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Una de Bravas
Blog personal de la bollera viajera que no sale de Madrid
Yo soy...
3ª Era: La camarera tras un breve paso por el pluriempleo abandona el ramo y empieza a trabajar en una oficina, pero sin perder sus raices (dentro de mi siempre habrá una camarera).

2ª Era: La camarera en un afán por hacerse independiente empieza a vender sus servicios como profesional del ramo.

1ª Era: La camarera (por suerte en paro, viviendo de papá y mamá) lesbiana con ganas de viajar por el mundo (pero que no sale de Madrid), que te trae la ración de bravas en cualquier tasca madrileña. Esa soy yo.

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La secadora.
Hace unos dos años en mi casa teníamos una enorme terraza. Pero un día mis padres decidieron hacer un cerramiento. Para ello llamaron a varios albañiles a fin de encontrar el presupuesto que más se adaptase a nuestras posibilidades.

Así llegó el albañil A, que se preguntaba por qué los idiotas de mis padres querían deshacerse de tan espléndida terraza para hacer un cutre-cerramiento (sólo lo pensaba, a mis padres no se lo decía). Les dio el presupuesto y se fué.

Llegó el albañil B, miró la esplendorosa terraza, pensó que mis padres eran tontos (pero a este tampoco se le ocurrió comentárselo a mis padres). Les dió un presupuesto más barato y se fue.

Entonces llegó el albañil C. El albañil C era distinto a los otros albañiles. Él era un visionario, él era especial, una especie de genio del marketing pero en albañil. Pues resulta que C no se calló pensaba que mis padres eran tontos y se lo dijo "no hombre no sea tonto", tenía visión de negocio y la compartió con nosotros "a ver aquí tiramos una pared, un par de tabiques, y ampliamos la habitación". Mi padre, poco acostumbrado a las malas artes de los albañiles, quedó fascinado.Para que hacer un cutre-cerramiento, cuando podía tirar una pared, comerse toda la terraza y ampliar su habitación.

Y así fue como empezó la obra más incordiosa de toda nuestra historia familiar. Yo, que he de decir que soy muy lista, abandoné el nido familiar, y me fui a trabajar unos meses a Inglaterra. Pensaréis que con haberme ido a otra provincia habría bastado, pues no. Estaba yo un día de lluvia en el norte de Inglaterra cuando recibí una llamada de mi hermana pidiéndome, suplicándome que fuese a casa a ayudarla a mover un mueble (en cuestión de obras en casa todos los kilómetros son pocos).

Seguro que alguno se está planteando que tiene que ver todo esto con el título del post (chicos es gracias a vosotros que no os dejáis liar por mi palabrería por lo que nuestro país avanza...¿?). Pues tiene mucha relación, a la par que mis padres se hacían una habitación como un campo de fútbol en casa perdíamos el lugar en el que durante casi 20 años hemos tendido la ropa. Solución: comprar una secadora.

Cuando mis padres compraron la secadora mi madre tenía mucha ilusión, hasta que la probó. Creo que mi madre se imaginaba que la secadora era una especie de electrodoméstico mágico que secaría la ropa en 10 minutos. Y cuando descubrió que casi tardaba dos horas la mujer se pilló un rebote de órdago. Y desde entonces odia a la secadora.

Yo en cambio la adoro, me seca la ropa, me la saca calentita y lo mejor es que me ha librado de aquellas terribles tardes-noches de invierno tendiendo en la terraza con las manos heladas. Y que decir de aquella ropa congelada a la mañana siguiente (los que no hayan tendido nunca pensarán que cuando digo congelada es una forma de hacer más dramático mi relato pero no, es literal).

Como mi madre odia a la secadora, no nos deja usarla hasta que no llegan los fríos polares. Razón por la cual ella cree que está completamente justificado que cada año se olvide de como funciona. Y por lo tanto también está plenamente justificado despertarme a las seis de la mañana para que yo se lo explique.

