. Todo muy micro, muy micro, pero que vives en el centro de donosti, tienes un trabajo en el que te valoran y te pagan decentemente y coche propio. Seguro qu vas a estar de cojon en tu primer hogar no materno. Ya me lo imagino todo lleno de cds, cables y movidas electropoperas.
Viva el cutrepiso! Maria tu piso no es el de la Pilu, eso es innegable, pero estas en breton, donde querias, a 10 minutos del curro, cerca de tu hermano y el resto de la bretonpandi. Seguro que vas a estar mas agusto que un arbusto, viendo a todo el mundo, conociendo gente y quedando con la sara a correr por el parque grande. Ya me parece que os veo.
Buen viaje! menudo mes te vas a pegar pajara! Espero que disfrute mucho, aprendas mucho y folles mucho. y que cuando vuelvas todo te sea favorable en la Plaza la madalena.Viva ese gobierno de izquierdas en borja!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Micropiso, microcohe, microvida. Vete preparando el micropiso para recibirnos pronto. Todo muy micro, muy micro, pero que vives en el centro de donosti, tienes un trabajo en el que te valoran y te pagan decentemente y coche propio. Seguro qu vas a estar de cojon en tu primer hogar no materno. Ya me lo imagino todo lleno de cds, cables y movidas electropoperas.
Por hablar de todo un poco
Empiezo por algún lado, porque por algún sitio hay que tirar, en primer lugar esto no es ni una reclamación, ni una exigencia, ni una petición de nada, tan sólo es una explicación y no hay que descontextualizarla de ello, ni pensar en sentidos ocultos de mi mente enferma.
Sé que podéis pensar que esto es una pose, una actitud de “enfant terrible”, el llevar la contraria siempre, el apostatar, hacer un testamento vital, tonterías para reclamar ser diferente. Pero bueno...he leído esto por internet y creo que recoge bien mi punto de vista sobre el tema, cosas que no os sé explicar de otra manera.
La legítima exigencia de quienes en su «testamento vital» reclaman una «muerte digna» cobra pleno significado en el contexto de la distinción entre muerte y fallecimiento y fuera de él más bien nos parece retórica o metafísica.
La apelación al testamento vital es una mera petición de principio; pues lo que se discute es si la eutanasia es admisible o reprobable independientemente de la opinión del interesado en el momento de su testamento vital (tampoco porque alguien, en un testamento, haya dispuesto el asesinato de un tercero, hay que cumplirlo).
No decimos que cada cual no pueda disponer de sí mismo suicidándose: puede disponer, a veces, de hecho; pero la pregunta es si puede disponer de derecho, ética o moralmente.
Quien firma un «testamento vital» reclama el derecho a una muerte digna cuando se encuentra en estado de reclamar, es decir, cuando como persona es capaz de prolepsis que anticipan el tiempo posterior a su muerte, es decir, cuando la persona, antes de su fallecimiento, puede prever la muerte de su individualidad y sabe que, sin embargo, la sobrevive de algún modo.
Pero, ¿qué puede importarle a él cuando está reducido a la condición de individuo en coma terminal la «muerte digna»? Nada salvo lo que le importe como persona que no quiere «morir como un perro».
Le importa como persona que «teatralmente» se representa a sí mismo, al redactar su testamento, como un individuo que está siendo contemplado por otras personas. «No querer morir como un perro» es tanto como querer ser reconocido al morir como persona por las personas de su entorno, es tanto como reclamar una ceremonia funeral en la cual su retrato, o sus obras, sacudan, aunque sean por unos instantes, las aguas estancadas de las otras personas y dibujen en ellas algunas ondulaciones más o menos recurrentes.
¿Qué otra cosa puede significar el derecho a una muerte digna como un concepto contradistinto a la mera anestesia? Se ha llegado a la ramplona reducción subjetiva de la «dignidad de la muerte» que consiste en entenderla como un simple morir con anestesia y, si esto es así, es porque se parte ya de una degradación de toda la dignidad personal a la condición de enfermo terminal ocupante de una cama anónima en una sala general de un hospital cualquiera.
