EL PUZZLE.>
Quién dijo que la vida es como un puzzle, compuesto de pequeñas piezas o momentos que vas encajando hasta obtener una imagen global de tu vida, está en lo cierto. Puede parecer un punto de vista algo negativo porque eso significaría que a su vez la vida, este puzzle en construcción, tiene grandes huecos que ir llenando, que nuestro día a día es monótono e insulso mientras no sucedan pequeños acontecimientos. Pero es que resulta que lo más divertido del puzzle es buscar piezas y encajarlas, disfrutar de su búsqueda y no la satisfacción final de verlo acabado.
Que conste que si yo pertenezco a alguna religión o partido político, es precisamente a ese, al que propugna optimismo constante incluso en los momentos en los que nos encontramos en un barco haciendo aguas, con un comandante lanzando SOS en mitad del Pacífico: el optimismo, los buenos gestos y la esperanza que no falten. “Secta” que nos dicen esos que siempre se están quejando de todo y poniendo malas caras. Pero este es otro tema con el que no quiero divagar.
Como decía, las piezas son por tanto los momentos más sabrosos, aquellos en los que te dan alguna sorpresa inesperada, conoces a alguien divertido y se crean marcas en el recuerdo que van dejando alguna huella del buen momento vivido.
Muchas veces los detalles más simples crecen hasta obtener una importancia mucho más grande. Recuerdo que en una ocasión hace ya muchos años, el mejor regalo que tuve por mi cumpleaños fue cierto telegrama cuando aún se estilaba este tipo de comunicación. Lo más simple de todo. Hubo otros regalos pero un papel con unas letras mal pegadas torcidas fue lo que más me gustó. Y que dicho sea de paso, esto de los telegramas era como los SMS de nuestros padres, reduciendo a la mínima expresión una idea o noticia para pagar lo menos posible. Esta forma de expresarse guarda muchas similitudes con los actuales SMS de los que hoy nos quejamos. ¿Sabe alguien si sigue existiendo la posibilidad de poner telegramas?
Ayer pasé un día de esos divertidos, de sorpresas y de amigos y que conste que la diversión, la sorpresa y los amigos no son en absoluto virtuales. Tuve mi fiesta sorpresa de cumpleaños primero en el blog de Illyakin, en la que el que más y el que menos hizo acto de presencia y para rematar la noche unos cuantos de forma espontánea coincidimos en el Messenger y nos reímos un rato, nos conocimos mejor y lo que es más importante: seguramente a partir de ahora intentemos conocernos más gente y mejor en una sala de chat que habilitará Ambrosia o Illyakin en la que intentaremos coincidir y que seguro que se irá sumando mucha gente.
Gracias a todos por vuestra felicitación. Lo siento por los que no pudieron estar, pero me alegro por los que sé, que si que van a estar para otra vez.
Cronopio: ¡Sube la música y que no decaiga el ambiente!
Buen vuelo.
Que conste que si yo pertenezco a alguna religión o partido político, es precisamente a ese, al que propugna optimismo constante incluso en los momentos en los que nos encontramos en un barco haciendo aguas, con un comandante lanzando SOS en mitad del Pacífico: el optimismo, los buenos gestos y la esperanza que no falten. “Secta” que nos dicen esos que siempre se están quejando de todo y poniendo malas caras. Pero este es otro tema con el que no quiero divagar.
Como decía, las piezas son por tanto los momentos más sabrosos, aquellos en los que te dan alguna sorpresa inesperada, conoces a alguien divertido y se crean marcas en el recuerdo que van dejando alguna huella del buen momento vivido.
Muchas veces los detalles más simples crecen hasta obtener una importancia mucho más grande. Recuerdo que en una ocasión hace ya muchos años, el mejor regalo que tuve por mi cumpleaños fue cierto telegrama cuando aún se estilaba este tipo de comunicación. Lo más simple de todo. Hubo otros regalos pero un papel con unas letras mal pegadas torcidas fue lo que más me gustó. Y que dicho sea de paso, esto de los telegramas era como los SMS de nuestros padres, reduciendo a la mínima expresión una idea o noticia para pagar lo menos posible. Esta forma de expresarse guarda muchas similitudes con los actuales SMS de los que hoy nos quejamos. ¿Sabe alguien si sigue existiendo la posibilidad de poner telegramas?
Ayer pasé un día de esos divertidos, de sorpresas y de amigos y que conste que la diversión, la sorpresa y los amigos no son en absoluto virtuales. Tuve mi fiesta sorpresa de cumpleaños primero en el blog de Illyakin, en la que el que más y el que menos hizo acto de presencia y para rematar la noche unos cuantos de forma espontánea coincidimos en el Messenger y nos reímos un rato, nos conocimos mejor y lo que es más importante: seguramente a partir de ahora intentemos conocernos más gente y mejor en una sala de chat que habilitará Ambrosia o Illyakin en la que intentaremos coincidir y que seguro que se irá sumando mucha gente.
Gracias a todos por vuestra felicitación. Lo siento por los que no pudieron estar, pero me alegro por los que sé, que si que van a estar para otra vez.
Cronopio: ¡Sube la música y que no decaiga el ambiente!
Buen vuelo.