21 GRAMOS.>
No se si esto le ocurre a alguien mas, pero hay días en los que parece que mi alma es más grande y siento que mi cuerpo es más ligero. Por analogía, veo las cosas del espíritu sometidas a la ley de la gravedad: las buenas dotadas de poder ascensional y las malas con peso muerto. Parece que la ciencia acaba por llegar a todos los rincones y no hace mucho ha descubierto incluso el peso del alma: 21 gramos. Yo no creo mucho en esto pero si noto, como tiendo a separar los pies del suelo.
Creo que este es uno de los detalles en los que de verdad podemos ir apreciando que envejecemos, en el peso de nuestra alma. Es difícil de explicar, pero hay algo interior que modifica nuestro peso ascensional y otros matices preciosos, como el amor. El amor si que tiene edad. Y memoria. Aunque la memoria del corazón no envejece, es siempre actual. Engaña a los sentidos, va por distinto camino y vive por su cuenta. El amor tiene la misma edad que el corazón al que pertenece
Tengo otra teoría acerca del envejecimiento: No somos nosotros los que envejecemos. Yo sin ir más lejos me siento y sigo teniendo la ilusión y aproximadamente los mismas ideas de hace 20 años. A veces existen detalles físicos ocasionales que nos indican que algo ha cambiado. El otro día sin ir más lejos descubrí una incipiente pelusilla en una zona de mi cuerpo que antes no había y que imaginé que debía haberse mudado de otras zonas en las que antes si existía. En realidad son el resto de la gente; los sobrinos, los hijos, el vecinito del tercero,… los que van creciendo. Y es precisamente esa comparación la que nos hace sentir mayores. Pero interiormente sigo siendo ese mismo vino joven madurado con sabor a roble y con más espíritu.
Recuerdo cuando siendo pequeño, yendo cogido en una ocasión de la mano de mi padre, le plantee una pregunta:
-Papá ¿Tu cuando te hiciste mayor? – El, mirando hacia abajo se empezó a reír y como queriendo jugar con esa idea me dijo que una mañana se levantó de repente y al mirarse en el espejo no se reconocía porque había crecido mientras dormía esa noche. Mi abuela y mi abuelo le felicitaron al sentarse a desayunar porque había conseguido hacerse un hombre. Desde entonces y durante mucho tiempo, sinceramente pensé que la transición de púber hacia una edad madura podía conseguirse atravesando un imperceptible momento, al igual que se transcurre de un año a otro con las campanadas de nochevieja.
Estos días pasados me he sentido atravesar una de esas líneas del tiempo y he percibido que es muy reconfortante hacerse mayor. Quiero hacer constar que soy piscis y aun no me toca cumplir años, pera la fecha de nacimiento tampoco tiene que ir pareja con sentirse un poco más “reserva”. No sé si será, por el echo de que me voy una semana a esquiar a Baqueira, solo, con unos buenos amigos. Mientras...os deseo un buen vuelo.
Creo que este es uno de los detalles en los que de verdad podemos ir apreciando que envejecemos, en el peso de nuestra alma. Es difícil de explicar, pero hay algo interior que modifica nuestro peso ascensional y otros matices preciosos, como el amor. El amor si que tiene edad. Y memoria. Aunque la memoria del corazón no envejece, es siempre actual. Engaña a los sentidos, va por distinto camino y vive por su cuenta. El amor tiene la misma edad que el corazón al que pertenece
Tengo otra teoría acerca del envejecimiento: No somos nosotros los que envejecemos. Yo sin ir más lejos me siento y sigo teniendo la ilusión y aproximadamente los mismas ideas de hace 20 años. A veces existen detalles físicos ocasionales que nos indican que algo ha cambiado. El otro día sin ir más lejos descubrí una incipiente pelusilla en una zona de mi cuerpo que antes no había y que imaginé que debía haberse mudado de otras zonas en las que antes si existía. En realidad son el resto de la gente; los sobrinos, los hijos, el vecinito del tercero,… los que van creciendo. Y es precisamente esa comparación la que nos hace sentir mayores. Pero interiormente sigo siendo ese mismo vino joven madurado con sabor a roble y con más espíritu.
