CITA IMAGINADA.>
Pensé que no sucedería pero ha sucedido. No pocas veces habíamos especulado con la posibilidad de llegarnos a conocer y has sido tú la que ha decidido dar el primer paso para tener un encuentro. No ha sido fácil, previamente habíamos fallado en algunos intentos y hemos tenido que buscar la ocasión idónea para escabullirnos sin dar que pensar a nuestros medios limones.
Me he desplazado para poder encontrarnos en un lugar que me has sugerido, un lugar bien situado fácil de encontrar. La cita empieza en una gran cafetería de esas que pertenecen a una franquicia, con grandes ventanales a la calle, calurosa en esta época del año. La gente pasa tranquila paseando bajo los árboles del bulevar y el aroma a cafés recién hechos flota en el aire inundando todo el local. Varias parejas de cualquier combinación sexual charlan animosamente en las mesas sentadas unos frente a otros.
He procurado llegar antes que tú por ser yo quien te espere y no tú a mí. Llevo un rato pensando que podrías estar observándome a hurtadillas mezclada entre el publico o por la ventana desde la calle. Este momento de espera reconozco que es agradable, es un momento para saborear con los mismos cosquilleos en el estómago que tendría un niño la noche antes de reyes. Mirando por los cristales te veo venir, te reconozco, sé que eres tu. Vienes andando desde lejos, con la sonrisa en tu cara, con el andar inseguro que produce esta cita. Me llama la atención las chanclas que calzas. Tengo debilidad por ese tipo de calzado que deja al aire tus deditos y los tobillos, no me preguntes por qué, no sabría explicártelo. Vienes con unos pantalones cortos tipo pirata y recuerdo entonces vagamente algún comentario tuyo sobre la conveniencia de llevar o no bragas en determinadas ocasiones. No puedo evitar que mi vista trate de investigarlo a través de los tejidos que te cubren. Arriba llevas una camiseta de tirantas y un bolso nuevo, dejando ver un color de piel que comienza a ser moreno. Es entonces cuando me ves y te aproximas, nos miramos. Se te nota muy nerviosa y a los dos nos divierte ver la misma sonrisa tonta en la cara del otro.
Nos saludamos con un par de besos y cruzamos algún piropo. Enseguida percibo el aroma del perfume que usas. Me preguntas que si llevo esperando mucho. Yo te obsequio con un regalo que al desenvolverlo resulta ser un libro sobre los que alguna vez hemos hablado. Me hubiera gustado regalarte unos bombones de xocolate, pero estos quizás sean para otra cita si encuentro los adecuados.
Al principio no sabemos como encauzar nuestras primeras palabras y nos dedicamos a mirarnos fijamente con pequeños comentarios que poco a poco van desembocando en cuestiones más personales. Me hace ilusión oír por primera vez tu voz después de haberte leído tantas veces siendo yo quien ponía el tono de tus palabras. Ahora cada vez que te lea sabré que sonido de voz debo imaginar dentro de mis oídos. Y también conozco tu mirada. Veo que eres muy coqueta.
Parece que hemos conectado en el cara a cara y comenzamos a bromear. Has pedido un cortado con sacarina. Te pregunto por alguna cuestión referente a tu trabajo, a tus habilidades. Tú te atreves a preguntar por alguna intimidad y eso me gusta por que con esa confianza te siento más próxima. Te contesto sin tapujos y con detalle:
-Vaya, no tienes pelos en la lengua - Me dices
-Pues eso será por que tú no quieres - Te contesto
Te pones un poco colorada, no sé si es que ciertamente eres vergonzosa o si es que no te esperabas esa contestación. Enseguida rectifico, no quiero hacerte sentir incomoda:
- Perdón Caramelito, pero es que me has puesto la broma "a huevo".
- No te preocupes, es que por mucho que me buscases te seria difícil encontrar algún pelo que llevarte a la boca - Te ríes.
- No te creas, tengo infinita paciencia. Ya procuraría yo buscar lentamente con mi lengua hasta encontrar alguno.
