CAZADA.>
Abro la nevera y no me sorprendo al ver que las trufas de chocolate que con tanta ansia guardaba han desaparecido:
-Voy a buscar a la culpable de esta desaparición. No me costará encontrarla.
Te has hecho con ellas y no has querido invitarme al festín. La puerta de la habitación está medio abierta y te observo con cuidado de no ser visto. Miro por la rendija que queda entre la puerta y el quicio, me gusta sentirme fisgón. De sobra sé que te sientes observada pero disimulas. Es muy excitante sentirse vigilada estando casi desnuda. Te gusta provocarme.
Te estas poniendo ese conjuntito que el día anterior escogimos entre los dos: unas braguitas y un sujetador negro que llevan unas cintitas entrelazadas y unas pequeñas rosas bordaditas. Esas cintas acaban en un pequeño lacito a ambos lados de sus caderas, de esos que parece que tirando de un extremo de ellos se van a soltar y van a dejar caer el lateral de tan excitante prenda. Ayer cuando lo viste era bonito, pero hoy, verlo puesto, lo es más. Parece hecho especial para ti. El sujetador, le sube los pechos, parecen tersos, llenos de vida y esas rositas negras que le rodean toda su copa… le doblan todo su atractivo. Ella siempre está esplendida a todas horas lleve lo que lleve, pero hoy está rabiosamente atractiva. Esa debería ser toda la ropa que llevara por casa. Sin nada más. Es injusto que algo tan digno de ser disfrutado, se mantenga todo el día oculto a la vista. Y las llevarías sólo por el placer de disfrutar quitándotelas.
Espero a que te hayas puesto perfectamente estas dos prendas, que te sientas cómoda; no pierdo detalle de las distintas posturas que adoptas delante de él… está perfecta. Haces que el ritual de vestirse se prolongue. Demasiados movimientos, demasiado mirarse en el espejo; te gusta que te mire, que retrase la entrada por la puerta, por eso estoy quieto sin hacer ruido cual depredador acechando a su presa. Me deleito con el momento, el placer de mirar y el placer de saberse mirado. Los dos jugamos en el mismo tablero pero con distinto rol. Estás preciosa de espaldas a mí coqueteando frente al espejo. La luz que entra por la ventana, tamizada a través de las cortinas ilumina tu piel creando diversos tonos claroscuros. Observo tus hombros, tu nuca, tu espalda, tu culo…todo adornado con una lencería que deseo quitarte justo en este momento. Decido entrar, me acerco a ti y te susurro lo linda que está esta mañana.
Te giras para mirarme fingiendo sorpresa y como queriendo saber el por qué de esa intromisión, pero no te doy tiempo a preguntar. Sello tus labios con los míos mientras mis manos han hecho presa en tus caderas. Las paseo por entre en borde de tus braguitas retrasando el momento en el que tarde o temprano se zambullirán de pleno en busca de tu sexo. Mi mente solo percibe la tensión del elástico de tu braga en mi dedo mientras recorre esa zona intermedia entre lo que deseo y el resto de tu cuerpo. Te siento reír y no sé a que se debe, hasta que tomo conciencia del sabor dulce de tu boca. Sientes culpabilidad por no haberlas compartido, sin saber que precisamente eso era lo que esperaba. Ese fue el motivo de mi búsqueda hacia ti. Eso no importa ya pero me da pie a seguir con mi plan. Aunque no te hubieras comido mis trufas, en estos momentos estarías en la misma situación, enredada en mis brazos, disfrutando del sabor de nuestras bocas y sabiendo que no puedes decir que no a todo lo que voy a proponerte. Hoy has despertado mi lado salvaje, la parte mas primitiva que aun conservamos los hombres. Otras veces es la parte más romántica, sensible, pasional, picante o dulce. Pero hoy y ahora no. Mi lado salvaje quiere total sometimiento de ti ante mi. Quiero ser el dominador, el que susurra deseos y tú te tumbas boca arriba en la cama, te pones de rodillas en el suelo o adoptas la posición de cuatro patas según mi voluntad. Lo siento cariño, hoy soy el cazador, tu la presa y has picado el cebo que tenía guardado para ti en la nevera. Tu sentido de culpabilidad es la debilidad que buscaba. ¡¡TE PILLE!!
-Voy a buscar a la culpable de esta desaparición. No me costará encontrarla.
Te has hecho con ellas y no has querido invitarme al festín. La puerta de la habitación está medio abierta y te observo con cuidado de no ser visto. Miro por la rendija que queda entre la puerta y el quicio, me gusta sentirme fisgón. De sobra sé que te sientes observada pero disimulas. Es muy excitante sentirse vigilada estando casi desnuda. Te gusta provocarme.
