Las piedras grandes
Por mi trayectoria profesional a veces he tenido que asistir a cursos de lo más variopintos. Digo “he tenido” porque yo soy básicamente autodidacta y prefiero que me digan (o mejor que ni me lo digan) en tema que ya me encargaré de buscar algún libro o investigar en Internet.
Pero bueno, el caso es que he asistido a unos cuantos cursos que normalmente duran un día y que tienen nombres rimbombantes en inglés como “growth for leaders” y cosas así. Estos cursos los suelen organizar consultoras vendedoras de humo. Aún recuerdo uno sobre creatividad donde me estuve riendo durante todo el curso viendo como gente con puestos super importante aprendían sobre metodología de la innovación basándose precisamente en todos los conocimientos que nos hacen ser poco imaginativos.
En fin una perdida de tiempo. Hubo uno que me llamo la atención y como tenía que hacer un número de cursos de este tipo por fuerza (cosas de las multinacionales) me apunté a “organización y optimización del tiempo”. Yo, ya lo he dicho alguna vez, soy muy mal organizado. En mi vida he llevado agenda, ni electrónica ni de las otras. Durante el tiempo que tuve secretaria (compartida) me llamaba y me decía:
- Sr. Titobeno, sería aconsejable que me avisará usted de las cosas que debo recordarle y de sus citas para organizar su agenda.
Bueno, no me lío más. El caso es que me apunté con la esperanza de que me dieran la receta milagrosa para organizarme. Como suele pasar en estos cursos, todo empezó con una anécdota ilustrativa. Suele ser algo efectista. Y esta no era más que eso pero me llamó la atención y la recuerdo a veces.
El “profesor” (no sé si llamarlo así) sacó una bote de vidrio de boca ancha y unas piedras de considerable tamaño. Mientras decía que ese bote reflejaba algo así como nuestras agendas, nuestro tiempo, cogió las piedras y las volcó encima hasta llenar el jarro. Entonces dijo
- ¿Creen ustedes que el bote está lleno?
Nadie contestó. Un poco contrariado por el alumnado continuó
- Pues no, ya ven –mientras movía el jarro y al encajar algunas piedras se hacía algo de hueco arriba-.
Volvió a rellenar con piedas y dijo.. y ahora, esta lleno?. Se oyó un murmullo de alguien que decía.. “ahora si no?”. Era lo que estaba esperando el profesor para sacar una bolsa con chinitas pequeñitas y echarlas en el jarrón. Las chinitas se iban metiendo en los huecos dejados por las piedras más grandes. Bien, ahora si verdad?, ahora esta lleno. La verdad es que el jarrón parecía lleno. Todos a una como en una clase de párvulos dijimos..
- siiiiiiiii
Pues no!, y saco una bolsa de arena. La volcó y la arena volvió a meterse en las rendijas. Y nueva pregunta: ¿Ahora esta lleno?. Nadie sabía por que pero obviamente todos contestamos…
- noooooooooooo
Efectivamente, y cogiendo un vaso de agua lo echo encima hasta que el nivel llego a la boca del jarrón.
Una vez terminado preguntó. Alguien puede explicarme cual es la moraleja de esta historia?. Todo el mundo calló hasta que alguien dijo.
Bueno, tal vez sea que todo es cuestión de organizarse porque al final todo cabe (joder, esa frase la uso yo mucho en otro contexto ahora que lo pienso…).
El tío nos dio una última sorpresa.
- Puede ser eso pero en realidad lo importante es otra cosa. Lo que quiere decir es que primero tenemos que poner las piedras grandes, después las pequeñas, y después la arena y el agua. Tenemos que seleccionar nuestras “piedras grandes”. Lo realmente importante para nosostros y después, todo lo demás, ya encajará en nuestra vida y en nuestro tiempo.
Me gustó la anécdota. Incluso durante ese curso, y para variar, no pensé que el profesor era un gilipollas vendedor de humo. Bastante tiempo después supe que la demostración que nos hizo, paso por paso, aparece en uno de esos libros de mejora americanos tan típicos como “quien me ha quitado mi queso" y cosas así. No obstante, que no fuese original suyo no quita para que me gustará la ilustración de la idea y la idea en sí.
Cuando decidí cortar radicalmente con una trayectoria profesional supuestamente exitosa que no me llenaba, como es normal, me entraron miedos sobre todo lo que arriesgaba y lo que perdía (sueldo, beneficios, planes de pensiones, coche, estatus, etc, etc…) y pensé en la moraleja de esa anécdota. Ninguna de esas cosas eran piedras grandes, eran piedrecillas y arenisca y no dejaban espacio para las piedras grandes que eran mi ilusión por el trabajo, la creatividad, el trabajo técnico, cultivar un amor, el tiempo para mis amigos, para mi familia, los paseos conduciendo de las mañanas de domingo, etc.. Así que decidí arriesgarme y vacié el tarro. Comencé a echar las piedras grandes. Curiosamente, ahora comienzo a tener también las piedrecillas y la arenisca (a veces más que antes) pero sin necesidad de quitar lo importante. De hecho aun reservo algún hueco para alguna piedra grande que surja (aunque venga en forma de pedrada).
Pues nada, mi deseo para vosotros es que, en este 2006 todos identifiquemos nuestras piedras grandes y le encontremos sitio en nuestro "tarro".
Pero bueno, el caso es que he asistido a unos cuantos cursos que normalmente duran un día y que tienen nombres rimbombantes en inglés como “growth for leaders” y cosas así. Estos cursos los suelen organizar consultoras vendedoras de humo. Aún recuerdo uno sobre creatividad donde me estuve riendo durante todo el curso viendo como gente con puestos super importante aprendían sobre metodología de la innovación basándose precisamente en todos los conocimientos que nos hacen ser poco imaginativos.
En fin una perdida de tiempo. Hubo uno que me llamo la atención y como tenía que hacer un número de cursos de este tipo por fuerza (cosas de las multinacionales) me apunté a “organización y optimización del tiempo”. Yo, ya lo he dicho alguna vez, soy muy mal organizado. En mi vida he llevado agenda, ni electrónica ni de las otras. Durante el tiempo que tuve secretaria (compartida) me llamaba y me decía:
- Sr. Titobeno, sería aconsejable que me avisará usted de las cosas que debo recordarle y de sus citas para organizar su agenda.
Bueno, no me lío más. El caso es que me apunté con la esperanza de que me dieran la receta milagrosa para organizarme. Como suele pasar en estos cursos, todo empezó con una anécdota ilustrativa. Suele ser algo efectista. Y esta no era más que eso pero me llamó la atención y la recuerdo a veces.
El “profesor” (no sé si llamarlo así) sacó una bote de vidrio de boca ancha y unas piedras de considerable tamaño. Mientras decía que ese bote reflejaba algo así como nuestras agendas, nuestro tiempo, cogió las piedras y las volcó encima hasta llenar el jarro. Entonces dijo
- ¿Creen ustedes que el bote está lleno?
Nadie contestó. Un poco contrariado por el alumnado continuó
- Pues no, ya ven –mientras movía el jarro y al encajar algunas piedras se hacía algo de hueco arriba-.
Volvió a rellenar con piedas y dijo.. y ahora, esta lleno?. Se oyó un murmullo de alguien que decía.. “ahora si no?”. Era lo que estaba esperando el profesor para sacar una bolsa con chinitas pequeñitas y echarlas en el jarrón. Las chinitas se iban metiendo en los huecos dejados por las piedras más grandes. Bien, ahora si verdad?, ahora esta lleno. La verdad es que el jarrón parecía lleno. Todos a una como en una clase de párvulos dijimos..
- siiiiiiiii
Pues no!, y saco una bolsa de arena. La volcó y la arena volvió a meterse en las rendijas. Y nueva pregunta: ¿Ahora esta lleno?. Nadie sabía por que pero obviamente todos contestamos…
- noooooooooooo
Efectivamente, y cogiendo un vaso de agua lo echo encima hasta que el nivel llego a la boca del jarrón.
Una vez terminado preguntó. Alguien puede explicarme cual es la moraleja de esta historia?. Todo el mundo calló hasta que alguien dijo.
Bueno, tal vez sea que todo es cuestión de organizarse porque al final todo cabe (joder, esa frase la uso yo mucho en otro contexto ahora que lo pienso…).
El tío nos dio una última sorpresa.
- Puede ser eso pero en realidad lo importante es otra cosa. Lo que quiere decir es que primero tenemos que poner las piedras grandes, después las pequeñas, y después la arena y el agua. Tenemos que seleccionar nuestras “piedras grandes”. Lo realmente importante para nosostros y después, todo lo demás, ya encajará en nuestra vida y en nuestro tiempo.
Me gustó la anécdota. Incluso durante ese curso, y para variar, no pensé que el profesor era un gilipollas vendedor de humo. Bastante tiempo después supe que la demostración que nos hizo, paso por paso, aparece en uno de esos libros de mejora americanos tan típicos como “quien me ha quitado mi queso" y cosas así. No obstante, que no fuese original suyo no quita para que me gustará la ilustración de la idea y la idea en sí.
Cuando decidí cortar radicalmente con una trayectoria profesional supuestamente exitosa que no me llenaba, como es normal, me entraron miedos sobre todo lo que arriesgaba y lo que perdía (sueldo, beneficios, planes de pensiones, coche, estatus, etc, etc…) y pensé en la moraleja de esa anécdota. Ninguna de esas cosas eran piedras grandes, eran piedrecillas y arenisca y no dejaban espacio para las piedras grandes que eran mi ilusión por el trabajo, la creatividad, el trabajo técnico, cultivar un amor, el tiempo para mis amigos, para mi familia, los paseos conduciendo de las mañanas de domingo, etc.. Así que decidí arriesgarme y vacié el tarro. Comencé a echar las piedras grandes. Curiosamente, ahora comienzo a tener también las piedrecillas y la arenisca (a veces más que antes) pero sin necesidad de quitar lo importante. De hecho aun reservo algún hueco para alguna piedra grande que surja (aunque venga en forma de pedrada).
Pues nada, mi deseo para vosotros es que, en este 2006 todos identifiquemos nuestras piedras grandes y le encontremos sitio en nuestro "tarro".
The recruiter
Una empresa americana bastante importante, de origen familiar, pidió a una consultora de selección de altos directivos un director financiero. El sueldo y las condiciones eran increíbles. El propietario de la empresa, un hombre mayor sin muchos estudios, desistió de todo el proceso y sólo pidió una entrevista personal con cada uno de los candidatos finalistas.
A pesar de que la empresa en cuestión estaba en un pueblo perdido las condiciones económicas eran tan buenas que rápidamente hubo decenas de candidatos. Se hizo una selección muy dura y se preseleccionaron tres directores financieros con grandes curricula que trabajaban actualmente en puestos similares en grandes multinacionales. El señor de la empresa, más brillante e intuitivo que formado no prestó demasiada atención al historial de los candidatos. Tuvo la entrevista con los tres y a todos le hizo una sola pregunta.
- ¿Me podría decir cuanto son dos más dos?.
Uno contesto fríamente, cuatro. Otro se reía mientras lo decía. Otro se indignó diciendo que el era un gran ejecutivo importante y no estaba allí para escuchar estupideces.
El señor renunció a todos los directores financieros y le pidió a la consultora que siguiera investigando. El proceso se repitió tres veces, con nueva candidatos de cada vez menos nivel, pero todos ellos con gran formación y experiencia. La pregunta fue la misma y el resultado similar. Los consultores desesperaban. A veces hicieron trampa y le decían a algún candidato la pregunta que le iba a hacer. Pero el saber la pregunta no daba muchas pistas sobre que es lo que buscaba el propietario en la respuesta.
Cuando en la consultora ya estaban por tirar la toalla les envío su CV un señor que era director financiero de una empresa de un sector similar pero muchísimo más pequeña. No tenía estudios universitarios. Simplemente había sido un administrativo avispado que había ido progresando hasta alcanzar el puesto de director financiero de esa modesta empresa. Alguien pensó que, tal vez, un tio más campechano, sin estudios y que vivía en el medio oeste conectaría más con el propietario de la empresa.
Volvieron a llamar al propietario, le volvieron a dar el CV y el volvió a dejarlo en una mesa sin leerlo. Pasó el candidato y le hizo la pregunta.
- ¿Cuánto suman dos mas dos?
El tío se quedo impávido, pensó un poco y dijo: ¿Me podría decir en que cifra estaba usted pensando?
El propietario se levantó, le estrechó la mano y le dijo: Esta usted contratado.
Era simple. El empresario simplemente buscaba un director financiero que supiese convertir cuatro en cualquier cifra, o cualquier cifra en cuatro.
Esta anécdota me ha sido de utilidad miles de veces (esta exageración da una nueva pista de mi origen) en mi vida profesional. Yo práctico una pequeña variación que consiste en decirle a quien sea justo lo que el quiere oír, hacer las cosas a mi manera y después convencerlo de que fue idea suya.
Curiosamente jamás lo ha sido en mi vida personal. Ahí no transijo nunca y siempre soy como soy. Si alguna vez he tenido un pequeño desliz y me he mostrado diferente ha durado poco y al final termino mostrándome tal cual y la cagó. Creo que me canso demasiado rápido. Esto (ser “uno mismo”) puede parece correcto y bueno pero yo creo que a veces vendría bien moldearse un poco a gusto del consumidor. Entre otras cosas habría más consumidores satisfechos.
A pesar de que la empresa en cuestión estaba en un pueblo perdido las condiciones económicas eran tan buenas que rápidamente hubo decenas de candidatos. Se hizo una selección muy dura y se preseleccionaron tres directores financieros con grandes curricula que trabajaban actualmente en puestos similares en grandes multinacionales. El señor de la empresa, más brillante e intuitivo que formado no prestó demasiada atención al historial de los candidatos. Tuvo la entrevista con los tres y a todos le hizo una sola pregunta.
- ¿Me podría decir cuanto son dos más dos?.
Uno contesto fríamente, cuatro. Otro se reía mientras lo decía. Otro se indignó diciendo que el era un gran ejecutivo importante y no estaba allí para escuchar estupideces.
El señor renunció a todos los directores financieros y le pidió a la consultora que siguiera investigando. El proceso se repitió tres veces, con nueva candidatos de cada vez menos nivel, pero todos ellos con gran formación y experiencia. La pregunta fue la misma y el resultado similar. Los consultores desesperaban. A veces hicieron trampa y le decían a algún candidato la pregunta que le iba a hacer. Pero el saber la pregunta no daba muchas pistas sobre que es lo que buscaba el propietario en la respuesta.
Cuando en la consultora ya estaban por tirar la toalla les envío su CV un señor que era director financiero de una empresa de un sector similar pero muchísimo más pequeña. No tenía estudios universitarios. Simplemente había sido un administrativo avispado que había ido progresando hasta alcanzar el puesto de director financiero de esa modesta empresa. Alguien pensó que, tal vez, un tio más campechano, sin estudios y que vivía en el medio oeste conectaría más con el propietario de la empresa.
Volvieron a llamar al propietario, le volvieron a dar el CV y el volvió a dejarlo en una mesa sin leerlo. Pasó el candidato y le hizo la pregunta.
- ¿Cuánto suman dos mas dos?
El tío se quedo impávido, pensó un poco y dijo: ¿Me podría decir en que cifra estaba usted pensando?
El propietario se levantó, le estrechó la mano y le dijo: Esta usted contratado.
Era simple. El empresario simplemente buscaba un director financiero que supiese convertir cuatro en cualquier cifra, o cualquier cifra en cuatro.
Esta anécdota me ha sido de utilidad miles de veces (esta exageración da una nueva pista de mi origen) en mi vida profesional. Yo práctico una pequeña variación que consiste en decirle a quien sea justo lo que el quiere oír, hacer las cosas a mi manera y después convencerlo de que fue idea suya.
Curiosamente jamás lo ha sido en mi vida personal. Ahí no transijo nunca y siempre soy como soy. Si alguna vez he tenido un pequeño desliz y me he mostrado diferente ha durado poco y al final termino mostrándome tal cual y la cagó. Creo que me canso demasiado rápido. Esto (ser “uno mismo”) puede parece correcto y bueno pero yo creo que a veces vendría bien moldearse un poco a gusto del consumidor. Entre otras cosas habría más consumidores satisfechos.
A nivel
Y ahora que pasa. No entiendo nada. ¿Porqué tengo que parar ahora?. Bueno, pues nada. Hace unos años me hubiera echado un cigarrito pero ahora me tendré que conformar con echarme un solanito. Tampoco tengo prisa.
Al principio, sinceramente, apenas se distinguía nada. La primera percepción es la del “deja-vu” que es una forma absolutamente genial que tienen los franceses de traducir “joder esto me ha pasado antes”. Si, decididamente esto lo he sentido yo antes. Y de pronto, la luz. La luz comienza siendo un puntito, allá en lontananza que es una forma absolutamente genial del castellano para definir algo que, por estar muy lejos, apenas se puede distinguir.
Hago un pequeño inciso, ¿cuantas veces se habrá utilizado la palabra lontananza en un SMS?
Continuo,
de pronto ese puntito tintineante se va haciendo mayor y comienza a gustarte. Miras a la luz como si realmente allí estuvieran todas tus respuestas. Pero no, la luz no es la respuesta, la luz es solo luz. Lo sabes, pero lo ignoras. Brillante, deslumbrante, a veces cálida, pero solo luz, no le des más vueltas. Después comienzan otras sensaciones, estás te afectan más adentro. Es como una vibración, algo que te hace a veces tartamudear, se te mete en la cabeza y a veces te estimula, a veces te perturba. Es molesto, pero te gusta. Comienzas a notar que te estas enganchando.
La luz se hace cada vez más grande y tu simplemente te quedas quieto, no puedes hacer mucho más, llega un momento en que la luz ya no es una señal ni una baliza, es un foco que te ilumina. Mientras la vibración sube de intensidad y te ves imbuido de una sensación extraña. Es como si de pronto, tu fueses el protagonista. No sabes como ha pasado, pero si, todo a tu alrededor se ilumina y tu proyectas la sombra a tu espalda.
Todo lo que está detrás de ti se apaga y lo tienes claro, estas tú y la luz que parece que viene a por ti. Llegas a pensar que seguramente lo mejor es sumergirte en ella. Esbozas una sonrisas y piensas en lo que hay habrá detrás y quién la provoca. La vibración se acentúa y sientes tus entrañas estremecerse. Estas a punto de llegar al climax justo cuando la luz te alcanza.
Y entonces, la luz pasa de largo.
Ya no hay luz, la has perdido. Parecía que era intensa, infinita, pero en realidad sólo se trata de un artificio. Detrás no hay nada. Al mismo tiempo, la vibración va atenuándose mucho más lenta y progresivamente, mientras aún distingues la estela que se aleja iluminando y creando falsas ilusiones a otros que, durante unos segundos, pensarán que son protagonistas.
Te quedas callado, parado y con sensación de vacío y te apetece reposar. No puedes quedarte parado, alguien te pita detrás, la barrera ya esta abierta. Enciendes el contacto y arrancas. Mientras emprendes la marcha piensas en las veces que se producen desgracias y la gente que termina arrollada.
Te preguntas cuando coño quitaran de una puñetera vez los pasos a nivel.
Al principio, sinceramente, apenas se distinguía nada. La primera percepción es la del “deja-vu” que es una forma absolutamente genial que tienen los franceses de traducir “joder esto me ha pasado antes”. Si, decididamente esto lo he sentido yo antes. Y de pronto, la luz. La luz comienza siendo un puntito, allá en lontananza que es una forma absolutamente genial del castellano para definir algo que, por estar muy lejos, apenas se puede distinguir.
Hago un pequeño inciso, ¿cuantas veces se habrá utilizado la palabra lontananza en un SMS?
Continuo,
de pronto ese puntito tintineante se va haciendo mayor y comienza a gustarte. Miras a la luz como si realmente allí estuvieran todas tus respuestas. Pero no, la luz no es la respuesta, la luz es solo luz. Lo sabes, pero lo ignoras. Brillante, deslumbrante, a veces cálida, pero solo luz, no le des más vueltas. Después comienzan otras sensaciones, estás te afectan más adentro. Es como una vibración, algo que te hace a veces tartamudear, se te mete en la cabeza y a veces te estimula, a veces te perturba. Es molesto, pero te gusta. Comienzas a notar que te estas enganchando.
La luz se hace cada vez más grande y tu simplemente te quedas quieto, no puedes hacer mucho más, llega un momento en que la luz ya no es una señal ni una baliza, es un foco que te ilumina. Mientras la vibración sube de intensidad y te ves imbuido de una sensación extraña. Es como si de pronto, tu fueses el protagonista. No sabes como ha pasado, pero si, todo a tu alrededor se ilumina y tu proyectas la sombra a tu espalda.
Todo lo que está detrás de ti se apaga y lo tienes claro, estas tú y la luz que parece que viene a por ti. Llegas a pensar que seguramente lo mejor es sumergirte en ella. Esbozas una sonrisas y piensas en lo que hay habrá detrás y quién la provoca. La vibración se acentúa y sientes tus entrañas estremecerse. Estas a punto de llegar al climax justo cuando la luz te alcanza.
Y entonces, la luz pasa de largo.
Ya no hay luz, la has perdido. Parecía que era intensa, infinita, pero en realidad sólo se trata de un artificio. Detrás no hay nada. Al mismo tiempo, la vibración va atenuándose mucho más lenta y progresivamente, mientras aún distingues la estela que se aleja iluminando y creando falsas ilusiones a otros que, durante unos segundos, pensarán que son protagonistas.
Te quedas callado, parado y con sensación de vacío y te apetece reposar. No puedes quedarte parado, alguien te pita detrás, la barrera ya esta abierta. Enciendes el contacto y arrancas. Mientras emprendes la marcha piensas en las veces que se producen desgracias y la gente que termina arrollada.
Te preguntas cuando coño quitaran de una puñetera vez los pasos a nivel.
Mantener / Eliminar / Mejorar
Tiempo de propósitos. Es el momento de apuntarse al gimnasio, comenzar la colección de sujeta-tostadas victorianas, etc..
Yo, que no soy nada organizado suelo hacer una lista breve de cosas. Pero no cosas a hacer o a realizar. Yo divido tres categorías. Cosas a mantener, cosas a eliminar y cosas a mejorar o conseguir. Ahí va parte de la de este año (si pongo toda me echan de ya.com).
Mantener
- Seguir mirando lo que todos miran e intentar ver lo que nadie vio.
- Continuar haciendo lo que me apetece hacer.
- Disfrutar con mi trabajo.
- Mi odio por los racistas.
- Mi desprecio violento por los maltratadotes (y las maltratadotas).
- La capacidad de reírme a carcajadas de lo gilipollas que soy a veces.
- Reírme de cosas absolutamente intrascendentes como el estatus social.
- Necesitar poco y tener mucho.
- Tener mucho porque necesito poco.
- Hacer creer a mis padres que sigo siendo un niño y que los necesito. Saber que es verdad.
- Mi curiosidad por cualquier tema, sea el que sea. Mantener como excepción a lo anterior la curiosidad por la vida de los famosos.
- Mi capacidad para decir “no lo sé” y no avergonzarme. Es el primer paso para aprender.
- Mi increíble capacidad sexual (y si cuela, cuela…).
- Seguir sin fumar.
- La cualidad que permite poner de los nervios al gilipollas de turno cuando me grita y yo le contesto educadamente y con una sonrisa.
- Saber tragarse el orgullo (y en mi caso es como tragarse un elefante) cuando se trata de un ser querido.
- Continuar arriesgándome y no ser cobarde ni caer en trampas como la “seguridad” y la “estabilidad”.
- Mi capacidad para enamorar (y si no cuela, váyase al punto de la capacidad sexual).
- Estar razonablemente satisfecho conmigo.
Eliminar
- Los deseos de acabar con los niños de mis vecinos.
- Los juegos de rol emocionales.
- Mi adicción a los caramelos Solano.
- Mi tendencia a la crítica mordaz.
- La suficiencia exagerada.
- El desprecio que se desprende de mi absoluta indiferencia por la mediocridad.
- Mirar a las tetas cuando me están hablando a los ojos.
- Volverlo a hacer tres segundos después de haberme dado cuenta y haberme propuesto no hacerlo.
- Y dale…
- Conducir demasiado rápido.
- Perder la paciencia ante la inutilidad.
- Vacilarle a los que me llaman haciendo tele-marketing.
- Terminar mi charla de cada quince días con el head hunter (donde le dejo claro que no busco nada) con la frase: “bueno, si sale algo interesante me llamas”.
- Las explicaciones excesivas.
- Tener envidia insana.
- Tener envidia sana.
- Buscarle siempre la moraleja a las cosas que (me) suceden.
- Pensar en mí en determinadas ocasiones.
- No pensar en mí en otras ocasiones.
Mejorar / Conseguir
- Aprender a expresar mis opiniones y no dejar que los demás las intuyan de mis silencios, mis lagrimas o mi sonrisa.
- Aprender a encajar las críticas y a aceptar los halagos.
- Aprender a compartir mis miedos y mis problemas igual que comparto mis alegrías.
- Finalizar el diseño de un dispositivo para detectar las caídas de las personas mayores que viven sola y evitar que, como el año pasado, más de cien ancianos murieran de inanición.
- Procurar mejorar algo en mi capacidad fisonomista. Al menos detectar cuando la mujer de mi vida se ha rapado la cabeza y se ha puesto un piercing en el ojo (lo de darme cuenta que se ha cortado las puntas es simplemente una quimera).
- Investigar y memorizar de una puta vez cuando se utiliza la g y cuando la j en los verbos como coger. Dejar de buscar sinónimos para evitarlo.
- Admirar los éxitos ajenos, incluso aunque para ti no sean gran cosa. Intentar por todos los medios que para ti nunca sean poca cosa.
- Esforzarme en ser honesto, justo y noble.
- Intentar mantener ordenado mi despacho más de cinco minutos a ser posible.
- Contratar una chacha y dar excedencia parcial a la pornochacha.
- Arreglarme de una puñetera vez los dientes.
- Conseguir dividir ese abdominal gordo que tengo en ocho abdominales chiquititos.
- Mejorar en todo lo que tiene que ver con la organización.
- Depender menos de la “idea genial” y más del esfuerzo.
- Ser menos exigente con los demás.
- Ser menos exigente conmigo mismo.
- No sentirme mal cuando alguien mide más que yo.
- Intentar mejorar en la sintetización y concreción. Dicho de otra forma, no dar rodeos y rodeos para decir las cosas. No escribir mails (o posts) largísimos.
- Aprender a no pasarme con los sarcasmos.
- Disfrutar más de los logros. No avergonzarme de ellos.
- Llamar de vez en cuando yo a mis amigos y no esperar a que me llamen ellos.
- Procurar ver en las personas las características que hacen que tengan amigos.
Feliz año a todos. Ojalá se cumplan todas vuestras listas (y algunas tonta si se deja).
PD: Las negociaciones para la renovación son intensas.. pero aún no se si fructificarán.
Yo, que no soy nada organizado suelo hacer una lista breve de cosas. Pero no cosas a hacer o a realizar. Yo divido tres categorías. Cosas a mantener, cosas a eliminar y cosas a mejorar o conseguir. Ahí va parte de la de este año (si pongo toda me echan de ya.com).
Mantener
- Seguir mirando lo que todos miran e intentar ver lo que nadie vio.
- Continuar haciendo lo que me apetece hacer.
- Disfrutar con mi trabajo.
- Mi odio por los racistas.
