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Venturas y desventuras de un tio raro
El sarcasmo, como toda forma de ironía, es una tristeza que no quiere llorar y se ríe.
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Podría decir que soy normal y amigo de mis amigos pero, aparte de ser una solemne tontería, no tengo claro ninguna de las dos cosas.
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Cosas de la edad
Ayer tuve que ir muy cerca de donde trabaja una buena amiga. Ya me he referido alguna vez a ella en este blog. Se trata de mi “Pepito Grillo” particular. Aprovechando esta circunstancia la llamé y quedamos para comer.

Como siempre la comida fue muy agradable. Ya estabamos en el café y hice la típica ronda de “y como están todos” y me contó una anécdota de su hija adolescente (no sé la edad exacta). Su padre suele decir que está en plena “aborrescencia”.

Me contó que habían recibido un duro golpe. Resulta que dentro de poco es su cumpleaños y dentro de la lista de cosas que había pedido estaba ni más ni menos que… ¡el último cd de Camela!.

Obviamente las risas se escucharon en todo el restaurante. Me contó que su marido estaba muy preocupado y que al acostarse le dijo: ¿pero, en que hemos fallado?.

Yo le animé a que lo llevará como mejor pueda. Al fin y al cabo uno nunca sabe por donde van a salir los hijos. De hecho me hizo replantearme seriamente esos ramalazos que me dan algunas veces sobre tener un crío.

Una vez superado el estupor inicial procedí a hacer todo tipo de burlas como es natural. Le ofrecí conseguir la colección completa de los chichos y esa canción que dice algo así como


“En una discoteca de Lloret de Mar conocí a una chavala y la invite a fumar. Fumamos cuatro porros y nos pusimos moraos. Llego la pasma y nos llevó al talego.. Talego, talego, talego noooooooooo”


Ella después de aguantar unas cuantas y a mi pregunta de cuando había notado que su niña se había vuelto una “lolailo” me contestó:

- Es al revés. Una de las cosas por la que nos chocó lo del cd de Camela es porque la niña ha salido “super mega pija de la muerte”. Además es que le han entrado una manía con las marcas que es insufrible.
- Lo normal a esas edades.
- No sé si es normal pero es que además la cosa cambia cada día. Le compro unos calcetines para el gimnasio y me dice que que macarra soy, que parecen del carrefour y que ella no se pone unos sin marca. Tienen que ser Nike. A la siguiente se los llevo Nike y me dice “mama, tu estas loca?, es marca no se lleva, yo quiero unos Adidas, o Converse, o Reebook”.

Siguió contándome que, aunque ella intentaba hacerle ver que lo importante era ver la calidad de las cosas antes que las marcas, era imposible. Por supuesto, como todas las madres le echó la culpa a sus amigas “que son todas unas pijas”. No me atreví a comentarle el hecho de que había sido ella la que había decidido llevarla a un colegio en cierta urbanización madrileña famosa por el pijerío.

Seguimos hablando y me puso ejemplos graciosos de cómo la niña estaba obsesionada por las marcas en todo tipo de objetos. Hasta la comida tiene que ser de marca. Dentro de nada -dijo con una seriedad preocupante- no me comerá carne sino es de “Custo”.

En definitiva nos reímos y concluimos que son cosas de críos. Nosostros también éramos así a su edad sólo que nosotros no conocíamos tantas marcas de tantos productos. Poco a poco, dije yo, aprenderá a darse cuenta de que eso de las marcas no es tan importante. Ojala –me contestó ella- pero la verdad es que mientras tanto nos estamos ganando el cielo su padre y yo.

De pronto miré mi reloj Armand Basi y le dije: “es tarde ya!”. Ella miró su Cartier y se asustó. Tenía una reunión así que mientras pagaba ella metía su pañuelo de Loewe en su bolso de Tous. Aunque estaba nublado cuando entramos al salir hacía sol así que tuvo que sacar sus gafas de Dolce & Gabana. Yo como siempre tan torpe, casi pierdo mi Roller de Dupont al sacar mis gafas Armani del bolsillo de mi camisa de Hugo Boss. Como siempre tenía mi manchita en la corbata. Menos más que , al final, me cambié la de Hermes por una de Zara que me iba mucho más con el traje de Ermenegildo Zegna.

La acompañé hasta su oficina y seguimos hablando del tema. Antes de dejarla sentencié: No te preocupes, son fases, ya verás como poco a poco se le ira quitando la tontería.
 
Referenda
Este fin de semana se aprobó en Suiza mediante referéndum una ley de inmigración muy dura. Hoy, y supongo que durante varios días, se hablará de ella. Con las nuevas consignas de la “izquierda” y con las ya tradicionales de la “derecha” estoy seguro que mucha gente la tomará como modelo y referencia. “De la patera a la cárcel” sería un bonito eslogan.

Lo que estoy casi seguro que nadie subrayará ni tomará como referencia (sea de izquierda o de derecha) es el hecho de que se haya aprobado mediante referéndum.

El referéndum es una palabra y una práctica que en España produce urticaria a los políticos. Al fin y al cabo el referéndum no es más que dejar en manos del inculto populacho una decisión que podría ser tomada por los preparadísimos, cultos, eruditos y moralmente superiores políticos profesionales.

Los suizos, que tienen referenda (imagino que será el plural del referéndum) prácticamente cada mes son criticados y ridiculizados por los políticos españoles. Yo he oído a uno de ellos decir “esto no es Suiza donde se hace un referéndum para decidir si se ponen bancos en el parque”. Tienen razón. Quien coño son los suizos para decidir esas cosas sobre su país.

