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A viajar
Viajes. Conocer diferentes países y culturas
Acerca de
¡Hola! Soy Paz Larraín Ecclefield, y os doy la bienvenida a mi blog. Es un espacio dedicado especialmente a todas aquellas personas a las que les guste viajar y conocer diferentes países, costumbres y tradiciones. España, Francia, Chile, Australia, Turquía...son muchos los países interesantes y desconocidos por la gente. Con este blog, trataré de ayudaros a conocer un poco más estos lugares, su gastronomía, su gente, y otros datos de interés general. Espero que lo que aquí se publique sea de vuestro agrado y dejéis vuestros comentarios referentes a mi blog o sobre viajes que hayáis realizado, además de vuestras sugerencias para mejorar mi espacio.
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Capadocia, la fuerza de la erosión
Te propongo viajar a Capadocia, una región en el sur de Turquía, en el corazón de Anatolia, donde te introducirás en lo más profundo y tradicional del país, porque ahí aún no ha llegado la occidentalización. Allí podrás contemplar las maravillosas formas en las que el viento y el agua convierten amplios valles de rocas que se asemejan a los paisajes espaciales.

Mi viaje fue contratado con una agencia de viajes, porque mi familia pensó que así es como más cosas se ven y donde mejor lo pasas al conocer a muchas personas en grupo. Siempre había tenido muchas ganas de conocer Turquía, me llamaba mucho la atención porque era algo totalmente desconocido para mí viajar a Asia. En este post sólo voy a hablar de Capadocia, porque más adelante en otros posts hablaré de Estambul, Kusadasi, Antalya y el resto de lugares que he visitado en Turquía.

El avión salía un jueves a las 6 de la mañana, y con eso de que hay que estar dos horas antes en el aeropuerto cuando viajas a un país extranjero, me tocó madrugar bastante. Para llegar a Capadocia hay que coger un avión que te llevará a la región haciendo antes escala en Estambul. Recuerdo que cuando yo fui, al llegar al aeropuerto, no nos llevaron al edificio en bus, como se suele hacer en otros países, directamente aterrizó el avión y bajamos en la misma pista. Era un aeropuerto acogedor, con colores cálidos y gente muy educada. Hay que esperar una larga cola hasta que todos los que hayan aterrizado a la misma hora que tú paguen el impuesto que te cobran por entrar en el país. No me acuerdo exactamente del precio que tenían que pagar los españoles, pero desde luego que no era tanto como el que tenían que apoquinar estadounidenses, canadienses y habitantes de países considerados ricos.

Lo primero que hicimos fue formar un grupo de unas 30 personas guiado por Senol, nuestro guía durante el viaje. Nos llevaron al hotel en un autobús que durante 15 días, junto con nuestras piernas, sería nuestro medio de transporte en Turquía. Por el camino miraba con la boca abierta por la ventana sin poder creer el paisaje que estaba contemplando. Era increíble lo que podía hacer la erosión, convertir kilómetros y kilómetros de valles de rocas enormes en chimeneas de hadas con diferentes formas: retorcidas, alargadas, achatadas, e incluso una con forma de camello.

Senol nos explicó que Capadocia era una zona volcánica hace 3 millones de años, y debido a la erupción de dos volcanes cuando se secó el magma la roca de la región se convirtió en ligera y porosa. Desde ese momento y hasta hoy los fenómenos naturales han ido esculpiendo las formas que hoy se pueden admirar. Algunas incluso pueden visitarse por dentro.



Los habitantes vieron que era fácil trabajar la roca, por lo que empezaron a excavar y a construir sus casas en ella. Así, la gente más pobre se asentó en estas chimeneas, para poder sobrevivir al frío. Más tarde, los cristianos las utilizaron como refugios para huir de las invasiones árabes y para sus lugares santos. Por eso se pueden encontrar frescos con motivos religiosos en el interior de estas cuevas.



Nos dirigimos a Nevsehir, la capital de la región y estuvimos en Uchisar, donde en lo más alto se encuentra una antigua fortaleza desde la que se puede ver todo el valle de chimeneas. También visitamos Göreme y Devrent, un valle en el que se puede apreciar como la erosión ha hecho que una de las chimeneas se asemeje a un camello, y en la que se distinguen fácilmente las jorobas.




Además conocimos Kaymakli, una ciudad subterránea construida a varios metros bajo tierra. Para llegar a ella tuvimos que recorrer largos pasadizos agachados, por lo que al día siguiente las agujetas que teníamos eran totalmente increíbles, pero merecieron la pena. En Kaymakli pudimos hacernos una idea de cómo vivían los habitantes, ya que aún se conservan molinos, cocinas y tumbas.

También me llamó la atención ver botellas en el tejado de algunas casitas de la zona. Senol comentó que era una tradición poner botellas cuando en esa casa vivía una chica en edad de casarse. Así, el chico que tirase la botella pediría la mano de la chica al padre de ésta y se casarían.

En el pueblo de Avanos pudimos comer gastronomía típica de Turquía y disfrutar de la artesanía local, de la que vive el pueblo. Además tuvimos la oportunidad de visitar una fábrica de artesanía, en la que nos enseñaron a usar un torno para crear piezas de cerámica.
También es interesante visitar Urgup. Nos propusieron una excursión opcional que consistía en observar todo el valle al amanecer en un globo.

Después de tanto caminar y tanto tiempo sentados en el autobús soñábamos con dormir tranquilamente toda la noche después de la cena, para poder tener fuerzas durante la excursión del día siguiente. La tranquilidad duró hasta las 4 de la mañana, cuando de repente escuchamos un grito impresionante que resultó ser el imán de la mezquita que llamaba a los fieles a la oración, y se escuchaba por todo el valle de Capadocia. Ya no pudimos dormir más hasta la mañana siguiente.







 
Comentario:
me dan ganas d ira todos los sitos q as sugerido.. xo creo q me voy a ir a Capadocia me voy a dedicar a tirar botellas jiji muy boniko todo
No