- Mi desprecio violento por los maltratadotes (y las maltratadotas).
- La capacidad de reírme a carcajadas de lo gilipollas que soy a veces.
- Reírme de cosas absolutamente intrascendentes como el estatus social.
- Necesitar poco y tener mucho.
- Tener mucho porque necesito poco.
- Hacer creer a mis padres que sigo siendo un niño y que los necesito. Saber que es verdad.
- Mi curiosidad por cualquier tema, sea el que sea. Mantener como excepción a lo anterior la curiosidad por la vida de los famosos.
- Mi capacidad para decir “no lo sé” y no avergonzarme. Es el primer paso para aprender.
- Mi increíble capacidad sexual (y si cuela, cuela…).
- Seguir sin fumar.
- La cualidad que permite poner de los nervios al gilipollas de turno cuando me grita y yo le contesto educadamente y con una sonrisa.
- Saber tragarse el orgullo (y en mi caso es como tragarse un elefante) cuando se trata de un ser querido.
- Continuar arriesgándome y no ser cobarde ni caer en trampas como la “seguridad” y la “estabilidad”.
- Mi capacidad para enamorar (y si no cuela, váyase al punto de la capacidad sexual).
- Estar razonablemente satisfecho conmigo.
Eliminar
- Los deseos de acabar con los niños de mis vecinos.
- Los juegos de rol emocionales.
- Mi adicción a los caramelos Solano.
- Mi tendencia a la crítica mordaz.
- La suficiencia exagerada.
- El desprecio que se desprende de mi absoluta indiferencia por la mediocridad.
- Mirar a las tetas cuando me están hablando a los ojos.
- Volverlo a hacer tres segundos después de haberme dado cuenta y haberme propuesto no hacerlo.
- Y dale…
- Conducir demasiado rápido.
- Perder la paciencia ante la inutilidad.
- Vacilarle a los que me llaman haciendo tele-marketing.
- Terminar mi charla de cada quince días con el head hunter (donde le dejo claro que no busco nada) con la frase: “bueno, si sale algo interesante me llamas”.
- Las explicaciones excesivas.
- Tener envidia insana.
- Tener envidia sana.
- Buscarle siempre la moraleja a las cosas que (me) suceden.
- Pensar en mí en determinadas ocasiones.
- No pensar en mí en otras ocasiones.
Mejorar / Conseguir
- Aprender a expresar mis opiniones y no dejar que los demás las intuyan de mis silencios, mis lagrimas o mi sonrisa.
- Aprender a encajar las críticas y a aceptar los halagos.
- Aprender a compartir mis miedos y mis problemas igual que comparto mis alegrías.
- Finalizar el diseño de un dispositivo para detectar las caídas de las personas mayores que viven sola y evitar que, como el año pasado, más de cien ancianos murieran de inanición.
- Procurar mejorar algo en mi capacidad fisonomista. Al menos detectar cuando la mujer de mi vida se ha rapado la cabeza y se ha puesto un piercing en el ojo (lo de darme cuenta que se ha cortado las puntas es simplemente una quimera).
- Investigar y memorizar de una puta vez cuando se utiliza la g y cuando la j en los verbos como coger. Dejar de buscar sinónimos para evitarlo.
- Admirar los éxitos ajenos, incluso aunque para ti no sean gran cosa. Intentar por todos los medios que para ti nunca sean poca cosa.
- Esforzarme en ser honesto, justo y noble.
- Intentar mantener ordenado mi despacho más de cinco minutos a ser posible.
- Contratar una chacha y dar excedencia parcial a la pornochacha.
- Arreglarme de una puñetera vez los dientes.
- Conseguir dividir ese abdominal gordo que tengo en ocho abdominales chiquititos.
- Mejorar en todo lo que tiene que ver con la organización.
- Depender menos de la “idea genial” y más del esfuerzo.
- Ser menos exigente con los demás.
- Ser menos exigente conmigo mismo.
- No sentirme mal cuando alguien mide más que yo.
- Intentar mejorar en la sintetización y concreción. Dicho de otra forma, no dar rodeos y rodeos para decir las cosas. No escribir mails (o posts) largísimos.
- Aprender a no pasarme con los sarcasmos.
- Disfrutar más de los logros. No avergonzarme de ellos.
- Llamar de vez en cuando yo a mis amigos y no esperar a que me llamen ellos.
- Procurar ver en las personas las características que hacen que tengan amigos.
Feliz año a todos. Ojalá se cumplan todas vuestras listas (y algunas tonta si se deja).
PD: Las negociaciones para la renovación son intensas.. pero aún no se si fructificarán.
Ajustes de fin de ejercicio
Vacaciones de navidad. Al menos para escribir en el blog. Fin del ejercicio. Aún no sé si volveré en el próximo. Estamos negociando con varios proveedores y la oferta de renovación de ya.com se hace de rogar. No sé aún si será el último post de este año o no. Puede incluso que sea el último post de este blog.
De todas formas, sea el final, el principio o un punto de inflexión de algo y a pesar de que a mi no es que me apasione la Navidad, todos sabemos que en estas fechas tendemos a hacer balances e inventarios y a proponernos mejorar.
Como uno es de natural agradecido, quería aprovechar para enumerar mi lista de agradecimientos a modo de títulos de crédito. Solo una reseña para todos aquellos sin los cuales, el blog no habría sido lo que fue. Tal vez mejor, tal vez peor pero seguramente distinto.
Así pues, el grupo deja de tocar y solo el bajo y la batería marcan un compás…allá van mis agradecimientos
Al chico que me escribió un mail contándome con mucho detenimiento todo lo que me haría en la cama porque consiguió subirme la autoestima.
A la chica que hizo algo similar porque consiguió levantarme algo más.
A quien me escribió asegurando que sabía que yo era una mujer porque seguramente nunca sabrá cuanto me halagó.
A aquella que me pidió mi esperma porque, sin ella saberlo hizo realidad uno de los sueños de mi vida que era que, como al rubio de “Los Pecos” me pidieran un hijo mío.
A quien me dijo que era su “segundo bloguero favorito” porque gracias a eso me esforcé en ser el primero.
A quien me envío el CV para el puesto de pornochacha porque nunca soñé con tanto nivel.
A quien comenzó tocándome los cojones, y terminó acariciándomelos.
Al consulado belga para que no se tome tan a pecho la broma de que ser belga no tiene ningún sentido. A todos sus ciudadanos
A todos los que me leyeron y no comentaron porque me halagaron de forma anónima que siempre es una forma de halagar con clase.
Al Sr. Miau, que me prestó un post y a la víctima de su próximo post porque esta vez, seguramente, no necesitará humillarlo para subir un puesto entre los más leídos.
A su Sra., a la que leí que los simpsons eran un pésimo programa para niños. Porque estoy de acuerdo. Para los niños es pésimo.
A Juanjo, para que Dios le conserve el oído.
A Jordi, que seguramente no me leerá, porque vino solo una vez, se sintió en minoría y se piró.
A Automata34, que tendrá el hijo más deseado del mundo y gracias al cual en mi lista de la compra debajo del Tulipán tengo anotado “dos cajas de maca peruana”.
A olmailovin que se incorporó hace poco pero al que seguramente también “hecharé de menos”.
A epoptek que, excepto por el coñazo que es escribir su nick, siempre se ha portado estupendamente e incluso recientemente “me dedicó” uno de sus posts.
A Wendeling proveedora oficial de besos de maia en el foro.
A Choi.. que vino, comentó todos los post y se fue.. eso se llama dejar huella.
A Diana, que solo vino una vez, pero que doce años más tarde, me hizo sentir un poquito de solidaridad en aquel concierto.
A sarkstica porque ese nick me trae muchísimos recuerdos ya que fue el mío (en másculino obviamente).
A mirrous por sus comentarios surrealistas que comenzaban rozando ligeramente, de forma tangencial, el tema del post para terminar transversalmente en sus recuerdos y vivencias. Con mucha curiosidad por saber de ella.
A Rous que se empeña en no entender que soy de ciencias con alma de ciencias y me gusta el fútbol más que la poesía. Deseando que algún día mejore tanto que pueda ser como ella me imagina.
A Lara, que creía que me conocía, y a lo mejor tenía razón.
A Maggie, con la que no se si fuí injusto o no, pero que siempre ponía su granito agrio cuando la cosa estaba demasiado empalagosa.
A travesura (llámame m), siempre exigente, que me ayuda a mantener el nivel y para que me perdone si a veces no cuido suficiente el tablón de anuncios.
A Amaranta, siempre destilando sensibilidad e inteligencia.. y a veces tocando los cojones (pero con estilo) ;-)
A Lupin que apareció solo fugazmente y de forma tan oportuna que a veces pienso que en realidad es un personaje de mi invención que me comenta en alguna de mis crisis de esquizofrenia. Y con la curiosidad de saber si es Lupino o Lupina.
A hnh que se entiende con un chino por señas pero no me entiende a mi. Me hizo sentir tan especial…
A Aguardentero, que se está quitando de una adicción a costa de engancharnos a los demás y que además de pegarme el “caguentó” me pilló el buga y me lo devolvió con el cenicero lleno. Porque entendió que el limón es solo un aderezo.
A Elvira. A ella le gustaban mis neuronas, a mi su culo y poco a poco fuimos cambiando papeles. Lo cual demuestra taxativamente que tiene mucho peor gusto que yo.
A Amanda, que gracias a su último comentario de los enlaces me demostró que no era perfecta, y ahora me gusta más. Con un ojalá. Aún no sé si el mío o el de Silvio Rodríguez.
A todos, incluyendo aquellos a los que, injustamente, os he olvidado en este post, os dedico una cancioncita.
Feliz Navidad y que seáis moderadamente felices.
Always Look on the Bright Side of Life
(traducción para aguardentero. Mira siempre el lado positivo de la vida)
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De todas formas, sea el final, el principio o un punto de inflexión de algo y a pesar de que a mi no es que me apasione la Navidad, todos sabemos que en estas fechas tendemos a hacer balances e inventarios y a proponernos mejorar.
Como uno es de natural agradecido, quería aprovechar para enumerar mi lista de agradecimientos a modo de títulos de crédito. Solo una reseña para todos aquellos sin los cuales, el blog no habría sido lo que fue. Tal vez mejor, tal vez peor pero seguramente distinto.
Así pues, el grupo deja de tocar y solo el bajo y la batería marcan un compás…allá van mis agradecimientos
Al chico que me escribió un mail contándome con mucho detenimiento todo lo que me haría en la cama porque consiguió subirme la autoestima.
A la chica que hizo algo similar porque consiguió levantarme algo más.
A quien me escribió asegurando que sabía que yo era una mujer porque seguramente nunca sabrá cuanto me halagó.
A aquella que me pidió mi esperma porque, sin ella saberlo hizo realidad uno de los sueños de mi vida que era que, como al rubio de “Los Pecos” me pidieran un hijo mío.
A quien me dijo que era su “segundo bloguero favorito” porque gracias a eso me esforcé en ser el primero.
A quien me envío el CV para el puesto de pornochacha porque nunca soñé con tanto nivel.
A quien comenzó tocándome los cojones, y terminó acariciándomelos.
Al consulado belga para que no se tome tan a pecho la broma de que ser belga no tiene ningún sentido. A todos sus ciudadanos
A todos los que me leyeron y no comentaron porque me halagaron de forma anónima que siempre es una forma de halagar con clase.
Al Sr. Miau, que me prestó un post y a la víctima de su próximo post porque esta vez, seguramente, no necesitará humillarlo para subir un puesto entre los más leídos.
A su Sra., a la que leí que los simpsons eran un pésimo programa para niños. Porque estoy de acuerdo. Para los niños es pésimo.
A Juanjo, para que Dios le conserve el oído.
A Jordi, que seguramente no me leerá, porque vino solo una vez, se sintió en minoría y se piró.
A Automata34, que tendrá el hijo más deseado del mundo y gracias al cual en mi lista de la compra debajo del Tulipán tengo anotado “dos cajas de maca peruana”.
A olmailovin que se incorporó hace poco pero al que seguramente también “hecharé de menos”.
A epoptek que, excepto por el coñazo que es escribir su nick, siempre se ha portado estupendamente e incluso recientemente “me dedicó” uno de sus posts.
A Wendeling proveedora oficial de besos de maia en el foro.
A Choi.. que vino, comentó todos los post y se fue.. eso se llama dejar huella.
A Diana, que solo vino una vez, pero que doce años más tarde, me hizo sentir un poquito de solidaridad en aquel concierto.
A sarkstica porque ese nick me trae muchísimos recuerdos ya que fue el mío (en másculino obviamente).
A mirrous por sus comentarios surrealistas que comenzaban rozando ligeramente, de forma tangencial, el tema del post para terminar transversalmente en sus recuerdos y vivencias. Con mucha curiosidad por saber de ella.
A Rous que se empeña en no entender que soy de ciencias con alma de ciencias y me gusta el fútbol más que la poesía. Deseando que algún día mejore tanto que pueda ser como ella me imagina.
A Lara, que creía que me conocía, y a lo mejor tenía razón.
A Maggie, con la que no se si fuí injusto o no, pero que siempre ponía su granito agrio cuando la cosa estaba demasiado empalagosa.
A travesura (llámame m), siempre exigente, que me ayuda a mantener el nivel y para que me perdone si a veces no cuido suficiente el tablón de anuncios.
A Amaranta, siempre destilando sensibilidad e inteligencia.. y a veces tocando los cojones (pero con estilo) ;-)
A Lupin que apareció solo fugazmente y de forma tan oportuna que a veces pienso que en realidad es un personaje de mi invención que me comenta en alguna de mis crisis de esquizofrenia. Y con la curiosidad de saber si es Lupino o Lupina.
A hnh que se entiende con un chino por señas pero no me entiende a mi. Me hizo sentir tan especial…
A Aguardentero, que se está quitando de una adicción a costa de engancharnos a los demás y que además de pegarme el “caguentó” me pilló el buga y me lo devolvió con el cenicero lleno. Porque entendió que el limón es solo un aderezo.
A Elvira. A ella le gustaban mis neuronas, a mi su culo y poco a poco fuimos cambiando papeles. Lo cual demuestra taxativamente que tiene mucho peor gusto que yo.
A Amanda, que gracias a su último comentario de los enlaces me demostró que no era perfecta, y ahora me gusta más. Con un ojalá. Aún no sé si el mío o el de Silvio Rodríguez.
A todos, incluyendo aquellos a los que, injustamente, os he olvidado en este post, os dedico una cancioncita.
Feliz Navidad y que seáis moderadamente felices.
Always Look on the Bright Side of Life
(traducción para aguardentero. Mira siempre el lado positivo de la vida)
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Tío, tu a mí no me engañas...
- Pues me encantaría ir un día contigo al golf. Nunca he jugado.
- Perdona, que parte de “no me gusta el golf” es la que no te quedó clara?
- Y al ser un puesto ejecutivo importante, tendrías poder no?.
- No.. fíjate en la frase “estaba harto y no me gustaba lo que implicaban los puestos importantes así que decidí dejar todo para trabajar en algo que me gusta”. Osea, nada de puesto importante, solo lo que me gusta.
- Pero al menos si tendrás esos dos coches de los que hablas no?.
- Vamos a ver, jamás he dicho que tenga esos coches. tengo uno que está a nombre de mi empresa y el otro me lo deja un amigo. Estrictamente hablando, no tengo ningún coche a mi nombre.
- Seguro que vives en una mansión.
- Si, mi mansión particular.. setenta metros todos para mí.
- Pero bueno, pelas tienes no?.
- Bueno, no paso hambre si a eso es a lo que te refieres pero no soy millonario.
- Y el alto estatus social que?
- No chica no… eso es algo de lo que yo he pasado toda mi vida. Me aburre terriblemente. Tal vez por eso no me atraían los “puestos de responsabilidad ejecutiva gerencial”.
- Pero tendrás muchos contactos seguro.
- Tengo conocidos, pero no cultivo eso que llaman “los contactos”. Eso en mi empresa lo lleva otro.
- Estarás en todos los saraos de la capital.
- Salgo muy poco y normalmente jamás a un “sarao”.
- Eres empresario tio, el jefe.
- No perdona, fundé una pequeña empresa con unos socios. Mi cargo NO es el de director general y hago un poco de todo.
- Vistes de Armani, Hugo Boss?.
- Tengo algún traje de “marca” pero soy más de Milano de toda la vida.
- Comprarás en tiendas de gourmet no?
- Bueno, a veces paso por la sección de gourmets del carrefour si.
- Y porque un tío como tu, con tu edad, está solo, sin hijos y nunca se ha casado?.
- Yo no he dicho nada de eso. Pero sí, estoy solo, sin hijos y nunca me casé. Nunca hago las cosas por que ya es hora.
- Me impresionó el tema de Ella. Muy dura tu vida. Tal vez fue eso lo que realmente sucedió, que la depresión te hizo abandonar tus sueños. Se nota que estas buscando alguien que te comprenda y que te consuele.
- Bueno, lo que pasó, pasó. Tuve un amor incrieble. Pero ahora ya me quedo con el hecho de que lo tuvé. Hay gente que jamás podrá disfrutar algo así. Pero vamos que de vida dura poco. Probé unas cosas y fui de los pocos que conozco que supo decir no. Ahora, y desde casi siempre, no hay un minuto en mi vida que no esté haciendo exactamente lo que quiero hacer. Supongo que habrá gente más feliz que yo, pero no me considero precisamente un maltratado de la vida.
- Ya, pero después de esa experiencia se nota que no quieres compromisos.
- No necesito compromisos. Pero no me da miedo comprometerme.
- Por como escribes, por como te expresas.. te pega poco un trabajo técnico de “cabeza cuadrada”.
- Tengo el trabajo más creativo que se puede tener y lo disfruto cada día. Hago, en definitiva, lo que me gusta hacer.
- Supongo que buscas una relación de futuro.
- No busco nada.
- Ligaras un huevo.
- Menos que los gases nobles
- Eso de los gases que es?.
- Da igual.
- Pero tendrás tías a mogollón.
- No, de todas formas me conformaría con una.
- Hay alguna especial?
- Hay muchas mujeres especiales. Pero a lo que te refieres, si, hay una especial.
- Se pude saber el nombre?
- No
- ¿Soy yo?
- No
- Pero vamos que si me pongo a tiro… como todos no?
- Prueba si quieres, seguro que te llevas una sorpresa.
- Tío, Se ve muy seguro de todo.
- Es un defecto que tengo desde pequeño.
- Siempre eres consecuente con lo que dices no?
- No, a veces me descubro haciendo cosas ridículas.
- ¿Ah si?, ¿últimamente?.
- Últimamente también.
- Me invitarás a cenar en Maxim’s y me llevarás a Paris en jet privado?
- No.
- Aja.. lo reservas para la especial.
- No, a ella le reservo una lata de foigras.
- Pero estas como un queso.. eso si. ¿no?
- No, para nada. eso fue una excusa para crear un personaje y abrir un blog. Una de esas cosas ridículas de las que me arrepiento.
Joder tío, es que de verdad que me pones muchísimo, me encantas… es que a mi los tíos buenos, ejecutivos de traje de marca que van en cochazos a cócteles y tienen puestos de poder me ponen cantidad. ¿Me llevarás algún día a jugar golf en San Mauricio?.
PD: Que nadie se haga demasiadas pajas mentales. Son retazos de realidad plasmados, de forma exagerada, en una charla inventada.
- Perdona, que parte de “no me gusta el golf” es la que no te quedó clara?
- Y al ser un puesto ejecutivo importante, tendrías poder no?.
- No.. fíjate en la frase “estaba harto y no me gustaba lo que implicaban los puestos importantes así que decidí dejar todo para trabajar en algo que me gusta”. Osea, nada de puesto importante, solo lo que me gusta.
- Pero al menos si tendrás esos dos coches de los que hablas no?.
- Vamos a ver, jamás he dicho que tenga esos coches. tengo uno que está a nombre de mi empresa y el otro me lo deja un amigo. Estrictamente hablando, no tengo ningún coche a mi nombre.
- Seguro que vives en una mansión.
- Si, mi mansión particular.. setenta metros todos para mí.
- Pero bueno, pelas tienes no?.
- Bueno, no paso hambre si a eso es a lo que te refieres pero no soy millonario.
- Y el alto estatus social que?
- No chica no… eso es algo de lo que yo he pasado toda mi vida. Me aburre terriblemente. Tal vez por eso no me atraían los “puestos de responsabilidad ejecutiva gerencial”.
- Pero tendrás muchos contactos seguro.
- Tengo conocidos, pero no cultivo eso que llaman “los contactos”. Eso en mi empresa lo lleva otro.
- Estarás en todos los saraos de la capital.
- Salgo muy poco y normalmente jamás a un “sarao”.
- Eres empresario tio, el jefe.
- No perdona, fundé una pequeña empresa con unos socios. Mi cargo NO es el de director general y hago un poco de todo.
- Vistes de Armani, Hugo Boss?.
- Tengo algún traje de “marca” pero soy más de Milano de toda la vida.
- Comprarás en tiendas de gourmet no?
- Bueno, a veces paso por la sección de gourmets del carrefour si.
- Y porque un tío como tu, con tu edad, está solo, sin hijos y nunca se ha casado?.
- Yo no he dicho nada de eso. Pero sí, estoy solo, sin hijos y nunca me casé. Nunca hago las cosas por que ya es hora.
- Me impresionó el tema de Ella. Muy dura tu vida. Tal vez fue eso lo que realmente sucedió, que la depresión te hizo abandonar tus sueños. Se nota que estas buscando alguien que te comprenda y que te consuele.
- Bueno, lo que pasó, pasó. Tuve un amor incrieble. Pero ahora ya me quedo con el hecho de que lo tuvé. Hay gente que jamás podrá disfrutar algo así. Pero vamos que de vida dura poco. Probé unas cosas y fui de los pocos que conozco que supo decir no. Ahora, y desde casi siempre, no hay un minuto en mi vida que no esté haciendo exactamente lo que quiero hacer. Supongo que habrá gente más feliz que yo, pero no me considero precisamente un maltratado de la vida.
- Ya, pero después de esa experiencia se nota que no quieres compromisos.
- No necesito compromisos. Pero no me da miedo comprometerme.
- Por como escribes, por como te expresas.. te pega poco un trabajo técnico de “cabeza cuadrada”.
- Tengo el trabajo más creativo que se puede tener y lo disfruto cada día. Hago, en definitiva, lo que me gusta hacer.
- Supongo que buscas una relación de futuro.
- No busco nada.
- Ligaras un huevo.
- Menos que los gases nobles
- Eso de los gases que es?.
- Da igual.
- Pero tendrás tías a mogollón.
- No, de todas formas me conformaría con una.
- Hay alguna especial?
- Hay muchas mujeres especiales. Pero a lo que te refieres, si, hay una especial.
- Se pude saber el nombre?
- No
- ¿Soy yo?
- No
- Pero vamos que si me pongo a tiro… como todos no?
- Prueba si quieres, seguro que te llevas una sorpresa.
- Tío, Se ve muy seguro de todo.
- Es un defecto que tengo desde pequeño.
- Siempre eres consecuente con lo que dices no?
- No, a veces me descubro haciendo cosas ridículas.
- ¿Ah si?, ¿últimamente?.
- Últimamente también.
- Me invitarás a cenar en Maxim’s y me llevarás a Paris en jet privado?
- No.
- Aja.. lo reservas para la especial.
- No, a ella le reservo una lata de foigras.
- Pero estas como un queso.. eso si. ¿no?
- No, para nada. eso fue una excusa para crear un personaje y abrir un blog. Una de esas cosas ridículas de las que me arrepiento.
Joder tío, es que de verdad que me pones muchísimo, me encantas… es que a mi los tíos buenos, ejecutivos de traje de marca que van en cochazos a cócteles y tienen puestos de poder me ponen cantidad. ¿Me llevarás algún día a jugar golf en San Mauricio?.
PD: Que nadie se haga demasiadas pajas mentales. Son retazos de realidad plasmados, de forma exagerada, en una charla inventada.
Streeptease emocional
Ya había pasado bastante de aquella temporada de veranos en la que, después de excesos constantes, con menos de veinte años, nos juramentamos para que si alguno llegaba a los treinta, cuidara de la familia de los demás. Ya todos cumpliamos más de la treintena sin bajas en el cuarteto.
Ricardo, un conquistador nato que había sido vencido por una señora doctora cuyo hobby era quedarse embarazada y que le llevaba ya por el cuarto crío. Andrés, aquel estudiante de aquella carrera tan insípida y que solo sabía “llevarse bien con la gente” y que era ahora un comercial de éxito. Chimo, el payaso encantador, y yo el tío serio y responsable que de vez en cuando desbarraba un poco.
Apenas nos veíamos ya y tenía que ser una ocasión como aquella, por la boda de un amigo, cuando por fin volviéramos a tomar “una copita”. Los amigos de verdad (esta vez sí amigos) tienen algo que los distinguen. Después de años sin coincidir, en cinco minutos cualquiera diría que habíamos retrocedido doce años cuando éramos “la cuadrilla de la muerte”.
Todos contábamos nuestras historias. Yo volvía a hacer algún intento vano porque entendieran en que consistía mi trabajo. Andrés como siempre presumía de todo: coche, novia, reloj, zapatos... Ricardo se reía a voz en grito recordando aquella vez que tuvimos que salir literalmente con los pantalones en la mano por una azotea. Y Chimo… Chimo se lucía como siempre.
Chimo era (es) el alma de cualquier fiesta. Yo soy el del chiste tranquilo, la anécdota ocurrente.. Chimo es el esperpento hecho persona. Eso sí con un corazón que no le cabe en el pecho. Chimo nos contaba su última conquista. Sin ser un galán y con un vestuario confeccionado en los siempre exigentes pasillos de los mercadillos, Chimo era un ligón consumado. Pero un ligón por asedio y derribo. Insistía, insistía, insistía.. hasta que la fortaleza mostraba una rendija.. ahí se metía Chimo y sacaba codos. La “presa” estaba perdida.
Chimo y yo, en eso, y en muchas otras cosas, somos los más opuestos del grupo y lo sabemos. Eran famosas nuestras discursiones
- para ti la rubia
- es tonta
- bueno, pues la morena
- es más tonta aún
- joder... que es para echar un polvo no para una oposición!
....
- tia buenaaaaaaaaa!
- joder Chimo que es mi vecina..
- como?... niñaaaaaaa no te asustes que soy amigo de tu vecinoooooo.
Pero el caso es que nos conociamos y nos soportabamos. Tal vez por eso nos queremos tanto.
Chimo es tímido. Seguramente, en todo el mundo, solo las tres personas que nos sentábamos con él en ese momento sabemos que Chimo es terriblemente tímido. Tímido y pudoroso. Pero a su manera. No duda en contarte un polvo o, delante de quien sea, como esta preocupado porque le ha salido un grano en los huevos, pero se cuida muy mucho de expresar sus sentimientos.
Mientras nos contaba con todo lujo de detalles el polvo que había echado con la chavala en cuestión aún tenía tiempo para girarse cuando pasaba una mujer y decir.. “holaaaaaaaaa, tu eres de madrisssssssssss?... iiiiooooo también!”.. con su inequívoco acento del sur más sureño y cerrado. Y seguía contando.. “y entonces.. le digo.. niña teviacome hasta el higado” y volvía a interrumpirse.. “oye, esa camarera tiene mu pocas tetas pa lo que cobran aquí las copas no?”.
Yo ya aprendí a manejar mi sentido de la vergüenza ajena cuando estoy con Chimo y procuro simplemente que no me reconozcan demasiado.