Sería curioso comparar las veces que se ha utilizado el referéndum en España con respecto al resto de los países de nuestro entorno. Ni siquiera en cuestiones tan fundamentales como la incorporación a la comunidad económica europea tuvimos un referéndum. Últimamente hemos tenido el de los estatutos (a quien le toque) y el de la constitución europea. Este de la constitución se hizo después de que nos prometieran una campaña de información exhaustiva que se tradujo en Butragueño leyendo algo así como “los europeos estamos de acuerdo en defender el respeto a los derechos humanos”. Yo intenté leer la constitución europea pero me fue imposible encontrar en Internet el texto.

Felipe Gonzalez, eminente conferenciante y diseñador de joyas que en su día fue presidente siempre que le dan la ocasión de decirlo suele reconocer una única cosa de la que se arrepiente de su mandato. ¿El GAL?, no; el referéndum de la OTAN. Y, con esa sonrisa de suficiencia tan típica viene a decir que él hizo el referéndum porque era una promesa electoral pero que fue un error porque España no estaba preparada ara decidir sobre el tema. Lo que quiere decir (creo yo) es que no estaba preparada para decidir lo que él quería.

Aznar fue más listo y tomó nota del error de su predecesor: nada de referéndum. Cuando decidió meternos en el tema de Iraq (creo que es Iraq y no Irak) alguien en su partido le sugirió hacer un referéndum. Por supuesto el insensato fue “depurado” inmediatamente. Por chulo y por demócrata.

Zapatero criticó duramente a Aznar por meternos en la guerra contra la opinión de la mayoría de los españoles. Y digo yo, ¿cómo es que Zapatero estaba tan seguro de que la mayoría no queríamos?. Al fin y al cabo la decisión la tomo un partido que tenía mayoría absoluta y todos sabemos que el parlamento es “la representación de todos los españoles”. A mi lo que me jodió de aquello fue precisamente el hecho de que un tío solo y por sus santos cojones (o como se diga) nos metiera en aquel “embolao”.

Ahora se están tomando algunas decisiones bastante importantes (negociación con ETA, los soldados en el Libano, etc..) y el argumento vuelve a ser el mismo. No, no es como cuando Aznar. Ahora la decisión la toma el parlamento que es la representación de todos los españoles (caramba, que coincidencia…). Curiosamente ahora es el PP el que continuamente dice que “en contra de la mayoría de los españoles”.

Sin embargo, tanta discusión sobre cualquier tema y hay algo en lo que todos están de acuerdo (aparte de subirse el sueldo y aprobar una prima de veinte mil euros por diputado cuando acabe la legislatura) y es sobre no “mentar la bicha”, es decir ni siquiera proponer el referéndum.

Yo no creo que el referéndum sea una garantía de tomar una decisión correcta. El ejemplo de la ley de inmigración en Suiza es obvio. Yo no estoy de acuerdo con ella. Aparte de eso ya he dicho alguna vez que no soy yo mucho de mayorías. Lo que si creo es que es un procedimiento que, al menos, permite conocer la opinión general de un país sobre temas fundamentales.

Aparte de eso es que no entiendo porque los políticos le tienen tanto miedo a la cosa. El último (y único) referéndum que tuvimos en España sobre un tema que no fuese la constitución o un estatuto fue el de la OTAN. Ahí quedo claro que España decidía NO incorporarse en la estructura militar de la OTAN.

Otra noticia de este fin de semana ha sido los enfrentamientos armados que los más de mil soldados que tenemos en Afganistan han tenido con guerrillas talibanes. Esos soldados están por su cuenta?. No, están bajo el mando de la OTAN.

¿Alguien sabe cuando caduca un referéndum?.
 
Atencion: un cliente!
Hace tiempo mi hermana se compró unas botas carísimas en el Corte Inglés. Al mes las botas estaban hechas una pena y mi hermana se indignó. Ni corta ni perezosa pilló las botas y se fue a que le devolvieran el dinero. El tío del corte inglés, con cierta lógica, le argumentó que las botas habían sido estrenadas (y algo más que eso) y que lógicamente no podían responder por el uso. Mi hermana insistió en que unas botas que habían costado tanto (más de cuarenta mil pelas hace muchos años) no podían quedarse así después de ponérselas tres veces.

Para acabar con la discusión utilizó las palabras mágicas: “que venga el encargado”. El encargado, imagino que con la típica actitud y seguridad que da el poder de todos los encargados del Corte Inglés, después de un primer desconcierto decidió terminar con la discusión y sentenció: “Fernández, devuelva usted el dinero a la señorita”. Fernández, por supuesto, se aprestó a devolver el dinero y dar las gracias a mi hermana.

Esta pequeña anécdota real y cercana, repetida miles de veces a muchas otras personas hace que el Corte Inglés más que clientes tenga devotos. Todo el mundo sabe que paga más dinero en el Corte Inglés que en otro sitio pero se sienten bien sabiendo que si tienen algún problema se lo solucionarán de inmediato.

Como curiosidad diré que años después, conocí a alguien del departamento de compras del Corte Inglés que me dio una de las claves. Los proveedores no cobran hasta noventa, ciento veinte o ciento ochenta días después de que el articulo se haya vendido. O dicho de otra forma, lo que hay en las estanterías aún no se ha pagado.

En el “libro rojo de las marcas” de Luis Bassat se hacen referencias a estudios sobre lo que cuesta un cliente descontento en cuanto a su publicidad “boca a oreja” y, por el contrario, lo beneficioso que es un cliente satisfecho. Yo creo que todos hemos oído a alguien hablar de lo satisfactorio del servicio del Corte Inglés. Lo que perdieron (que seguramente fue nada, porque se lo repercutirían al fabricante) con las botas inservibles de mi hermana lo han recuperado de sobra con lo que ha consumido mi hermana y con las veces que ha contado la anécdota.

