Prontito, prontito...
No olvideís que en Roma se sigue el horario europeo. Así que,mientras aquí estamos aún durmiendo, allí ya se han puesto en marcha. Y de la misma manera, un día de invierno a las 6 ó 7 de la tarde ya no vereís a nadie por las calles. Será entonces cuando podreís disfrutar de algunas plazas, fuentes y palacios sin decenas de turistas intentando hacerse la foto.
Hoy es de nuevo un día intenso. Desayunar bien: nos vamos a adentrar en la
Antigua Roma, en otro tiempo corazón del Imperio Romano, cuna y hogar de sus dirigentes.

En la actualidad, la Roma antigua, está rodeada por tres colinas: el Palatino y el Aventino, dos de las siete originales, y el Monte Testaccio, obra del hombre. La leyenda dice que fue en el Aventino donde Remo formó una colonia para resistir a la tribu de su gemelo Rómulo. Hoy en día es un enclave de zonas verdes salpicado de tesoros artísticos y de los más valiosos hallazgos arqueológicos y monumentos antiguos de la Ciudad Eterna.
Empecemos por el
Coliseo. La entrada cuesta 10 euros y como muestra de la mala gestión del patrimonio romano no vaís a recibir ningún folleto informativo . Así que ya sabeís: teneís que salir de casa con una buena guía. Las hay muy interesantes ¡Comprarlas!, sino una vez allí os arrepentireís. De todas maneras aquí van van algunos breves apuntillos:
El
Coliseo es una muestra de la pasión imperial por el espectáculo "sangriento".

Fue inaugurado por el emperador Tito en el año 80 d. C. declarándose ¡100 días de juegos ! y sacrificándose más de ¡5.000 fieras! Y como veís en las fotos su estrcutura ha sido el arquetipo de estadios deportivos por todo el mundo.
En frente del Coliseo y tras atravesar la Via Sacra llegareís al
Foro Romano y a la
colina Palatina. ¡Atención! Si es verano intentar hacer este recorrido a primera hora de la mañana o a última de la tarde. Y sea cual sea la estación del año, no os perdaís todo lo que os ofrece el corazón del poder político, judicial y comercial de la República:
- el Arco de Séptimo Severo, el Arco de Constantino y el arco de Tito.
- el Templo de Vesta y casa de las Vírgenes Vestales.
- el Templo de Vespasiano.
- el Templo de Saturno.
- y el bucólico paraje de la colina Palatina.
Fuera de lo que es el Foro Romano encontrareís los
Foros Imperiales, el
Circo Máximo y las
Termas de Caracalla. Visitas también obligadas en este recorrido por la Roma Antigua.

Y si teneís tiempo no os perdaís la
Casa Dorada de Nerón, el mayor y más suntuoso palacio de Roma, que ocupaba varias hectáreas y ostentaba todo tipo de lujos y excesos. De hecho, los emperadores que sucedieron a Nerón estaban tan avergonzados que secaron su lago y construyeron el Coliseo para dar al pueblo un lugar en el que celebrar sus espectáculos de gladiadores.
¿Cansados? Sí, ¿verdad? Pero no me digaís que no: increible y aún lo sería más si esa manifestación de turistas desapareciese por arte de magia ¡Es inevitable!
Ahora a reponer fuerzas: tomar una pizza al peso o llevaros un taper y sentaros en cualquier escalón a comer vuestra ensaladita de pasta, bocadillo de jamón o cualquier cosa que hayaís podido preparar en la cocina del albergue la noche anterior. ¡Que nos os de vergüenza! Sois jóvenes, turistas y no teneís un duro...
Después de un
capuccino o un
caffe manchiato poneros de nuevo en marcha. Y aunque el tiempo en una ciudad como esta es oro, no tengaís prisa, pasear tranquilamente por la zona del
Panteón, el templo antiguo mejor conservado con un gigantesco óculo abierto al cielo, y apreciar cómo la explosión barroca del s. XVII dio lugar a numerosos palacios, que hoy en día guardan importantes colecciones de arte, como la Gallería Doria Pamphilj. Pasear por el lugar donde se asesinó a César, el
Largo di Torre Argentina, visitar
Il Gesú y
Santa Maria in Cosmedin. Y observar como el color del
Campo de´Fiori , con su mercado matinal, da paso a una de las zonas nocturnas más emblemáticas de la ciudad.

Y ahora a cenar al ¡
Trastevere¡, que significa
al otro lado del Tíber.

Este es el barrio bohemio de la ciudad. Se trata de un antiguo gueto de clase trabajadora que ha conservado su carácter medieval mejor que ninguna otra zona, a pesar de ser una de las áreas más llenas de restaurantes y locales nocturnos. ¡Allí vamos! Pero, antes de llenaros el estómago, visitar
Santa María in Trastevere, probablemente una de las iglesias más antiguas de Roma, que alberga preciosos mosaicos en su ábside. Y ahora sí:
saltimbocca, spaghetti alla carbonara, gnocchi alla romana, torta de la nonna... ¡¡¡uhm!!! Por una noche el bolsillo nos lo perdona. Pero ya sabeís, en Roma, todos los turistas somos cenicientas pues antes de que llegue la hora tope hay que estar de vuelta en el albergue: las distancias son muy largas y los taxistas muy listos y sino que se lo pregunten a más de uno ¿Eh?