Cuando Chimo terminó su relato del polvo del siglo, alguien pregunto por la chica.
- Bueno ¿y cómo es ella,?
Chimo contesto:
- Veréis.. cuando toma café pone un gesto en la boca muy gracioso…
Se hizo el silencio. Fueron dos o tres segundos inacabables hasta que Andrés salió al quite.
- Pero y de tetas?
- Joeeee… como dos carretas y además los pezones duros pa romper cristal….
Cuando ya nos íbamos, mientras pedíamos la cuenta, Ricardo, Andrés y yo cruzamos miradas de complicidad furtiva.
Chimo se había enamorado.
Ocho meses después nos encontramos en otra boda pero sin Chimo, él estaba en el altar.
Todo esto me lo recordó alguien no hace mucho cuando, después de hablar de polvos repetidos, variopintos e inacabables, en un momento de descuido con la guardia baja me confesó: “me encantaría verla despertarse y estar con ella cuando se toma el café de la mañana”. A veces el pudor nos impide desnudar el corazón.
¿O será el miedo de mostrarnos vulnerables?.
Ricardo, un conquistador nato que había sido vencido por una señora doctora cuyo hobby era quedarse embarazada y que le llevaba ya por el cuarto crío. Andrés, aquel estudiante de aquella carrera tan insípida y que solo sabía “llevarse bien con la gente” y que era ahora un comercial de éxito. Chimo, el payaso encantador, y yo el tío serio y responsable que de vez en cuando desbarraba un poco.
Apenas nos veíamos ya y tenía que ser una ocasión como aquella, por la boda de un amigo, cuando por fin volviéramos a tomar “una copita”. Los amigos de verdad (esta vez sí amigos) tienen algo que los distinguen. Después de años sin coincidir, en cinco minutos cualquiera diría que habíamos retrocedido doce años cuando éramos “la cuadrilla de la muerte”.
Todos contábamos nuestras historias. Yo volvía a hacer algún intento vano porque entendieran en que consistía mi trabajo. Andrés como siempre presumía de todo: coche, novia, reloj, zapatos... Ricardo se reía a voz en grito recordando aquella vez que tuvimos que salir literalmente con los pantalones en la mano por una azotea. Y Chimo… Chimo se lucía como siempre.
Chimo era (es) el alma de cualquier fiesta. Yo soy el del chiste tranquilo, la anécdota ocurrente.. Chimo es el esperpento hecho persona. Eso sí con un corazón que no le cabe en el pecho. Chimo nos contaba su última conquista. Sin ser un galán y con un vestuario confeccionado en los siempre exigentes pasillos de los mercadillos, Chimo era un ligón consumado. Pero un ligón por asedio y derribo. Insistía, insistía, insistía.. hasta que la fortaleza mostraba una rendija.. ahí se metía Chimo y sacaba codos. La “presa” estaba perdida.
Chimo y yo, en eso, y en muchas otras cosas, somos los más opuestos del grupo y lo sabemos. Eran famosas nuestras discursiones
- para ti la rubia
- es tonta
- bueno, pues la morena
- es más tonta aún
- joder... que es para echar un polvo no para una oposición!
....
- tia buenaaaaaaaaa!
- joder Chimo que es mi vecina..
- como?... niñaaaaaaa no te asustes que soy amigo de tu vecinoooooo.
Pero el caso es que nos conociamos y nos soportabamos. Tal vez por eso nos queremos tanto.
Chimo es tímido. Seguramente, en todo el mundo, solo las tres personas que nos sentábamos con él en ese momento sabemos que Chimo es terriblemente tímido. Tímido y pudoroso. Pero a su manera. No duda en contarte un polvo o, delante de quien sea, como esta preocupado porque le ha salido un grano en los huevos, pero se cuida muy mucho de expresar sus sentimientos.
Mientras nos contaba con todo lujo de detalles el polvo que había echado con la chavala en cuestión aún tenía tiempo para girarse cuando pasaba una mujer y decir.. “holaaaaaaaaa, tu eres de madrisssssssssss?... iiiiooooo también!”.. con su inequívoco acento del sur más sureño y cerrado. Y seguía contando.. “y entonces.. le digo.. niña teviacome hasta el higado” y volvía a interrumpirse.. “oye, esa camarera tiene mu pocas tetas pa lo que cobran aquí las copas no?”.
Yo ya aprendí a manejar mi sentido de la vergüenza ajena cuando estoy con Chimo y procuro simplemente que no me reconozcan demasiado.
Cuando Chimo terminó su relato del polvo del siglo, alguien pregunto por la chica.
- Bueno ¿y cómo es ella,?
Chimo contesto:
- Veréis.. cuando toma café pone un gesto en la boca muy gracioso…
Se hizo el silencio. Fueron dos o tres segundos inacabables hasta que Andrés salió al quite.
- Pero y de tetas?
- Joeeee… como dos carretas y además los pezones duros pa romper cristal….
Cuando ya nos íbamos, mientras pedíamos la cuenta, Ricardo, Andrés y yo cruzamos miradas de complicidad furtiva.
Chimo se había enamorado.
Ocho meses después nos encontramos en otra boda pero sin Chimo, él estaba en el altar.
Todo esto me lo recordó alguien no hace mucho cuando, después de hablar de polvos repetidos, variopintos e inacabables, en un momento de descuido con la guardia baja me confesó: “me encantaría verla despertarse y estar con ella cuando se toma el café de la mañana”. A veces el pudor nos impide desnudar el corazón.
¿O será el miedo de mostrarnos vulnerables?.
oeeeeeeeeeeee oaaaaaaaaaa
Enamorarse es como ser belga; no tiene ningún sentido pero a veces sucede.
La cuestión es que enamorarse es algo un tanto extraño. En esto hablo, como en muchas otras cosas, mucho más por pura observación que por experiencia propia. Yo suelo ser muy observador. Os preguntareis que diferencia hay entre ser observador y cotilla. Bien, seguid, seguid, que preguntarse cosas siempre es bueno.
Pero a lo que vamos, es que enamorarse es una cosa que nos pasa sin darnos cuenta y que produce efectos secundarios y, generalmente, daños colaterales. Sinceramente creo que cualquier enamoramiento implica dolor. Y ahí no hablo solo por observación. También hablo por experiencia propia. A mí cuando me pasa siempre me digo.. eh, un momento tito, atrás, atrás… y termino pegándome la piña del siglo.
Es algo así como hacer puenting sin cuerda. Una gilipollez de la que seguro que no te libras pero una experiencia única. De todas las veces que he saltado, en el fondo no me arrepiento de ninguna. Tal vez mi único error es que a veces no disfruto suficientemente el trayecto mientras caigo mirando demasiado rápido a aquel grupo de rocas donde me estamparé. Y entonces, es demasiado tarde.
Sin embargo, cuando no estas enamorado, cuando estas simplemente en “stand by”, en modo reposo. Cuando estas bien en definitiva, no hay vez que no pase por delante de un puente y lo mire de reojo con nostalgia. La mayoría de las veces, cuando lo cruzo, me alejo en lo posible de la barandilla porque me da la impresión que en cualquier momento, cederé a la tentación y me volveré a tirar.
¿Y a que viene todo esto?. Pues es que ahora recuerdo una vez de las pocas en mi vida que me he enamorado. Me lo ha recordado una canción que tenía en mi discoteca y de la que no es que me sienta particularmente satisfecho. Hoy la escucho y es una canción, objetivamente, bastante regularcilla por no decir mala de cojones. Se trata de una canción de un grupo que no solo no es que me atraiga demasiado sino que, en muchos casos, identifica un estereotipo de mi ciudad que me queda bastante lejos. Sin embargo aún recuerdo, como si fuese ayer, como la busqué por todos sitios hasta que por fin la encontré. Y la estúpida sonrisa que lucía en mi alma mientras la llevaba a casa para entregársela.
Y yo me pregunto, ¿cómo es posible que una canción como esta me recuerde cosas tan bonitas al escucharla?. Lamentable, ridículo, patético. Hermoso.
Powered by Castpost
PD: joe, al final me acabará gustando.
La cuestión es que enamorarse es algo un tanto extraño. En esto hablo, como en muchas otras cosas, mucho más por pura observación que por experiencia propia. Yo suelo ser muy observador. Os preguntareis que diferencia hay entre ser observador y cotilla. Bien, seguid, seguid, que preguntarse cosas siempre es bueno.
Pero a lo que vamos, es que enamorarse es una cosa que nos pasa sin darnos cuenta y que produce efectos secundarios y, generalmente, daños colaterales. Sinceramente creo que cualquier enamoramiento implica dolor. Y ahí no hablo solo por observación. También hablo por experiencia propia. A mí cuando me pasa siempre me digo.. eh, un momento tito, atrás, atrás… y termino pegándome la piña del siglo.
Es algo así como hacer puenting sin cuerda. Una gilipollez de la que seguro que no te libras pero una experiencia única. De todas las veces que he saltado, en el fondo no me arrepiento de ninguna. Tal vez mi único error es que a veces no disfruto suficientemente el trayecto mientras caigo mirando demasiado rápido a aquel grupo de rocas donde me estamparé. Y entonces, es demasiado tarde.
Sin embargo, cuando no estas enamorado, cuando estas simplemente en “stand by”, en modo reposo. Cuando estas bien en definitiva, no hay vez que no pase por delante de un puente y lo mire de reojo con nostalgia. La mayoría de las veces, cuando lo cruzo, me alejo en lo posible de la barandilla porque me da la impresión que en cualquier momento, cederé a la tentación y me volveré a tirar.
¿Y a que viene todo esto?. Pues es que ahora recuerdo una vez de las pocas en mi vida que me he enamorado. Me lo ha recordado una canción que tenía en mi discoteca y de la que no es que me sienta particularmente satisfecho. Hoy la escucho y es una canción, objetivamente, bastante regularcilla por no decir mala de cojones. Se trata de una canción de un grupo que no solo no es que me atraiga demasiado sino que, en muchos casos, identifica un estereotipo de mi ciudad que me queda bastante lejos. Sin embargo aún recuerdo, como si fuese ayer, como la busqué por todos sitios hasta que por fin la encontré. Y la estúpida sonrisa que lucía en mi alma mientras la llevaba a casa para entregársela.
Y yo me pregunto, ¿cómo es posible que una canción como esta me recuerde cosas tan bonitas al escucharla?. Lamentable, ridículo, patético. Hermoso.
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PD: joe, al final me acabará gustando.
Ubicuidad
Lunes de invierno, tres de la mañana.. pasamos dentro del local.. Desde fuera apenas se nota movimiento pero cuando entramos está atestado. Solo apto para entendidos. Para los iniciados que sabemos que a esa hora, en esas fechas, en días como esos, hay muy pocos garitos abiertos en la ciudad.
Es un local tipo pasillo, primero abres una puerta.. no se oye nada, luego abres otra y de pronto te sumerges en una mezcla de la música del momento (“el pistolero” de Pistones) sonando atronadora y las decenas de clientes hablando y riendo, tratando de imponerse a la música. Barra larga de madera y ladrillos, paredes color granate. La gente se organiza en dos grupos, los que se apoyan en la barra y los que, taburete mediante, se apoyan en la pared de enfrente. El perfil de la clientela bastante heterogéneo pero con un denominador común: son los pocos que quieren divertirse cuando la inmensa mayoría duerme. Enfermeras, periodistas, camareros de otros bares de copas, informaticos de soporte de guardia y demás gente de mal vivir. Algún estudiante perdido.
De pronto se apaga la música y una serie de siseos recorre el bar desde una punta hasta otra… nadie sabe muy bien que pasa pero la masa obedece a la masa. Todos quietos. Cuando el silencio se hace sepulcral se escucha al final de la barra el sonido de los tonos de marcado desde el telefono público de sobremesa. Al auricular, un chaval de unos veinte, con pelo rizado y una copa en la mano. Termina de marcar, se espera unos segundos y, a pesar de que la conversación es casi un susurro, se escucha perfectamente en todo el bar…
- Hola mama... Si.. si.. es que me he quedado a estudiar con Juanjo en su casa. Hablo bajito porque sus padres están durmiendo.. solo te llamaba para decirte que no me esperes.. que mejor me quedo aquí a dormir porque todavía nos queda bastante.
Cinco segundos de asentimiento con la cabeza
- Vale mama, un beso.
Cuelga e inmediatamente la música vuelve a atronar y se confunde con la risa a carcajadas de los cómplices del engaño.
Desde aquel día, a veces, me da por pensar que estará haciendo realmente la persona que está al otro lado del teléfono. En realidad una de las ventajas del teléfono es que, puedes estar como quieras, haciendo lo que te apetezca siempre y cuando puedas hablar y, a ser posible, no se te note demasiado sofocado (de eso tengo una anécdota buenísima pero lo dejare para otro post). Es una de las claves que hace que la video conferencia no se haya popularizado.
Pero las ciencias adelantan que es una barbaridad y hoy en día hemos mejorado no solo las formas de comunicación, sino nuestra capacidad de engaño. Hemos llegado prácticamente obtener el preciado don de la ubicuidad.
Hace no mucho me contaron otra anécdota. Diez de la noche, en una casa cualquiera, alguien tiene el msn abierto.
- Si supieras lo que estoy haciendo mientras hablo contigo.
- Qué?
- Pues, entre mensaje y mensaje me ha dado tiempo de ir a mear, pillarme una cocacola, hacerme un bocata y ahora me lo estoy zapando.
- Ah. Bueno, yo me estoy haciendo un dedito..
- Joder.. pues si que te pongo cachonda
- No cariño, contigo no, con el maromo que tengo ahora mismo en cam
Es un local tipo pasillo, primero abres una puerta.. no se oye nada, luego abres otra y de pronto te sumerges en una mezcla de la música del momento (“el pistolero” de Pistones) sonando atronadora y las decenas de clientes hablando y riendo, tratando de imponerse a la música. Barra larga de madera y ladrillos, paredes color granate. La gente se organiza en dos grupos, los que se apoyan en la barra y los que, taburete mediante, se apoyan en la pared de enfrente. El perfil de la clientela bastante heterogéneo pero con un denominador común: son los pocos que quieren divertirse cuando la inmensa mayoría duerme. Enfermeras, periodistas, camareros de otros bares de copas, informaticos de soporte de guardia y demás gente de mal vivir. Algún estudiante perdido.
De pronto se apaga la música y una serie de siseos recorre el bar desde una punta hasta otra… nadie sabe muy bien que pasa pero la masa obedece a la masa. Todos quietos. Cuando el silencio se hace sepulcral se escucha al final de la barra el sonido de los tonos de marcado desde el telefono público de sobremesa. Al auricular, un chaval de unos veinte, con pelo rizado y una copa en la mano. Termina de marcar, se espera unos segundos y, a pesar de que la conversación es casi un susurro, se escucha perfectamente en todo el bar…
- Hola mama... Si.. si.. es que me he quedado a estudiar con Juanjo en su casa. Hablo bajito porque sus padres están durmiendo.. solo te llamaba para decirte que no me esperes.. que mejor me quedo aquí a dormir porque todavía nos queda bastante.
Cinco segundos de asentimiento con la cabeza
- Vale mama, un beso.
Cuelga e inmediatamente la música vuelve a atronar y se confunde con la risa a carcajadas de los cómplices del engaño.
Desde aquel día, a veces, me da por pensar que estará haciendo realmente la persona que está al otro lado del teléfono. En realidad una de las ventajas del teléfono es que, puedes estar como quieras, haciendo lo que te apetezca siempre y cuando puedas hablar y, a ser posible, no se te note demasiado sofocado (de eso tengo una anécdota buenísima pero lo dejare para otro post). Es una de las claves que hace que la video conferencia no se haya popularizado.
Pero las ciencias adelantan que es una barbaridad y hoy en día hemos mejorado no solo las formas de comunicación, sino nuestra capacidad de engaño. Hemos llegado prácticamente obtener el preciado don de la ubicuidad.
Hace no mucho me contaron otra anécdota. Diez de la noche, en una casa cualquiera, alguien tiene el msn abierto.
- Si supieras lo que estoy haciendo mientras hablo contigo.
- Qué?
- Pues, entre mensaje y mensaje me ha dado tiempo de ir a mear, pillarme una cocacola, hacerme un bocata y ahora me lo estoy zapando.
- Ah. Bueno, yo me estoy haciendo un dedito..
- Joder.. pues si que te pongo cachonda
- No cariño, contigo no, con el maromo que tengo ahora mismo en cam
From lost to the river
Hoy me llama un amigo (en realidad conocido). Me pide un favor. Se trata de dar una charla en una escuela de postgrado. Hay un congreso de antiguos alumnos y tengo que hablar sobre un tema que tiene que ver con las nuevas tecnologías. No especificaré más para preservar el anonimato de mi amigo/conocido. Es el típico marrón para solucionar un tema de agenda. Tiran del primero que se les ocurre y dicen.. habla sobre esto, o sobre lo otro… da igual, pero habla una hora.
A veces estas charlas me recuerdan una frase de no recuerdo quien que decía:
Ignoro totalmente ese tema, ni siquiera he dictado clases sobre ello
Propongo un tema alternativo: “No pienses que eres especial.. to-dios tiene un master”. Pero antes las amenazas de cortar en rodajas ciertas partes de mi cuerpo a las que le tengo un considerable cariño le digo que me lo pensaré.
Decido que no, no tengo tiempo y esto suele precisar bastante tiempo de preparación pero soy tan débil que, a la primera insistencia, cedo. Cuelgo pensando cuando sacaré tiempo para poder preparar una charla de ese tipo y de pronto me llaman…
- Oye!, se me olvido… que es en inglés..
Y ahí es cuando me mata… en inglés?... mi inglés es, como decirlo… entre un chimpancé y tony blair… estoy mucho más cerca del chimpancé (políticamente también). Sobre mi inglés tengo una anécdota.. un día tuve que ir a una reunión en inglés en la que uno de los asistentes no tenía ni idea. Hice mi “speech” en inglés y cuando finalice dije.. ahora, si me disculpan se lo diré a esta persona en español y el me dijo…
- No hace falta, me he enterado de todo
- Ah!, pensé que usted no sabía inglés
- Y no sé, pero yo le he entendido todo….
Y es que uno es un especialista en el sutil arte de la traducción casi literal que hace que cualquier español comprenda mi inglés. Todo parte de mi formación académica en este idioma. Mejor dicho, de la ausencia de tal formación. Yo soy de Francés aunque he de decir que con el idioma francés me gusta mucho más que me lo susurren al oído que hablarlo yo. Con el otro francés sin embargo.. vaya, que coincidencia!.
El caso es que mi problema es que yo, si no domino el idioma, me siento estúpido (a veces también cuando lo domino, pero esa es otra historia). En algunas reuniones de trabajo tuve que estar en una mesa con tres grupos. A uno les tenía que hablar en francés, a otros en español y a otros en inglés. Tengo la seguridad de que el grupo español estaba diciendo "vaya, este tío sabe de lo que está hablando". El grupo francés creo que me miraba diciendo.. "un pelín mediocre este chaval" y el del grupo inglés me acercó un puzzle de cuatro piezas para que me entretuviera y no les diera la brasa.
Por otra parte, es obvio que jamás dominaré otro idioma que no sea el mío porque eso no se consigue por muchos cursos que se hagan. Para ver hasta que punto es difícil un idioma, a veces recuerdo una anécdota que me sucedió con un americano (del norte) que vino a mi ciudad a aprender español. Tenía ya un buen nivel pero aquí se dio cuenta de que la cosa era mucho más compleja de lo que él pensaba. Un día se me acercó pensativo..
- Tito, tengo una duda.
- Dime
- “cojones” es testículos… balls? No?
- Xacto
- Bien y si es si…
- Pozi
- Aja.. no entiendo nada
- A que te refieres
- No entiendo si SI es SI, cojones es testículos. ¿entonces porqué “si por los cojones” es NO?...
Creo que es único americano que cuando quiere negar algo tajantemente utiliza la frase “yes by the balls”.
En fin, en cuanto a la conferencia seguramente diré que no. Afortunadamente hace bastante tiempo que esos saraos no me ponen en absoluto.
A veces estas charlas me recuerdan una frase de no recuerdo quien que decía:
Ignoro totalmente ese tema, ni siquiera he dictado clases sobre ello
Propongo un tema alternativo: “No pienses que eres especial.. to-dios tiene un master”. Pero antes las amenazas de cortar en rodajas ciertas partes de mi cuerpo a las que le tengo un considerable cariño le digo que me lo pensaré.
Decido que no, no tengo tiempo y esto suele precisar bastante tiempo de preparación pero soy tan débil que, a la primera insistencia, cedo. Cuelgo pensando cuando sacaré tiempo para poder preparar una charla de ese tipo y de pronto me llaman…
- Oye!, se me olvido… que es en inglés..
Y ahí es cuando me mata… en inglés?... mi inglés es, como decirlo… entre un chimpancé y tony blair… estoy mucho más cerca del chimpancé (políticamente también). Sobre mi inglés tengo una anécdota.. un día tuve que ir a una reunión en inglés en la que uno de los asistentes no tenía ni idea. Hice mi “speech” en inglés y cuando finalice dije.. ahora, si me disculpan se lo diré a esta persona en español y el me dijo…
- No hace falta, me he enterado de todo
- Ah!, pensé que usted no sabía inglés
- Y no sé, pero yo le he entendido todo….
Y es que uno es un especialista en el sutil arte de la traducción casi literal que hace que cualquier español comprenda mi inglés. Todo parte de mi formación académica en este idioma. Mejor dicho, de la ausencia de tal formación. Yo soy de Francés aunque he de decir que con el idioma francés me gusta mucho más que me lo susurren al oído que hablarlo yo. Con el otro francés sin embargo.. vaya, que coincidencia!.
El caso es que mi problema es que yo, si no domino el idioma, me siento estúpido (a veces también cuando lo domino, pero esa es otra historia). En algunas reuniones de trabajo tuve que estar en una mesa con tres grupos. A uno les tenía que hablar en francés, a otros en español y a otros en inglés. Tengo la seguridad de que el grupo español estaba diciendo "vaya, este tío sabe de lo que está hablando". El grupo francés creo que me miraba diciendo.. "un pelín mediocre este chaval" y el del grupo inglés me acercó un puzzle de cuatro piezas para que me entretuviera y no les diera la brasa.
Por otra parte, es obvio que jamás dominaré otro idioma que no sea el mío porque eso no se consigue por muchos cursos que se hagan. Para ver hasta que punto es difícil un idioma, a veces recuerdo una anécdota que me sucedió con un americano (del norte) que vino a mi ciudad a aprender español. Tenía ya un buen nivel pero aquí se dio cuenta de que la cosa era mucho más compleja de lo que él pensaba. Un día se me acercó pensativo..
- Tito, tengo una duda.
- Dime
- “cojones” es testículos… balls? No?
- Xacto
- Bien y si es si…
- Pozi
- Aja.. no entiendo nada
- A que te refieres
- No entiendo si SI es SI, cojones es testículos. ¿entonces porqué “si por los cojones” es NO?...
Creo que es único americano que cuando quiere negar algo tajantemente utiliza la frase “yes by the balls”.
En fin, en cuanto a la conferencia seguramente diré que no. Afortunadamente hace bastante tiempo que esos saraos no me ponen en absoluto.
Cuentamé como pasó
Para mi el final de una decada significó el principio de muchas cosas. Fue entonces, en la primavera de 1979 para ser algo más precisos, cuando descubrí una lección que me ha servido varias veces en mi vida. Tengo la manía de sacar pequeñas notas mentales, a modo de moraleja, de muchas situaciones vividas. De aquellos tiempos guardé la idea de que a veces, las cosas dejan de hacerse solo porque no nos atrevemos a intentarlo.
Fueron unos días intensos aquellos. Primero, y después de convencerla durante bastante tiempo, aquella chiquilla preciosa me dijo que sí, que saldría conmigo. Qué temblores cuando, con mucho cuidado, le puse el brazo por encima del hombro… y que sensación de hombría cuando apoyó su cabeza en mi pecho. A veces pienso que los demás son solo versiones bastardas del primer amor.
Por aquel entonces, mis dos grandes preocupaciones eran el porqué temblaba al ver a esa cría rubia cuando un año antes seguramente ni la hubiese mirado (al fin y al cabo era una niña que no servía ni para jugar al fútbol ni a los trompos) y como haría para salir de viaje el fin de curso.
Llegado este punto debería decir que no recuerdo el porqué pero me había hecho cargo de la organización de un viaje de fin de curso. El más chiquitín (iba adelantado), el que no sabe hablar (ya al menos se me entendía algo) se hará cargo?.. un desastre seguro. El viaje de fin de curso que pagaba el colegio era una "magnífica" excursión de un día a una ciudad cercana. Yo pensé en hacer algo más. Con la ingenuidad propia de la edad, se me ocurrió hacer una fiesta o un concierto.
Un compañero de clase, repetidor pertinaz y muy mayor para nosotros (tenía 15) trabajaba por las tardes y fines de semana en un bar (por aquel entonces se podía trabajar con esa edad) donde iba un tío que tenía un grupo. Fui a verle al bar (un kiosco más bien) y me encontré con un tío que, entre asombrado y sonriente me miraba (imagino que alucinando) mientras yo, un mocoso muy serio, le explicaba mi plan: "Hacemos un concierto, y la mitad del dinero que saquemos para vosotros". Yo no había oído ese grupo en mi vida aunque mi amigo decía que eran muy buenos. Para mi era un grupo de barrio. Y lo era.
El tio me dijo algo como:
- Vale chaval. Tienes huevos.. si consigues un sitio donde tocar nosotros te ponemos el equipo y lo hacemos.
Recuerdo que mientras volvía a casa iba pensando, por una parte, como convencer al director para que nos dejara algún sitio y por otra que sería eso que vi que el tío se hacia mientras hablaba conmigo. Esa especie de piedra que había quemado y mezclado con el tabaco antes de liarlo en un papel. La verdad es que olía bien. Ese tío, con lo raro que parecía, y con su forma de hablar pausada, me había resultado extrañamente agradable. Pensé en su nombre… Jesús y se me ocurrió una idea.
Como me temía en el colegio no me dejaron hacer un concierto (ahora lo entiendo pero entonces yo estaba convencido que don Francisco se había fijado el objetivo de jodernos la vida). Mi hermana iba a un colegio de monjas cercano al mío. Tenían una capilla. Se me ocurrió comentárselo al párroco (un cura moderno, muy al estilo del cura de cuéntame como pasó) y, ante mi sorpresa, cuando le comenté quien era el grupo inmediatamente nos dejó la capilla. La organización fue impresionante… toda la clase haciendo carteles a mano. No había entradas, se cobraría en la puerta. Al llegar Jesús, su grupo y algunos otros que venían a ayudar en el montaje me quede impresionado al ver lo que traían.. el batería parecía que estaba poniendo un terendete de mercadillo con tantas campanitas y gons colgados pero con lo que flipé es que lo que yo creía un organo y ellos llamaban “sintetizador” y como tocaban una tecla y sonaba como si fuese una ola de mar. Alucinante. No sabría si sonarian bien pero parecian profesionales.