- Te vendaría los ojos para que no te fuera tan fácil encontrarlo, para que tardaras y así tenerte entretenido en mí.
- Eso podría considerarse una cita a ciegas. Acepto el reto con una condición, que a cambio tú te dejaras esposar al cabecero de la cama.
-¿Te atreverías así de primeras?
- No me tientes, que te quemas. No seré yo el que diga que no.
- ¿Estás provocándome o tratas de inventar una historia privada solo para mi?
- Estoy dejándome llevar, pero si gustas, puedo contarte una historia real o inventada al oído sin que nadie más la oiga. Historia en la que usaré todo tipo de palabras y expresiones por obscenas que sean.
- ¿Y me enseñaras algo nuevo que aprender de esa historia?
- No lo sé, te conozco poco. Pero te enseñaré una nueva postura amatoria que algunos llaman “La libélula” y que para tu información no viene en el Kamasutra.
- Creo que probablemente sea yo la que te enseñe algo nuevo.
- Ya veremos quien enseña algo a quién.
Sonrisas. Damos unos sorbos. Pasa un ángel y se hace el silencio
Nos reímos sin saber si todo esto es sólo una broma o si realmente el otro nos está probando para saber cuanto de atrevimiento hay. Estoy seguro de que si hemos llegado hasta aquí, por algo será. Aunque tampoco importa que no suceda nada más. Estoy disfrutando conociéndote, viéndote en persona, oyendo el timbre de tu voz y te veo cada vez más relajada y más risueña. Hablamos de las mentiras que hemos inventado para poder vernos, del buen aspecto que tenemos, de los blogs personales que a veces visitamos, algunos de ellos comunes. De nuestros últimos comentarios, de lo deseosos que estamos por que lleguen las vacaciones, el verano…
No sé que tendrás en mente; tú que conoces mejor que yo esta ciudad seguro que sabes de algún otro sitio al que ir, alguna exposición, algún cine, alguna terracita a un parque, algún sitio donde picar algo ligero…algún hotel. Si, seguro que te has informado sobre algún hotel cercano por la zona. Trato de imaginar que esta rondando tu mente. Seguro que piensas sobre lo que has leído de mi y mi “otra” relación pasada y tratas de imaginar esas situaciones conmigo de protagonista. ¿Te imaginas tú como protagonista de historias similares? Me estás observando, evaluando, tratas de conocerme más realmente. Creo que esta primera cita en realidad será muy breve; solo un primer acercamiento para conocernos y si resulta bien… habrá más citas. Quizás sean distanciadas, siempre a la espera de encontrar el momento idóneo, una escapada a la montaña, buscar una ocasión de viaje por trabajo ¡ya encontraremos la ocasión! Esta cita tiene que acabar bien y si no fuera así… merece una segunda oportunidad.
Buen vuelo.
Me he desplazado para poder encontrarnos en un lugar que me has sugerido, un lugar bien situado fácil de encontrar. La cita empieza en una gran cafetería de esas que pertenecen a una franquicia, con grandes ventanales a la calle, calurosa en esta época del año. La gente pasa tranquila paseando bajo los árboles del bulevar y el aroma a cafés recién hechos flota en el aire inundando todo el local. Varias parejas de cualquier combinación sexual charlan animosamente en las mesas sentadas unos frente a otros.
He procurado llegar antes que tú por ser yo quien te espere y no tú a mí. Llevo un rato pensando que podrías estar observándome a hurtadillas mezclada entre el publico o por la ventana desde la calle. Este momento de espera reconozco que es agradable, es un momento para saborear con los mismos cosquilleos en el estómago que tendría un niño la noche antes de reyes. Mirando por los cristales te veo venir, te reconozco, sé que eres tu. Vienes andando desde lejos, con la sonrisa en tu cara, con el andar inseguro que produce esta cita. Me llama la atención las chanclas que calzas. Tengo debilidad por ese tipo de calzado que deja al aire tus deditos y los tobillos, no me preguntes por qué, no sabría explicártelo. Vienes con unos pantalones cortos tipo pirata y recuerdo entonces vagamente algún comentario tuyo sobre la conveniencia de llevar o no bragas en determinadas ocasiones. No puedo evitar que mi vista trate de investigarlo a través de los tejidos que te cubren. Arriba llevas una camiseta de tirantas y un bolso nuevo, dejando ver un color de piel que comienza a ser moreno. Es entonces cuando me ves y te aproximas, nos miramos. Se te nota muy nerviosa y a los dos nos divierte ver la misma sonrisa tonta en la cara del otro.