Recíprocamente, y esto es quizá el fondo de la cuestión: solamente cuando las personas que sobreviven a la persona fallecida la honran, solamente entonces es cuando puede decirse objetivamente (y no metafísicamente) que esa persona ha fallecido con dignidad, o acaso ha recuperado la dignidad perdida. Pero el individuo muerto nada puede saber de estas dignidades o indignidades. El individuo existe, desde su muerte, en el mejor caso, en otro mundo (el mundo de los cadáveres, aunque estén congelados a 150º criogénicos bajo cero).
Sé que podéis pensar que esto es una pose, una actitud de “enfant terrible”, el llevar la contraria siempre, el apostatar, hacer un testamento vital, tonterías para reclamar ser diferente. Pero bueno...he leído esto por internet y creo que recoge bien mi punto de vista sobre el tema, cosas que no os sé explicar de otra manera.
La legítima exigencia de quienes en su «testamento vital» reclaman una «muerte digna» cobra pleno significado en el contexto de la distinción entre muerte y fallecimiento y fuera de él más bien nos parece retórica o metafísica.
La apelación al testamento vital es una mera petición de principio; pues lo que se discute es si la eutanasia es admisible o reprobable independientemente de la opinión del interesado en el momento de su testamento vital (tampoco porque alguien, en un testamento, haya dispuesto el asesinato de un tercero, hay que cumplirlo).
No decimos que cada cual no pueda disponer de sí mismo suicidándose: puede disponer, a veces, de hecho; pero la pregunta es si puede disponer de derecho, ética o moralmente.
Quien firma un «testamento vital» reclama el derecho a una muerte digna cuando se encuentra en estado de reclamar, es decir, cuando como persona es capaz de prolepsis que anticipan el tiempo posterior a su muerte, es decir, cuando la persona, antes de su fallecimiento, puede prever la muerte de su individualidad y sabe que, sin embargo, la sobrevive de algún modo.
Pero, ¿qué puede importarle a él cuando está reducido a la condición de individuo en coma terminal la «muerte digna»? Nada salvo lo que le importe como persona que no quiere «morir como un perro».
Le importa como persona que «teatralmente» se representa a sí mismo, al redactar su testamento, como un individuo que está siendo contemplado por otras personas. «No querer morir como un perro» es tanto como querer ser reconocido al morir como persona por las personas de su entorno, es tanto como reclamar una ceremonia funeral en la cual su retrato, o sus obras, sacudan, aunque sean por unos instantes, las aguas estancadas de las otras personas y dibujen en ellas algunas ondulaciones más o menos recurrentes.
¿Qué otra cosa puede significar el derecho a una muerte digna como un concepto contradistinto a la mera anestesia? Se ha llegado a la ramplona reducción subjetiva de la «dignidad de la muerte» que consiste en entenderla como un simple morir con anestesia y, si esto es así, es porque se parte ya de una degradación de toda la dignidad personal a la condición de enfermo terminal ocupante de una cama anónima en una sala general de un hospital cualquiera.
Recíprocamente, y esto es quizá el fondo de la cuestión: solamente cuando las personas que sobreviven a la persona fallecida la honran, solamente entonces es cuando puede decirse objetivamente (y no metafísicamente) que esa persona ha fallecido con dignidad, o acaso ha recuperado la dignidad perdida. Pero el individuo muerto nada puede saber de estas dignidades o indignidades. El individuo existe, desde su muerte, en el mejor caso, en otro mundo (el mundo de los cadáveres, aunque estén congelados a 150º criogénicos bajo cero).
La duda...
Como ya sabéis tengo una nueva teoría que me eximiríade ir a todas las bodas de este año menos a una. La teoría
divulgada a diestro y siniestro, creo que contiene una parte de verdad y no es sólo humorr.
Partiendo de la base:
Te invitan a una boda porque es el día más especial de su vida,
y quieren celebrarlo con las personas más especiales...Bla bla bla.
¿Porqué si soy tan tan especial para alguien que quiere que esté presente el día más "importante" de su vida
no es capaz de llamarme ni una sola vez en los últimos 6 meses para invitarme a un café, cenar, o simple
y llanamente para preguntar que tal estás?