- Anda hija que quiero poner la secadora y es que no funciona.
- Gñrfajk- gruñido de la camarera desde la cama
- Ya he metido la ropa y he apretado todos los botones, pero no funciona - yo ya desde la cama consciente de que hasta que no solucione el problema no me va a dejar seguir durmiendo empiezo a despertarme.
- ¿Está enchufada? - pregunto mientras me empiezo a poner la bata, porque sé que hasta que la secadora no me vea a mi y se acojone no se va a poner a funcionar cuando mi madre me contesta
- ¡Pues va a ser eso!
- Aaaaah, mamá te mato.

Me vuelvo a meter en la cama pero con la bata puesta, porque yo conozco a mi madre, y sé que va a volver. Eso y que lo de "he apretado todos los botones" me ha dejado muy mal cuerpo. Cuando finalmente vuelve yo ya estoy preparada y dispuesta para una clase magistral de "como usar la secadora sin despertar a tu hija a las seis de la mañana".

Esto no me irritaría tanto sino fuese porque mi secadora sólo tiene dos botones caliente/frío, encendido/apagado y el temporizador (uno de rosca al modo tradicional, vamos nada de modernidades digitales).

Tampoco me irritaría tanto, si sólo lo hubiese hecho una vez, pero es que en las últimas semanas me he sentido como en el día de la marmota, todos los días, a las seis de la mañana como un reloj mi madre vuelve con el "anda hija quiero poner la secadora". Además esto durará más o menos hasta primavera que es cuando empieza a quedarse con los complicados mandos de mi secadora, pero que como ya empieza a hacer bueno nos vuelve a prohibir usarla hasta el invierno siguiente, en el que se le habrá olvidado como funciona y me despertará a las seis de la mañana...me tengo que ir de casa ¿alguien me acoje?.

Bueno os dejo, que ya sé que soy una paranoica. Un beso a todos.

P.D. Mada me llamo hace un par de días desde el Corte Inglés para hablarme de vajillas, platos de colores,etc. ¿Creéis que está loca?. Yo sí lo creo, pero aún así me encanta, lo cual me acabo de dar cuenta que no dice mucho a favor de mi cordura...besitos mi niña.
 
Crónica de un cumpleaños
Lo primero pedir disculpas por mi asqueroso nivel de actualización.
Perdón, perdón.

Lo segundo, ya pasó mi cumple, ha estado bien, las personas dignas de mi amor y mi cariño me felicitaron, los que no os pudriréis en el infierno (pero de buen rollo, que sepáis que aún estáis a tiempo de redimiros, aceptaré felicitaciones tardías).

Me pondría a relataros lo que me han regalado pero sé que os aburriríais y además os daría mucha envidia...ummmmh...vale entonces lo cuento.

Mi hermana en su línea me dió el regalo cuatro días antes, "jo, es que no me he podido resistir" dijo ella "jo, ahora no tendré nada el día de mi cumpleaños" dije yo. Bueno para ser sinceros la primera parte del regalo me la dió hace un mes "El Código Da Vinci" y "Toda la verdad sobre el Código Da Vinci" (temático ya lo sé).

Como me lo regaló hace un mes, obviamente ya me lo he leído (ta mu bien). El domingo me dió la segunda parte, una bolsa de Coronel Tapioca (¡¡monísima!!), y un puzzle de 1080 piezas que ya he empezado a hacer pero que está parado por tiempo indefinido porque no tengo ninguna superficie tan grande que pueda ocupar por una semana (que calculo yo que será el tiempo que tarde en terminarlo).

La To me dió su regalo el día antes. El caso de la To es especial, en su último cumpleaños le regalé una preciosa vaquita de peluche, ella en agradecimiento le puso mi nombre, juas juas qué chispa que tiene la Toñi. Así que ella, que en realidad me quiere un montón, me lo ha puesto fácil este año y me ha regalado una adorable cerdita-cojín, por supuesto la he bautizado como la cerdita Toñi.