Nos saludamos con un par de besos y cruzamos algún piropo. Enseguida percibo el aroma del perfume que usas. Me preguntas que si llevo esperando mucho. Yo te obsequio con un regalo que al desenvolverlo resulta ser un libro sobre los que alguna vez hemos hablado. Me hubiera gustado regalarte unos bombones de xocolate, pero estos quizás sean para otra cita si encuentro los adecuados.
Al principio no sabemos como encauzar nuestras primeras palabras y nos dedicamos a mirarnos fijamente con pequeños comentarios que poco a poco van desembocando en cuestiones más personales. Me hace ilusión oír por primera vez tu voz después de haberte leído tantas veces siendo yo quien ponía el tono de tus palabras. Ahora cada vez que te lea sabré que sonido de voz debo imaginar dentro de mis oídos. Y también conozco tu mirada. Veo que eres muy coqueta.
Parece que hemos conectado en el cara a cara y comenzamos a bromear. Has pedido un cortado con sacarina. Te pregunto por alguna cuestión referente a tu trabajo, a tus habilidades. Tú te atreves a preguntar por alguna intimidad y eso me gusta por que con esa confianza te siento más próxima. Te contesto sin tapujos y con detalle:
-Vaya, no tienes pelos en la lengua - Me dices
-Pues eso será por que tú no quieres - Te contesto
Te pones un poco colorada, no sé si es que ciertamente eres vergonzosa o si es que no te esperabas esa contestación. Enseguida rectifico, no quiero hacerte sentir incomoda:
- Perdón Caramelito, pero es que me has puesto la broma "a huevo".
- No te preocupes, es que por mucho que me buscases te seria difícil encontrar algún pelo que llevarte a la boca - Te ríes.
- No te creas, tengo infinita paciencia. Ya procuraría yo buscar lentamente con mi lengua hasta encontrar alguno.
- Te vendaría los ojos para que no te fuera tan fácil encontrarlo, para que tardaras y así tenerte entretenido en mí.
- Eso podría considerarse una cita a ciegas. Acepto el reto con una condición, que a cambio tú te dejaras esposar al cabecero de la cama.
-¿Te atreverías así de primeras?
- No me tientes, que te quemas. No seré yo el que diga que no.
- ¿Estás provocándome o tratas de inventar una historia privada solo para mi?
- Estoy dejándome llevar, pero si gustas, puedo contarte una historia real o inventada al oído sin que nadie más la oiga. Historia en la que usaré todo tipo de palabras y expresiones por obscenas que sean.
- ¿Y me enseñaras algo nuevo que aprender de esa historia?
- No lo sé, te conozco poco. Pero te enseñaré una nueva postura amatoria que algunos llaman “La libélula” y que para tu información no viene en el Kamasutra.
- Creo que probablemente sea yo la que te enseñe algo nuevo.
- Ya veremos quien enseña algo a quién.