El párroco había tapado con trapos y sabanas todos los objetos susceptibles de ser estropeados y habíamos apartado los bancos largos.. era una capilla pequeña pero no esperábamos mucha gente. Solo los del colegio aunque nadie conocía a ese grupo. Cuando se acercaba la hora del concierto vimos, con asombro, como se llenaba la calle de gente con cazadoras vaqueras y pelos largos. Afortunadamente, la gente era muy tranquila y aguantó las estrecheces. Algunos eran viejísimos, más de veinte calculaba yo. Uno de los del grupo (el del bigote que me caía gordo porque se reia de mi) pilló todos los cirios que había y comenzó a encenderlos (yo solo pensaba en la bronca del cura). Cuando terminó el concierto, me acerqué a darle la mitad de lo recaudado a Jesús y este se lo enseñó al del bigote. Se rieron y revolviéndome el pelo con la mano me dijo: “vale chaval”,. Pero bueno, ¿Quién se creía ese tío para tratarme como a un niño?. Recuerdo que me fui cabreado. Yo ya era mayor joder!.
El cura, que había estado en el concierto, me hizo pagar los cirios pero la verdad es que no protestó porque era uno de sus grupos favoritos. Yo no entendía nada, porque jamás había oído hablar de ellos a pesar de que el nombre, obviamente, me era muy familiar.
El caso es que, con el dinero (más el del colegio y una ayudita de los papas), nos pudimos ir dos días a Granada toda la clase. Años después me di cuenta de todo lo que podía haber salido mal pero también recapacité sobre el hecho de que lo habíamos hecho porque no sabíamos que era imposible. Y a veces es lo único que se interpone entre nosostros y lo que queremos hacer es el miedo al fracaso.
PD: El concierto comenzó con una charla del cura diciendo que, por favor, fuésemos todos buenos y no estropeáramos nada. Todo el mundo se sentó en el suelo, se apagó la luz, se encendieron de forma simultánea decenas de esos cigarros raros que olian de forma peculiar y en un altar lleno de sábanas blancas y a la luz de unas velas uno de los tíos del grupo comenzó a tocar ese sintetizador. Recuerdo perfectamente la primera canción que tocaron, Hablaba de libertad, otra novedad para mi y para casi todos entonces. Y me puse a temblar como cuando veía a la niña de mis sueños.
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Fueron unos días intensos aquellos. Primero, y después de convencerla durante bastante tiempo, aquella chiquilla preciosa me dijo que sí, que saldría conmigo. Qué temblores cuando, con mucho cuidado, le puse el brazo por encima del hombro… y que sensación de hombría cuando apoyó su cabeza en mi pecho. A veces pienso que los demás son solo versiones bastardas del primer amor.
Por aquel entonces, mis dos grandes preocupaciones eran el porqué temblaba al ver a esa cría rubia cuando un año antes seguramente ni la hubiese mirado (al fin y al cabo era una niña que no servía ni para jugar al fútbol ni a los trompos) y como haría para salir de viaje el fin de curso.
Llegado este punto debería decir que no recuerdo el porqué pero me había hecho cargo de la organización de un viaje de fin de curso. El más chiquitín (iba adelantado), el que no sabe hablar (ya al menos se me entendía algo) se hará cargo?.. un desastre seguro. El viaje de fin de curso que pagaba el colegio era una "magnífica" excursión de un día a una ciudad cercana. Yo pensé en hacer algo más. Con la ingenuidad propia de la edad, se me ocurrió hacer una fiesta o un concierto.
Un compañero de clase, repetidor pertinaz y muy mayor para nosotros (tenía 15) trabajaba por las tardes y fines de semana en un bar (por aquel entonces se podía trabajar con esa edad) donde iba un tío que tenía un grupo. Fui a verle al bar (un kiosco más bien) y me encontré con un tío que, entre asombrado y sonriente me miraba (imagino que alucinando) mientras yo, un mocoso muy serio, le explicaba mi plan: "Hacemos un concierto, y la mitad del dinero que saquemos para vosotros". Yo no había oído ese grupo en mi vida aunque mi amigo decía que eran muy buenos. Para mi era un grupo de barrio. Y lo era.
El tio me dijo algo como:
- Vale chaval. Tienes huevos.. si consigues un sitio donde tocar nosotros te ponemos el equipo y lo hacemos.
Recuerdo que mientras volvía a casa iba pensando, por una parte, como convencer al director para que nos dejara algún sitio y por otra que sería eso que vi que el tío se hacia mientras hablaba conmigo. Esa especie de piedra que había quemado y mezclado con el tabaco antes de liarlo en un papel. La verdad es que olía bien. Ese tío, con lo raro que parecía, y con su forma de hablar pausada, me había resultado extrañamente agradable. Pensé en su nombre… Jesús y se me ocurrió una idea.
Como me temía en el colegio no me dejaron hacer un concierto (ahora lo entiendo pero entonces yo estaba convencido que don Francisco se había fijado el objetivo de jodernos la vida). Mi hermana iba a un colegio de monjas cercano al mío. Tenían una capilla. Se me ocurrió comentárselo al párroco (un cura moderno, muy al estilo del cura de cuéntame como pasó) y, ante mi sorpresa, cuando le comenté quien era el grupo inmediatamente nos dejó la capilla. La organización fue impresionante… toda la clase haciendo carteles a mano. No había entradas, se cobraría en la puerta. Al llegar Jesús, su grupo y algunos otros que venían a ayudar en el montaje me quede impresionado al ver lo que traían.. el batería parecía que estaba poniendo un terendete de mercadillo con tantas campanitas y gons colgados pero con lo que flipé es que lo que yo creía un organo y ellos llamaban “sintetizador” y como tocaban una tecla y sonaba como si fuese una ola de mar. Alucinante. No sabría si sonarian bien pero parecian profesionales.
El párroco había tapado con trapos y sabanas todos los objetos susceptibles de ser estropeados y habíamos apartado los bancos largos.. era una capilla pequeña pero no esperábamos mucha gente. Solo los del colegio aunque nadie conocía a ese grupo. Cuando se acercaba la hora del concierto vimos, con asombro, como se llenaba la calle de gente con cazadoras vaqueras y pelos largos. Afortunadamente, la gente era muy tranquila y aguantó las estrecheces. Algunos eran viejísimos, más de veinte calculaba yo. Uno de los del grupo (el del bigote que me caía gordo porque se reia de mi) pilló todos los cirios que había y comenzó a encenderlos (yo solo pensaba en la bronca del cura). Cuando terminó el concierto, me acerqué a darle la mitad de lo recaudado a Jesús y este se lo enseñó al del bigote. Se rieron y revolviéndome el pelo con la mano me dijo: “vale chaval”,. Pero bueno, ¿Quién se creía ese tío para tratarme como a un niño?. Recuerdo que me fui cabreado. Yo ya era mayor joder!.
El cura, que había estado en el concierto, me hizo pagar los cirios pero la verdad es que no protestó porque era uno de sus grupos favoritos. Yo no entendía nada, porque jamás había oído hablar de ellos a pesar de que el nombre, obviamente, me era muy familiar.
El caso es que, con el dinero (más el del colegio y una ayudita de los papas), nos pudimos ir dos días a Granada toda la clase. Años después me di cuenta de todo lo que podía haber salido mal pero también recapacité sobre el hecho de que lo habíamos hecho porque no sabíamos que era imposible. Y a veces es lo único que se interpone entre nosostros y lo que queremos hacer es el miedo al fracaso.
PD: El concierto comenzó con una charla del cura diciendo que, por favor, fuésemos todos buenos y no estropeáramos nada. Todo el mundo se sentó en el suelo, se apagó la luz, se encendieron de forma simultánea decenas de esos cigarros raros que olian de forma peculiar y en un altar lleno de sábanas blancas y a la luz de unas velas uno de los tíos del grupo comenzó a tocar ese sintetizador. Recuerdo perfectamente la primera canción que tocaron, Hablaba de libertad, otra novedad para mi y para casi todos entonces. Y me puse a temblar como cuando veía a la niña de mis sueños.
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Señales de humo
Hoy me cuenta una amiga (conocida en realidad) del trabajo que no irá a la cena de Navidad acompañando a su pareja porque han discutido. Ella, que seguramente no es miss universo pero, como toda mujer sabe que puede resultar muy deseable, cada vez que va a este tipo de eventos se viste muy femenina y sexy. La conozco, tiene un gusto exquisito pero es cierto que cuando se pone un vestido ajustado de fiesta y los taconazos se convierte en una señora de rompe y rasga. Su pareja opina lo mismo y dice que no le gusta pensar que todos sus compañeros de trabajo la desean y la desnudan con la mirada. Me pregunta si a mi me importaría y yo le contesto que no tengo celos por eso. Es más, me encanta.
Y es así. Yo no he sentido celos de ese tipo jamás. Para mi, el hecho de ir con una mujer sexy (elegantemente sexy) y deseada por todos me excita sobremanera. Normalmente esas salidas a cócteles, cenas, eventos, etc… suelen terminar, al regreso, en polvo disperso y distribuido desde la puerta de casa hasta la cama, el sofá, la mesa o la encimera de la cocina. Normalmente el primero con la ropa aún puesta.
En fin, así me he ido preguntándome cuando había sentido yo celos. He repasado mentalmente y confirmo que no soy celoso. Nunca me ha molestado que determinado compañero de trabajo estuviese bueno, o incluso que mi pareja me contara como le tiraban los tejos. He repasado las ocasiones en las que conozco casos de celos y no me afectan demasiado. Descubro que, efectivamente, en pareja no soy muy celoso. Y eso puede ser malo porque, a veces, se confunde con desinterés. No lo es pero puede confundirse.
Pero pensando en ello me he dado cuenta, una vez más, que soy raro, porque siendo la “pareja oficial” no suelo tener celos pero siendo “el otro” a veces si los he tenido.
De hecho los tuve. Celos que eran como puñales. En un post anterior, hablé de cuando nos conocimos Ella y yo y de cómo pasaron varios días (dije cinco, por decir algo, pero no recuerdo el número obviamente, supongo que serían algunas más) en los que yo hablaba por teléfono con Ella pero después se iba con el que fue su novio. Si analizo fríamente las circunstancias y el resultado final podría decir que seguramente el que debería haber tenido celos es el otro pero yo no podía evitarlos. Me di cuenta de forma progresiva que me molestaba que me hablase de él incluso cuando lo hacía de forma no muy agradable. Tenía un todo-terreno de una determinada marca y odié esa marca (aún la odio, no sé porqué). Es absolutamente irracional. Ella, en las primeras conversaciones, parecía no darle mucha importancia y me podía contar con todo lujo de detalles como los padres de él se iban al pueblo y como irían a su casa. Obviamente, era evidente lo que eso significaba y dolía.
No soy tonto ni mojigato. Sé que estas cosas pasan y desde luego no podía culparla de nada. No tenía derecho y ella no estaba actuando mal. Ella tenía su "novio formal" y estaba conociendo a otra persona. Sólo eso.
Ella me hablaba cada vez menos de esta tercera persona y yo lo agradecía. Poco a poco me iba consolando sin apenas notarlo con sus pequeños guiños. Ya no sólo no me hablaba de él sino que me venía a insinuar que “yo era el importante”.
Me gustaba hablar por teléfono pero después, sobre todo por la noche en esos fines de semana (era cuando se quedaba libre el piso del “niño” de 35 años que vivía con papa y mama), me sentía muy mal. Incluso alguna vez pensé directamente dejar de llamarla. Sin aviso previo. Simplemente dejarlo y ya está. Así el dolor serviría para algo: para olvidarla.
Estuve a punto hasta que un día de estos recibí una llamada de madrugada (entonces no había sms ni mails). La otra voz simplemente dijo:
- Sólo quería que supieras que ahora mismo, y desde que dejamos de hablar, no he hecho otra cosa que pensar en tí.
Y colgó. Cuando yo colgué era otro. Pasó el tiempo (no mucho, aunque para mi eterno) y Ella dejó al novio y se fue conmigo pero siempre recordaré esa llamada, esas señales de humo. Yo sabía lo que había pero el simple hecho de saber que se había acordado de mí me daba fuerzas para continuar.
Definitivamente, no soy celoso, y me alegro porque cuando lo soy me duelo.
Y es así. Yo no he sentido celos de ese tipo jamás. Para mi, el hecho de ir con una mujer sexy (elegantemente sexy) y deseada por todos me excita sobremanera. Normalmente esas salidas a cócteles, cenas, eventos, etc… suelen terminar, al regreso, en polvo disperso y distribuido desde la puerta de casa hasta la cama, el sofá, la mesa o la encimera de la cocina. Normalmente el primero con la ropa aún puesta.
En fin, así me he ido preguntándome cuando había sentido yo celos. He repasado mentalmente y confirmo que no soy celoso. Nunca me ha molestado que determinado compañero de trabajo estuviese bueno, o incluso que mi pareja me contara como le tiraban los tejos. He repasado las ocasiones en las que conozco casos de celos y no me afectan demasiado. Descubro que, efectivamente, en pareja no soy muy celoso. Y eso puede ser malo porque, a veces, se confunde con desinterés. No lo es pero puede confundirse.
Pero pensando en ello me he dado cuenta, una vez más, que soy raro, porque siendo la “pareja oficial” no suelo tener celos pero siendo “el otro” a veces si los he tenido.
De hecho los tuve. Celos que eran como puñales. En un post anterior, hablé de cuando nos conocimos Ella y yo y de cómo pasaron varios días (dije cinco, por decir algo, pero no recuerdo el número obviamente, supongo que serían algunas más) en los que yo hablaba por teléfono con Ella pero después se iba con el que fue su novio. Si analizo fríamente las circunstancias y el resultado final podría decir que seguramente el que debería haber tenido celos es el otro pero yo no podía evitarlos. Me di cuenta de forma progresiva que me molestaba que me hablase de él incluso cuando lo hacía de forma no muy agradable. Tenía un todo-terreno de una determinada marca y odié esa marca (aún la odio, no sé porqué). Es absolutamente irracional. Ella, en las primeras conversaciones, parecía no darle mucha importancia y me podía contar con todo lujo de detalles como los padres de él se iban al pueblo y como irían a su casa. Obviamente, era evidente lo que eso significaba y dolía.
No soy tonto ni mojigato. Sé que estas cosas pasan y desde luego no podía culparla de nada. No tenía derecho y ella no estaba actuando mal. Ella tenía su "novio formal" y estaba conociendo a otra persona. Sólo eso.
Ella me hablaba cada vez menos de esta tercera persona y yo lo agradecía. Poco a poco me iba consolando sin apenas notarlo con sus pequeños guiños. Ya no sólo no me hablaba de él sino que me venía a insinuar que “yo era el importante”.
Me gustaba hablar por teléfono pero después, sobre todo por la noche en esos fines de semana (era cuando se quedaba libre el piso del “niño” de 35 años que vivía con papa y mama), me sentía muy mal. Incluso alguna vez pensé directamente dejar de llamarla. Sin aviso previo. Simplemente dejarlo y ya está. Así el dolor serviría para algo: para olvidarla.
Estuve a punto hasta que un día de estos recibí una llamada de madrugada (entonces no había sms ni mails). La otra voz simplemente dijo:
- Sólo quería que supieras que ahora mismo, y desde que dejamos de hablar, no he hecho otra cosa que pensar en tí.
Y colgó. Cuando yo colgué era otro. Pasó el tiempo (no mucho, aunque para mi eterno) y Ella dejó al novio y se fue conmigo pero siempre recordaré esa llamada, esas señales de humo. Yo sabía lo que había pero el simple hecho de saber que se había acordado de mí me daba fuerzas para continuar.
Definitivamente, no soy celoso, y me alegro porque cuando lo soy me duelo.
La gota de rocío
He de reconocer que este post tiene una clarísima inspiración. Leí el post que escribió ayer Amanda y de pronto yo también recordé cosas que no he olvidado. Más que cosas, sentimientos y sensaciones.
Desde que finalizo lo de Ella también hubo una mujer especial. Muy especial. Estaba pensando en escribir en estos momentos que me es muy difícil haceros entender que sentí.
Podría hablaros de anécdotas y sucedidos, de cómo la conocí siendo deseada por todos, de como en un primer momento, como me suele pasar gracias a esa manía mía de no mirar al centro de atención, no reparé demasiado en ella. De como, con mi proverbial prepotencia, me atreví a jugar un rato con ella y de cómo, al poco tiempo, me encontré siendo juguete. De cómo me llamaron la atención sus tetas y al final, me pasé de frenada y me acurruqué junto a su corazón.
Podría hablaros también de la irracionalidad de nuestra relación. De cómo nosotros la entendíamos a veces, y a veces no. De cómo seguramente nadie más la entendería. De cómo demostramos empíricamente que eso del amor no es un “bichito que esta en el aire” como dijo una vez un científico italiano.
Pero prefiero hablaros de una sensación de bastantes años atrás.
Al poco de cruzar despeñaperros en patera, en Madrid se organizó un concierto. Un concierto muy especial para mí. Ese concierto era una excusa para un disco. Se trata de “Mano a Mano” de Silvio Rodriguez y Luis Eduardo Aute. Yo estuve en ese concierto. Iba solo. Era la primera vez que iba a un concierto solo pero últimamente todo en mi vida era soledad. Nueva ciudad, nuevo trabajo, nuevo apartamento. En definitiva estaba y me sentía solo.
Disfruté el concierto en un sitio relativamente aislado, dentro de albero, sentado, apoyado en una barrera. No tenía cuerpo para mecheritos ni tonterías. La mayoría del tiempo simplemente cerraba los ojos y repasaba mentalmente las canciones. Aute me gusta pero Silvio Rodriguez me encanta desde que tenía trece años y escuché su primer disco. Ya al final del concierto, sonaron los primeros acordes de “la gota de rocío” y de pronto, imaginariamente, hice un hueco delante mío. ¡Cómo me hubiese gustado tener a una mujer especial sentada delante mío!, abrazándola, con mi barbilla en su hombro y así, mejilla contra mejilla, disfrutar de la belleza y la poesía. Después - pensé- me la hubiese llevado dando un paseo hasta mi apartamento y allí la habría amado. Todos los que allí estábamos soltamos, a modo de gota de rocío, nuestra pequeña lágrima. La mayoría lo harían por el estremecimiento de la belleza. Yo lo hice por impotencia.
Tiempo después, tuve la suerte de tener una relación muy especial (quien me lee sabe que me refiero) pero sin embargo ese recuerdo quedo congelado, como esperando. No fue hasta que conocí, apenas brevemente, a esta mujer, cuando pensé que ya había encontrado a la persona perfecta para rellenar el hueco entre mis brazos (y en mi corazón) de aquella noche.
No me preguntéis como acabó. Eso es historia, y yo soy de ciencias. Aquí hablamos de química.
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Desde que finalizo lo de Ella también hubo una mujer especial. Muy especial. Estaba pensando en escribir en estos momentos que me es muy difícil haceros entender que sentí.
Podría hablaros de anécdotas y sucedidos, de cómo la conocí siendo deseada por todos, de como en un primer momento, como me suele pasar gracias a esa manía mía de no mirar al centro de atención, no reparé demasiado en ella. De como, con mi proverbial prepotencia, me atreví a jugar un rato con ella y de cómo, al poco tiempo, me encontré siendo juguete. De cómo me llamaron la atención sus tetas y al final, me pasé de frenada y me acurruqué junto a su corazón.
Podría hablaros también de la irracionalidad de nuestra relación. De cómo nosotros la entendíamos a veces, y a veces no. De cómo seguramente nadie más la entendería. De cómo demostramos empíricamente que eso del amor no es un “bichito que esta en el aire” como dijo una vez un científico italiano.
Pero prefiero hablaros de una sensación de bastantes años atrás.
Al poco de cruzar despeñaperros en patera, en Madrid se organizó un concierto. Un concierto muy especial para mí. Ese concierto era una excusa para un disco. Se trata de “Mano a Mano” de Silvio Rodriguez y Luis Eduardo Aute. Yo estuve en ese concierto. Iba solo. Era la primera vez que iba a un concierto solo pero últimamente todo en mi vida era soledad. Nueva ciudad, nuevo trabajo, nuevo apartamento. En definitiva estaba y me sentía solo.
Disfruté el concierto en un sitio relativamente aislado, dentro de albero, sentado, apoyado en una barrera. No tenía cuerpo para mecheritos ni tonterías. La mayoría del tiempo simplemente cerraba los ojos y repasaba mentalmente las canciones. Aute me gusta pero Silvio Rodriguez me encanta desde que tenía trece años y escuché su primer disco. Ya al final del concierto, sonaron los primeros acordes de “la gota de rocío” y de pronto, imaginariamente, hice un hueco delante mío. ¡Cómo me hubiese gustado tener a una mujer especial sentada delante mío!, abrazándola, con mi barbilla en su hombro y así, mejilla contra mejilla, disfrutar de la belleza y la poesía. Después - pensé- me la hubiese llevado dando un paseo hasta mi apartamento y allí la habría amado. Todos los que allí estábamos soltamos, a modo de gota de rocío, nuestra pequeña lágrima. La mayoría lo harían por el estremecimiento de la belleza. Yo lo hice por impotencia.
Tiempo después, tuve la suerte de tener una relación muy especial (quien me lee sabe que me refiero) pero sin embargo ese recuerdo quedo congelado, como esperando. No fue hasta que conocí, apenas brevemente, a esta mujer, cuando pensé que ya había encontrado a la persona perfecta para rellenar el hueco entre mis brazos (y en mi corazón) de aquella noche.
No me preguntéis como acabó. Eso es historia, y yo soy de ciencias. Aquí hablamos de química.
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Pruebas de estilo
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Ayer me di una vuelta por varios blogs y aproveché para hacer autocrítica de mi estilo. Hombre, pa tratarse de un mastuerzo de ciencias tampoco me puedo quejar pero, desde luego, debería refinarme. Así pues, aprovecho el post para hacer un par de pruebas de estilo y de paso hacer un mínimo estudio de mercado.
He pensado que un poco más poético y romántico...
Atardecer...
Y llega a mí el recuerdo de aquella estrella que nunca nació ni murió pero que se atrevía a mirarnos desde su atalaya marrón.

Me gustaría ser siempre de papel, pero el azul se me rompió de noche y nunca más supe recomponerlo. Deberé conformarme con ser la espiga que se alimenta del último rayo de sol.
Oh, mi pubertad prohibida!
Bien, para votar por este estilo envía un mensaje al 5555 (o un comentario) con la palabra PASTEL.
Otro estilo, menos romántico, pero bastante profundo, sintético, enigmático y un poco dadá
Rojo sobre gris. La x
La puerta, la ventana, la mesa.. todos testigos mudos de mi indecisión.
- Y no puedo ser una mentira?
- No, la mentiras no huelen
Si, en tu opinión, este es más acertado envia un sms al 5555 con la palabra DADA.
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Ayer me di una vuelta por varios blogs y aproveché para hacer autocrítica de mi estilo. Hombre, pa tratarse de un mastuerzo de ciencias tampoco me puedo quejar pero, desde luego, debería refinarme. Así pues, aprovecho el post para hacer un par de pruebas de estilo y de paso hacer un mínimo estudio de mercado.
He pensado que un poco más poético y romántico...
Atardecer...
Y llega a mí el recuerdo de aquella estrella que nunca nació ni murió pero que se atrevía a mirarnos desde su atalaya marrón.

Me gustaría ser siempre de papel, pero el azul se me rompió de noche y nunca más supe recomponerlo. Deberé conformarme con ser la espiga que se alimenta del último rayo de sol.
Oh, mi pubertad prohibida!
Bien, para votar por este estilo envía un mensaje al 5555 (o un comentario) con la palabra PASTEL.
Otro estilo, menos romántico, pero bastante profundo, sintético, enigmático y un poco dadá
Rojo sobre gris. La x
La puerta, la ventana, la mesa.. todos testigos mudos de mi indecisión.
- Y no puedo ser una mentira?
- No, la mentiras no huelen
Si, en tu opinión, este es más acertado envia un sms al 5555 con la palabra DADA.
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Una gota baja lentamente por el cristal, otra se va acercando en paralelo hasta que una se queda parada como esperando y terminan por unirse, Continúan la bajada ya fundidas en una sola.
- Joder titobeno, que bonita alegoría de la vida, la pareja, el matrimonio..
Que dices tío?, Vamos a ver si dejamos las drogas. Tengo nueve años, y voy en el asiento trasero del ochocientos cincuenta de mi padre, voy mirando por la ventana mientras llueve. Estoy flipado como siempre. Sigo el recorrido de las gotas mientras, en un segundo plano, la vida transcurre. Vamos a recoger un coche nuevo. En el viaje de vuelta miraré por otra ventana.
Parece molesto al principio, pero después engancha. El motor del autobús traquetea y expande su vibración a toda su estructura. Si apoyas la cabeza en la ventana el repique se contagia y te invade la cabeza. Los golpes contra la ventana hacen que las escenas de coches y la gente que va hacia sus casas con prisa se vuelvan borrosas. Mejor así. Puedes evadirte y pensar en esa niña que te vuelve loco y por la que cruzas la ciudad todos los días que puedes. En días como los de hoy además, te queda aún dinero para el billete del autobús de vuelta. Te gusta recordarla y estas cansado. Cuando llega la parada (tu parada), a veces, te gustaría volver a dar otra vuelta en el tiovivo municipal.
Fuera hace mucho frío y está oscuro, pero dentro el calor es agobiante y algo se ilumina dentro de ti. Tienes a tu amor entre los brazos y miras a la ventana del coche, totalmente empañada. Estas como ido, mirando a donde, cualquiera diría que no hay nada. Una pequeña gota de condensación te recuerda como, algunas veces a todos (y no hace mucho a ti), a fuerza de pasión, se nos escapan gotas de vida.
La vista no es espectacular, una ciudad y un atasco. Y sin embargo llevas dos horas sentado en una caja repleta de libros y discos en una habitación vacía sin luz, mirando por la ventana. Llueve fuera. No es tu ciudad y sin embargo es tu casa. Sientes la sensación de estar en tu hogar.
La velocidad de tu vida se está volviendo excesiva y el tren que tomaste tiene un destino que no te gusta. Todos los pasajeros quieren llegar y tu sientes que preferirías gozar el viaje. Decides pararte en una estación. Pides un café y mientras lo tomas miras a través de la ventana como el tren cuyo billete tanto sacrificio te supuso, parte veloz y, como siempre, con algún pasajero detrás, corriendo, intentando subirse en marcha. Ahora estas sereno y te gusta ver la vida fría y frenética a través de una ventana. Tu estas a buen recaudo, caliente y reposado, gozando del camino sin moverte.
Una noche, en tu hogar, desde tu vida confortable, se abre una ventana y entra un rayo de luz. No entiendes mucho el significado de esa luz pero, al poco tiempo, te reconoces con tu ropa más cómoda y tu taza de café en la mano, mirando fijamente, ignorando las demás ventanas que te rodean, esperando que esa vuelva a iluminarse.
- Joder titobeno, que bonita alegoría de la vida, la pareja, el matrimonio..
Que dices tío?, Vamos a ver si dejamos las drogas. Tengo nueve años, y voy en el asiento trasero del ochocientos cincuenta de mi padre, voy mirando por la ventana mientras llueve. Estoy flipado como siempre. Sigo el recorrido de las gotas mientras, en un segundo plano, la vida transcurre. Vamos a recoger un coche nuevo. En el viaje de vuelta miraré por otra ventana.
Parece molesto al principio, pero después engancha. El motor del autobús traquetea y expande su vibración a toda su estructura. Si apoyas la cabeza en la ventana el repique se contagia y te invade la cabeza. Los golpes contra la ventana hacen que las escenas de coches y la gente que va hacia sus casas con prisa se vuelvan borrosas. Mejor así. Puedes evadirte y pensar en esa niña que te vuelve loco y por la que cruzas la ciudad todos los días que puedes. En días como los de hoy además, te queda aún dinero para el billete del autobús de vuelta. Te gusta recordarla y estas cansado. Cuando llega la parada (tu parada), a veces, te gustaría volver a dar otra vuelta en el tiovivo municipal.
