El equilibrio es imposible. Va y viene como un giratutto que se agavilla clandestino al sueño. Huye con una urgencia terrible cuando intuye que tú estás por venir. Se pasea por la habitación manchándose los pies de olor familiar y frunce el ceño al oír tus susurros de sirena. Imagino que no reconocerás su piel morena ni su cabello rubio. Imagino que él nunca se atrevió a mirarte de frente, a secarte las lágrimas. Imagino que él siempre tuvo miedo, que componía canciones para Caetano Veloso compadeciéndose por no poder besarte.
Ahora han pasado las horas y el equilibrio ha desertado. Ha fracasado dejándome sólo a tus pies. Y no pierde el tiempo evocando su vieja gloria, cuando compartíamos soledad; cuando éramos piratas temidos desde el Callao a Finisterre. Ahora ha aprendido a mirar el tiempo en relojes digitales; y cree firmemente que ahí, tú y yo no existimos. Y se disfraza de pingüino al atardecer, y me pide que cante por última vez nuestra canción; y me ofrece un lustro de lunes al sol….
A mi, ahora, me apetece imaginar al equilibrio recolectando claveles para nuestra revolución.
Desde este lado de ti todo parece más complicado, una ecuación con mil respuestas esperándome encima del escritorio. Justo al ladito del último folio en blanco donde escribiste tu nombre. Yo sigo tumbado en la cama; justo como estaba cuando te fuiste. No me apetece moverme, me gusta ver como se apagan las llamas bajo la lluvia, quietito, soñándote en silencio, que es como me has enseñado a disfrutar del amor. Y el salón desordenado, justo como tú lo dejaste: zapatillas, platos sucios y un vasito de zumo de melocotón.
Después de tanto tiempo me he dado cuenta que nunca llegaré a entenderte. Justo lo mismo que tú descubriste el primer día. No entiendo cuando lloras sin motivo, o cuando el motivo soy yo. No entiendo como puedes vivir sin mí, aunque tampoco se como puedes sobrevivir a mí. Quizás no necesitemos entendernos; a lo mejor basta con el corazón. Dime que me quieres y ya no te soltaré más. Justo entonces no me daré ni cuenta que Francia se quema, que en el bar de la esquina ya no se puede fumar y que la guerra no ha hecho más que comenzar. Justo entonces me deslizaré por tu piel, me perderé en tus labios y …te diré la verdad: te quiero, a pesar de todo.