Sin embargo, hay un sector principal de la economía que no tiene ni idea de todo esto. Se trata del sector de las telecomunicaciones. Es un sector además que conozco desde dentro y aunque me consta la dificultad de un sistema de facturación y atención al cliente de una empresa de esta envergadura, no es menos cierto que hay determinadas prácticas que se mantienen simplemente por costumbre y por una evidente falta de sentido comercial y empresarial. Y es que las "new generation" de ejecutivos de las telcos tiene mucho que aprender de los comerciantes de toda la vida. Tanto predicar con el aumento del ARPU (Average Revenue Per User) y no han sabido calibrar el valor que tiene un cliente satisfecho.

Yo he vivido en persona como el director de atención al cliente de una empresa de cable (que ya no existe como tal) gritaba en medio de un call centre “hoy no se da de baja nadie”. La cuestión es que había fallado la retransmisión de un partido de fútbol y la gente llamaba cabreada con la intención de darse de baja.

Un día en una reunión de amigos surgió el tema y todo el mundo tenía varias experiencias lamentables con estas empresas. Tal vez uno de los más cómicos / irritantes sea el de un compañero que tuvo problemas con la hipoteca porque Amena lo había metido en una lista de morosos por una factura de seis euros correspondiente al mes siguiente en que él se dio de baja. La gente de atención al cliente reconoció que había sido un error suyo pero se les olvidó quitarlo de la lista de morosos.

Yo mismo, que soy un cliente modelo porque no suelo cambiar por ofertas y tampoco suelo protestar demasiado, he tenido varias experiencias desagradables.

Una de ellas fue con Vodafone (Airtel por entonces) para darme de baja de una línea. Me daban un teléfono de baja y ese teléfono simplemente no era atendido por nadie. Un día, estuve por puro cabreo llamando desde las nueve de la mañana hasta las once de la noche cada pocos minutos y jamás lo descolgaban.

Tiempo después, trabajando para un proyecto en esa empresa un responsable me dio una explicación. La idea de todos los operadores no era tanto ganar dinero con el servicio como dar el pelotazo en bolsa o al ser adquirido. Por aquel entonces un cliente, con consumo o sin consumo, se valoraba en un millón de pesetas. “Como tu comprenderás, no vamos a dejar que se nos vaya un millón de pesetas así como así”.

Aún más sangrante fue lo que me pasó con Eresmas. Un día me llegó una factura de quince mil pelas. El problema es que yo jamás fui cliente de Eresmas. De donde sacaron mi cuenta del banco es un misterio (aunque intuyo que fue de alguno de los proveedores que compraron en sus primero tiempos). Encima la factura era por algo tan estúpido como el acceso “Premium” que es algo que se inventaron para intentar justificar lo que cobraban cuando el acceso comenzó a ser gratuito. Me gasté más dinero en un 902 que en la misma factura y no conseguí nada. De pronto, un día, dos años después, recibí una transferencia en mi cuenta. Para completar la desfachatez, me devolvieron unos cientos de pesetas menos de lo que me debían. Renuncié a ello por una cuestión de salud mental.

Hace unos años, cuando fui a poner ADSL en mi casa, y debido a que conocía a algún amigo en la empresa quise darme de alta con Ya.com. En quince días me pusieron un Modem aunque yo había pedido un router. Pero dos meses después seguía sin ADSL y no conseguía ni que me lo pusieran ni que me liberaran. Cuando, harto de que no me respondieran ni al teléfono ni al mail quise ponerlo en Telefónica me dijeron que mi número aparecía como cliente de Ya.com y no podían ponérmelo. NO relataré aquí el medio que tuve que utilizar para conseguir mi ADSL de telefónica pero digamos que use ciertos contactos.

La verdad es que, mi experiencia personal me decía que Telefónica es la menos mala de las compañías en ese sentido. Pero es que ya ni eso. Hoy he hecho algo que debería hacer a menudo pero que mi dejadez crónica me impide: mirar la factura de Telefónica. De pronto me encuentro con que tengo un cargo de casi cinco euros por “antivirus y firewall residencial”. Uno de los servicios más inútiles que se me ocurren por muchas razones técnicas que, aplicando la técnica a la descrita en el margen de Fermat, obviaré el detallar por falta de tiempo y espacio.

He llamado a un comercial y lo que de verdad me indigna es la explicación. Parece ser que es un servicio gratuito durante tres meses pero luego hay que pagarlo. La cuestión es que yo no he pedido ese servicio, ni lo he aceptado ni me lo han comunicado. La respuesta es surrealista:

- Bueno, el servicio se da y usted tiene la responsabilidad de darse cuenta que se está dando y decidir si no lo quiere llamando.

Dicho de otra forma, es como si mañana aparece un tío con un coche en la puerta y te dice que se lo pagues porque no has llamado diciendo que no lo quieres. Harto ya de todo le he pedido que me pasaran con alguien para darme de baja (algo que estoy meditando desde hace tiempo) y me contestan que sólo me puedo dar de baja de lunes a viernes de ocho a ocho. Les he preguntado si para dar de alta un servicio hay algun horario y me han contestado que no. Para darme de alta puedo hacerlo en 24x7.

Lo penoso de esto es que no hay alternativa. O al menos yo no la conozco. Con lo que cuesta un cliente en este sector que pasaría si de pronto una empresa diese un servicio como Dios manda?. ¿Que sucedería si de pronto llamases a una empresa para darte de baja y te costara lo mismo que darte de alta?. Seguramente lo que pasaría es que la gente lo comentaría con los amigos y entonces todos los que estamos hartos de estos abusos nos apuntaríamos sin dudar y confiando que, si alguna vez tienes un problema o simplemente te apetece darte de baja no tendrías que gastar dos días en trámites molestos para hacerlo.