Te estas poniendo ese conjuntito que el día anterior escogimos entre los dos: unas braguitas y un sujetador negro que llevan unas cintitas entrelazadas y unas pequeñas rosas bordaditas. Esas cintas acaban en un pequeño lacito a ambos lados de sus caderas, de esos que parece que tirando de un extremo de ellos se van a soltar y van a dejar caer el lateral de tan excitante prenda. Ayer cuando lo viste era bonito, pero hoy, verlo puesto, lo es más. Parece hecho especial para ti. El sujetador, le sube los pechos, parecen tersos, llenos de vida y esas rositas negras que le rodean toda su copa… le doblan todo su atractivo. Ella siempre está esplendida a todas horas lleve lo que lleve, pero hoy está rabiosamente atractiva. Esa debería ser toda la ropa que llevara por casa. Sin nada más. Es injusto que algo tan digno de ser disfrutado, se mantenga todo el día oculto a la vista. Y las llevarías sólo por el placer de disfrutar quitándotelas.
Espero a que te hayas puesto perfectamente estas dos prendas, que te sientas cómoda; no pierdo detalle de las distintas posturas que adoptas delante de él… está perfecta. Haces que el ritual de vestirse se prolongue. Demasiados movimientos, demasiado mirarse en el espejo; te gusta que te mire, que retrase la entrada por la puerta, por eso estoy quieto sin hacer ruido cual depredador acechando a su presa. Me deleito con el momento, el placer de mirar y el placer de saberse mirado. Los dos jugamos en el mismo tablero pero con distinto rol. Estás preciosa de espaldas a mí coqueteando frente al espejo. La luz que entra por la ventana, tamizada a través de las cortinas ilumina tu piel creando diversos tonos claroscuros. Observo tus hombros, tu nuca, tu espalda, tu culo…todo adornado con una lencería que deseo quitarte justo en este momento. Decido entrar, me acerco a ti y te susurro lo linda que está esta mañana.
Te giras para mirarme fingiendo sorpresa y como queriendo saber el por qué de esa intromisión, pero no te doy tiempo a preguntar. Sello tus labios con los míos mientras mis manos han hecho presa en tus caderas. Las paseo por entre en borde de tus braguitas retrasando el momento en el que tarde o temprano se zambullirán de pleno en busca de tu sexo. Mi mente solo percibe la tensión del elástico de tu braga en mi dedo mientras recorre esa zona intermedia entre lo que deseo y el resto de tu cuerpo. Te siento reír y no sé a que se debe, hasta que tomo conciencia del sabor dulce de tu boca. Sientes culpabilidad por no haberlas compartido, sin saber que precisamente eso era lo que esperaba. Ese fue el motivo de mi búsqueda hacia ti. Eso no importa ya pero me da pie a seguir con mi plan. Aunque no te hubieras comido mis trufas, en estos momentos estarías en la misma situación, enredada en mis brazos, disfrutando del sabor de nuestras bocas y sabiendo que no puedes decir que no a todo lo que voy a proponerte. Hoy has despertado mi lado salvaje, la parte mas primitiva que aun conservamos los hombres. Otras veces es la parte más romántica, sensible, pasional, picante o dulce. Pero hoy y ahora no. Mi lado salvaje quiere total sometimiento de ti ante mi. Quiero ser el dominador, el que susurra deseos y tú te tumbas boca arriba en la cama, te pones de rodillas en el suelo o adoptas la posición de cuatro patas según mi voluntad. Lo siento cariño, hoy soy el cazador, tu la presa y has picado el cebo que tenía guardado para ti en la nevera. Tu sentido de culpabilidad es la debilidad que buscaba. ¡¡TE PILLE!!
Comentario:
jejejejejeje. Que pillín el.
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joooooooo....creo que me he puesto mala...bajo a comprar trufas ( no se "pa que").....por cierto hay veces que acojonais...por lo bien que escribis ...
Besossssssssssssssss
Besossssssssssssssss
Comentario:
ayyyyyy... cómo nos gusta jugar..
Comentario:
Cuidado no vayas a ser el cazador cazado...
Comentario:
uyssssssss que tentación, y yo sin trufas... ahora mismo bajo a comprarme unas cuantas... a ver si detras de ellas hay algun cazador esperandome, ... pero no me caera esa breva a mi....jejejje
Un beso
Un beso
Comentario:
Mmmmmm... ¡fantástico!.
Por tan solo una trufa, sería capaz de vender mi alma al mismísimo diablo.
Picaría a ese cebo las veces que hicieran falta y más si detrás hay un cazador tan encantador.
Una mossegada.
Por tan solo una trufa, sería capaz de vender mi alma al mismísimo diablo.
Picaría a ese cebo las veces que hicieran falta y más si detrás hay un cazador tan encantador.
Una mossegada.
Comentario:
¡¡¡¡¡¡¡ Cuando quieras nos vemos en el Serengueti !!!!!!!
Fdo: una gacela Thomson un poco bastante chula
Fdo: una gacela Thomson un poco bastante chula