Fuera hace mucho frío y está oscuro, pero dentro el calor es agobiante y algo se ilumina dentro de ti. Tienes a tu amor entre los brazos y miras a la ventana del coche, totalmente empañada. Estas como ido, mirando a donde, cualquiera diría que no hay nada. Una pequeña gota de condensación te recuerda como, algunas veces a todos (y no hace mucho a ti), a fuerza de pasión, se nos escapan gotas de vida.
La vista no es espectacular, una ciudad y un atasco. Y sin embargo llevas dos horas sentado en una caja repleta de libros y discos en una habitación vacía sin luz, mirando por la ventana. Llueve fuera. No es tu ciudad y sin embargo es tu casa. Sientes la sensación de estar en tu hogar.
La velocidad de tu vida se está volviendo excesiva y el tren que tomaste tiene un destino que no te gusta. Todos los pasajeros quieren llegar y tu sientes que preferirías gozar el viaje. Decides pararte en una estación. Pides un café y mientras lo tomas miras a través de la ventana como el tren cuyo billete tanto sacrificio te supuso, parte veloz y, como siempre, con algún pasajero detrás, corriendo, intentando subirse en marcha. Ahora estas sereno y te gusta ver la vida fría y frenética a través de una ventana. Tu estas a buen recaudo, caliente y reposado, gozando del camino sin moverte.
Una noche, en tu hogar, desde tu vida confortable, se abre una ventana y entra un rayo de luz. No entiendes mucho el significado de esa luz pero, al poco tiempo, te reconoces con tu ropa más cómoda y tu taza de café en la mano, mirando fijamente, ignorando las demás ventanas que te rodean, esperando que esa vuelva a iluminarse.
Cuestión de gustos, cuestión de gusto
Detrás y de rodillas.. al final es como un caballero debe mostrarse antes su dama.. por detrás todo es mucho más sutil. Subiendo poco a poco. Apenas rozando la piel con el encaje hasta llegar a la entrepierna, sin ser brusco, sin tirones. Si es tanga que encaje suavemente.
Ahora nos pondremos de pie, siempre detrás, nos disponemos a ajustar la parte de arriba. Es fundamental mantener las manos a la temperatura de su cuerpo, tal vez algo más frías, pero poco. Comenzaremos por sostener el sujetador (y valga la redundancia) en las manos, bajando los brazos hacer pasar los tirantes por sus manos y situar las manos a su costado a la altura casi de la cintura para ir subiendo hasta llega a rozar la parte inferior de los senos, entonces es cuando, con sutileza, muy lentamente, iremos ajustando la media copa de seda gris medio bordada en gris claro, a la forma redondeada de su cuerpo. Mientras tanto sería conveniente que tu pecho rozara su espalda. Colocaremos las copas envolviéndolas con nuestras manos y consiguiendo que nuestros dedos rocen cierta prominencia. Cuanto más satisfactorio el proceso, más prominentes las prominencias. Los tirantes deben alcanzar su posición sin tocarlos con las manos que en ese momento están ya ocupadas en la sujeción de los senos y en todo caso, ayudándose de los labios, subirlos desde el antebrazo hasta sus hombros. Una vez finalizada esta maniobra es necesario ajustar el cierre. A veces esta acción puede suponer una tensión añadida en su pecho por lo que es conveniente que, cuando sea posible, se recorra su cuello de abajo a arriba con la lengua (tan solo un roce), para relajar dicha tensión.
Llega ahora el momento de las medias y para ello nada mejor que disponer de un sitio donde la mujer se apoye. Puede incluso sentarse aunque lo recomendable es ponerse en cuquillas delante de ella y dejar que ponga su mano en tu hombro. El primer paso será sostener su pie. Levantarlo poco para no hacerla caer y con mucho mimo situar la media recogida en la punta de pie. Una vez dentro con las dos manos se hará una débil presión rodeando el pie primero, la pierna luego. Progresando y subiendo suavemente, sin tirones. Hay que cuidar de ser extremadamente suave en la zona posterior de la rodilla ya que se trata de una zona muy sensible y erógena. Para colocar correctamente la media es importante no finalizar al llegar al encaje sino continuar hasta el final de la pierna.. esto asegurará que el encaje queda perfectamente ajustado al muslo y el roce de las dos manos alcanzado la ingle será siempre agradable para ella. Repítase la acción con la otra media en la otra pierna pero, si puede ser, esta vez más lento y recréese mirando sus propias manos observando por donde va pasando y notando como la piel toma un tono algo más mate con el transcurrir de la media.
Si hay liguero es importante situarse a la altura del la cintura, delante y bien cerca y colocar con mimo la cinta de sujeción en la cintura. Una vez hecho esto, tranquilamente, si un ápice de prisa habrá que sujetar las pinzas en cada media. Suelen ser dos, una delante y otra en un lateral algo atrasada. Por supuesto, al sujetar la pinza debe hacerse con las dos manos poniendo una detrás de la pinza sobre el muslo para evitar golpes inesperados y desagradables.
Una vez finalizada la ropa interior, comenzaremos colocando una blusa blanca fina, no demasiado transparente, solo lo justo para que el bordado del sujetador se sugiera. Se levantaran los brazos partiendo de lateral del pecho y subiendo suavemente. Entonces será cuando se dejar caer la blusa. Al encajar las mangas, la blusa debe caer por si sola, sin necesidad de tirones. Una vez ahí se comienza a abotonar la blusa desde abajo. Es muy importante que las manos siempre queden a la altura de la boca con lo que, los primero botones los pondremos estando delante de ella pero de rodillas.. luego subiremos. En los dos últimos botones, a modo de juego, daremos un pequeño tirón para acercar botón y ojal de forma que su cara se acerque a nuestro pecho.. y su pecho tiemble ligeramente.
Más tarde, le toca el turno a la falda. Mejor una no demasiado corta ni demasiado larga. Lo ideal sería la falda que se abre totalmente.. en este caso se situaría la falda en un lateral y de forma extremadamente lenta se va ajustando a la cintura rodeándola a la vez que se pasa la otra mano suavemente por encima para evitar pliegues inoportunos. Recorrido el perímetro de la cintura o cadera (depende del modelo de falda) se abotona con cuidado.
Por último el calzado, si la falda es corta es recomendable unas botas, sino, siempre, tacón alto.. para ello volveremos a la posición de apoyo que ya vimos en el liguero. Se vuelve a sostener su piececito con las dos manos primero.. ya envuelto en la media.. el calzando se coloca sin brusquedad encajándolo sin hacer ningún tipo de presión. Si se trata de zapatos se ajustará la hebilla, si de botas se subirán cremalleras con mucho cuidado de no producir ningún tipo de daño poniendo la mano libre por dentro.
Una vez finalizado solo resta colocarle un colgante a su espalda, con la cabeza cerca de su cuello, a su espalda, se apartará con mucho cuidado el cabello y se dejará caer el colgante mientras ella es acariciada por nuestra respiración en su cuello.
Ahora es el momento de apartarse un par de metros y observar lo bella que es y lo deseable que está así vestida.
Bueno, hay otros que opinan que lo erótico es desnudarlas.
Ahora nos pondremos de pie, siempre detrás, nos disponemos a ajustar la parte de arriba. Es fundamental mantener las manos a la temperatura de su cuerpo, tal vez algo más frías, pero poco. Comenzaremos por sostener el sujetador (y valga la redundancia) en las manos, bajando los brazos hacer pasar los tirantes por sus manos y situar las manos a su costado a la altura casi de la cintura para ir subiendo hasta llega a rozar la parte inferior de los senos, entonces es cuando, con sutileza, muy lentamente, iremos ajustando la media copa de seda gris medio bordada en gris claro, a la forma redondeada de su cuerpo. Mientras tanto sería conveniente que tu pecho rozara su espalda. Colocaremos las copas envolviéndolas con nuestras manos y consiguiendo que nuestros dedos rocen cierta prominencia. Cuanto más satisfactorio el proceso, más prominentes las prominencias. Los tirantes deben alcanzar su posición sin tocarlos con las manos que en ese momento están ya ocupadas en la sujeción de los senos y en todo caso, ayudándose de los labios, subirlos desde el antebrazo hasta sus hombros. Una vez finalizada esta maniobra es necesario ajustar el cierre. A veces esta acción puede suponer una tensión añadida en su pecho por lo que es conveniente que, cuando sea posible, se recorra su cuello de abajo a arriba con la lengua (tan solo un roce), para relajar dicha tensión.
Llega ahora el momento de las medias y para ello nada mejor que disponer de un sitio donde la mujer se apoye. Puede incluso sentarse aunque lo recomendable es ponerse en cuquillas delante de ella y dejar que ponga su mano en tu hombro. El primer paso será sostener su pie. Levantarlo poco para no hacerla caer y con mucho mimo situar la media recogida en la punta de pie. Una vez dentro con las dos manos se hará una débil presión rodeando el pie primero, la pierna luego. Progresando y subiendo suavemente, sin tirones. Hay que cuidar de ser extremadamente suave en la zona posterior de la rodilla ya que se trata de una zona muy sensible y erógena. Para colocar correctamente la media es importante no finalizar al llegar al encaje sino continuar hasta el final de la pierna.. esto asegurará que el encaje queda perfectamente ajustado al muslo y el roce de las dos manos alcanzado la ingle será siempre agradable para ella. Repítase la acción con la otra media en la otra pierna pero, si puede ser, esta vez más lento y recréese mirando sus propias manos observando por donde va pasando y notando como la piel toma un tono algo más mate con el transcurrir de la media.
Si hay liguero es importante situarse a la altura del la cintura, delante y bien cerca y colocar con mimo la cinta de sujeción en la cintura. Una vez hecho esto, tranquilamente, si un ápice de prisa habrá que sujetar las pinzas en cada media. Suelen ser dos, una delante y otra en un lateral algo atrasada. Por supuesto, al sujetar la pinza debe hacerse con las dos manos poniendo una detrás de la pinza sobre el muslo para evitar golpes inesperados y desagradables.
Una vez finalizada la ropa interior, comenzaremos colocando una blusa blanca fina, no demasiado transparente, solo lo justo para que el bordado del sujetador se sugiera. Se levantaran los brazos partiendo de lateral del pecho y subiendo suavemente. Entonces será cuando se dejar caer la blusa. Al encajar las mangas, la blusa debe caer por si sola, sin necesidad de tirones. Una vez ahí se comienza a abotonar la blusa desde abajo. Es muy importante que las manos siempre queden a la altura de la boca con lo que, los primero botones los pondremos estando delante de ella pero de rodillas.. luego subiremos. En los dos últimos botones, a modo de juego, daremos un pequeño tirón para acercar botón y ojal de forma que su cara se acerque a nuestro pecho.. y su pecho tiemble ligeramente.
Más tarde, le toca el turno a la falda. Mejor una no demasiado corta ni demasiado larga. Lo ideal sería la falda que se abre totalmente.. en este caso se situaría la falda en un lateral y de forma extremadamente lenta se va ajustando a la cintura rodeándola a la vez que se pasa la otra mano suavemente por encima para evitar pliegues inoportunos. Recorrido el perímetro de la cintura o cadera (depende del modelo de falda) se abotona con cuidado.
Por último el calzado, si la falda es corta es recomendable unas botas, sino, siempre, tacón alto.. para ello volveremos a la posición de apoyo que ya vimos en el liguero. Se vuelve a sostener su piececito con las dos manos primero.. ya envuelto en la media.. el calzando se coloca sin brusquedad encajándolo sin hacer ningún tipo de presión. Si se trata de zapatos se ajustará la hebilla, si de botas se subirán cremalleras con mucho cuidado de no producir ningún tipo de daño poniendo la mano libre por dentro.
Una vez finalizado solo resta colocarle un colgante a su espalda, con la cabeza cerca de su cuello, a su espalda, se apartará con mucho cuidado el cabello y se dejará caer el colgante mientras ella es acariciada por nuestra respiración en su cuello.
Ahora es el momento de apartarse un par de metros y observar lo bella que es y lo deseable que está así vestida.
Bueno, hay otros que opinan que lo erótico es desnudarlas.
Bajándome del escenario
Hay un caso curioso en la música española de los últimos años. Una canción escrita con dos finales. Parece ser, que la escribieron a dúo Joaquín Sabina y Enrique Urquijo de “Los Secretos”. Seguro que mucha gente sabe a cual me refiero pero por si acaso diré que se trata de la famosísima “Y nos dieron las diez” de Sabina y la menos famosa (aunque conocida) “Ojos de Gata” de los secretos.
Las canciones tienen un principio similar:
Fue en un pueblo con mar un verano después de un concierto
tú reinabas detrás de la barra del único bar que vimos abierto,
cántame una canción al oído y te pongo un cubata
con una condición, que me dejes abierto el balcón de tus ojos de gata.
Loco por conocer los secretos de tu dormitorio
esa noche canté al piano del amanecer todo mi repertorio.
A partir de aquí comienzan las diferencias. Mientras que a Sabina se le dio bien la noche, a Enrique la cosa se le torció. Sabina canta:
Los clientes del bar, uno a uno, se fueron marchando
tú saliste a cerrar, yo me dije, cuidado chaval te estás enamorando.
Luego todo pasó de repente, tu dedo en mi espalda
dibujó un corazón y mi mano le correspondió debajo de la falda.
Caminito al hostal nos besamos en cada farola
era un pueblo con mar, yo quería dormir contigo y tú no querías dormir sola.
Y nos dieron las diez y las once,
las doce y la una, y las dos y las tres
y desnudos al anochecer nos encontró la luna.
Una forma elegante de la archiconocida versión de los de los cinco polvos. Enrique sin embargo, con su proverbial “alegría y optimismo” finaliza la canción de la siguiente forma:
Con el "Quiero beber" el alcohol me acunó entre sus mantas
y soñé con sus ojos de gata pero no recordé que de mí algo esperaba.
Desperté con resaca y busqué pero allí ya no estaba.
Me dijeron que se mosqueó porque me emborraché y la usé como almohada.
Comentó por ahí que yo era un chaval ordinario,
pero cómo explicar que me vuelvo vulgar al bajarme de cada escenario.
La de Sabina, alegre, popular (no hay grupo de fiesta de pueblo que no la cante), efectista, pegadiza, sencilla pero agradable. La de Enrique mustia, lenta, pesimista y, a veces, jodídamente realista.
A mi me encantaría sentirme hoy (siempre) como en la primera versión (cuanto me hubiera gustado, cuanto me gustaría) pero sin embargo me identifico mucho más con la segunda.
Ea!, más trabajo para los/las psicoanalistas.
Las canciones tienen un principio similar:
Fue en un pueblo con mar un verano después de un concierto
tú reinabas detrás de la barra del único bar que vimos abierto,
cántame una canción al oído y te pongo un cubata
con una condición, que me dejes abierto el balcón de tus ojos de gata.
Loco por conocer los secretos de tu dormitorio
esa noche canté al piano del amanecer todo mi repertorio.
A partir de aquí comienzan las diferencias. Mientras que a Sabina se le dio bien la noche, a Enrique la cosa se le torció. Sabina canta:
Los clientes del bar, uno a uno, se fueron marchando
tú saliste a cerrar, yo me dije, cuidado chaval te estás enamorando.
Luego todo pasó de repente, tu dedo en mi espalda
dibujó un corazón y mi mano le correspondió debajo de la falda.
Caminito al hostal nos besamos en cada farola
era un pueblo con mar, yo quería dormir contigo y tú no querías dormir sola.
Y nos dieron las diez y las once,
las doce y la una, y las dos y las tres
y desnudos al anochecer nos encontró la luna.
Una forma elegante de la archiconocida versión de los de los cinco polvos. Enrique sin embargo, con su proverbial “alegría y optimismo” finaliza la canción de la siguiente forma:
Con el "Quiero beber" el alcohol me acunó entre sus mantas
y soñé con sus ojos de gata pero no recordé que de mí algo esperaba.
Desperté con resaca y busqué pero allí ya no estaba.
Me dijeron que se mosqueó porque me emborraché y la usé como almohada.
Comentó por ahí que yo era un chaval ordinario,
pero cómo explicar que me vuelvo vulgar al bajarme de cada escenario.
La de Sabina, alegre, popular (no hay grupo de fiesta de pueblo que no la cante), efectista, pegadiza, sencilla pero agradable. La de Enrique mustia, lenta, pesimista y, a veces, jodídamente realista.
A mi me encantaría sentirme hoy (siempre) como en la primera versión (cuanto me hubiera gustado, cuanto me gustaría) pero sin embargo me identifico mucho más con la segunda.
Ea!, más trabajo para los/las psicoanalistas.
No hija no
Si hay algo que no soporte es quedar segundo en algo. Dicho así seguro que más de uno pensará que soy un hombre ferozmente competitivo. Maticemos pues (hay que ver lo que me gusta esto de matizar…). Si soy competitivo seguramente pero, cuando digo que no me gusta quedar segundo en realidad estoy diciendo estrictamente eso. Me molesta el puesto segundo. La cuestión es que, o soy primero, o, por poner un ejemplo, quedo en un discreto vigésimo séptimo puesto (ventisieteavo vomitarían los cronistas deportivos).
Cada vez que veo algo de deporte y veo al iluso de turno enseñar su medalla de plata pienso para mí: “pero será estúpido.. tu sabes a cuanto está la plata chaval?”. Hoy en día vale más un medallón de ternera que una medalla de plata. Y es que, quedar segundo no es más que la exhibición del fracaso. Porque, alguien sabe quien llegó el decimoquinto en la pasada competición de Formula 1?. No, pero sabemos quien quedo el segundo verdad.. pues sí, ese Finlandés con cara perpetua de asombro, ese al que dan ganas de decirle.. tiooooooo despierta yaaaaa!.
Ser segundo, es, en definitiva, pura vanagloria, si entendemos por esto la gloria de las cosas vanas. Ya que estamos con Formula uno, y al hilo de lo que nos ocupa, recuerdo muchas veces a Ayrton Senna y su famosa frase: El segundo no es más que el primero de los perderdores. En fin, hay gente que prefiere decir quedo segundo en vez de decir que perdió. Por eso mi equipo de fútbol suele quedar el segundo en todos los partidos y los argentinos acostumbran a decir que quedaron segundos en la guerra de las Malvinas.
Repito que no se trata de quedar primero. Aún recuerdo cuando corrí una media maratón en mi ciudad.. conservo con cariño el diploma con el puesto ciento treinta y seis. Sin embargo una vez quede segundo en una competición nacional y la medalla se la regalé al primero que me encontré. Y no solo en el deporte, hablamos de todas las facetas de la vida.
A mi además es que ser segundo me transforma y paso de ser ese chico eminentemente bonachón a un monstruo sin escrúpulos. Un día una niña me dijo que, después de su madre a mi era a quien más quería. Inmediatamente pensé: “¿cómo que detrás de tu madre?”. Otra persona seguramente recapacitaría sobre el hecho de que me puso por delante de su padre pero yo solo pensaba en quien estaba delante. Estuve a punto de desplegar toda mi verborrea más execrable para contarle todas las cosas horrendas que yo conocía de su madre. Si, de acuerdo que es mi mejor amiga pero en realidad no se lo dije porque la niña solo tenía cuatro años y no iba a entenderme. Estoy esperando a que cumpla doce… se va a enterar la mala pécora esa. Cuando éramos unos chavales, yo, con mi 1,87 siempre era el más alto. De pronto se incorporó R que medía 1,92. Por supuesto yo corrí la voz apoyado en contundentes estudios médicos de la revista Nature, de que, a partir de 1,90 de altura la sangre llega con dificultad a la cabeza. Además es obvio que más de 1,90 de altura es pura ostentación.
Otra posibilidad para evitar la humillación del segundo puesto es la posibilidad de categorizar. Si sabes categorizar con ingenio siempre puedes evitar el segundo puesto. En el caso de esta niña puedo decir que soy el primer hombre en su lista de cariños, o el primer “no familiar”, o la primera persona cuyo DNI termina en la letra X.
Quedando clarito y meridiano que odio el segundo puesto y ser segundo en cualquier cosa hay algo que ya me saca de las casillas totalmente y es quedar segundo en una competición en la que no me inscribí. Seguramente estareis de acuerdo que en este caso, se suma a la exhibición de mal gusto (evidente a todas luces), la mala educación de no cursar invitación alguna. Me dan ganas de pillar a la organizadora del evento y sacar mis orígenes barriobajeros para decirle con tono chulesco “pero niña.. ¿lo tuyo conmigo es una postura o es que tu siempre eres así?”.
Cada vez que veo algo de deporte y veo al iluso de turno enseñar su medalla de plata pienso para mí: “pero será estúpido.. tu sabes a cuanto está la plata chaval?”. Hoy en día vale más un medallón de ternera que una medalla de plata. Y es que, quedar segundo no es más que la exhibición del fracaso. Porque, alguien sabe quien llegó el decimoquinto en la pasada competición de Formula 1?. No, pero sabemos quien quedo el segundo verdad.. pues sí, ese Finlandés con cara perpetua de asombro, ese al que dan ganas de decirle.. tiooooooo despierta yaaaaa!.
Ser segundo, es, en definitiva, pura vanagloria, si entendemos por esto la gloria de las cosas vanas. Ya que estamos con Formula uno, y al hilo de lo que nos ocupa, recuerdo muchas veces a Ayrton Senna y su famosa frase: El segundo no es más que el primero de los perderdores. En fin, hay gente que prefiere decir quedo segundo en vez de decir que perdió. Por eso mi equipo de fútbol suele quedar el segundo en todos los partidos y los argentinos acostumbran a decir que quedaron segundos en la guerra de las Malvinas.
Repito que no se trata de quedar primero. Aún recuerdo cuando corrí una media maratón en mi ciudad.. conservo con cariño el diploma con el puesto ciento treinta y seis. Sin embargo una vez quede segundo en una competición nacional y la medalla se la regalé al primero que me encontré. Y no solo en el deporte, hablamos de todas las facetas de la vida.
A mi además es que ser segundo me transforma y paso de ser ese chico eminentemente bonachón a un monstruo sin escrúpulos. Un día una niña me dijo que, después de su madre a mi era a quien más quería. Inmediatamente pensé: “¿cómo que detrás de tu madre?”. Otra persona seguramente recapacitaría sobre el hecho de que me puso por delante de su padre pero yo solo pensaba en quien estaba delante. Estuve a punto de desplegar toda mi verborrea más execrable para contarle todas las cosas horrendas que yo conocía de su madre. Si, de acuerdo que es mi mejor amiga pero en realidad no se lo dije porque la niña solo tenía cuatro años y no iba a entenderme. Estoy esperando a que cumpla doce… se va a enterar la mala pécora esa. Cuando éramos unos chavales, yo, con mi 1,87 siempre era el más alto. De pronto se incorporó R que medía 1,92. Por supuesto yo corrí la voz apoyado en contundentes estudios médicos de la revista Nature, de que, a partir de 1,90 de altura la sangre llega con dificultad a la cabeza. Además es obvio que más de 1,90 de altura es pura ostentación.
Otra posibilidad para evitar la humillación del segundo puesto es la posibilidad de categorizar. Si sabes categorizar con ingenio siempre puedes evitar el segundo puesto. En el caso de esta niña puedo decir que soy el primer hombre en su lista de cariños, o el primer “no familiar”, o la primera persona cuyo DNI termina en la letra X.
Quedando clarito y meridiano que odio el segundo puesto y ser segundo en cualquier cosa hay algo que ya me saca de las casillas totalmente y es quedar segundo en una competición en la que no me inscribí. Seguramente estareis de acuerdo que en este caso, se suma a la exhibición de mal gusto (evidente a todas luces), la mala educación de no cursar invitación alguna. Me dan ganas de pillar a la organizadora del evento y sacar mis orígenes barriobajeros para decirle con tono chulesco “pero niña.. ¿lo tuyo conmigo es una postura o es que tu siempre eres así?”.
The bright side
Hay quien los domingos por la mañana los dedica a ponerse al día con su Dios. Yo, algunos, los dedico a ponerme al día simplemente. Supongo que tiene algo que ver con eso que llaman “cargar las pilas”. Viajo unos 100 km, llego a una casita, abro el garaje, levanto una funda de plástico, luego quito unas mantas y por fin, allí está esperando un coche viejo (bueno, antiguo) sin dirección asistida, con todo el aire del mundo pero nada acondicionado. Así conduciendo, sin ir a ninguna parte, entre árboles, pegado al asfalto, sintiendo el fresco de la mañana en mi cara y los baches de la carretera en mi espalda, con mi gorra inglesa de pana y mi cazadora vieja de piel, voy recorriendo curvas y mientras las recorro alcanzo y dejo atrás recuerdos y sentimientos pasados. Los que sucedieron ayer, los de hace una semana, los de hace cuatro años o los de hace veinte.

Me gusta relajarme y escuchar música mientras conduzco. Mi viejo coche no tiene radio (ni siquiera de musicassettes como dice aguardentero) así que tengo que usar el “ipod” que todos llevamos en la cabeza. Para cada recuerdo suena, a modo de banda sonora, la música adecuada con un repertorio extenso y nada homogéneo. Si un recuerdo no tiene banda sonora lo desecho inmediatamente (al fin y al cabo no puede ser muy importante si aún no tiene ni música). Cuando, después de un par de horas, el nivel de carga de las pilas alcanza el máximo, siempre suena una misma canción.
A veces he pensado que es al revés y es cuando suena Van Morrison cuando doy por finalizado el proceso de carga.
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Me gusta relajarme y escuchar música mientras conduzco. Mi viejo coche no tiene radio (ni siquiera de musicassettes como dice aguardentero) así que tengo que usar el “ipod” que todos llevamos en la cabeza. Para cada recuerdo suena, a modo de banda sonora, la música adecuada con un repertorio extenso y nada homogéneo. Si un recuerdo no tiene banda sonora lo desecho inmediatamente (al fin y al cabo no puede ser muy importante si aún no tiene ni música). Cuando, después de un par de horas, el nivel de carga de las pilas alcanza el máximo, siempre suena una misma canción.
A veces he pensado que es al revés y es cuando suena Van Morrison cuando doy por finalizado el proceso de carga.
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Puertas
La vida a veces parece un pasillo con puertas, se abren y se cierran. Y lo hacen cuando menos te lo esperas. Ayer, al calor de una copa con la única pretensión de pasar un rato agradable con unos amigos, sin previo aviso, se abrió una puerta. Hoy, de mañana, con una visita rápida a los blogs antes de salir a conducir, se cierra otra que se abrió hace unos días. La expectación se centra en la puerta abierta.. a ver que pasa.
Me voy a conducir.
Me voy a conducir.
Discapacitados y disminuidos
Tengo un amigo que va en silla de ruedas. La verdad es que siendo brillante como es, a nadie se le ocurre llamarlo dismunido o incluso discapacitado pero cada vez que viene a Madrid se lo recuerdan continuamente.
Parece ser que va a haber una iniciativa para cambiar el término “disminuido” por “discapacitado” en la constitución. Como pasa a menudo, y últimamente aún más, nos quedamos en los debates de las palabras.