Recuerdo cuando siendo pequeño, yendo cogido en una ocasión de la mano de mi padre, le plantee una pregunta:
-Papá ¿Tu cuando te hiciste mayor? – El, mirando hacia abajo se empezó a reír y como queriendo jugar con esa idea me dijo que una mañana se levantó de repente y al mirarse en el espejo no se reconocía porque había crecido mientras dormía esa noche. Mi abuela y mi abuelo le felicitaron al sentarse a desayunar porque había conseguido hacerse un hombre. Desde entonces y durante mucho tiempo, sinceramente pensé que la transición de púber hacia una edad madura podía conseguirse atravesando un imperceptible momento, al igual que se transcurre de un año a otro con las campanadas de nochevieja.
Estos días pasados me he sentido atravesar una de esas líneas del tiempo y he percibido que es muy reconfortante hacerse mayor. Quiero hacer constar que soy piscis y aun no me toca cumplir años, pera la fecha de nacimiento tampoco tiene que ir pareja con sentirse un poco más “reserva”. No sé si será, por el echo de que me voy una semana a esquiar a Baqueira, solo, con unos buenos amigos. Mientras...os deseo un buen vuelo.
MI MUNDO.>
Es por algunas personas sabido que he permanecido unas semanas alejado de todos estos asuntos relacionados con foros, chats y especialmente blogs. Para los que no, basta con echar un vistazo a las fechas de estas últimas publicaciones.
A lo largo de los años nuestros días van zambulléndose en distintos ambientes y costumbres, vamos dando forma a nuestra vida gastando el tiempo con actividades que nos identifican y que conforman nuestros gustos y formas de ser. Abriré un cajón y sacaré un botón como muestra de algunos ejemplos: Yo mismo hace años, mi tiempo libre lo dedicaba en gran medida a practicar deporte. Un par de días a la semana bajaba al gimnasio, otro día salía a correr unos kilómetros e incluso los fines de semana si sacaba tiempo acostumbraba a jugar al pádel o frontenis. Incluso remontándome un poco más atrás, hubo un tiempo en el que también me escapaba con la mountain bike y me gustaba más ir a nadar. Esto sin contar con que ocasionalmente también iba a mirar y comprar material deportivo, pasando tardes en algún gran almacén. La principal actividad que ocupaba mi interés era el deporte, el culto al cuerpo y a la salud. Más tarde, este despilfarro de esfuerzo físico decidí desarrollarlo en otras actividades más placenteras, las que no siempre era capaz de sincronizar con los momentos que tenía de tiempo libre, pero este asunto mejor lo dejaremos para otra ocasión en las que tenga las neuronas con unos grados más de temperatura. Podemos decir que mi mundo era… ¡EL DEPORTE!
Hoy vivo más relajado y por supuesto que mis mundos han sido otros en distintas ocasiones. En otro tiempo mi mundo fue la guitarra. Estaba a todas horas con ella entre las manos intentando aprender alguna nueva canción y me pasaba tardes practicando, buscando partituras, viendo videos de virtuosos haciendo movimientos con las manos aparentemente de lo más fácil, ágil y sencillo que casi nunca conseguía imitar. Aprovecho para confesar que mi vocación frustrada es la de guitarrista de de un grupo de masas, siempre deseé poder subirme a un escenario y vivir en una gira continua y componiendo. Quizás esto sea material para otro post.
Ha habido mundos dedicados al estudio, a las juergas de fines de semana y uno muy pasional que aunque su intensidad ha bajado, sigue estando presente: el maravilloso mundo de volar.
