YO CONFIESO.....>
Una relación prohibida y por ello tormentosa, me llevó a comenzar este blog. Demasiadas cosas se almacenaban en mi interior. Nada en especial que no sea tan humano como el deseo, las dudas, el cariño, las ambiciones y alguna frustración. Me resultaba fácil escribir de ello porque todos los sentimientos me rebosaban, por entonces no conocía a nadie en este mundo y me era fácil desnudarme ante cientos de miradas quizás, que me observaban. Me habían sucedido muchas historias, había tenido unas cuantas experiencias y eran muchas cosas de las que hablar.
Navegando por estos mares descubrí que había otras muchas cosas interesantes sobre las que escribir. Que el que más y el que menos tiene algún capítulo morboso en su vida durante el cual ha degustado sus días con más intensidad, como quien saborea un sabroso asado bien condimentado. Que es raro quien no tenga nada que ocultar y esconder a otros. Comencé a intercambiar vivencias de este tipo con algunas pocas personas con las que se creó un lazo de complicidad. Pero a su vez esto hizo que empezara a sentirme uno más de la marea humana y mis historias comenzaron a dejar de interesarme incluso a mi mismo. No fueron pocos los escritos propios que no pasaron mi visto bueno por empezar a cansarme de hablar siempre de lo mismo. Además ahora ya conocía a otros y no sentía las mismas ganas de desnudarme, aunque reconozco que no soy una persona vergonzosa y que en conversaciones privadas no tengo inconveniente de hablar, contar y confesar cualquier cosa.
Con el paso de este tiempo he ido borrando mis obsesiones por esa persona y he aprendido a contener más mis impulsos.
De Ella, guardo notas de cariño y de gozo, tanto manuscritas, como enviadas por SMS, las cuales para poder conservarlas las escribí en un precioso diario que un día pensaba regalarle: Un diario en el que estuvieran reflejados todos los mensajes SMS que durante un amplio periodo de tiempo nos mandamos.
De vez en cuando me gusta abrir ese diario y releer un poco. Podría escribirse un libro acerca del deseo y del pecado con él, como esos que se publican de forma póstuma con algunos escritores, robados a su intimidad después de faltar en este mundo.
De entre todas estas pequeñas lecturas, quiero publicar una breve nota recibida suya. Será la última vez que publique algo tan cursi y que hable de Ella, y lo haré para conmemorar que por este tiempo se cumple un año que no nos vemos. Interpretadlo como un símbolo; como el alcohólico que en una reunión de rehabilitación se pone en pié y confiesa ante la mirada de todos en silencio cual ha sido su perdición:
He tomado un lápiz entre las manos y me he sentado a componer unas líneas que sepan explicarte cuanto representas, aun sabiendo que no hay nada tan inútil como las palabras de amor cuando no existen ocasiones para ser demostradas.
Decirte que mi piel está huérfana de ti, que necesito de tu proximidad. Que te guardo tantos besos, que a fuerza de no darlos se me escapan de los labios y se pierden por el camino de las horas de espera. No hay nada tan intenso como la triste soledad de no tenerte.
Miente quien dice que se quiere con el corazón. Se quiere con el estómago, por que es ahí donde revolotean las mariposas de las horas previas a nuestros encuentros y donde siento el vacío y el dolor de tu lejanía.
Búscame. Estoy segura de que si estás cerca de donde yo esté, nuestras miradas se cruzaran sin querer. No quiero dejar de sentir como aceleras el pulso de mis latidos.
Buen vuelo.
Navegando por estos mares descubrí que había otras muchas cosas interesantes sobre las que escribir. Que el que más y el que menos tiene algún capítulo morboso en su vida durante el cual ha degustado sus días con más intensidad, como quien saborea un sabroso asado bien condimentado. Que es raro quien no tenga nada que ocultar y esconder a otros. Comencé a intercambiar vivencias de este tipo con algunas pocas personas con las que se creó un lazo de complicidad. Pero a su vez esto hizo que empezara a sentirme uno más de la marea humana y mis historias comenzaron a dejar de interesarme incluso a mi mismo. No fueron pocos los escritos propios que no pasaron mi visto bueno por empezar a cansarme de hablar siempre de lo mismo. Además ahora ya conocía a otros y no sentía las mismas ganas de desnudarme, aunque reconozco que no soy una persona vergonzosa y que en conversaciones privadas no tengo inconveniente de hablar, contar y confesar cualquier cosa.
Con el paso de este tiempo he ido borrando mis obsesiones por esa persona y he aprendido a contener más mis impulsos.
De Ella, guardo notas de cariño y de gozo, tanto manuscritas, como enviadas por SMS, las cuales para poder conservarlas las escribí en un precioso diario que un día pensaba regalarle: Un diario en el que estuvieran reflejados todos los mensajes SMS que durante un amplio periodo de tiempo nos mandamos.
De vez en cuando me gusta abrir ese diario y releer un poco. Podría escribirse un libro acerca del deseo y del pecado con él, como esos que se publican de forma póstuma con algunos escritores, robados a su intimidad después de faltar en este mundo.
De entre todas estas pequeñas lecturas, quiero publicar una breve nota recibida suya. Será la última vez que publique algo tan cursi y que hable de Ella, y lo haré para conmemorar que por este tiempo se cumple un año que no nos vemos. Interpretadlo como un símbolo; como el alcohólico que en una reunión de rehabilitación se pone en pié y confiesa ante la mirada de todos en silencio cual ha sido su perdición:
He tomado un lápiz entre las manos y me he sentado a componer unas líneas que sepan explicarte cuanto representas, aun sabiendo que no hay nada tan inútil como las palabras de amor cuando no existen ocasiones para ser demostradas.
Decirte que mi piel está huérfana de ti, que necesito de tu proximidad. Que te guardo tantos besos, que a fuerza de no darlos se me escapan de los labios y se pierden por el camino de las horas de espera. No hay nada tan intenso como la triste soledad de no tenerte.
Miente quien dice que se quiere con el corazón. Se quiere con el estómago, por que es ahí donde revolotean las mariposas de las horas previas a nuestros encuentros y donde siento el vacío y el dolor de tu lejanía.
Búscame. Estoy segura de que si estás cerca de donde yo esté, nuestras miradas se cruzaran sin querer. No quiero dejar de sentir como aceleras el pulso de mis latidos.
Buen vuelo.