Digo yo que antes de cambiar los términos en la constitución podían preocuparse de dictar normas y sobre todo de hacerlas cumplir. Por otra parte no sé porque quitar lo de disminuidos con la cantidad de disminuidos que hay. A mí por ejemplo se me ocurren los siguientes:
- Las decenas de taxistas que no paran a alguien cuando lo ven en silla de ruedas. Algunos de ellos, ya en paradas, con excusas como “es que llevo la caja de herramientas en el maletero”. Mi desprecio mas absoluto desde estas líneas para ellos.
- Los que diseñaron las puertas de atención al cliente del AVE donde es imposible entrar en silla de ruedas si alguien no te ayuda. Hay que añadir, además, que es necesario entrar allí para pedir una rampa.
- Los que se gastaron miles de millones en diseñar los trenes más modernos del mundo y se le olvido el pequeño detalle de añadirle una rampa retractil.
- Los que diseñaron el suelo de la nueva estación, en concreto la parte de salida del ave, con desnivel (manda huevos).
- Los dueños de los hoteles que publicitan su establecimiento como “preparado para personas discapacitadas” y después para entrar y salir debes esperar a que un empleado te empuje hacia un callejón para entrar por la puerta de la cocina porque en la entrada principal hay que poner una escalinata de cinco metros de ancho pero no se puede colocar una rampa o un elevador.
- Los que dejan los coches en los pasos de cebra en la gran vía y todavía cuando se le reprocha te dicen.. “quien te manda a ti salir a la calle así”. (pena no haber estado allí).
- Los que aparcan su vespa y la ponen entre la farola y la pared dejando apenas medio metro de paso.
- El ayuntamiento y la subcontrata que, cuando va a cambiar el adoquinado de la acera deja los huecos y, además almacena los adoquines nuevos en la misma acera.
- Etc, etc.. (no es que no se me ocurran más, es que el post sería eterno)
En definitiva, que Madrid, será muy bonita cuando la terminemos pero que en cuando a la accesibilidad está llenos de disminuidos que no son capaces de entender que hay muchísimas personas que tienen problemas de movilidad. Seguramente esto pasa en más ciudades, pero yo vivo aquí.
Parece ser que va a haber una iniciativa para cambiar el término “disminuido” por “discapacitado” en la constitución. Como pasa a menudo, y últimamente aún más, nos quedamos en los debates de las palabras.
Digo yo que antes de cambiar los términos en la constitución podían preocuparse de dictar normas y sobre todo de hacerlas cumplir. Por otra parte no sé porque quitar lo de disminuidos con la cantidad de disminuidos que hay. A mí por ejemplo se me ocurren los siguientes:
- Las decenas de taxistas que no paran a alguien cuando lo ven en silla de ruedas. Algunos de ellos, ya en paradas, con excusas como “es que llevo la caja de herramientas en el maletero”. Mi desprecio mas absoluto desde estas líneas para ellos.
- Los que diseñaron las puertas de atención al cliente del AVE donde es imposible entrar en silla de ruedas si alguien no te ayuda. Hay que añadir, además, que es necesario entrar allí para pedir una rampa.
- Los que se gastaron miles de millones en diseñar los trenes más modernos del mundo y se le olvido el pequeño detalle de añadirle una rampa retractil.
- Los que diseñaron el suelo de la nueva estación, en concreto la parte de salida del ave, con desnivel (manda huevos).
- Los dueños de los hoteles que publicitan su establecimiento como “preparado para personas discapacitadas” y después para entrar y salir debes esperar a que un empleado te empuje hacia un callejón para entrar por la puerta de la cocina porque en la entrada principal hay que poner una escalinata de cinco metros de ancho pero no se puede colocar una rampa o un elevador.
- Los que dejan los coches en los pasos de cebra en la gran vía y todavía cuando se le reprocha te dicen.. “quien te manda a ti salir a la calle así”. (pena no haber estado allí).
- Los que aparcan su vespa y la ponen entre la farola y la pared dejando apenas medio metro de paso.
- El ayuntamiento y la subcontrata que, cuando va a cambiar el adoquinado de la acera deja los huecos y, además almacena los adoquines nuevos en la misma acera.
- Etc, etc.. (no es que no se me ocurran más, es que el post sería eterno)
En definitiva, que Madrid, será muy bonita cuando la terminemos pero que en cuando a la accesibilidad está llenos de disminuidos que no son capaces de entender que hay muchísimas personas que tienen problemas de movilidad. Seguramente esto pasa en más ciudades, pero yo vivo aquí.
Tengo un ratón chiquitín.
Ayer estuve de compras, y me volvió a pasar. Es un reflejo adquirido. Cada vez que voy a comprar algo, sea un reloj o una sopa en sobre, pienso en como le gustaría a Ella. No es que esté triste o melancólico es que desde que la conocí me sucede y no puedo evitarlo. He analizado muchas veces esta costumbre y en su día saqué como conclusión que era solamente uno de los muchos pequeños detalles con los que me gustaba agradarle. Lo curioso es que, sigo haciéndolo.
Hace unas semanas compré un ratón para el portátil y cuando ya lo había elegido (tardé cinco segundos aproximadamente) de camino a la caja pasé por la sección de portátiles y, en uno de ellos, había conectado un ratón pequeño, negro, nada especial excepto que, al conectarlo al usb, se le encendía una luz en la rueda central. Esta luz tenía un color azulado y de pronto pensé que a Ella le hubiese gustado. Era curiosa la cara del chaval que me atendía viendo como un tío ya talludito, con traje y "mu serio" le hacía mirar todos los ratones de la tienda hasta encontrar aquel que “se encendía”. Al final me lo llevé.
No he tenido demasiadas relaciones desde que Ella me falta, pero las que he tenido han sido en casi todos los casos breves y “descomplicadas” (me encanta esta palabra que es muy típica en Sudamérica). Hubo una algo especial. Fue una relación inversa a lo que se estila ahora. Primero nos conocimos en persona, a través de un amigo, en un cóctel que se daba en una empresa. Ella no era de aquí pero me dejo su dirección de email. Chateamos bastante. Comenzamos de forma un tanto fría pero ni que decir tiene que la cosa se calentó bastante. Un día, tuve que pernoctar en su ciudad y por primera vez en mucho tiempo, al día siguiente fui a una reunión con unas ojeras que me llegaban a los pies y, compensando, una sonrisa que me llegaba más allá de las orejas.
A las dos semanas, y después de raciones de cibersexo memorables, me dijo que vendría a Madrid el fin de semana. Decidí comprarle lencería. Comprar ropa interior femenina es una experiencia erótica o mejor “erotizante” de primer nivel. No entiendo porque a los hombres nos da vergüenza. A las mujeres les encanta y no deja de ser un regalo para los dos.
Por otra parte las dependientas de estas tiendas se desviven por ayudarte. No sé porque pero es así. En realidad lo intuyo. Me da la impresión que son perfectamente conscientes de que un hombre, cuando analiza un sujetador está mentalmente quitándole la blusa y colocándoselo. Y es que desnudar a una mujer con la mirada puede ser irritante para ella, pero si además de desnudarla le pones un conjunto bordado, de seda o con encaje.. pues como que se gana bastante.
Lo de la talla es otro cantar, podría hacer un post sobre eso pero baste decir como anécdota que un día tuve a cuatro dependientes en una tienda de Claudio Coello tirándose de la blusa para poder ver si la homenajeada tenía las tetas como alguna de ellas. Aún recuerdo con especial “cariño” a aquella que, sin ser una maravilla de mujer, tenía ese “charme” especial que le da a una fémina sus pezones bien marcados en la blusa.
El caso es que fui a comprarle lencería y de pronto me descubrí comprando la lencería con los gustos de Ella. Cuando me di cuenta (lo tengo tan asimilado que la mayoría de veces ni lo hago) salí de la tienda sin nada. Ella vino ese fin de semana, y hubo sexo (mucho y bueno) pero entendí que no podía ser “especial”. Al cabo de un tiempo, la distancia hizo su trabajo y dejamos de vernos e incluso chatear.
Supongo que una de las “señales” de que una mujer es muy especial para mi será cuando, al comprarle una flor, lencería o un billete de avión, no piense en cual le gustaría a Ella.
De momento, la costumbre no me molesta en absoluto y mi ratón es mu chulo.

Hace unas semanas compré un ratón para el portátil y cuando ya lo había elegido (tardé cinco segundos aproximadamente) de camino a la caja pasé por la sección de portátiles y, en uno de ellos, había conectado un ratón pequeño, negro, nada especial excepto que, al conectarlo al usb, se le encendía una luz en la rueda central. Esta luz tenía un color azulado y de pronto pensé que a Ella le hubiese gustado. Era curiosa la cara del chaval que me atendía viendo como un tío ya talludito, con traje y "mu serio" le hacía mirar todos los ratones de la tienda hasta encontrar aquel que “se encendía”. Al final me lo llevé.
No he tenido demasiadas relaciones desde que Ella me falta, pero las que he tenido han sido en casi todos los casos breves y “descomplicadas” (me encanta esta palabra que es muy típica en Sudamérica). Hubo una algo especial. Fue una relación inversa a lo que se estila ahora. Primero nos conocimos en persona, a través de un amigo, en un cóctel que se daba en una empresa. Ella no era de aquí pero me dejo su dirección de email. Chateamos bastante. Comenzamos de forma un tanto fría pero ni que decir tiene que la cosa se calentó bastante. Un día, tuve que pernoctar en su ciudad y por primera vez en mucho tiempo, al día siguiente fui a una reunión con unas ojeras que me llegaban a los pies y, compensando, una sonrisa que me llegaba más allá de las orejas.
A las dos semanas, y después de raciones de cibersexo memorables, me dijo que vendría a Madrid el fin de semana. Decidí comprarle lencería. Comprar ropa interior femenina es una experiencia erótica o mejor “erotizante” de primer nivel. No entiendo porque a los hombres nos da vergüenza. A las mujeres les encanta y no deja de ser un regalo para los dos.
Por otra parte las dependientas de estas tiendas se desviven por ayudarte. No sé porque pero es así. En realidad lo intuyo. Me da la impresión que son perfectamente conscientes de que un hombre, cuando analiza un sujetador está mentalmente quitándole la blusa y colocándoselo. Y es que desnudar a una mujer con la mirada puede ser irritante para ella, pero si además de desnudarla le pones un conjunto bordado, de seda o con encaje.. pues como que se gana bastante.
Lo de la talla es otro cantar, podría hacer un post sobre eso pero baste decir como anécdota que un día tuve a cuatro dependientes en una tienda de Claudio Coello tirándose de la blusa para poder ver si la homenajeada tenía las tetas como alguna de ellas. Aún recuerdo con especial “cariño” a aquella que, sin ser una maravilla de mujer, tenía ese “charme” especial que le da a una fémina sus pezones bien marcados en la blusa.
El caso es que fui a comprarle lencería y de pronto me descubrí comprando la lencería con los gustos de Ella. Cuando me di cuenta (lo tengo tan asimilado que la mayoría de veces ni lo hago) salí de la tienda sin nada. Ella vino ese fin de semana, y hubo sexo (mucho y bueno) pero entendí que no podía ser “especial”. Al cabo de un tiempo, la distancia hizo su trabajo y dejamos de vernos e incluso chatear.
Supongo que una de las “señales” de que una mujer es muy especial para mi será cuando, al comprarle una flor, lencería o un billete de avión, no piense en cual le gustaría a Ella.
De momento, la costumbre no me molesta en absoluto y mi ratón es mu chulo.

Incongruencia rutinaria
A uno le piden, le solicitan, le insisten, y le vuelven a insistir y uno no quiere, o al menos eso cree él, por eso dice que no quiere. Y uno piensa que es desagradable tener que negarse tantas veces. Porque uno es sensible y lo pasa mal cuando rechaza tal y como a uno lo han rechazado más de una (y de dos, y de tres…) veces. Entonces uno desea que le olviden, que no le vuelvan a poner en la tesitura de fabricar un rechazo, de componer una nueva desilusión.
Y entonces sucede que un día, por fin, le hacen caso y no le solicitan. Entonces piensa que por fin lo ha conseguido y comprueba que ahora es otro el solicitado. Y es entonces cuando uno siente envidia.
Y entonces sucede que un día, por fin, le hacen caso y no le solicitan. Entonces piensa que por fin lo ha conseguido y comprueba que ahora es otro el solicitado. Y es entonces cuando uno siente envidia.
Off Topic - Poner las letras más grandes
Este es un post puramente técnico. Tanto en comentarios como en algunos correos me han preguntado como hacer para que la letra salga más grande que en las plantillas.
Paso a explicarlo, lo unico que hay que hacer es definirse un estilo CCS propio. Pondré el que tengo yo pero cada uno que se ponga el que más rabia le dé.
Hay que editar la plantilla (en Configuración avanzada). Importante recordar siempre, siempre, hacer una copia de seguridad de la plantilla y pasarla a un documento de texto con copiar y pegar.
En la plantilla, en cualquier sitio entre <head> y </head> hay que poner una linea de definición de estillo CCS ( se llama así pero tampoco importa porque ni para que sirve). La línea, en mi caso. es la siguiente:
<STYLE type="text/css">.mipost {font-size:12;font-family:verdana; padding: 10px 20px 25px 20px; line-height:20px;} </STYLE>
Lo que hemos hecho es crear el estilo o clase "mipost". Fijaros que el estilo lleva un punto anterior que se utiliza cuando se define pero no cuando se utiliza.
Ahora, para utilizarlo os vais a la parte de contenido y donde pone
class="loquesea"
sutituis ese "loquesea" por "mipost" alla donde querais utilizar la nueva fuente. Por supuesto, podeis definiros más estilos y aplicarlos donde querais. Yo solo sutituí el de los textos de los post.
Quedo así en mi caso:
<blog:contenido>
<div class="postbox">
<blog:anotacion-ancla/>
<div class="posttitle">
<blog:anotacion-titulo/>
</div>
<div class="mipost">
<blog:anotacion-texto/>
</div>
<div class="postfooter">
<blog:anotacion-autor/>
<blog:anotacion-fecha/> <blog:anotacion-hora/> <blog:anotacion-enlace-permanente/>
<blog:anotacion-comentarios/>
</div>
</div>
</blog:contenido>
espero que os sirva.
un saludo.
Paso a explicarlo, lo unico que hay que hacer es definirse un estilo CCS propio. Pondré el que tengo yo pero cada uno que se ponga el que más rabia le dé.
Hay que editar la plantilla (en Configuración avanzada). Importante recordar siempre, siempre, hacer una copia de seguridad de la plantilla y pasarla a un documento de texto con copiar y pegar.
En la plantilla, en cualquier sitio entre <head> y </head> hay que poner una linea de definición de estillo CCS ( se llama así pero tampoco importa porque ni para que sirve). La línea, en mi caso. es la siguiente:
<STYLE type="text/css">.mipost {font-size:12;font-family:verdana; padding: 10px 20px 25px 20px; line-height:20px;} </STYLE>
Lo que hemos hecho es crear el estilo o clase "mipost". Fijaros que el estilo lleva un punto anterior que se utiliza cuando se define pero no cuando se utiliza.
Ahora, para utilizarlo os vais a la parte de contenido y donde pone
class="loquesea"
sutituis ese "loquesea" por "mipost" alla donde querais utilizar la nueva fuente. Por supuesto, podeis definiros más estilos y aplicarlos donde querais. Yo solo sutituí el de los textos de los post.
Quedo así en mi caso:
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espero que os sirva.
un saludo.
Desayuna que no es poco....
Vivo en Madrid hace años y me gusta pero a veces me acuerdo de mi tierra. Porque Madrid tiene muchas cosas que no tiene mi tierra pero hay algo en lo que mi tierra está a años luz.. los desayunos en las cafeterías. Hoy he salido temprano para ir a comprar y una vez más me ha sucedido. Como ya dije hace poco, por falta de tiempo en mi casa no hay de nada. Vamos que no me quedan ni agujeros de donuts. Así que bajo a una cafetería donde voy con cierta frecuencia. Lo primer que hago al llegar es saludar obviamente…
- Buenos días
- Ammnd Que desea?
Ese amnnd a veces mi cerebro que está deseoso de compañía (como dice rous en un comentario..) lo traduce por “buenos días”. Pero vamos a ver… ni una charlita ni na de ná?... joe que vengo aquí desde hace ocho años…
Comparemos… yo a mi tierra cada vez voy menos pero obviamente siempre vuelvo por Navidad (a ver… un euro por cada uno de los que leen esto y piensan en el almendro… a esos publicistas habría que darle el premio nobel de publicidad). Pues eso, continúo, cerca de la casa de mis padres hay una cafetería.. bueno, este post me quedará largísimo y seguro que viene alguien diciendo “es más largo que el primero”.. pero debo decir que no es que haya una cafetería, cerca de casa de mis padres, es que hay cinco cafeterías, siete bares, dos tabernas y cuatro tascas. Y no, mis padres no viven en un centro comercial, es que mi tierra es así. El caso es que yo suelo ir a una. Como madrugo mucho y voy en coche, suelo llegar a media mañana y me doy el gusto de comenzar desayunando allí. Entonces entro…
- Buenos días…
- Coñoooooooooooooooooo… cuanto bueno por aquí… que talll a ver a tus padres no?.. hace dos días vino tu padre y le pregunté… y tu hermana no se si ha venio hoy.. espera… mariiiiiiiiiiii… vino hoy la hermana de tito beno???, se oye una voz desde la ultratumba de la cocina…. Hoy nooooooooooo ayeeeeeeeeee. Que tal todo quillo?... has cambiao de coche ya?.. pero tiooooo si el anterior tenia dientes de leche… que joio el tito beno…. Bueno.. cafelito en taza nooooo?
Es que el camarero es mi hermano?, tal vez mi mejor amigo de la infancia?... pues no, voy a esa cafetería una vez al año desde hace cinco años.. lo que pasa es que una vez fui con mi hermana que trabaja relativamente cerca y va alguna que otra vez. En mi tierra los conocidos se heredan. Si tu vas a un sitio con alguien al que conocen, ya eres como de la familia.
Bien continuemos con mi desayuno madrileño…
- Un café con leche en taza y que hay para desayunar?
El camarero mira de soslayo como diciendo.. no ves los bollos capullo?.
- Tenéis tostadas?
- Si
Flashback… cafetería en mi tierra
- Que vamos a querer pa desayunar…
- Pues no sé…
- Joe… algo tendrá que comer no?.. no vas a estar to la mañana con el café bebío… Cagoenlaleche.. que pena que hayas llegao tarde… tenia unos churros que estaban cojonudos.. y me señala una bandeja donde aún quedan como una docena de churros…
Bien, esta escena seguro que no tendrá ningún sentido para alguien que no sea de mi tierra. Es fácil de explicar.. en mi tierra a los churros se les llama calentitos (más pistas) y, desde luego, jamás de los jamases a nadie se le ocurriría ofrecerte un churro frio. Así pues, si apareces a las once de la mañana y los churros estaba ahí desde la ocho.. aunque veas una bandeja entera es como si no estuvieran. Aún recuerdo con estupor el día que cuando dije indignado… oiga.. que este churro esta frio! El camarero me miro con cara de desprecio y me dijo… no te jode!.. claro, lleva ahí desde las siete… En resumen, un churro frio en mi tierra es exactamente lo mismo que si te ponen una cerveza al baño maría.
Continuemos…
- Bueno, ponme una tostaita.
- Viena, lenguita, mollete?...
- Coño!.. un mollete.. Nota: Si algún sudamericano lee esto no piense que yo hablo mal.. el coño en mi tierra es como el eteeeeeeeee de los argentinos.
- Entera o media?.. media de arriba o media de abajo? Amarilla?, colorá?, fuagra?, aseiteajo..?
- Ummm.. no, me va a pone tostaita jamon..
- Aseite o amarilla?
- Aseite.. que estoy a dieta…
- Que cabrón.. niñaaaaaaaaaa ponme un molleteeeeeeeeeee
Bien… esta conversación no está en chino mandarin ni en suagili… si hay alguien de mi tierra la habrá entendido perfectamente. Lo explicaré… (si, ya se que me esta quedando largo pero acaso teneis prisa joe?). Primero, “viena, lenguita (o linguita) y mollete son tipos de pan. Bueno, piezas de pan. El mollete es un pan redondo y blandito que es muy típico de Alcalá. Colorá?, amarillá? Fuagra?... Bien, esto es porque en mi tierra las tostas se comen con multitud de acompañamientos.. y desde luego no con la ridicula porción de mantequilla y/o mermelada. Normalmente una vez que eliges.. por ejemplo colorá (manteca colorá) te ponen un tazón con un cuchillo pinchado.. y ahí te sirves lo que quieras. “Tostaita jamon”, en este caso “mollete jamón” es como su propio nombre indica es una tostada con jamón y tomate. Hay quien echa además mantequilla amarilla y otros aceite.
Lo de “que cabronnn” es una especie de punto y aparte o un "ok, lo he entendido".. el gritarle a la niña (que tiene sesenta años) a pesar de que desde la barra a la cocina hay apenas medio metro es en realidad para que tu te enteres que el se ha enterado.
Volvamos a Madrid…
- Bueno, ponme una tostada.. durante cinco minutos estas sentado en la barra o en la mesa como un gilipollas (otra vez Rouss.. debe ser baja autoestima…) esperando a que llegue la tostada.
Bien, aquí pueden pasar dos cosas.. tienes suerte y te ponen una rebanada de pan bimbo con un trocito de mantequilla y una cazuelita misnúscula de mermelada (por supuesto del sabor que al señor camarero le de la gana..) o no tiene suerte y te traen lo mismo pero la tostada parece como si la hubiesen aplastao…
Y es que aquí es cuando me sublevo.. ok, de acuerdo que en Madrid todo tiene que ser rápido. Admito hasta lo de los churros frios.. pero vamos a ver… COMO COÑO HAY QUE DECIR QUE UNA REBANADA DE PAN COLOCADA EN LA PLANCHA Y CON UN PLATO ENCIMA NO ES UNA TOSTADA?!… eso es pan a la plancha joeeeeeeee
Mi tierra
Mientras espero, observo como el tío del bar (porque en mi tierra no es camarero.. nosotros hacemos traducción literal del termino inglés barman y lo dejamos en el tio del bar) va cortando el jamoncito y me va diciendo, sin que yo diga na…
- Pues aquí como siempre… y en Madrid que?.. musho frio no?.. cucha.. tu eras un hacha con esto de las maquinas no?..
- Bueno, trabajo en ello si..
- Es que estoy pensando comprarme un dvd de esos… tu cual me recomiendas?.. mi sobrino me dice que si me compro uno nosequé el me deja las pelis que se baja por el intené…
- Si,.. con divx…
- Ah otia.. pera.. me acerca un lapiz y un papel…. Escribe eso…
Apenas me he dado cuenta y aparece delante de mi un mollete recien hecho y doradito… y e tio del bar, mientras no para de hablar va colocando las lonchas de jamón y el tomatito.. me da la jarrita de aceite.. la cabeza de ajo y la sal… me recoge el papel y lo lee..
- “diu.....x”… cagonendie que palabra ma rara…
Madrid...
En dos bocaos me como la tostada que, como siempre, no tiene apenas mantequilla pido la cuenta y me voy…
- hasta luego
- mmmnnnd
Mi Tierra
Cuando ya voy acabando.. el tio del bar me pone un vasito de agua bien fresquita del alambique, del grifo que hay al lado que el de la cerveza (si, señores hosteleros madrileños.. sin hielo…) le pregunto cuanto es… y me señala con la vista la cuenta que está hecha en el mostrador… pago y me dispongo a irme
- hasta luego…
- jajaja. Que cabron.. te has vuelto madrileño…
- joe porque?
- Lo de hasta luego solo lo dicen los madrileños…
La ostia.. será verdad?.. en fin, me encanta Madrid pero en cuanto a determinadas cosas tienen mucho que aprender…
.
PD: A pesar de mis esfuerzos tengo mis limitaciones narrativas así que para que se entienda mejor porque echo tanto de menos estos desayunos he decidido poner una foto de un "mollete jamón".. podeis compararlo con una rebanada de pan de molde... lo mismo verdad?

- Buenos días
- Ammnd Que desea?
Ese amnnd a veces mi cerebro que está deseoso de compañía (como dice rous en un comentario..) lo traduce por “buenos días”. Pero vamos a ver… ni una charlita ni na de ná?... joe que vengo aquí desde hace ocho años…
Comparemos… yo a mi tierra cada vez voy menos pero obviamente siempre vuelvo por Navidad (a ver… un euro por cada uno de los que leen esto y piensan en el almendro… a esos publicistas habría que darle el premio nobel de publicidad). Pues eso, continúo, cerca de la casa de mis padres hay una cafetería.. bueno, este post me quedará largísimo y seguro que viene alguien diciendo “es más largo que el primero”.. pero debo decir que no es que haya una cafetería, cerca de casa de mis padres, es que hay cinco cafeterías, siete bares, dos tabernas y cuatro tascas. Y no, mis padres no viven en un centro comercial, es que mi tierra es así. El caso es que yo suelo ir a una. Como madrugo mucho y voy en coche, suelo llegar a media mañana y me doy el gusto de comenzar desayunando allí. Entonces entro…
- Buenos días…
- Coñoooooooooooooooooo… cuanto bueno por aquí… que talll a ver a tus padres no?.. hace dos días vino tu padre y le pregunté… y tu hermana no se si ha venio hoy.. espera… mariiiiiiiiiiii… vino hoy la hermana de tito beno???, se oye una voz desde la ultratumba de la cocina…. Hoy nooooooooooo ayeeeeeeeeee. Que tal todo quillo?... has cambiao de coche ya?.. pero tiooooo si el anterior tenia dientes de leche… que joio el tito beno…. Bueno.. cafelito en taza nooooo?
Es que el camarero es mi hermano?, tal vez mi mejor amigo de la infancia?... pues no, voy a esa cafetería una vez al año desde hace cinco años.. lo que pasa es que una vez fui con mi hermana que trabaja relativamente cerca y va alguna que otra vez. En mi tierra los conocidos se heredan. Si tu vas a un sitio con alguien al que conocen, ya eres como de la familia.
Bien continuemos con mi desayuno madrileño…
- Un café con leche en taza y que hay para desayunar?
El camarero mira de soslayo como diciendo.. no ves los bollos capullo?.
- Tenéis tostadas?
- Si
Flashback… cafetería en mi tierra
- Que vamos a querer pa desayunar…
- Pues no sé…
- Joe… algo tendrá que comer no?.. no vas a estar to la mañana con el café bebío… Cagoenlaleche.. que pena que hayas llegao tarde… tenia unos churros que estaban cojonudos.. y me señala una bandeja donde aún quedan como una docena de churros…
Bien, esta escena seguro que no tendrá ningún sentido para alguien que no sea de mi tierra. Es fácil de explicar.. en mi tierra a los churros se les llama calentitos (más pistas) y, desde luego, jamás de los jamases a nadie se le ocurriría ofrecerte un churro frio. Así pues, si apareces a las once de la mañana y los churros estaba ahí desde la ocho.. aunque veas una bandeja entera es como si no estuvieran. Aún recuerdo con estupor el día que cuando dije indignado… oiga.. que este churro esta frio! El camarero me miro con cara de desprecio y me dijo… no te jode!.. claro, lleva ahí desde las siete… En resumen, un churro frio en mi tierra es exactamente lo mismo que si te ponen una cerveza al baño maría.
Continuemos…
- Bueno, ponme una tostaita.
- Viena, lenguita, mollete?...
- Coño!.. un mollete.. Nota: Si algún sudamericano lee esto no piense que yo hablo mal.. el coño en mi tierra es como el eteeeeeeeee de los argentinos.