Podría enumerar muchos mundos que absorben el interés no ya de algún lector despistado de este blog, sino de gran parte de la gente, como todo lo relacionado con el mundo del futbol (aprovecho la ocasión para mandar un saludo a mi cuñado, aunque sé que no va a leerme), con el tunning, la moto, los toros, aquellos que no saben de otra cosa que no sea trabajo (hola de nuevo, cuñado), la familia, o los hijos, cosa que está francamente bien. Pero creo que siempre hay que tener la vista puesta más allá de estos horizontes y no dejar que estas delicias nos absorban sin dejarnos disfrutar de otras muchas.
Durante más de un año he vivido obsesionado con Internet, mi mundo ha sido la red y resulta que este mundo es a su vez un mundo con muchas posibilidades. Me conectaba varias veces al día para descargar los correos de varias cuentas, gastaba tiempo contestando y enviando chorraditas, me pasaba por los blog habituales a leer y comentar, luego me volvía a pasar por si había alguna replica a algún comentario y más tarde volvía a entrar para asegurarme que no había una actualización más. Me metía en el buscador hacer alguna consulta, pinchaba enlaces que me llevaban a un puerto alejado de mi destino inicial y en no pocas ocasionas acababa en youtube investigando sucesos paranormales, o en Google Hearth viendo el mundo desde el espacio… me había convertido en un friky de la red.
Durante el pasado mes de diciembre, por motivos familiares y coyunturales me he visto obligado a ejercer de padre y amo de casa (Marujo, como me dijo hace poco Amy), más tiempo del que estaba familiarizado y menos del que siempre debiera. Me obsesionaba no tener tiempo para sentarme ante del PC a malgastar algo de mi libertad, pero por otro lado he sufrido una pequeña cura de desintoxicación digital. Estaba dejando de hacer otras muchas cosas que me gustan; cosas de esas infinitamente simples y cotidianas que nos llenan y vamos dejando de lado y que la adicción no nos permite saborear.
Es por eso que he decidido que mi mundo no sean los blogs, los exploradores, los correos o chats. Para los que crean que es una despedida, siento asustarles diciendo que no es así porque quiero que mi mundo también sea ese en el que tengo momentos para escribir y publicar aquí, pero racionando mejor mí tiempo para que la cosecha sea más abundante. Quiero pertenecer a muchos mundos y no solo a unos pocos.
Me gustaría haceros una pregunta por conoceros mejor… ¿Cuál consideráis que forma vuestro mundo de una forma principal? ¿Hacia dónde van dirigidos vuestros pensamientos primeros al despertar?
Buen vuelo y gracias por los comentarios que siempre me acompañan.
A lo largo de los años nuestros días van zambulléndose en distintos ambientes y costumbres, vamos dando forma a nuestra vida gastando el tiempo con actividades que nos identifican y que conforman nuestros gustos y formas de ser. Abriré un cajón y sacaré un botón como muestra de algunos ejemplos: Yo mismo hace años, mi tiempo libre lo dedicaba en gran medida a practicar deporte. Un par de días a la semana bajaba al gimnasio, otro día salía a correr unos kilómetros e incluso los fines de semana si sacaba tiempo acostumbraba a jugar al pádel o frontenis. Incluso remontándome un poco más atrás, hubo un tiempo en el que también me escapaba con la mountain bike y me gustaba más ir a nadar. Esto sin contar con que ocasionalmente también iba a mirar y comprar material deportivo, pasando tardes en algún gran almacén. La principal actividad que ocupaba mi interés era el deporte, el culto al cuerpo y a la salud. Más tarde, este despilfarro de esfuerzo físico decidí desarrollarlo en otras actividades más placenteras, las que no siempre era capaz de sincronizar con los momentos que tenía de tiempo libre, pero este asunto mejor lo dejaremos para otra ocasión en las que tenga las neuronas con unos grados más de temperatura. Podemos decir que mi mundo era… ¡EL DEPORTE!
Hoy vivo más relajado y por supuesto que mis mundos han sido otros en distintas ocasiones. En otro tiempo mi mundo fue la guitarra. Estaba a todas horas con ella entre las manos intentando aprender alguna nueva canción y me pasaba tardes practicando, buscando partituras, viendo videos de virtuosos haciendo movimientos con las manos aparentemente de lo más fácil, ágil y sencillo que casi nunca conseguía imitar. Aprovecho para confesar que mi vocación frustrada es la de guitarrista de de un grupo de masas, siempre deseé poder subirme a un escenario y vivir en una gira continua y componiendo. Quizás esto sea material para otro post.