Tanto lumbrera que he conocido yo en este sector, con tanto master y tanta tontería y aún nadie se ha dado cuenta que, cuando voy a Carrefour y me devuelven el dinero de un MP3 sin preguntarme siquiera el porqué lo devuelvo no están perdiendo el importe de un MP3 (que al fin y al cabo lo vuelven a vender) sino que están ganando un cliente satisfecho.

No hace mucho se comentó que se iba a hacer una ley que iba a regular todo este tipo de comportamiento de las empresas de servicios en general y muy particularmente de las de telecomunicaciones. Parece ser que el lobby que apoya a estas empresas es bastante poderoso porque aún no se ha hecho nada y por lo que yo escuché la ley se había quedado en casi nada.

En fin, este post está inspirado por la rabia que seguramente muchos reconoceréis haber sentido al enfrentarse a este tipo de empresas que abusan constantemente del cliente. Es una de las cosas buenas de un blog, que al menos te permite desfogarte. Otra cosa es que valga para algo.

PD: Eso si, mirad vuestras facturas de Telefónica y si tiene eso del firewall, eliminadlo, son cinco euros tirados a la basura.

PD2: ahora mismo me pongo a ver las ofertas de la competencia.
 
No news, good news
Ayer, por causas que no vienen a cuento, trabajé casi toda la mañana en casa y mientras lo hacía cometí el error de caer en la tentación de escuchar la radio durante un rato.

Me enteré de lo siguiente:

- Pepe Rubianes es un payaso que, para provocar y ganarse al populacho se le ocurrió decir algo así como “me cago en la puta España..” en la televisión catalana. El ayuntamiento de madrid, como represalia, no le ha dejado actuar en un teatro municipal. Ahora los del PP lo demonizan y los del PSOE se ponen camisetas con el lema “todos somos rubianes”.

- Chavez, el presidente venezolano que amenaza con hacer un referéndum para ser elegido presidente de por vida (y encima asegura que no se preocupen, cuando el detecte que ya no le quieren se va), dice que en el atril donde el día anterior habló Bush aún huele a azufre. Digo yo que menuda pareja se ha perdido el show bussines si se juntaran Rubianes y Chavez.

- Prácticamente los mismos que levan la camiseta de marras y que critican (con cierta razón creo yo) al ayuntamiento de Madrid por coartar la libertad de expresión, ahora ponen el grito en el cielo porque Elvira Lindo dará el pregón de “la Mercé” de Barcelona en español. Me veo ya las camisetas de “todos somos Elvira Lindo”. Y digo yo porque no hacen las camisetas de “todos somos iguales” (o ya puestos, “todos somos gilipollas” ) y se dejan de historias.

- El papa dijo que en cuestiones de fe no había que convencer a hostias sino con argumentos (y digo yo si en algún tipo de cuestiones no debería ser así) y el resultado es que han matado una monja y que hoy se ha decretado el “viernes de la ira” en el mundo musulman para celebrarlo. Puede que se tiren unas decenas de misiles sobre Israel pero al fin y al cabo se lo merecen por chulos.

- Parece ser que lo que más duele es que se cofunda la yihad con la guerra santa cuando se debe traducir por “esfuerzo personal”. Curioso que Bin Laden y el Papa se confundan en lo mismo.

- Zapatero hace un discurso perfecto sobre este tema en tono conciliador hasta que al final la caga hablando de los seguidores de la fe “islamista” (digo yo que debería ser islámica, así nos evitamos los –istas).

- Hay un lío sobre lo que unos y otros piensan sobre el atentado del 11-M. cada uno da sus razones pero yo me quedo con lo miserable que son los políticos y muchos de los miembros del autodenominado cuarto poder. Podríamos resumirlo en lo siguiente. Si fueron los islamistas, gana el PSOE y si fue ETA gana el PP. A lo mejor habría que recordar que, fuesen unos u otros, los que perdimos fuimos todos y especialmente los 200 muertos y sus familiares.

Ante tanta locura pongo la tele y escucho un poco. Me entero de lo siguiente:

- La cantidad de gente que hay deseando darte un crédito sin que le digas para que, pagando en los plazos y cuantía que te de la gana. Una pena que al fijarme en uno de ellos descubra que el TAE es del 23%.

- Hay una mesa que a simple vista parecen dos tubos y un tablero de plástico pero que en realidad te puede solucionar la vida y te la venden por cuarenta euros. No creo que llegue al nivel de los cuchillos que cortan un zapato después una lata y después un tomate (la secuencia típica en cualquier casa moderna) pero promete un nuevo mundo de sensaciones.

- Que ya empezó gran hermano, que unos duermen debajo de un edredón y se dan besitos (fuentes de toda solvencia nos han informado que debajo del edredón hubo más que palabras) y que hay un tal “pulpillo” que se está haciendo una casa.

Después de la ración de información deduzco que la radio da noticias malas y la tele noticias chorras.

En realidad, pienso que le he encontrado un nuevo significado a la famosa frase “No news, good news”.
 
El margen de Fermat
No hace mucho una conversación me hizo recordar un personaje que me llamó la atención cuando conocí algo de su vida. Se trata de Pierre de Fermat.

Fermat vivió en el siglo XVII y era un aficionado a la matemática. De hecho, creo que fue (y sino para eso teneis el google y la wikipedia) juez. Se dedicaba a la matemática por pura diversión.

La vida y las costumbres de Fermat lo hacian un hombre peculiar. En primer lugar no escribió nunca un libro, o mejor dicho, nunca se lo editaron. En este sentido es el van Gogh de los matemáticos. Casi todos sus trabajos se conocen por la correspondencia que mantenía con amigos (alguno como un tal Pascal).

Por otra parte, algunos de sus trabajos más conocidos se descubrieron después de su muerte cuando su hijo descubrió una extraña costumbre que consistía en escribir en los márgenes de libros antiguos y recuperó algunos de sus escritos.