Sonrisas. Damos unos sorbos. Pasa un ángel y se hace el silencio
Nos reímos sin saber si todo esto es sólo una broma o si realmente el otro nos está probando para saber cuanto de atrevimiento hay. Estoy seguro de que si hemos llegado hasta aquí, por algo será. Aunque tampoco importa que no suceda nada más. Estoy disfrutando conociéndote, viéndote en persona, oyendo el timbre de tu voz y te veo cada vez más relajada y más risueña. Hablamos de las mentiras que hemos inventado para poder vernos, del buen aspecto que tenemos, de los blogs personales que a veces visitamos, algunos de ellos comunes. De nuestros últimos comentarios, de lo deseosos que estamos por que lleguen las vacaciones, el verano…
No sé que tendrás en mente; tú que conoces mejor que yo esta ciudad seguro que sabes de algún otro sitio al que ir, alguna exposición, algún cine, alguna terracita a un parque, algún sitio donde picar algo ligero…algún hotel. Si, seguro que te has informado sobre algún hotel cercano por la zona. Trato de imaginar que esta rondando tu mente. Seguro que piensas sobre lo que has leído de mi y mi “otra” relación pasada y tratas de imaginar esas situaciones conmigo de protagonista. ¿Te imaginas tú como protagonista de historias similares? Me estás observando, evaluando, tratas de conocerme más realmente. Creo que esta primera cita en realidad será muy breve; solo un primer acercamiento para conocernos y si resulta bien… habrá más citas. Quizás sean distanciadas, siempre a la espera de encontrar el momento idóneo, una escapada a la montaña, buscar una ocasión de viaje por trabajo ¡ya encontraremos la ocasión! Esta cita tiene que acabar bien y si no fuera así… merece una segunda oportunidad.
Buen vuelo.
DESEOS HORIZONTALES.>
Tengo muchísimo sueño; un sopor insoportable. Doy vueltas en duermevela entre las sabanas fucsias recién cambiadas que tanto te gustan. Tengo calor, me giro, me desarropo desnudo y me agarro a tu cuerpo. Imágenes difusas pasan por mi mente y no sé si es realidad o es la ensoñación como otras veces me sucediera. Siento culpabilidad porque creo que mis sueños son una mala costumbre que no debes de saber.
-Podría alimentarme sólo de ti, me encanta tener tu sabor en mi lengua- Te digo medio dormido.
Tengo un subidón de deseo y tú lo notas. Te giras y me das la cara, tu aliento, me besas, me haces arrumacos y con los ojos cerrados preguntas cuales son los secretos que guardo mientras duermo. Me río de tu ocurrencia, pues no eres la protagonista de ellos y no sé como disimularlo.
-Besarte, lamerte, meterme dentro de ti- Eso es lo que tus oídos escuchan.
No pienso en más allá, solo disfruto del momento...siento, deseo, imagino, gozo... lo haremos los dos juntos. Meto mis manos entre los pliegues de tu cuerpo, calentito. Nuestros pies se enredan.
Te imagino viniendo a mi, mientras ríes y me regalas un beso que quita el aliento. Me siento como un chiquillo al que regalan un caramelo. Ya me gustaría quitarte el envoltorio y disfrutarte en mi paladar.
Por la mañana tomando café sentados el uno frente al otro me miras y me sonries.
- Te quiero, Cariño- Me dices.
- Yo tambien, Tesoro- Te respondo sinceramente.
No soy responsable de ellos, pero de sobra sabes que no eres tú la reina y señora de mis sueños.
Buen vuelo.
-Podría alimentarme sólo de ti, me encanta tener tu sabor en mi lengua- Te digo medio dormido.
Tengo un subidón de deseo y tú lo notas. Te giras y me das la cara, tu aliento, me besas, me haces arrumacos y con los ojos cerrados preguntas cuales son los secretos que guardo mientras duermo. Me río de tu ocurrencia, pues no eres la protagonista de ellos y no sé como disimularlo.
-Besarte, lamerte, meterme dentro de ti- Eso es lo que tus oídos escuchan.
No pienso en más allá, solo disfruto del momento...siento, deseo, imagino, gozo... lo haremos los dos juntos. Meto mis manos entre los pliegues de tu cuerpo, calentito. Nuestros pies se enredan.
Te imagino viniendo a mi, mientras ríes y me regalas un beso que quita el aliento. Me siento como un chiquillo al que regalan un caramelo. Ya me gustaría quitarte el envoltorio y disfrutarte en mi paladar.
Por la mañana tomando café sentados el uno frente al otro me miras y me sonries.
- Te quiero, Cariño- Me dices.
- Yo tambien, Tesoro- Te respondo sinceramente.