Cuando digo llamar me refiero a contactar de cualquier manera, me da igual por correo, mensajes....
Porque yo a mis amigos super mega especiales, siempre sé de su vida de una u otra manera.
Por eso me debato ahora y la duda me corroe.
Mi idea era ir al Primavera Sound, pero como bien sabéis ese día tenemos un bodorrio...
Tampoco puedo ir a la despedida de soltera, porque tengo otra boda (sic)
Si voy al primavera va a parecer que no he querido ir a su boda (cosa que en parte no es mentira),
y si voy a la boda, mucho me temo que nuestra chica trabajadora y yo nos cogeremos una buena mierda...
Creo que es bastante inmoral decirle que no voy porque me voy a un festival,
pero que coño para mí el día más importante de mi vida será cuando se proclame la III República
y dudo mucho que me quisieran acompañar en la celebración de ese día tan especial de mi vida...
Por muy especial y muy importante que resulte para ellos que yo si lo haga...
P.D: Esta noche hablaré con la P. para decirle lo de la boda.
No sé en qué quedará quizás me dé un arrebato de moralina y vaya...
Estoy en crísis que pensáis??????
divulgada a diestro y siniestro, creo que contiene una parte de verdad y no es sólo humorr.
Partiendo de la base:
Te invitan a una boda porque es el día más especial de su vida,
y quieren celebrarlo con las personas más especiales...Bla bla bla.
¿Porqué si soy tan tan especial para alguien que quiere que esté presente el día más "importante" de su vida
no es capaz de llamarme ni una sola vez en los últimos 6 meses para invitarme a un café, cenar, o simple
y llanamente para preguntar que tal estás?
Cuando digo llamar me refiero a contactar de cualquier manera, me da igual por correo, mensajes....
Porque yo a mis amigos super mega especiales, siempre sé de su vida de una u otra manera.
Por eso me debato ahora y la duda me corroe.
Mi idea era ir al Primavera Sound, pero como bien sabéis ese día tenemos un bodorrio...
Tampoco puedo ir a la despedida de soltera, porque tengo otra boda (sic)
Si voy al primavera va a parecer que no he querido ir a su boda (cosa que en parte no es mentira),
y si voy a la boda, mucho me temo que nuestra chica trabajadora y yo nos cogeremos una buena mierda...
Creo que es bastante inmoral decirle que no voy porque me voy a un festival,
pero que coño para mí el día más importante de mi vida será cuando se proclame la III República
y dudo mucho que me quisieran acompañar en la celebración de ese día tan especial de mi vida...
Por muy especial y muy importante que resulte para ellos que yo si lo haga...
P.D: Esta noche hablaré con la P. para decirle lo de la boda.
No sé en qué quedará quizás me dé un arrebato de moralina y vaya...
Estoy en crísis que pensáis??????
La revelación
Lo siento por tí, chica trabajadora, si nuestra suerte se ha intercambiado no es mi problema,
y NO te la pienso devolver, así que no insistas...Ni aunque me emborraches y me drogues.
Cosas que me han pasado a mí y que le deberían haber pasado a nuestra adolescente impúbere (anteriormente conocida como nuestra chica trabajadora):
Un piso en alquiler ha venido a buscarme para rescatarme y ser mi nueva morada, está en el centro
es pequeño, y bueno...viviré conmigo misma.
Un chico que conozco de un pueblo del norte de toda la vida, está trabajando aquí, y me lo he encontrado
(tras dos años de habernos perdido la pista), y me ha hecho mucha ilusión, nos volveremos a ver pronto.
Reminiscencias de mi antigua suerte:
Me hice un corte trabajando en el bar (antes me hubiera llevado medio dedo), y me he puesto unas tiritas de
esas que te quitan la piel cuando te las cambias.
La relevación
Hoy que hace un día soleado, iba pensando a esto sólo le falta tener playa, y bingo¡¡
esta ciudad tiene playa, no es que me haya dado cuenta hoy, es que me he dado cuenta
que hay días que me puede apetecer ir y sólo tengo que coger la toalla, el bañador y las chanclas, y bajar cuesta para abajo.
Voy a vivir en el cogollo gollo!