Después del estudio de esta obra tan dispersa muchos historiadores de la matemática lo consideran, a pesar de no tratarse de un profesional, como el creador del cálculo infinitesimal o la geometría analítica. De hecho hay un asteroide y un cráter en la luna que llevan su nombre.

Otra de las cosas que me parece curioso de Fermat es que, cuando le comentaba a sus amigos por carta sus descubrimientos en forma de teoremas siempre “olvidaba” incluir su demostración. Esto hizo que, en su día y en los años posteriores a su muerte fuese considerado por algunos como un “fantasmilla”.

Lo cierto es que, todos sus teoremas han sido demostrados posteriormente. El último (conocido precisamente como “el último teorema de Fermat) no fue demostrado hasta mediados de los años noventa.

Una de las anécdotas más geniales de Fermat tiene que ver con este último teorema y ha creado un concepto que yo he reconocido en muchas ocasiones en mi vida. Es “el margen de Fermat”.

Como decía, en su costumbre de anotar cosas en los márgenes de los libros se descubrió el enunciado de su teorema en los márgenes de la Aritmética de Diofanto (matemático griego creo). El enunciado decía:

(Es imposible dividir un cubo en suma de dos cubos, o un bicuadrado en suma de dos bicuadrados, o en general, cualquier potencia superior a dos en dos potencias del mismo grado; he descubierto una demostración maravillosa de esta afirmación.
Pero este margen es demasiado angosto para contenerla.)


Nunca se supo si era cierto que tenía una demostración o simplemente fue una pasada de Fermat.

Para los que no sean expertos matemáticos (entre los que me encuentro) y no calibren la dificultad de la demostración algún dato: La demostración para el cubo (n=3) no se obtuvo hasta medio siglo después y la llevo a cabo uno de los matemáticos más importantes de la historia: Euler.

A lo largo de los siglos han ido haciéndose demostraciones parciales (para algunas potencias). La demostración para todo número n se consideró uno de los grandes retos matemáticos del siglo XX y no se completó hasta mediados de los noventa. Fue un acontecimiento mundial.

Lo cierto es que Fermat supo dejar a la gente con la duda de si realmente era un genio o un farsante. La técnica del magen de fermat la he reconocido muchas veces en otras personas y yo mismo la he aplicado en alguna ocasión. Alguna que me viene ahora a la memoria realmente brillante.

Lamentablemente el post se haría demasiado largo si la contara.
 
Cuadernos de viaje
A la vuelta de mis mini-vacaciones y sabiendo que estado en el Báltico, mucha gente me ha preguntado si he hecho fotos. Lamentablemente para la mayoría, yo no suelo hacer fotos ni incluso en este caso que metí una cámara en la maleta (y que regresó intacta dentro de ella). Siempre he defendido que los recuerdos se refrescan de manera mucho más fiel con olores, sensaciones o música que con imágenes. Si yo mirara una foto de la época de mi primer amor seguramente sólo vería a un chaval desgarbado con una cazadora azulina con hombreras y gomina (look "ochentero" total). Defintivamente prefiero recordar escuchando aquellas canciones.

Así pues, a falta de imágenes, sólo me queda intentar describir con torpeza las maravillas que vi y recorrí durante mis recientes vacaciones.

Había un bosque tan tupido que cuando entrabas te costaba trabajo avanzar. Un bosque donde al caminar no sabías bien si eras tu el que acariciaba a los árboles o eran ellos los que lo hacían contigo. Un bosque, en definitiva, de donde era complicado salir sobre todo porque no lo deseabas.

Había dos lagos casi gemelos. Tan blancos que parecían de leche y tan cristalinos que costaba mirarlos directamente y, en cada uno, una isla de color avellana se volvía casi esmeralda cuando el amanecer esparcía la luz por sus orillas.

Había una hilera de torres anacaradas, que al reflejo del sol parecieran de marfil, que defendían villas mil veces invadidas y jamás conquistadas.

Había montañas altas con suaves laderas y cuya cumbre ofrecía vistas tan bellas que recompensaba con creces el duro camino de vuelta.

Había grandes mesetas donde hacer senderos de agua que llegaban hasta el horizonte.

Había valles fértiles con manantiales que brotaban y que te invitaban a reposar y beber de sus fuentes.

Había en fin, todo tipo de maravillas sorprendentes que hacían que una vez que habías acabado de recorrerlas tuvieras ganas de reemprender la marcha.

Y todo ello en poco más de metro y sesenta centímetros de mujer.

 
Micromundo
He oído varias veces que los científicos son raros y también he oído lo mismo de los técnicos. Ahora bien, la fama de raros raros la suelen tener los informáticos. Hay un chiste que me hizo gracia cuando me lo contaron.

Es largo pero intentaré resumirlo: Un tío va por la calle y se encuentra una rana. La coge y se la mete en el bolsillo. Al poco desde el bolsillo le llega un chsiteo:

- psttt, psss

El tío pilla la rana en la palma de la mano y la rana le dice:

- Oye.. mira, soy una princesa.. si me das un beso me liberaras del embrujo.

El chaval pasa, mete la rana en el bolsillo y sigue andando hast que otra vez la rana le dice:

- ehh.. bueno, escucha; mi padre es el rey y esta forrado. Si me das el beso y me salvas te dará una buena recompensa.

El tío vuelve a meterse la rana en el bolsillo y sigue andando. La rana insiste.

- Bueno tío, pero a ti que te pasa?. Esta bien, no creí que llegara a este punto pero bueno. Mira tío, aparte de que mi padre sea rico yo estoy buena que te cagas así que dame el beso y te hago lo que tu quieras.