Ha habido mundos dedicados al estudio, a las juergas de fines de semana y uno muy pasional que aunque su intensidad ha bajado, sigue estando presente: el maravilloso mundo de volar.
Podría enumerar muchos mundos que absorben el interés no ya de algún lector despistado de este blog, sino de gran parte de la gente, como todo lo relacionado con el mundo del futbol (aprovecho la ocasión para mandar un saludo a mi cuñado, aunque sé que no va a leerme), con el tunning, la moto, los toros, aquellos que no saben de otra cosa que no sea trabajo (hola de nuevo, cuñado), la familia, o los hijos, cosa que está francamente bien. Pero creo que siempre hay que tener la vista puesta más allá de estos horizontes y no dejar que estas delicias nos absorban sin dejarnos disfrutar de otras muchas.
Durante más de un año he vivido obsesionado con Internet, mi mundo ha sido la red y resulta que este mundo es a su vez un mundo con muchas posibilidades. Me conectaba varias veces al día para descargar los correos de varias cuentas, gastaba tiempo contestando y enviando chorraditas, me pasaba por los blog habituales a leer y comentar, luego me volvía a pasar por si había alguna replica a algún comentario y más tarde volvía a entrar para asegurarme que no había una actualización más. Me metía en el buscador hacer alguna consulta, pinchaba enlaces que me llevaban a un puerto alejado de mi destino inicial y en no pocas ocasionas acababa en youtube investigando sucesos paranormales, o en Google Hearth viendo el mundo desde el espacio… me había convertido en un friky de la red.
Durante el pasado mes de diciembre, por motivos familiares y coyunturales me he visto obligado a ejercer de padre y amo de casa (Marujo, como me dijo hace poco Amy), más tiempo del que estaba familiarizado y menos del que siempre debiera. Me obsesionaba no tener tiempo para sentarme ante del PC a malgastar algo de mi libertad, pero por otro lado he sufrido una pequeña cura de desintoxicación digital. Estaba dejando de hacer otras muchas cosas que me gustan; cosas de esas infinitamente simples y cotidianas que nos llenan y vamos dejando de lado y que la adicción no nos permite saborear.
Es por eso que he decidido que mi mundo no sean los blogs, los exploradores, los correos o chats. Para los que crean que es una despedida, siento asustarles diciendo que no es así porque quiero que mi mundo también sea ese en el que tengo momentos para escribir y publicar aquí, pero racionando mejor mí tiempo para que la cosecha sea más abundante. Quiero pertenecer a muchos mundos y no solo a unos pocos.
Me gustaría haceros una pregunta por conoceros mejor… ¿Cuál consideráis que forma vuestro mundo de una forma principal? ¿Hacia dónde van dirigidos vuestros pensamientos primeros al despertar?
Buen vuelo y gracias por los comentarios que siempre me acompañan.
NAVIDAD SABATICA.>
Feliz año a todos y espero que hayais tenido unas felices fiestas. ¿Habeis sido lo suficientemente buenos como para esperar algún regalo de los Reyes?
He decidido tomarme unas vacaciones sabáticas navideñas, alejadas de internet excepto para echar un vistazo de vez en cuando a los correos. Simplemente eso.
En breve estaré aqui de nuevo contando alguna cosita. Mientras tanto, quiero agradeceros la compañia prestada durante este año. Besos y abrazos para todos; repartidlos según os convenga mejor.
He decidido tomarme unas vacaciones sabáticas navideñas, alejadas de internet excepto para echar un vistazo de vez en cuando a los correos. Simplemente eso.
En breve estaré aqui de nuevo contando alguna cosita. Mientras tanto, quiero agradeceros la compañia prestada durante este año. Besos y abrazos para todos; repartidlos según os convenga mejor.