- Entera o media?.. media de arriba o media de abajo? Amarilla?, colorá?, fuagra?, aseiteajo..?
- Ummm.. no, me va a pone tostaita jamon..
- Aseite o amarilla?
- Aseite.. que estoy a dieta…
- Que cabrón.. niñaaaaaaaaaa ponme un molleteeeeeeeeeee
Bien… esta conversación no está en chino mandarin ni en suagili… si hay alguien de mi tierra la habrá entendido perfectamente. Lo explicaré… (si, ya se que me esta quedando largo pero acaso teneis prisa joe?). Primero, “viena, lenguita (o linguita) y mollete son tipos de pan. Bueno, piezas de pan. El mollete es un pan redondo y blandito que es muy típico de Alcalá. Colorá?, amarillá? Fuagra?... Bien, esto es porque en mi tierra las tostas se comen con multitud de acompañamientos.. y desde luego no con la ridicula porción de mantequilla y/o mermelada. Normalmente una vez que eliges.. por ejemplo colorá (manteca colorá) te ponen un tazón con un cuchillo pinchado.. y ahí te sirves lo que quieras. “Tostaita jamon”, en este caso “mollete jamón” es como su propio nombre indica es una tostada con jamón y tomate. Hay quien echa además mantequilla amarilla y otros aceite.
Lo de “que cabronnn” es una especie de punto y aparte o un "ok, lo he entendido".. el gritarle a la niña (que tiene sesenta años) a pesar de que desde la barra a la cocina hay apenas medio metro es en realidad para que tu te enteres que el se ha enterado.
Volvamos a Madrid…
- Bueno, ponme una tostada.. durante cinco minutos estas sentado en la barra o en la mesa como un gilipollas (otra vez Rouss.. debe ser baja autoestima…) esperando a que llegue la tostada.
Bien, aquí pueden pasar dos cosas.. tienes suerte y te ponen una rebanada de pan bimbo con un trocito de mantequilla y una cazuelita misnúscula de mermelada (por supuesto del sabor que al señor camarero le de la gana..) o no tiene suerte y te traen lo mismo pero la tostada parece como si la hubiesen aplastao…
Y es que aquí es cuando me sublevo.. ok, de acuerdo que en Madrid todo tiene que ser rápido. Admito hasta lo de los churros frios.. pero vamos a ver… COMO COÑO HAY QUE DECIR QUE UNA REBANADA DE PAN COLOCADA EN LA PLANCHA Y CON UN PLATO ENCIMA NO ES UNA TOSTADA?!… eso es pan a la plancha joeeeeeeee
Mi tierra
Mientras espero, observo como el tío del bar (porque en mi tierra no es camarero.. nosotros hacemos traducción literal del termino inglés barman y lo dejamos en el tio del bar) va cortando el jamoncito y me va diciendo, sin que yo diga na…
- Pues aquí como siempre… y en Madrid que?.. musho frio no?.. cucha.. tu eras un hacha con esto de las maquinas no?..
- Bueno, trabajo en ello si..
- Es que estoy pensando comprarme un dvd de esos… tu cual me recomiendas?.. mi sobrino me dice que si me compro uno nosequé el me deja las pelis que se baja por el intené…
- Si,.. con divx…
- Ah otia.. pera.. me acerca un lapiz y un papel…. Escribe eso…
Apenas me he dado cuenta y aparece delante de mi un mollete recien hecho y doradito… y e tio del bar, mientras no para de hablar va colocando las lonchas de jamón y el tomatito.. me da la jarrita de aceite.. la cabeza de ajo y la sal… me recoge el papel y lo lee..
- “diu.....x”… cagonendie que palabra ma rara…
Madrid...
En dos bocaos me como la tostada que, como siempre, no tiene apenas mantequilla pido la cuenta y me voy…
- hasta luego
- mmmnnnd
Mi Tierra
Cuando ya voy acabando.. el tio del bar me pone un vasito de agua bien fresquita del alambique, del grifo que hay al lado que el de la cerveza (si, señores hosteleros madrileños.. sin hielo…) le pregunto cuanto es… y me señala con la vista la cuenta que está hecha en el mostrador… pago y me dispongo a irme
- hasta luego…
- jajaja. Que cabron.. te has vuelto madrileño…
- joe porque?
- Lo de hasta luego solo lo dicen los madrileños…
La ostia.. será verdad?.. en fin, me encanta Madrid pero en cuanto a determinadas cosas tienen mucho que aprender…
.
PD: A pesar de mis esfuerzos tengo mis limitaciones narrativas así que para que se entienda mejor porque echo tanto de menos estos desayunos he decidido poner una foto de un "mollete jamón".. podeis compararlo con una rebanada de pan de molde... lo mismo verdad?

Hágase la luz...
Bueno, en vista de la ola de exhibicionismo y autopromoción que estoy observando en esto que la gente ha dado en llamar la blogosfera no puedo por menos que mostrarme yo también.
Incluso, para ser más chulo que nadie, lo haré todos los días en diferentes posturas.
Así pues, si alguien quiere verme, me podrá encontrar de ocho a ocho y media de la mañana aquí.
Incluso, para ser más chulo que nadie, lo haré todos los días en diferentes posturas.
Así pues, si alguien quiere verme, me podrá encontrar de ocho a ocho y media de la mañana aquí.
El chip prodigioso
Un día le escuché a alguien (no se a quien ni donde la verdad), que los hombres llevábamos implantado un chip con forma de salchichón (bueno, la verdad es que solo la forma, en cuanto a tamaño seguramente habría comparaciones más acertadas) y que prácticamente todas las mujeres tenían un mando a distancia para ese chip. Cuando lo activan toman el control del poseedor del aparatejo. Vamos, es lo de las tetas y las carretas pero en versión tecnológica. No obstante, como soy un tecnólogo me hizo gracia la comparación.
Hay mujeres que guardan ese mando controlador en el escote, otras lo guardan entre las piernas, otras simplemente en su cabecita (suelen ser los más potentes), etc… Hay mujeres que lo utilizan a menudo y otras no pero desde luego todas son perfectamente conscientes de que lo tienen.
Por supuesto que habrá mujeres que digan que jamás ha utilizado esas artes con los hombres. En mi modesta opinión mienten. Por supuesto la mujer que se pone un escote, o una determinada falda, o ese pantalón o los tacones de diez centímetros se lo pone solo por gustarse a ella misma y no tiene nada que ver con el efecto que causa en los hombres. Hay mujeres incluso que confunden esto con prostituirse y tal vez por eso jamás admiten que ellas también lo hacen. De hecho seguramente alguna me lo recordará en los comentarios.. eviten esfuerzos inútiles, no va por ahí la cosa.
Este mando a distancia, a veces se guarda en el cajón para dejar paso a la rutina. Nosotros, los del chip, no podemos guardarlo. A veces es la mujer la que renuncia a su mando a distancia de motu propio porque ha conseguido lo que quiere y solo se saca en momentos especiales y a veces es el hombre el que intenta que su pareja no la utilice porque conoce perfectamente su poder. Es entonces cuando por arte de birlibirloque, la minifalda que nos volvía locos cuando la conocimos pasa a convertirse en esa “faldita ridícula que enseña más que tapa”.
Sinceramente, creo que el efecto del mando a distancia es tan poderoso que me alegro de que esté en manos del genero femenino. Normalmente las mujeres suelen utilizarlo con prudencia. Existe una teoría que sostiene que el chip` puede desactivarse temporalmente a base de un uso intensivo. De ahí la teoría de la abuela de una amiga mía.. “si el hombre se va hartito de casa no sale de tapas fuera”. Yo no se porque se pierden los sabios consejos de las abuelas…
Los que llevamos el chip implantado a veces intentamos resistirnos (otras directamente nos dejamos) pero suele ser inútil. Normalmente el implantado tiene que admitir su impotencia (curioso termino para definir justo lo contrario). Porque uno cree que puede bloquear el efecto del mando o, directamente, desactivar el chip. Pero parece que la única forma de desactivarlo es extraerlo (y como que va a ser que no).
Uno con el paso del tiempo, la experiencia, etc.. piensa de si mismo que es un hombre seguro. Ha dejado incluso de fumar, ha demostrado fuerza de voluntad, independencia, control de las situaciones más delicadas. En definitiva, piensas que eres inmune hasta que una mujer saca su mando y apunta directamente, te susurra… y te das cuentas de que el chip está ahí, se apodera de ti y eres capaz de hacer cualquier estupidez. Que hacer en estas ocasiones?.. Tal vez la teoría del uso intensivo funcione.
Hay mujeres que guardan ese mando controlador en el escote, otras lo guardan entre las piernas, otras simplemente en su cabecita (suelen ser los más potentes), etc… Hay mujeres que lo utilizan a menudo y otras no pero desde luego todas son perfectamente conscientes de que lo tienen.
Por supuesto que habrá mujeres que digan que jamás ha utilizado esas artes con los hombres. En mi modesta opinión mienten. Por supuesto la mujer que se pone un escote, o una determinada falda, o ese pantalón o los tacones de diez centímetros se lo pone solo por gustarse a ella misma y no tiene nada que ver con el efecto que causa en los hombres. Hay mujeres incluso que confunden esto con prostituirse y tal vez por eso jamás admiten que ellas también lo hacen. De hecho seguramente alguna me lo recordará en los comentarios.. eviten esfuerzos inútiles, no va por ahí la cosa.
Este mando a distancia, a veces se guarda en el cajón para dejar paso a la rutina. Nosotros, los del chip, no podemos guardarlo. A veces es la mujer la que renuncia a su mando a distancia de motu propio porque ha conseguido lo que quiere y solo se saca en momentos especiales y a veces es el hombre el que intenta que su pareja no la utilice porque conoce perfectamente su poder. Es entonces cuando por arte de birlibirloque, la minifalda que nos volvía locos cuando la conocimos pasa a convertirse en esa “faldita ridícula que enseña más que tapa”.
Sinceramente, creo que el efecto del mando a distancia es tan poderoso que me alegro de que esté en manos del genero femenino. Normalmente las mujeres suelen utilizarlo con prudencia. Existe una teoría que sostiene que el chip` puede desactivarse temporalmente a base de un uso intensivo. De ahí la teoría de la abuela de una amiga mía.. “si el hombre se va hartito de casa no sale de tapas fuera”. Yo no se porque se pierden los sabios consejos de las abuelas…
Los que llevamos el chip implantado a veces intentamos resistirnos (otras directamente nos dejamos) pero suele ser inútil. Normalmente el implantado tiene que admitir su impotencia (curioso termino para definir justo lo contrario). Porque uno cree que puede bloquear el efecto del mando o, directamente, desactivar el chip. Pero parece que la única forma de desactivarlo es extraerlo (y como que va a ser que no).
Uno con el paso del tiempo, la experiencia, etc.. piensa de si mismo que es un hombre seguro. Ha dejado incluso de fumar, ha demostrado fuerza de voluntad, independencia, control de las situaciones más delicadas. En definitiva, piensas que eres inmune hasta que una mujer saca su mando y apunta directamente, te susurra… y te das cuentas de que el chip está ahí, se apodera de ti y eres capaz de hacer cualquier estupidez. Que hacer en estas ocasiones?.. Tal vez la teoría del uso intensivo funcione.
El gato gilipollas
Hace un par de meses cuando ya volvía a casa cerca de donde dejo el coche oi un ruido que parecía provenir de un contenedor de basura. Efectivamente había un ruido. Se trataba de un gato, o mejor dicho de un gatito (voz acompasada del auditorio femenino… ohhhhhhhhhhhhhhhhhhh).

Ese fue el primer chantaje del gatito. En cualquier otro sitio lo hubiese dejado estar pero claro, ver a un animal en un cubo de basura impone. Debo decir que no soy muy de animales por la responsabilidad que supone tenerlos a mi cuidado. Tal vez por eso nunca me he planteado tener niños (voz acompasada de auditorio femenino… grrrrrrrrrrrrrrrrrrrr). El caso es que no tuve más remedio que recogerlo. Llevo dos meses preguntando a todo el que conozco si quiere un gato pero nadie lo quiere. Y no me extraña.
El gato es un animal extraño de por sí. Un amigo tiene un perro. Hace un tiempo tuvo un niño y me dijo.. “antes era poco en mi casa pero ahora soy menos aún, mi mujer ni me mira, esta todo el día con el bebe y mi madre cuando entra por la puerta y me ve me da el boso para que se coloque y pregunta ¿Dónde está mi nieto?. Sin embargo cuando regreso después de un duro día de trabajo allí está mi perro saltando y moviendo el rabo para recibirme.. uno se siente bien".
Aparte de eso, leyendo el blog de Amanda me enteré de otra utilidad del perrito que es la de conseguir un momento de intimidad mientras lo paseas y así porder llamara a el/la amante.
Pero todo eso no vale para los gatos. Los gatos son más suyos. Y este gato en concreto pasa mucho de todo. Cuando llego, el gato suele estar delante de la puerta y en cuanto abro me mira como diciendo… “ah.. eres tu..” y se da media vuelta.
Por otra parte es que el gato, que se llama “eh tu”, es un cabronazo. Si lo llamo para que venga pasa de mi olimpicamente pero en las pocas ocasiones en la que viene alguien a casa basta que le digan “ps pssss” para que el gato sea todo mimos.. alguna vez, desde el regazo de una mujer me ha mirado fijamente con sus ojos de color indefinido diciéndome… “lo ves capullo… la tengo en el bote”. Tengo clarísimo que el gato no tiene ninguna conciencia de que yo sea su amo, ni yo tampoco de que él sea mi gato. Digamos que de momento compartimos piso y encima yo soy el que tiene que limpiar lo que él ensucia.
Y digo yo, que si me cae tan mal el gato y además pasa tanto de mi porque coño me habré tenido que levantar a las dos de la mañana cuando se ha roto una pata, porque, mientras medio Madrid tomaba copas yo estaba en el coche buscando una clínica veterinaria de guardia y encima he pagado los seiscientos euros de la operación y que hago yo aquí un día de fiesta, sin dormir, a las ocho de la mañana dándole una comida especial (de un precio exagerado) con una jeringuilla al puto gato.
Ah, debo decir que hay un error en el título no es “el gato gilipollas” sino “el gato Y el gilipollas”.

Ese fue el primer chantaje del gatito. En cualquier otro sitio lo hubiese dejado estar pero claro, ver a un animal en un cubo de basura impone. Debo decir que no soy muy de animales por la responsabilidad que supone tenerlos a mi cuidado. Tal vez por eso nunca me he planteado tener niños (voz acompasada de auditorio femenino… grrrrrrrrrrrrrrrrrrrr). El caso es que no tuve más remedio que recogerlo. Llevo dos meses preguntando a todo el que conozco si quiere un gato pero nadie lo quiere. Y no me extraña.
El gato es un animal extraño de por sí. Un amigo tiene un perro. Hace un tiempo tuvo un niño y me dijo.. “antes era poco en mi casa pero ahora soy menos aún, mi mujer ni me mira, esta todo el día con el bebe y mi madre cuando entra por la puerta y me ve me da el boso para que se coloque y pregunta ¿Dónde está mi nieto?. Sin embargo cuando regreso después de un duro día de trabajo allí está mi perro saltando y moviendo el rabo para recibirme.. uno se siente bien".
Aparte de eso, leyendo el blog de Amanda me enteré de otra utilidad del perrito que es la de conseguir un momento de intimidad mientras lo paseas y así porder llamara a el/la amante.
Pero todo eso no vale para los gatos. Los gatos son más suyos. Y este gato en concreto pasa mucho de todo. Cuando llego, el gato suele estar delante de la puerta y en cuanto abro me mira como diciendo… “ah.. eres tu..” y se da media vuelta.
Por otra parte es que el gato, que se llama “eh tu”, es un cabronazo. Si lo llamo para que venga pasa de mi olimpicamente pero en las pocas ocasiones en la que viene alguien a casa basta que le digan “ps pssss” para que el gato sea todo mimos.. alguna vez, desde el regazo de una mujer me ha mirado fijamente con sus ojos de color indefinido diciéndome… “lo ves capullo… la tengo en el bote”. Tengo clarísimo que el gato no tiene ninguna conciencia de que yo sea su amo, ni yo tampoco de que él sea mi gato. Digamos que de momento compartimos piso y encima yo soy el que tiene que limpiar lo que él ensucia.
Y digo yo, que si me cae tan mal el gato y además pasa tanto de mi porque coño me habré tenido que levantar a las dos de la mañana cuando se ha roto una pata, porque, mientras medio Madrid tomaba copas yo estaba en el coche buscando una clínica veterinaria de guardia y encima he pagado los seiscientos euros de la operación y que hago yo aquí un día de fiesta, sin dormir, a las ocho de la mañana dándole una comida especial (de un precio exagerado) con una jeringuilla al puto gato.
Ah, debo decir que hay un error en el título no es “el gato gilipollas” sino “el gato Y el gilipollas”.
Hay hombres que luchan...
Hay hombres que luchan un día
y son buenos.
Hay otros que luchan un año
y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años
y son muy buenos.
Pero hay los que luchan toda la vida:
Esos son los capullos de los hijos de mis vecinos y ya me tienen hasta los cojones.
PD: pido humildes discupas a Bertolt Brecht por esta versión bastarda de su frase pero seguro que a Bertolt no le dieron una patada en la espinilla en un ascensor los capullos de los niños de los vecinos mientras se peleaban.
PD2: y digo, yo.. que coño hacen dos niños a las ocho de la mañana en un ascensor si hoy no hay clases.
y son buenos.
Hay otros que luchan un año
y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años
y son muy buenos.
Pero hay los que luchan toda la vida:
Esos son los capullos de los hijos de mis vecinos y ya me tienen hasta los cojones.
PD: pido humildes discupas a Bertolt Brecht por esta versión bastarda de su frase pero seguro que a Bertolt no le dieron una patada en la espinilla en un ascensor los capullos de los niños de los vecinos mientras se peleaban.
PD2: y digo, yo.. que coño hacen dos niños a las ocho de la mañana en un ascensor si hoy no hay clases.
The making off
Buenos días, tenemos aquí al autor del post anterior…
- Desde cuando no pisa usted una discoteca
- Años
- Entonces.. porque el post
- Bueno, simplemente leí un post de otro blog donde se calificaba de “vicosos/as” a los/as que ligaban por Internet. Siempre me ha parecido estúpido esto.
- Aja.. entonces usted no quería decir que le daba lástima
- No, yo pretendía precisamente lo contrario. Mi idea era simplemente reflejar de foma irónica lo penoso que puede ser el proceso de ligue “tradicional”.
- Parece que no consiguió transmitirlo
- Bueno, creo que hubo gente que lo entendió y otros no
- Un poco triste eso no?
- Pues si, si triste es pedir más triste es tener que explicarme..
- Así pues, ¿se trataba de un post sarcástico?.
- En realidad el blog entero lo es.
- Aja.. entonces según deduzco esa conversación nunca se produjo
- Pues no exactamente, conversaciones como esas se producen a cientos, y esa concretamente (o una muy parecida) se produjo en una fiesta de un pueblo hace muchos años.
- Era usted el de las gafas en el pelo a las tres de la mañana?
- Usted con quien se ha creído que habla?
- Bueno.. no se ponga así…
- Mierda de periodista es usted…
- Vaya, se pone usted violento por nada…
- A mi no me diga usted macarra que lo caneo…
Y hasta aquí el reportaje de hoy, mañana… “Amanda y Juanjo. El morbo”.
- Desde cuando no pisa usted una discoteca
- Años
- Entonces.. porque el post
- Bueno, simplemente leí un post de otro blog donde se calificaba de “vicosos/as” a los/as que ligaban por Internet. Siempre me ha parecido estúpido esto.
- Aja.. entonces usted no quería decir que le daba lástima
- No, yo pretendía precisamente lo contrario. Mi idea era simplemente reflejar de foma irónica lo penoso que puede ser el proceso de ligue “tradicional”.
- Parece que no consiguió transmitirlo
- Bueno, creo que hubo gente que lo entendió y otros no
- Un poco triste eso no?
- Pues si, si triste es pedir más triste es tener que explicarme..
- Así pues, ¿se trataba de un post sarcástico?.
- En realidad el blog entero lo es.
- Aja.. entonces según deduzco esa conversación nunca se produjo
- Pues no exactamente, conversaciones como esas se producen a cientos, y esa concretamente (o una muy parecida) se produjo en una fiesta de un pueblo hace muchos años.
- Era usted el de las gafas en el pelo a las tres de la mañana?
- Usted con quien se ha creído que habla?
- Bueno.. no se ponga así…
- Mierda de periodista es usted…
- Vaya, se pone usted violento por nada…
- A mi no me diga usted macarra que lo caneo…
Y hasta aquí el reportaje de hoy, mañana… “Amanda y Juanjo. El morbo”.
Que penita me dan...
Tres y media de la mañana… pasado ya el tiempo del merengue nos toca el “bacalao light” tronando a 150 decibelios. Revisión general… llevamos tres copas y aún nos mantenemos en pie sin necesidad de apoyarnos en la columna… vista a la derecha… morena potente… tal vez un pelín exagerada con el maquillaje pero muy buena delantera y un culo prometedor.. amplio sin duda. Lo dicho, prometedor…. Me miro, ok.. llevo mis gafas de sol perfectamente situadas en el pelo… el móvil en el bolsillo… vaqueros bien… paquete desarreglado.. un segundo aummmmfff.. ya esta bien puesto…
Pongo sonrisa colgate y me acerco… si alguna vez llegamos a algo recordaré siempre la canción que sonaba. Es “plastic sky dance” de los coconuts progessisve factory
- HOLAAAAAAAAAAA!
- COMOOOOOOOOO?
- QUE HOLAAAAAAAAAAA!
- MANOLIIIIIIIIIIIIIII
- NO.. QUE DIGO QUE HOLAAAAAAAAA
- AHHHH HOLAAAAAAA
- ERES DE AQUÍ?????????
- QUEEEEEEEEE?
- QUE SI VIENES POR AQUÍ????????
- AHHHHHHHH. ALGUNA VEZZZZZZZ
- COMO?
- QUE ALGUNA VEZZZZZZZZZZZZZZZZ
- AHHHHHHHHHHH
- ….
- …
- …
- Y ESTAS SOLAAAAAAAAAAAAA?
- NO, CON UNA AMIGAAAAAAAAAAA
- AHHHHHHHH… Y QUE HACES?
- COMOOOOOOOOOOO?
- QUE QUE HACESSSSSSSSSSSSSS
- AQUÍ… BAILANDO….
- AHHHHHHHH.. DIGO QUE A QUE TE DEDICASSSSSSSSSS
- AHHHHHHH… TRABAJO DE AZAFATA
- COMOOOOOOOOOOOOO
- A-ZA-FA-TAAAAAAAAAA
- AHHHHHHHHHHH BONITO TRABAJOOOOOOOOOOOO
- QUEEEEEE?
- QUE BONITO TRABAJOOOOOOOOOOO
- GRACIASSSSSSSSSSSSS
- PORQUEEEEEEEEEEEEEE?
- COMO?
- QUE GRACIAS PORQUEEEEEEEEE
- AHHHH POR LO DE BONITO TRABAJO
- ….
- ….
- Y DE VUELOS O DE CONGRESOS?
- COMOOOOOOOOOOOOOOOO?
- QUE SI ERES AZAFATA DE VUELOS O DE CONGRESOOOOOOOS
- AHHHHHHHHH
- AHHHHHHH QUE?
- QUE SIIIIIIIII… DE VUELOS Y CONGRESOOOOOOOOOOS
- …
- …
- BAILAMOOOOOOOOOOS?
- BUENOOOOOOOOOO
Mientras bailaba acercándome lo más posible a la morena para rozar mi paquete con su culo pensaba en la pobre gente enganchada al Messenger….
Por Dios… habrá algo más penoso que ligar por Internet?
Pongo sonrisa colgate y me acerco… si alguna vez llegamos a algo recordaré siempre la canción que sonaba. Es “plastic sky dance” de los coconuts progessisve factory
- HOLAAAAAAAAAAA!
- COMOOOOOOOOO?
- QUE HOLAAAAAAAAAAA!
- MANOLIIIIIIIIIIIIIII
- NO.. QUE DIGO QUE HOLAAAAAAAAA
- AHHHH HOLAAAAAAA
- ERES DE AQUÍ?????????
- QUEEEEEEEEE?
- QUE SI VIENES POR AQUÍ????????
- AHHHHHHHH. ALGUNA VEZZZZZZZ
- COMO?
- QUE ALGUNA VEZZZZZZZZZZZZZZZZ
- AHHHHHHHHHHH
- ….
- …
- …
- Y ESTAS SOLAAAAAAAAAAAAA?
- NO, CON UNA AMIGAAAAAAAAAAA
- AHHHHHHHH… Y QUE HACES?
- COMOOOOOOOOOOO?
- QUE QUE HACESSSSSSSSSSSSSS
- AQUÍ… BAILANDO….
- AHHHHHHHH.. DIGO QUE A QUE TE DEDICASSSSSSSSSS
- AHHHHHHH… TRABAJO DE AZAFATA
- COMOOOOOOOOOOOOO
- A-ZA-FA-TAAAAAAAAAA
- AHHHHHHHHHHH BONITO TRABAJOOOOOOOOOOOO
- QUEEEEEE?
- QUE BONITO TRABAJOOOOOOOOOOO
- GRACIASSSSSSSSSSSSS
- PORQUEEEEEEEEEEEEEE?
- COMO?
- QUE GRACIAS PORQUEEEEEEEEE
- AHHHH POR LO DE BONITO TRABAJO
- ….
- ….
- Y DE VUELOS O DE CONGRESOS?
- COMOOOOOOOOOOOOOOOO?
- QUE SI ERES AZAFATA DE VUELOS O DE CONGRESOOOOOOOS
- AHHHHHHHHH
- AHHHHHHH QUE?
- QUE SIIIIIIIII… DE VUELOS Y CONGRESOOOOOOOOOOS
- …
- …
- BAILAMOOOOOOOOOOS?
- BUENOOOOOOOOOO
Mientras bailaba acercándome lo más posible a la morena para rozar mi paquete con su culo pensaba en la pobre gente enganchada al Messenger….
Por Dios… habrá algo más penoso que ligar por Internet?
Google y las mujeres
Google utiliza un método de clasificación y valoración de páginas usado desde hace mucho tiempo en la comunidad científica. Ellos lo denominan Page Rank y consiste básicamente en comprobar el número de enlaces que hay a una página valorando a su vez la importancia de cada una de estas páginas que la enlazan en función de su propio coeficiente de page rank.
Dicho de otra forma, se trata de hacer un recuento de votos. Si una página contiene un enlace a otra, se supone que es un voto para está última. Pero en el Page Rank pasa como en el sistema electoral español: no todos los votos valen lo mismo. No es lo mismo si una página es enlazada desde una pagina más importante o menos. Si se enlaza desde una página popular tiene más importancia que si está enlazada desde una poco popular.
Este sistema, con algunas correcciones secretas (que conoce todo el mundo al final) es el sistema de Google para valorar la importancia de cada página. Y conocer esto no es una tontería inútil. La importancia de una página en Google (y por lo tanto su posición en una búsqueda por palabras) se ha convertido en un activo muy valorado.