Esta vez el tío piensa un poco pero decide que no y cuando va a meterse la rana en el bolsillo la rana insiste:

- Tío, tu esas chiflado o que?.. es que a ti no te interesa nada?.
- Mira –dice el tío mirando a la rana- yo soy informático, me paso mi vida en mi micromundo, no salgo con tías ni me importa el dinero. Eso sí, una rana que habla mola mogollón.

No voy a decir que me identifique porque no es así pero lo cierto es que a mi lo que de verdad me gusta es el trabajo técnico. Cuando tengo que desviarme para funciones gerenciales, administrativas o comerciales me jode mucho. Lo curioso de todo es que, como gran parte de mi experiencia ha sido como free lance he tenido que hacer estas funciones con cierta frecuencia.

De las funciones que menos me atraen son las comerciales. A pesar de que alguna vez me han dicho que soy buen comercial yo siempre defiendo que soy buen comercial cuando tengo que “vender” algo que he hecho yo, que lo conozco y que estoy convencido que es bueno. Vaya, que desde luego no soy de los que le venden hielo a los esquimales. (Tal vez si yo he diseñado la máquina de hielo).

Hace unos años, cuando decidí cambiar como ya he contado en alguna ocasión, fue porque a cada pasito que daba hacia la cumbre en esa especie de escalera al “éxito profesional” que se diseña en las grandes empresas y que llaman carrera profesional, más me alejaba del trabajo que más me gustaba.

Hoy, en el mundo de la pequeña empresa, soy feliz trasteando en mi “micromundo”• de voltios , bits y nanosegundos. Es cierto que es bastante corriente que me salten enanos que se empeñan en su pertinaz crecimiento, y que a veces se me mete algún voltio en el ojo, pero lo prefiero mil veces a los tediosos informes de gastos, evaluaciones de desempeño, etc.. Y no digamos cuando se trata de las reuniones de venta de humo.

Aún así, la pequeña empresa te obliga a veces a que el cocinero cambie la rueda de la furgoneta y, en mi caso, me toca algunas veces hacer acción comercial. Ayer tuve uno de estos días. Varios posibles clientes (en jerga comercial se les llama prospectos, como los de las medicinas) venía a ver alguna de nuestras soluciones implantadas en otro cliente.

El día se dividió para mi en dos partes. Una es la exposición de las soluciones, sus funcionalidades, etc.. Esa es la parte donde no solo no me molesta sino que disfruto. La otra parte es la “comercial” que consiste en ir a comer, tomar café y charlar. Esta parte debería ser la sencilla pero es la que a mi me mata. Tener que escuchar a gente que no me interesa, asentir (bueno, seamos sinceros, yo suelo conformarme con no disentir y ya me cuesta) con argumentos u opiniones contrarias y, sobre todo, observar la evidencia de que, detrás del compadreo y de las buenas formas hay una sensación de que todo el mundo pretende imponerse a los demás.

Es curioso pero el día en sí me trajo recuerdos de no hace mucho y me alegre de que me resultaran tan lejanos siendo tan recientes.

Hoy, estaba intentando solucionar un problema técnico que me ha surgido. He pasado enfrascado en la tarea desde las ocho de la mañana hasta las cinco de la tarde y se me ha olvidado comer. Cuando por fin lo he solucionado, he mirado a mi alrededor. Allí estaba yo con mis vaqueros manchados. No había nadie ya, no se escuchaba nada y todo a mi alrededor estaba desordenado, lleno de cables, fuentes de alimentación, ordenadores, polímetros, destornilladores y soldadores. Estaba contento. Por fin funcionaba mi diseño. Mi felicidad no tenia nada que ver con sueldos, beneficios ni objetivos. Es la satisfacción que se obtiene cuando se ha completado un reto y encima, te has divertido resolviéndolo.

Si, decididamente soy raro y seguramente antisocial. Y me gusta.
 
Rojo azulado, azul rojizo.
El título del post, aparte de un simple juego de palabras, es parte de una redacción que hice hace mucho tiempo en el instituto. La redacción (un trabajo para la clase de filosofía) fue bastante polémica en el pequeño ámbito de mi clase donde la expuse.

El tema de documento o informe (no se ni como llamarlo) venía a significar la cantidad de veces en que los extremos se tocan en lo referente a ideologías. Me dio simplemente por escoger frases y partes literales de documentos de los dos extremos y preguntar. ¿fascista o comunista?. A mi me pareció algo inocente pero no sé porque la gente se molestó. Sobre todos los que se daban cuenta que no sabía que casilla seleccionar. Por aquel entonces (mediados de los ochenta) y en mi ámbito había una mayoría de izquierdas. Yo mismo solía llevar una chapa anarquista. Fue una de las primeras veces en las que observé que a veces, el pensar y no seguir las opiniones por decreto es algo que molesta bastante.

Las frases estaban tomadas de documentos e idearios bolcheviques, nazis, de la falange, del movimiento fascista italiano, comunistas chinos, etc…

Era curioso como en la mayoría de las ocasiones eran muy difícil de catalogar. La teoría comunista bolchevique y la nacional-socialista alemana de la época de Hitler era sorprendentemente similar. Quien haya leído algo de Jose Antonio Primo de Rivera se sorprenderá con el tinte casi revolucionario. Me contarón un día que era uno de los inspiradores de Fidel Castro y no me extrañó para nada.

Al final, sólo encontré diferencias en los símbolos y en los colores. No sé porque pero las ideologías de izquierda estaban muy asociadas al rojo y las de derecha al azul. De ahí el título.

Yo creo sinceramente que entre un facha y un abertzale violento sólo hay una diferencia y es el entorno. El ultra del Madrid lo pones en Barcelona y se convierte ipso-facto en un “boixo”.

Parece que se tiende a pensar que en todo siempre hay tres posturas: la de un extremo, la de otro extremo y la neutral. Y casi siempre la neutral está muy asociada a una posición pasota o de indiferencia. Como me importa un bledo o simplemente no tengo ganas de hacer nada, soy neutral.

