logotipo

img_google
Una de Bravas
Blog personal de la bollera viajera que no sale de Madrid
Yo soy...
3ª Era: La camarera tras un breve paso por el pluriempleo abandona el ramo y empieza a trabajar en una oficina, pero sin perder sus raices (dentro de mi siempre habrá una camarera).

2ª Era: La camarera en un afán por hacerse independiente empieza a vender sus servicios como profesional del ramo.

1ª Era: La camarera (por suerte en paro, viviendo de papá y mamá) lesbiana con ganas de viajar por el mundo (pero que no sale de Madrid), que te trae la ración de bravas en cualquier tasca madrileña. Esa soy yo.

El Chef Recomienda...
MI NIÑA (MADA)
MSN Messenger

dosraciones@yahoo.es


Campañas

Sindicación


directorio de weblogs. bitadir


directorio blogs
 
Hoy puede ser uno de esos días...
Me encantan estos días, te levantas a las 7,30 (porque tienes que ir a la academia este verano a ver si de una vez te sacas la carrera), muerta de sueño porque el día anterior te quedaste hasta las tantas viendo no sabes qué en la tele. Vas hacia la ducha y tu madre aparece de repente haciendo práctica de lo que aprendió durante los seis años que estuvo en el internado con las monjas, y mediante una maniobra de despiste "¡Uuuhh! mira esa grieta de ahí" se te cuela de forma infame, la miras con toda la mala leche que te permiten las legañas y te vas a desayunar (no sin antes dejar bien claro que la próxima eres tú).

Ya desde la lejanía de la cocina oyes como tu hermana se levanta, corres hacia el pasillo y gritas "¡después de mamá voy yo!". Sin saber muy bien por qué te comportas como una buena hija y recoges tus migas del desayuno, las de tu madre, las de tu padre, y las del vecino si hace falta. En ese momento oyes unos ruidos "familiares",

- ¿Mamá?¿has salido ya de la ducha?.
- Sí pero se ha metido tu hermana.

Y aquí sí, te cagas en el PP, en los obipos, en Jiménez Losantos, en el foro de la familia y en todita la conferencia episcopal y su defensa de la familia, tú ahora mismo lo que quieres es matarlos a todos.

Tras un montón de bonitas palabras, que no reproduciré aquí, dirigidas al Concilio Vaticano decides tomártelo con filosofía. Tú has sido la primera en levantarse y al final vas a ser la última en irse, pero al menos disfrutarás, aunque sólo sean 20 minutos de la casa vacía y silenciosa (ja, todas tus blasfemias anteriores tendrán su castigo).

Cuando oyes el mevoy+portazo del último miembro del clan, sales disparada hacia el baño, sí ya es tuyo, el por tanto tiempo deseado CUARTO DE BAÑO. En ese momento el kiwi que te tomaste en el desayuno hace su efecto, te avalanzas sobre el señor Roca. Y cuando lanzas el último suspiro de placer, miras a tu derecha y ¿qué ves? ...nada. Tu familia esta mañana no sólo agotó el champú, el café y tu paciencia, también acabó con el papel higiénico, y por supuesto nadie se ocupó de reponerlo. Aullas gritando "¡Papeeeeel!", cuando recuerdas que ya no queda nadie en casa (lo dije mis blasfemias tienen su castigo).

Finalmente sales corriendo de casa porque llegas tarde, pierdes el bus. Te sientas en la parada abres la mochila y descubres que te has dejado en casa esa botellita de agua tan mona que llevas siempre para no deshidratarte. Te planteas si te da tiempo a volver a casa a por ella, "mejor no, no vaya a ser que vuelva a perder el bus" piensas. El autobús tarda media hora en aparecer.

Al fin te subes y descubres que has encontrado el único autobús de toda la línea sin aire acondicionado. Cuando llegas a tu destino por lengua llevas una lija. Bajas al Metro y eres engullida por un tren lleno de gente, diez paradas más tarde te auto expulsas. Y ahí, toda reluciente ves tu salvación, una máquina expendedora de botellas de agua. Echas un euro, marcas el número 40 que es donde has visto la ristra más larga de botellas, vas viendo como el hierrecito con forma de muelle que os separa a ti y a tu botella se va moviendo lentamente y..... la puta botella no cae. Le pegas una patada a la máquina (un poco por venganza y otro poco porque a veces funciona), pero en el mismo momento que tu pie contacta con la máquina te acuerdas de que llevas sandalias.

Te caes al suelo de dolor, pero un gentil hombre, te acompaña a ti y a tu pie sanguinolento, hasta el ambulatorio más cercano, que fijate tú por donde sólo está a 300 metros de la boca del metro, eso sí tras subir seis tramos de escalera, de los cuales sólo dos son mecánicas. Ya en el ambulatorio ves a la mujer más guapa del mundo con una bata blanca, se dirige hacia tu pie (el cual por cierto ya está adquiriendo una tonalidad extraña) lo mira y te manda con el enfermero, dándote a entender que tienes suerte porque el enfermero está muy bueno, y tu mientras tanto en plan niña del exhorcista siguiéndola a ella con la mirada.

Te curan, y te sueltan lo siguiente "procura no andar" a lo que tú piensas cojonudo, y como vuelvo yo a mi casa que está a 20 kilómetros de aquí. Llamas a tu profesor, y le dices que de la clase de hoy que se olvide. Te pagas un taxi hasta donde tus ahorros te permiten, y tras más de una hora dando vueltas por Madrid vuelves dolorida (y con la mitad del pie de un color indefinible) a casa.

En definitiva me encantan estos días.
 
Comentario:
En esos días es mejor no haberse levantado de la cama. Yo tuve también un día parecido hace un par de años, y también termine con un dedo del pie roto y sin poder ir a las fiestas del pueblo de mi mejor amiga. Que tengo que decir que esas fiestas son realmente la reostia. Besitos.
 
Comentario:
Hacer yoga relaja mucho, jajaj.

Yo ya no em acuerdo de lo que es un día activo, pero solo de imajinarmelo ya me altero, jeje.

Menuda verborrea tiene la camarera, jajaja. Muy buena ;)
No