No soy responsable de ellos, pero de sobra sabes que no eres tú la reina y señora de mis sueños.
Buen vuelo.
ADIOS A LAS PALABRAS.>
Algo había oído al respecto, pero esta vez lo encontré casi por casualidad, como suceden muchas cosas.
Resulta que varios colectivos de distintos países (69 parece ser; vaya, curioso numero) relacionados con el periodismo y la literatura se han unido en la red para preservar aunque solo sea de forma virtual, palabras que se encuentran en extinción. Básicamente se trata de palabras que se van al olvido porque el objeto, acto o profesión al que representan cae en desuso o bien porque otras palabras extranjeras llegan con fuerza para suplantarlas y apoderarse de su mismo significado.
Como si de animales en peligro de extinción se tratase, llegan salvadores que quieren sacarlas del olvido y apadrinan aquellas que rescatan de la memoria. Parece ser que no son pocas y obviamente se encuentran ordenadas por orden alfabético para una mejor consulta. Dando una pequeña vuelta por entre ellas te encuentras con vocablos muy bellos cuyo verdadero significado no siempre conoces. La primera que llama mi atención es damajuana, pero no es la única,enseguida me encuentro con otras como bochinche, alfeizar, zanguango, balde, cáspita, querubín, gaznápiro, zascandilear o saltimbanqui.
Pongo aqui el enlace para quien tenga la curiosidad de navegar con rumbo fijo:
http://apadrinarpalabras.org>
También tiene un apartado en el que se elige por sufragio popular a la palabra mas bella como quien elige a la reina y las damas de honor de la fiesta; y no por su sonoridad auditiva sino por el significado que llevan parejo. Gana la palabra AMOR o AMAR y yo aqui tengo que disidir por que si bien es cierto que el amor es algo verdaderamente bello, creo que tampoco deberíamos manosearlo a la primera de cambio. Personalmente elegiría a otras como PARIR, GOZAR, NACER y otra que me encanta...SOÑAR. Aunque ahora que lo pienso...en cierta forma la palabra...AMOR puede estar relacionada con estas.
Definitivamente AMAR es un verbo que nunca necesitará ser salvado de la extinción.
Buen vuelo.
Resulta que varios colectivos de distintos países (69 parece ser; vaya, curioso numero) relacionados con el periodismo y la literatura se han unido en la red para preservar aunque solo sea de forma virtual, palabras que se encuentran en extinción. Básicamente se trata de palabras que se van al olvido porque el objeto, acto o profesión al que representan cae en desuso o bien porque otras palabras extranjeras llegan con fuerza para suplantarlas y apoderarse de su mismo significado.
Como si de animales en peligro de extinción se tratase, llegan salvadores que quieren sacarlas del olvido y apadrinan aquellas que rescatan de la memoria. Parece ser que no son pocas y obviamente se encuentran ordenadas por orden alfabético para una mejor consulta. Dando una pequeña vuelta por entre ellas te encuentras con vocablos muy bellos cuyo verdadero significado no siempre conoces. La primera que llama mi atención es damajuana, pero no es la única,enseguida me encuentro con otras como bochinche, alfeizar, zanguango, balde, cáspita, querubín, gaznápiro, zascandilear o saltimbanqui.
Pongo aqui el enlace para quien tenga la curiosidad de navegar con rumbo fijo:
http://apadrinarpalabras.org>
También tiene un apartado en el que se elige por sufragio popular a la palabra mas bella como quien elige a la reina y las damas de honor de la fiesta; y no por su sonoridad auditiva sino por el significado que llevan parejo. Gana la palabra AMOR o AMAR y yo aqui tengo que disidir por que si bien es cierto que el amor es algo verdaderamente bello, creo que tampoco deberíamos manosearlo a la primera de cambio. Personalmente elegiría a otras como PARIR, GOZAR, NACER y otra que me encanta...SOÑAR. Aunque ahora que lo pienso...en cierta forma la palabra...AMOR puede estar relacionada con estas.
Definitivamente AMAR es un verbo que nunca necesitará ser salvado de la extinción.
Buen vuelo.