En mi caso en la mayoría de las ocasiones mi postura es activa pero distinta. Yo quiero pensar que soy coherente aunque a veces incluso me hagan dudar. Pondré algún ejemplo a lo que me refiero. Yo creo que una falta de libertad es malo y, por supuesto las dictaduras. Hasta ahí creo que estaremos de acuerdo casi todos. El problema es, como siempre, cuando se concreta. Para mi es exactamente igual que la dictadura sea de Pinochet, de Sadán, de Stalin o de Castro. Y este es uno de los temas (otro ejemplo es el de la inmigración ) en el cual, cuando se escribe se ve muy claro pero en el día a día no tanto.

Por poner sólo un ejemplo, he tenido bastante discusiones con gente demócrata de toda la vida y progresista que defiende que “Fidel Castro es cierto que es un dictador pero ahí está la educación y la sanidad gratuita”. Curiosamente cuando digo que en tiempos de Franco se progresó económicamente no me aceptan el argumento. Y es cierto que (según mi opinión) es un argumento falaz. Para mí la dictadura es dictadura y la falta de libertad no puede compensarse con sanidad o con “venticinco años de paz”.

Otro ejemplo aún más polémico es el terrorismo. Para mi, quien pone una bomba es un terrorista. Sin embargo, curiosamente, yo me he encontrado mucha gente que aborrecía el terrorismo de ETA pero que, de alguna forma, justificaba el asesinato de Carrero Blanco. Sé que es difícil a veces aceptarlo pero el terrorismo debería ser rechazado incluso cuando sus víctimas no sean de nuestro agrado (o directamente sean despreciables).

Mi planteamiento es tal vez muy drástico (pero yo soy así). ¿Es correcto poner una bomba en la calle y hacer volar un coche?. Las respuestas son “si”,”no” o “depende”. Para mi el depende se acerca sospechosamente al “si”. A quien me dice que Carrero Blanco se lo merecía les suelos decir.. y su chofer?.

Yo me he planteado alguna vez la duda moral de si un país debe entrometerse en los asuntos de otro país. Muchos americanos, la mayoría con buena fe (al menos con los que yo he tenido la oportunidad de hablar) creen firmemente que Estados Unidos debe intervenir allá donde “la libertad este en peligro”. Seguramente sus dirigentes tienen otros intereses pero yo he hablado con gente culta de USA que te miran a los ojos y se autoproclaman defensores del bien. Esto provoca las olas de antiamericanismo en Europa. Ellos, refiriéndose a Europa suelen decir que todo son buenas palabras pero que al final los muertos los ponen ellos. Lo cierto es que, nos guste o no, tienen varios miles de tumbas en Europa que lo corroboran.

Al respecto es curioso como se critica duramente a los americanos cuando intervienen y como se critican aún más duramente si cabe cuando no lo hacen. Aún recuerdo a los comunistas españoles clamando porque los americanos intervinieran en Serbia. Creo que lo ideal sería que los americanos intervinieran donde a nosotros nos diera la gana pero ellos tienen la pésima costumbre de querer hacer lo que quieren. De hecho una vez uno me dijo: es cierto que la intervención sólo debería hacerse donde sea justa y necesaria pero lo que no entiendo es porque Europa debe decidir cuando lo es. Si quieren hacerlo que se gasten su dinero. Un tanto cínico pero sin duda certero.

Mi opinión al respecto la expliqué no hace mucho. Muchas veces me he dado cuenta que no existen buenos y malos absolutos y que esa sensación nos la da la distancia. Por eso y por muchas más cosas que sería imposible resumir en un post (van por el lado de que la mayoría de las ocasiones, hasta con buena fe, la intervenciones violentas crean más violencia y daño a los inocentes) no soy muy partidario de que los soldados españoles vayan en misiones militares a otros países. No creo en la violencia, ni soy mucho de que el fin justifica los medios. Seguramente es una opinión poco compartida pero al menos pretendo ser coherente conmigo mismo. Siempre he tenido a alguien en contra. Repasando los últimos años:

- Estuve en contra de la intervención en el golfo del año 91 (en esta me quede absolutamente sólo).
- Estuve en contra de la participación de los bombardeos sobre Serbia por parte de pilotos españoles (aquí, también en soledad. Fui acusado de cómplice de genocidio).
- Estuve en contra de la participación de soldados españoles en Afganistán. (Aquí los conservadores me abucheaban y me preguntaban si era amigo de Bin Laden y los progres me aplaudían, hasta que, progresivamente todo ha ido cambiando y ahora es casi al revés).
- Estuve en contra de la participación de España en la guerra de Irak aún reconociendo que no se trató de una participación como tal en la guerra, sino en la post-guerra (Aquí recibí aplausos unánimes de los socialistas y comunistas e insultos y desprecio de los seguidores de Aznar).
- Estoy en contra de enviar tropas al Líbano (aquí los de izquierda me llaman insensible y los de derechas me entienden aunque creen que en el fondo me equivoco).

Yo creo humildemente que el que no se ha movido de sus convicciones he sido yo. Sé que esto puede disgustar a mucha gente pero no consigo encontrar una razón de peso que diferencie la postura en los casos de Serbia e Irak. Yo estuve en contra de las dos intervenciones. Y si alguien argumenta lo del “paraguas” de la ONU entonces entramos en otro terreno muy discutible. Una organización donde cinco países tienen derecho de veto y con el historial que lleva no creo que sea precisamente un garante universal de nada.

