Me hago mayor.
He terminado los exámenes, estoy aún esperando la nota, y mira tú por donde me he acordado de mi abandonado blog. Al pobre lo tengo que da pena. Lo sé.
Es raro porque llevo unos días que se me ocurrían miles de temas para hablar en el blog, y ahora nada.
Pues eso que últimamente me da por pensar (risas las justas). Si es que tengo viajes demasiado largos, y el transporte público es lo que tiene, que otra cosa no, pero para pensar te da. Por lo general en cagarte en Gallardón, ¡yupi!¡una zanja más!. Pero luego una va desvaneciendo la ira, y no sé si será porque veo cerca el final de una etapa, pero me entra la melancolía.
No digo más que el otro día en el metro casi me pongo a llorar. Menudo espectáculo. Yo cediéndole el asiento a una señora, y mientras cayéndome el lagrimón. ¡Si es que me enternezco a mi misma con estas muestras de civismo!, claro la señora flipando que al final ni se sento ni nada, a mi que la daba miedo acercarse.
Así que dado que me encuentro en un estado anímico a nivel "piltrafilla", me he dado al alcohol. En esta semana llevo probadas más cervezas que en toda mi vida. Lo cual no ayuda al asuntillo de la lágrima fácil.
He probado viejas técnicas para subirme el ánimo:
- Helados: al principio la cosa iba bien, pero luego me encontré los helados de mi infancia, empecé a recordar mis tardes de verano comiendo patapalos, mikolápiz... Y finalmente he descubierto los helados del Palazzo, hay uno con cognac, así que me he vuelto a dar al alcohol, pero con más calorías.
- Ropa: sí, me he ido de tiendas, que ya las tenía ganas. Me he comprado unos pantalones que me quedan de miedo. Y guiada por un extraño sentimiento patriota (creo que es melancolía mal llevada), me he comprado una camiseta de España. Para subirme más la moral la he tenido que coger de la sección de niños. He decidido que ésta semana no me la voy a quitar, más que nada para amortizarla, porque supongo que en cosa de una semana "nuestros muchachos" conseguirán que vuelva a dar vergüenza ponerme cosas así.
Así que dado que en cualquier caso estoy destinada a esta tristeza (parte de culpa la debe tener tambíen el calor), pues que me doy al alcohol directamente y así ahorramos tiempo.
De modo que me despido, desde la barra de algún bar, bebiendo alguna belga tostada (cerveza mal pensados).
Besitos.
Es raro porque llevo unos días que se me ocurrían miles de temas para hablar en el blog, y ahora nada.
Pues eso que últimamente me da por pensar (risas las justas). Si es que tengo viajes demasiado largos, y el transporte público es lo que tiene, que otra cosa no, pero para pensar te da. Por lo general en cagarte en Gallardón, ¡yupi!¡una zanja más!. Pero luego una va desvaneciendo la ira, y no sé si será porque veo cerca el final de una etapa, pero me entra la melancolía.
No digo más que el otro día en el metro casi me pongo a llorar. Menudo espectáculo. Yo cediéndole el asiento a una señora, y mientras cayéndome el lagrimón. ¡Si es que me enternezco a mi misma con estas muestras de civismo!, claro la señora flipando que al final ni se sento ni nada, a mi que la daba miedo acercarse.
Así que dado que me encuentro en un estado anímico a nivel "piltrafilla", me he dado al alcohol. En esta semana llevo probadas más cervezas que en toda mi vida. Lo cual no ayuda al asuntillo de la lágrima fácil.
He probado viejas técnicas para subirme el ánimo:
- Helados: al principio la cosa iba bien, pero luego me encontré los helados de mi infancia, empecé a recordar mis tardes de verano comiendo patapalos, mikolápiz... Y finalmente he descubierto los helados del Palazzo, hay uno con cognac, así que me he vuelto a dar al alcohol, pero con más calorías.
- Ropa: sí, me he ido de tiendas, que ya las tenía ganas. Me he comprado unos pantalones que me quedan de miedo. Y guiada por un extraño sentimiento patriota (creo que es melancolía mal llevada), me he comprado una camiseta de España. Para subirme más la moral la he tenido que coger de la sección de niños. He decidido que ésta semana no me la voy a quitar, más que nada para amortizarla, porque supongo que en cosa de una semana "nuestros muchachos" conseguirán que vuelva a dar vergüenza ponerme cosas así.
Así que dado que en cualquier caso estoy destinada a esta tristeza (parte de culpa la debe tener tambíen el calor), pues que me doy al alcohol directamente y así ahorramos tiempo.
De modo que me despido, desde la barra de algún bar, bebiendo alguna belga tostada (cerveza mal pensados).
Besitos.