Las mujeres tienen una forma similar de clasificar a los hombres. Si un grupo de mujeres se reúnen a tomar café y a valorar a un conjunto de hombres se procede a una votación preliminar en la que cada mujer expresa su preferencia. Pero, posteriormente sucede que se aplica el coeficiente corrector de page rank que consiste en que si un hombre tiene un voto de una mujer popular (o, en este caso, el voto procede de su amiga intima) de pronto la valoración sube como la espuma.
Por eso, no hay hombre tan deseado como el que ha sido deseado por la mujer más popular o por la amiga (cuanto más “intima” mejor). Los hombres no comprendemos a las mujeres pero sabemos como son y a veces hay quien se aprovecha. Muchos hombres saben que, en el momento que seducen a una mujer, están seduciendo también a sus amigas. Si además seducen a una mujer “de bandera”, o poderosa, o admirada saben que su “pagerank” habrá subido exponencialmente porque… “si se ha ligado a fulanita…algo tendrá”.
Hay empresas que se dedican única y exclusivamente a subir el pagerank de páginas web e incluso cobran por resultados en función de la posición en la que consigan colocar dicha página en una búsqueda en Google. Me anoto mentalmente hacer un estudio de oportunidad para una empresa de aumento de Page Rank y posicionamiento de hombres.
PD: En eso como en otras cosas, los hombres somos mucho más simples (y seguramente menos interesantes). Si un tío popular, o guapa, o poderoso.. en definitiva admirado se va con una mujer aparentemente "del montón" ninguno se plantea si dicha mujer tiene algo especial. Somos así de cortos.
Dicho de otra forma, se trata de hacer un recuento de votos. Si una página contiene un enlace a otra, se supone que es un voto para está última. Pero en el Page Rank pasa como en el sistema electoral español: no todos los votos valen lo mismo. No es lo mismo si una página es enlazada desde una pagina más importante o menos. Si se enlaza desde una página popular tiene más importancia que si está enlazada desde una poco popular.
Este sistema, con algunas correcciones secretas (que conoce todo el mundo al final) es el sistema de Google para valorar la importancia de cada página. Y conocer esto no es una tontería inútil. La importancia de una página en Google (y por lo tanto su posición en una búsqueda por palabras) se ha convertido en un activo muy valorado.
Las mujeres tienen una forma similar de clasificar a los hombres. Si un grupo de mujeres se reúnen a tomar café y a valorar a un conjunto de hombres se procede a una votación preliminar en la que cada mujer expresa su preferencia. Pero, posteriormente sucede que se aplica el coeficiente corrector de page rank que consiste en que si un hombre tiene un voto de una mujer popular (o, en este caso, el voto procede de su amiga intima) de pronto la valoración sube como la espuma.
Por eso, no hay hombre tan deseado como el que ha sido deseado por la mujer más popular o por la amiga (cuanto más “intima” mejor). Los hombres no comprendemos a las mujeres pero sabemos como son y a veces hay quien se aprovecha. Muchos hombres saben que, en el momento que seducen a una mujer, están seduciendo también a sus amigas. Si además seducen a una mujer “de bandera”, o poderosa, o admirada saben que su “pagerank” habrá subido exponencialmente porque… “si se ha ligado a fulanita…algo tendrá”.
Hay empresas que se dedican única y exclusivamente a subir el pagerank de páginas web e incluso cobran por resultados en función de la posición en la que consigan colocar dicha página en una búsqueda en Google. Me anoto mentalmente hacer un estudio de oportunidad para una empresa de aumento de Page Rank y posicionamiento de hombres.
PD: En eso como en otras cosas, los hombres somos mucho más simples (y seguramente menos interesantes). Si un tío popular, o guapa, o poderoso.. en definitiva admirado se va con una mujer aparentemente "del montón" ninguno se plantea si dicha mujer tiene algo especial. Somos así de cortos.
Los distintos significados del verbo amar
Me he planteado muchas veces lo extraño que puede llegar a ser el amor. Yo era un escéptico al respecto. Solía utilizar un argumento estadístico: “cuantas personas (mujeres u hombres según la apetencia..) se puede conocer más o menos profundamente en una vida… diez?, quince?.. exageremos hasta límites insospechados… cien? Y de esas cien… va a dar la casualidad que encuentres tu amor verdadero?, tu media naranja?”.
Yo ya sabía que la amaba pero después del accidente descubrí que la amaba aún más de lo que pensaba. Y el amor es tan raro, tan sumamente extraño, que produjo que yo, por un momento me alegrara de su fallecimiento.
Antes de considerarme un ser despreciable dejad que intente explicarme. Puede que después también lo penséis pero al menos conoceréis el razonamiento.
Durante los nueve años que estuvimos juntos Ella y yo, por cuestiones de trabajo y horarios no estábamos juntos tanto como hubiésemos querido. Un amigo nuestro solía decir que el secreto de nuestra relación es que apenas nos veíamos. Alguna vez he pensado que es probable que hayamos hablado más tiempo por teléfono que en persona. A pesar de que no nos veíamos había cosas sagradas.
Yo podía estar en el fin del mundo y ella con mucho trabajo pero teníamos que hablar por teléfono en el día aunque solo fuera para decir…
- como estas?
- En una reunión y tu
- Muy liada
- Te quiero
- Y yo
- Un beso
- Un beso
Hubo un día que me marco bastante. Yo regresaba de un proyecto en Navarra. Habíamos estado hablando esa mañana y le dije que me iba a comer y que luego saldría para Madrid. Se dieron un par de coincidencias. Cuando ya salía hubo un problema y me tuve que quedar hasta las seis o así y para colmo se me acabó la batería del móvil. El caso es que llegue casi a las diez de la noche cuando ella me esperaba como a las siete. Nada grave pensé yo.
Ella estaba muy seria, le expliqué lo que había sucedido, ella dijo que lo entendía y que no pasaba nada pero yo la veía rara… cenamos y en mitad de la cena… comenzó a llorar.. pero de una forma desconsolada.. como los niños cuando lloran y no pueden hablar por el hipo.. Yo me quede perplejo.. la había visto llorar antes pero de pena o por rabia.. nunca así.
Cuando por fin conseguí calmarla me explicó que como no llegaba comenzó a pensar si me habría pasado algo en la carretera y que por un instante pensó en que me había perdido y que de pronto se sintió sola como nunca antes lo había estado y que no soportaría seguir viviendo sin mi. Tal vez dicho asi, que parece la letra de una canción, pueda parecer una cosa romantica y bonita. Nada de eso. Tal y como lo dijo, tal y como me abrazaba (me agarraba mas bien) y con la llantina que tuvo durante todo el fin de semana por solo un pensamiento fugaz me comencé a preocupar.
Al lunes siguiente, antes de volver de viaje, me fui a un banco (como anecdota sangrante diré que al día siguiente pusieron un bomba en ese banco los de ETA) y me hice un seguro de vida a su nombre… ya ves que estupidez… pero es que no sabía que hacer… como proteges a la mujer que amas de algo así?.. de tu propia falta…
Desde entonces, en multitud de ocasiones, aumente mi prudencia (por ejemplo conduciendo) para que no me pasara nada. No sé si quiera si consigo transmitir lo que sentía (lo que siento) pero lo único, o al menos lo más importante, que me preocupaba y me daba miedo de morir era dejarla a ella sola. Perdonad que insista pero esto es rigurosamente exacto, no es una forma de hablar. Me importaba tanto el hecho de dejarla sola que todos los demás factores que puedan formar parte del propio instinto de supervivencia me la traían al fresco.
El hecho de dejar de fumar, de comenzar a hacer deporte, de comenzar a cuidarme.. todo.. estaba destinado a un mismo fin: sobrevivirla para que nunca le faltara. Como comprenderéis, pasados los treinta y muchos, con una vida profesional ya hecha y con una pareja de este tipo, el hecho por ejemplo de pesar más o menos me importaba un bledo. Es curioso esto de los blogs pero es la primera vez que expreso esto. Jamás he hablado de esto con nadie.
Seguramente pensar que con poco más de treinta uno piense en estas cosas os parezca raro. Ya dije que lo soy.
Un día, al poco tiempo de su fallecimiento, cuando aún me pasaba minuto tras minuto pensando en ella, de pronto recordé esto y pensé en que habíamos dormido el día anterior juntos, que yo le había dado un beso al irme.. que ella estaba como siempre, acurrucada debajo del edredón (siempre me pareció que podría protagonizar un anuncio de colchones porque la veías dormir y daba gusto verla disfrutar), que, como siempre hacia.. se levanto medio zombi me dio un beso con los ojos cerrados y cayo a plomo para seguir durmiendo y que nunca llego a sentirse sola. Y eso me reconfortó… encontré una única cosa por la que sonreír en meses.. A veces, cuando lloro su ausencia sigo pensando que en cualquier caso, al menos, Ella fue feliz hasta el último día de su vida.
No espero que me comprendáis.. de hecho, creo que a alguien le parecerá mal, a otros bien, a otros admirable pero soy consciente de que pocos sabrán exactamente a lo que me refiero.
Yo ya sabía que la amaba pero después del accidente descubrí que la amaba aún más de lo que pensaba. Y el amor es tan raro, tan sumamente extraño, que produjo que yo, por un momento me alegrara de su fallecimiento.
Antes de considerarme un ser despreciable dejad que intente explicarme. Puede que después también lo penséis pero al menos conoceréis el razonamiento.
Durante los nueve años que estuvimos juntos Ella y yo, por cuestiones de trabajo y horarios no estábamos juntos tanto como hubiésemos querido. Un amigo nuestro solía decir que el secreto de nuestra relación es que apenas nos veíamos. Alguna vez he pensado que es probable que hayamos hablado más tiempo por teléfono que en persona. A pesar de que no nos veíamos había cosas sagradas.
Yo podía estar en el fin del mundo y ella con mucho trabajo pero teníamos que hablar por teléfono en el día aunque solo fuera para decir…
- como estas?
- En una reunión y tu
- Muy liada
- Te quiero
- Y yo
- Un beso
- Un beso
Hubo un día que me marco bastante. Yo regresaba de un proyecto en Navarra. Habíamos estado hablando esa mañana y le dije que me iba a comer y que luego saldría para Madrid. Se dieron un par de coincidencias. Cuando ya salía hubo un problema y me tuve que quedar hasta las seis o así y para colmo se me acabó la batería del móvil. El caso es que llegue casi a las diez de la noche cuando ella me esperaba como a las siete. Nada grave pensé yo.
Ella estaba muy seria, le expliqué lo que había sucedido, ella dijo que lo entendía y que no pasaba nada pero yo la veía rara… cenamos y en mitad de la cena… comenzó a llorar.. pero de una forma desconsolada.. como los niños cuando lloran y no pueden hablar por el hipo.. Yo me quede perplejo.. la había visto llorar antes pero de pena o por rabia.. nunca así.
Cuando por fin conseguí calmarla me explicó que como no llegaba comenzó a pensar si me habría pasado algo en la carretera y que por un instante pensó en que me había perdido y que de pronto se sintió sola como nunca antes lo había estado y que no soportaría seguir viviendo sin mi. Tal vez dicho asi, que parece la letra de una canción, pueda parecer una cosa romantica y bonita. Nada de eso. Tal y como lo dijo, tal y como me abrazaba (me agarraba mas bien) y con la llantina que tuvo durante todo el fin de semana por solo un pensamiento fugaz me comencé a preocupar.
Al lunes siguiente, antes de volver de viaje, me fui a un banco (como anecdota sangrante diré que al día siguiente pusieron un bomba en ese banco los de ETA) y me hice un seguro de vida a su nombre… ya ves que estupidez… pero es que no sabía que hacer… como proteges a la mujer que amas de algo así?.. de tu propia falta…
Desde entonces, en multitud de ocasiones, aumente mi prudencia (por ejemplo conduciendo) para que no me pasara nada. No sé si quiera si consigo transmitir lo que sentía (lo que siento) pero lo único, o al menos lo más importante, que me preocupaba y me daba miedo de morir era dejarla a ella sola. Perdonad que insista pero esto es rigurosamente exacto, no es una forma de hablar. Me importaba tanto el hecho de dejarla sola que todos los demás factores que puedan formar parte del propio instinto de supervivencia me la traían al fresco.
El hecho de dejar de fumar, de comenzar a hacer deporte, de comenzar a cuidarme.. todo.. estaba destinado a un mismo fin: sobrevivirla para que nunca le faltara. Como comprenderéis, pasados los treinta y muchos, con una vida profesional ya hecha y con una pareja de este tipo, el hecho por ejemplo de pesar más o menos me importaba un bledo. Es curioso esto de los blogs pero es la primera vez que expreso esto. Jamás he hablado de esto con nadie.
Seguramente pensar que con poco más de treinta uno piense en estas cosas os parezca raro. Ya dije que lo soy.
Un día, al poco tiempo de su fallecimiento, cuando aún me pasaba minuto tras minuto pensando en ella, de pronto recordé esto y pensé en que habíamos dormido el día anterior juntos, que yo le había dado un beso al irme.. que ella estaba como siempre, acurrucada debajo del edredón (siempre me pareció que podría protagonizar un anuncio de colchones porque la veías dormir y daba gusto verla disfrutar), que, como siempre hacia.. se levanto medio zombi me dio un beso con los ojos cerrados y cayo a plomo para seguir durmiendo y que nunca llego a sentirse sola. Y eso me reconfortó… encontré una única cosa por la que sonreír en meses.. A veces, cuando lloro su ausencia sigo pensando que en cualquier caso, al menos, Ella fue feliz hasta el último día de su vida.
No espero que me comprendáis.. de hecho, creo que a alguien le parecerá mal, a otros bien, a otros admirable pero soy consciente de que pocos sabrán exactamente a lo que me refiero.
Buen viaje y buena suerte
Me gusta el cine, pero es raro que una película me guste hasta el punto de verla más de una vez. Una de esas pocas excepciones es “El indomable Will Hunting” de Matt Damon y Ben Affleck. Y digo de estos dos actores porque son también los autores del guión.
No me meteré demasiado en el porqué de mi atracción por esa película pero si en comentar una determinada escena. Se trata de aquella en la que Ben Affleck le reprocha a Matt Daemon el hecho de que se quede y se conforme con su vida teniendo la capacidad para mejorar e irse del barrio de mierda en el que ambos viven. A mi esa escena me entristeció pero siempre me pareció ciencia ficción. ¿De verdad hay alguien tan generoso como para alegrarse de quedarse solo por el hecho de que la otra persona va estar mejor?.
Dentro de las excusas prototípicas, junto a la de “no eres tu, soy yo” o “no quiero correr el riesgo de perderte como amigo” nos encontramos con la excusa número 312
- “Creo que te mereces alguien mejor que yo”
Pero todos sabemos que solo son eso, excusas. En realidad se está diciendo: “verás, quiero que me dejes en paz pero sin causarte demasiado daño”.
¿Sería alguien tan generoso como para, realmente y de corazón, desear que alguien dejara de estar junto a ti porque estaría mejor con otra persona o simplemente alejado de ti?. De renunciar a su compañía, a pesar de que la deseas, solo por el bien suyo?
Así, a “botepronto” solo se me ocurre una persona… la madre (da igual que madre, solo hay una, todas son la misma).
Sin embargo, yo en mi vida he comprobado que si hay una clase de personas que realmente se alegran de que los demás se alejen de ellos por su bien. Los adictos. Y cuanto más adicto, más generoso. No tiene mucho sentido lógico pero es así. He visto como un ludópata se alegraba de que otro lo dejara. He visto como un yonki le daba un puñetazo a alguien que había probado la coca “para probar”. Durante años, siendo adicto al tabaco, me alegraba cada vez que algún conocido me contaba que lo había dejado aunque perdiera un compañero a la zona de fumadores.
Hoy hay nueva familia de adicciones, a Internet, al Chat, al cibersexo, al sms, al móvil, etc.. En realidad los humanos somos propensos a la adicción, si alguien encontrara el placer en chupar una farola, al poco tiempo habría adictos.
Y compruebo, con una mezcla entre sorpresa y agradecimiento por la naturaleza humana, como, los adictos se alegran sinceramente de que alguien intente superar la adicción aunque implique dejar de gozar con el placer de su compañía.
En mi caso, ni el chat, ni los blogs me suponen ningún problema pero de las adicciones que he tenido (el tabaco fue tal vez la mas dañina) he aprendido a entender a los adictos y lo dificil que es a veces dejar de serlo (o al menos dejar de ser activos).
Acabo de regresar de un viaje. Ayer llegué tarde y hice el post que me pedía el cuerpo (por cierto, no intento nada más que eso en este blog) antes de irme directamente a la cama en el hotel. Cuando he llegado, he ido a tocar en la puerta de Lara con una taza de café en la mano tal y como hace Ben Affleck en la película de la que os he hablado. Después de tocar y ver que nadie respondía, y al igual que él, después de unos segundos de desorientación, esbocé una sonrisa.
Buena suerte Lara.
PD: En Internet hay muchas formas de comunicar y comunicarse con los demás. Cada una de estas formas tiene sus códigos, sus reglas, y sus formas de uso. No es lo mismo un chat que un foro y de la misma forma no se puede confundir un foro con un blog. Según entiendo yo, un blog consiste en que el autor escribe lo que le apetece, los lectores lo leen si quieren y, opcionalmente, se deja algún comentario sobre lo que ha escrito el autor. Tal vez el problema surge cuando alguien pretende creer que un blog es un foro o puede llegar a ser una especie de Chat. De nada sirve "desengancharte" de los chats y despues intentar convertir un blog en un chat.
No me meteré demasiado en el porqué de mi atracción por esa película pero si en comentar una determinada escena. Se trata de aquella en la que Ben Affleck le reprocha a Matt Daemon el hecho de que se quede y se conforme con su vida teniendo la capacidad para mejorar e irse del barrio de mierda en el que ambos viven. A mi esa escena me entristeció pero siempre me pareció ciencia ficción. ¿De verdad hay alguien tan generoso como para alegrarse de quedarse solo por el hecho de que la otra persona va estar mejor?.
Dentro de las excusas prototípicas, junto a la de “no eres tu, soy yo” o “no quiero correr el riesgo de perderte como amigo” nos encontramos con la excusa número 312
- “Creo que te mereces alguien mejor que yo”
Pero todos sabemos que solo son eso, excusas. En realidad se está diciendo: “verás, quiero que me dejes en paz pero sin causarte demasiado daño”.
¿Sería alguien tan generoso como para, realmente y de corazón, desear que alguien dejara de estar junto a ti porque estaría mejor con otra persona o simplemente alejado de ti?. De renunciar a su compañía, a pesar de que la deseas, solo por el bien suyo?
Así, a “botepronto” solo se me ocurre una persona… la madre (da igual que madre, solo hay una, todas son la misma).
Sin embargo, yo en mi vida he comprobado que si hay una clase de personas que realmente se alegran de que los demás se alejen de ellos por su bien. Los adictos. Y cuanto más adicto, más generoso. No tiene mucho sentido lógico pero es así. He visto como un ludópata se alegraba de que otro lo dejara. He visto como un yonki le daba un puñetazo a alguien que había probado la coca “para probar”. Durante años, siendo adicto al tabaco, me alegraba cada vez que algún conocido me contaba que lo había dejado aunque perdiera un compañero a la zona de fumadores.
Hoy hay nueva familia de adicciones, a Internet, al Chat, al cibersexo, al sms, al móvil, etc.. En realidad los humanos somos propensos a la adicción, si alguien encontrara el placer en chupar una farola, al poco tiempo habría adictos.
Y compruebo, con una mezcla entre sorpresa y agradecimiento por la naturaleza humana, como, los adictos se alegran sinceramente de que alguien intente superar la adicción aunque implique dejar de gozar con el placer de su compañía.
En mi caso, ni el chat, ni los blogs me suponen ningún problema pero de las adicciones que he tenido (el tabaco fue tal vez la mas dañina) he aprendido a entender a los adictos y lo dificil que es a veces dejar de serlo (o al menos dejar de ser activos).
Acabo de regresar de un viaje. Ayer llegué tarde y hice el post que me pedía el cuerpo (por cierto, no intento nada más que eso en este blog) antes de irme directamente a la cama en el hotel. Cuando he llegado, he ido a tocar en la puerta de Lara con una taza de café en la mano tal y como hace Ben Affleck en la película de la que os he hablado. Después de tocar y ver que nadie respondía, y al igual que él, después de unos segundos de desorientación, esbocé una sonrisa.
Buena suerte Lara.
PD: En Internet hay muchas formas de comunicar y comunicarse con los demás. Cada una de estas formas tiene sus códigos, sus reglas, y sus formas de uso. No es lo mismo un chat que un foro y de la misma forma no se puede confundir un foro con un blog. Según entiendo yo, un blog consiste en que el autor escribe lo que le apetece, los lectores lo leen si quieren y, opcionalmente, se deja algún comentario sobre lo que ha escrito el autor. Tal vez el problema surge cuando alguien pretende creer que un blog es un foro o puede llegar a ser una especie de Chat. De nada sirve "desengancharte" de los chats y despues intentar convertir un blog en un chat.
El peón
El peón de ajedrez es pequeño y cabezón El peón de ajedrez cuenta poco. A veces se sacrifica en el primer movimiento porque, al fin y al cabo, es solo un peón. El peón no tiene jefe pero eso no quiere decir que sea importante, simplemente es que ni siquiera tiene alguien a quien le importe y que se preocupe de él.
El peón debe acostumbrarse al hecho de que en las comparaciones siempre saldrá perdiendo. Si en la lucha, es necesario que muera para matar, siempre se considerará un buen negocio y nadie lamentará su perdida. Ni incluso en ese momento se le rendirá homenaje. Al peón se le fuerza a ser clandestino en la lucha y por eso nadie lo teme cuando viene de frente sino cuando se acerca por tu costado. Al peón seguramente le gustaría ir de cara pero las reglas son las reglas y está obligado a atacar de escorzo.
Incluso cuando el peón alcanza los últimos objetivos debe prescindir de los honores y desaparecer para cambiarse por alguien de más valor que disfrutará su éxito. La vida es injusta con el peón de ajedrez.
Aún así, a pesar de siglos de humillaciones y vejaciones, de ninguneos y desprecio. A pesar de ser infravalorado, a pesar de todo.. el peón es la única pieza del ajedrez que nunca retrocede.
A mi abuelo
El peón debe acostumbrarse al hecho de que en las comparaciones siempre saldrá perdiendo. Si en la lucha, es necesario que muera para matar, siempre se considerará un buen negocio y nadie lamentará su perdida. Ni incluso en ese momento se le rendirá homenaje. Al peón se le fuerza a ser clandestino en la lucha y por eso nadie lo teme cuando viene de frente sino cuando se acerca por tu costado. Al peón seguramente le gustaría ir de cara pero las reglas son las reglas y está obligado a atacar de escorzo.
Incluso cuando el peón alcanza los últimos objetivos debe prescindir de los honores y desaparecer para cambiarse por alguien de más valor que disfrutará su éxito. La vida es injusta con el peón de ajedrez.
Aún así, a pesar de siglos de humillaciones y vejaciones, de ninguneos y desprecio. A pesar de ser infravalorado, a pesar de todo.. el peón es la única pieza del ajedrez que nunca retrocede.
A mi abuelo
Dios es un mono y yo soy raro
Soy raro, no especial o único.. no, raro. Eso ya lo sé desde hace tiempo. A veces soy raro simplemente porque aplico la lógica. Es como cuando demuestro científicamente (o al menos mediante un razonamiento científico) que el destino existe. Normalmente la gente me escucha (los pocos que lo hacen) después me dicen..
- tio, eres tela de raro eh?. Y
- Vale.. pero te parece lógico?
- Si, pero no me lo creo
- No hay nada que creer es así
- Ya, pero es que no quiero creérmelo
Ya cuando era pequeño era así de raro. Casi no recuerdo a mi abuelos (lamentablemente los cuatro fallecieron siendo yo muy crio) pero aún recuerdo como si fuera ayer la cara de una de mis abuelas después de una conversación con ella y mi madre. No sé muy bien porqué pero yo saqué a relucir mis conocimientos recientemente adquiridos.
- Abuela, tu sabias que el hombre viene del mono?
- No digas tonterías.. acaso no sabes que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza?.
- Bueno, a lo mejor Dios es un mono.
Lo que no entiendo es porqué, si de un plumazo había conseguido conciliar las teorías darvinianas y católica apostólica romana, mi abuela no me dejo ese día robarle alguna de esas magdalenas recién hechas que ella dejaba en la mesa para que se enfriaran. Aquellas magdalenas que mi madre me prohibía comer porque “si las comes calientes después duele la barriguita”. Ese día mi abuela no hizo como siempre y fingió que no se daba cuenta de que yo me acercaba a gatas para pillar un par de manjares. No, ese día me quede sin botín. Por raro y por sacrílego.
Por cierto, he de decir que después comprobé que ninguna de las dos teorías es correcta.
Otras veces soy raro porque me es más cómodo parecer raro que gastar tiempo en explicaciones. Hoy me ha llamado un amigo pidiédome permiso para darle mi teléfono a una mujer conocida suya.
- Oye.. que M me ha pedido tu teléfono, le he dicho que no sabía donde lo tenía.. se lo doy no?
- Bueno, dáselo.. sino quedaremos mal pero no me interesa demasiado.
- Joder.. pues el otro día parecía lo contrario.
- No confundas un calentón con el interés.
- Pues a mi me parece agradable y además esta que se parte
- Si, no esta mal.. y es buena chica
- Pero?
- Pero nada… es simpática, agradable y esta buena pero no me atrae.
- Tío es que tu eres raro de cojones.
- Si, soy raro
- tio, eres tela de raro eh?. Y
- Vale.. pero te parece lógico?
- Si, pero no me lo creo
- No hay nada que creer es así
- Ya, pero es que no quiero creérmelo
Ya cuando era pequeño era así de raro. Casi no recuerdo a mi abuelos (lamentablemente los cuatro fallecieron siendo yo muy crio) pero aún recuerdo como si fuera ayer la cara de una de mis abuelas después de una conversación con ella y mi madre. No sé muy bien porqué pero yo saqué a relucir mis conocimientos recientemente adquiridos.
- Abuela, tu sabias que el hombre viene del mono?
- No digas tonterías.. acaso no sabes que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza?.
- Bueno, a lo mejor Dios es un mono.
Lo que no entiendo es porqué, si de un plumazo había conseguido conciliar las teorías darvinianas y católica apostólica romana, mi abuela no me dejo ese día robarle alguna de esas magdalenas recién hechas que ella dejaba en la mesa para que se enfriaran. Aquellas magdalenas que mi madre me prohibía comer porque “si las comes calientes después duele la barriguita”. Ese día mi abuela no hizo como siempre y fingió que no se daba cuenta de que yo me acercaba a gatas para pillar un par de manjares. No, ese día me quede sin botín. Por raro y por sacrílego.
Por cierto, he de decir que después comprobé que ninguna de las dos teorías es correcta.
Otras veces soy raro porque me es más cómodo parecer raro que gastar tiempo en explicaciones. Hoy me ha llamado un amigo pidiédome permiso para darle mi teléfono a una mujer conocida suya.
- Oye.. que M me ha pedido tu teléfono, le he dicho que no sabía donde lo tenía.. se lo doy no?
- Bueno, dáselo.. sino quedaremos mal pero no me interesa demasiado.
- Joder.. pues el otro día parecía lo contrario.
- No confundas un calentón con el interés.
- Pues a mi me parece agradable y además esta que se parte
- Si, no esta mal.. y es buena chica
- Pero?
- Pero nada… es simpática, agradable y esta buena pero no me atrae.
- Tío es que tu eres raro de cojones.
- Si, soy raro