A que viene todo esto?. A nada, aunque he de reconocer que uno de los comentarios al post anterior tuvo algo que ver. Tal vez pro el hecho de criticar abiertamente a los americanos y a la política del señor Bush hace pensar que estoy a favor de todo lo contrario. Pues no, no es así. Yo tengo mis opiniones (buenas o malas) y a partir de ahí me da igual que bando las haga suyas o este en contra.

En fin, otro post que no me acerca al la feria de las vanidades seguro. Para el próximo cuento el polvo que os debía (Espestaculá oiga).
 
11-S
Once de septiembre. Dos noticias de alcance. Efeméride de la ignominia y primer día de clase. Una noticia menor. El primer día después de mis “mini-vacaciones”.

Mis minivacaciones han consistido en un crucerito por el Báltico y estoy contento porque he conseguido un objetivo secundario que era volver sin conocer a ninguna parejita de Albacete o de cualquier otro sitio y sin necesidad de prometer que nos veremos en Navidad, que asistiré al bautizo del niño que engendraron en San Petesburgo, o que mi casa es la suya (y una m....). Puede parecer un obejtivo banal pero creo que he sido el único que lo consiguió en el barco junto con un americano con el que hice buenas migas pero al que, como es de ley, no pienso volver a ver.

Podía haber sido mucho peor, podría haber ido a Cancún con doscientas parejas de recien casados y lo que me hubiese ahorrado en el “todo incluido” me lo tendría que haber gastado en regalos en visitas de cortesía y bautizos. Por otra parte, el objetivo primario fue ampliamente alcanzado.

Sobre la efeméride principal me hace pensar una vez más en el día que sucedió. Yo estaba en una sala “VIP” de una multinacional americana para la que trabajaba. Fui a comer en casa y allí vi el principio y cuando llegué a la oficina tenía una reunión de valoración de proyecto. Obviamente la reunión se suspendió y nos quedamos todos viendo la tele. Vi como se hundían las torres en una pantalla gigante.

Siempre recordaré como, a los pocos minutos del desastre uno de los ejecutivos que estaba en la sala pensó en voz alta: “Seguro que ahora se aumentan los presupuestos de defensa y de seguridad”. Tendremos que organizar lo que tenemos en ese sector.

En ese momento pensé que era una muestra de insensibilidad bastante impactante. Después me di cuenta que se trata de la puesta en acción del dicho “si la vida te da limones, aprende a hacer limonada”. Un día escuché a un broker del mercado de divisas contando que en su trabajo tenían tan asumido este tema que era normal que al recibir una noticia de una catástrofe, fuese la que fuese y donde fuese, lo primero que pensaran es que divisa podría bajar y cual revalorizarse. Al fin y al cabo –era su argumento- yo no puedo hacer nada para evitar algo que ya ha sucedido. Tal vez no hubiese sido tan duro si no hubiese confesado que cuando el atentado en Madrid lo primero que hizo fue recomendar comprar dólares y después llamar a su madre.

Volviendo al tema del 11S lo cierto es que la predicción (que no profecía) del gerente de aquella multinacional no pudo ser más acertado. Desde el fin de la guerra fría hasta el 11-S el presupuesto de defensa de Estados Unidos se había reducido hasta casi un tercio (aun así el presupuesto de aquel entonces superaba al que dedicaban los 25 países más ricos). Esta reducción había supuesto un duro golpe para un sector fundamental en USA. Hoy día se ha alcanzado y en breve se superará el nivel de gasto de antes de la caída del muro. La excusa es la lucha contra el terrorismo. Uno de muchos ejemplos es el programa Virgina para realizar un megasubmarino nuclear. Estaba prácticamente desechado pero, gracias a la psicosis, los militares consiguieron que el congreso lo aprobará con la increíble excusa de que sería un arma estratégica contra el terrorismo (un submarino de unos doscientos metros con cuarenta misiles nucleares). El precio del desarrollo del aparatejo es de unos quince mil millones de dólares (creo que un poco menos de la mitad del presupuesto de España).

No hace mucho, hablando sobre el tema alguien me dijo: lo que da miedo es pensar que esta gente mata por nada. Yo le contesté que para mí lo realmente espeluznante sería descubrir que en realidad si que hubo razones.

Y en cuanto a la otra noticia (el primer día de clase para los niños), siempre recuerdo un día hace mucho (más de quince años) cuando me tocó llevar a mi sobrina al su primer día en su nuevo cole. Hasta entonces había ido a una guardería. Lo peor del rato que pasé es que mi sobrina no lloró. Yo le iba contando lo bien que se lo iba a pasar. Cuando llegamos pasé con ella hasta el patio. Nos dijeron cual era su clase y se puso en la fila. Yo estaba a dos metros de ella. Mientras un niño cercano no paraba de llorar ella sólo me miraba y miraba a su alrededor con una mirada mitad desconcierto, mitad miedo que no se me olvidará en la vida. Todos los niños se miraban sin atreverse a decir nada porque no se conocían. Y mi sobrina, cada poco me buscaba con la mirada. En una de estas, me sonrió levemente. Y yo entendí “no te sientas mal, ya se que lo haces por mi bien”. Juro que estuve a un pelo de ir por ella, abrazarla y llevármela de allí al parque a jugar.

Al regresar en el coche no pude evitar llorar como una magdalena y aún hoy, cuando recuerdo esa mirada de indefensión de mi sobrina, me da un pellizco el corazón. Lo cierto es que, como todos los padres y, sobre todo, las madres, no hice caso y la dejé en el cole con el apenas suficiente consuelo de que “hacía lo que debía”. Ayer escuchaba en la radio lo contento que estaban los padres por que por fin los niños vuelven al cole y lo entendí pero de todas formas recordé el mal rato que pasé. Volví a preguntarme que hubiese sucedido si en vez de dejar a mi sobrina allá me la hubiese llevado al parque.

En fin, día de efemérides y recuerdos. Algunos recientes, otros lejanos.