El mismo día de mi cumpleaños a las 12, me dirigía yo féliz a mi cama, cuando me encontré una notita con dos patitos dibujados (22 añitos=dos patitos), y al lado una rosa. La rosa de peluche por supuesto. Mi hermana que ante las quejas de que no iba a recibir nada por mi cumple me había dejado una rosa sonriente encima de la cama. Si es que cómo la quiero.

Pero me equivocaba con lo de que no recibiría nada por mi cumpleaños, faltaba el regalo más especial, el de mi niña. Mada llevaba una semana dándome la lata con que no iba a llegar su regalo, que se lo quedarían los de correos, y es que sólo a ella se le ocurre enviarlo por correo ordinario (ains, si es que eres un desastre, adorable, pero un desastre).

La cosa es que acertó y llegó justo el día. En fín moriros de envidia y de curiosidad porque dentro del paquete había un susurrito y una caja de mimos ummmmh, si es que es un amor.

Mis amigas se juntaron detrás de un teléfono (que ya podían haberse juntado a mi alrededor), y me dejaron sorda mientras cantaban el cumpleaños féliz, lo disfrutamos yo y toda la planta de la Fnac que también lo oyeron. Supongo que el regalo será un vale para un sonotone o algo así.

Y mis padres, dinerito y una promesa. Someterse y financiar una tarde de tiendas (ropa, ropa, ropa, ropa, ropa).

Muchas veces cuando recibo regalos me llevo sorpresas, no ya porque no me lo espere y eso, sino porque me soprende descubrir a través de los regalos cómo me ve la gente.

Recuerdo hará un par de años, no sé si fue por navidad, cumpleaños o hanuka, la cosa es que varias amigas me hicieron regalos por separado, pues sin saber muy bien porqué me junté con tres huchas con forma de cerdo.

¿Querían decirme algo? ¿Me llamaban tacaña? ¿o preveían por el contrario que sería una manirrota y que tendría un largo periodo de pobreza?. En fin que me hizo mucha gracia juntarme con la "piara banquera". Aunque bien mirado siempre que se juntan unos cuantos banqueros ya podemos hablar de piara, ¿no?.

Otro regalo gracioso es el de los joyeros, de pequeña no había cumpleaños en el que no me cayese mínimo un joyero. Esto tendría sentido si no fuese porque de nana nunca llevé ni pendientes ni anillos ni colgantes ni la cadenita esa de oro que llevaban todas las niñas, yo lo más que llevaba eran las pulseras hechas por mí y los chupetes al cuello cuando se pusieron de moda. Así que mis joyeros están llenos de...¡piedras! (lo pongo en presente porque siguen llenos de piedras, es que tantos años conmigo y les he cogido cariño a mis piedritas).

Aunque para regalos estrella-dos, es imposible no hablar del mejor. No me lo hicieron a mí, sino a mi hermana. Muchos meses después de su cumpleaños apareció el Charles, con dos pares de...(sí Charles lo voy a contar)...pendientes. Mis orejas y las de mi hermana tienen algo en común su virginidad, nosotras no llevamos pendientes (pobre Charles). Lo siento es que si no lo cuento me muero, pero admite que me he ahorrado muchos detalles, como el de que uno de los pares era de corazoncitos, ¡ouch! se me ha escapado.

Volviendo a mí, culminé mi cumple con una cena familiar en la que les obligué a cantar el cumpleaños féliz, mi padre y mi hermana cantar cantaban, pero mi madre sólo movía los labios sin emitir ningún sonido.
Ains, ¡mamá que sois tres! si uno no canta se nota.

Por cierto tuvimos un pequeño problema de coordinación y nos juntamos con dos tartas (divina descoordinación), así que durante los próximos cuatro días sólo comeré tarta (a la porra la dieta), así que si vuelvo a tardar en actualizar es porque he tenido una sobredosis de azúcar :P.

Os dejo que ya estoy viejita y me canso antes.
Besos postcumpleañeros.
 
Sexo.
Conversación con mi niña:
- Oye Mada tengo dos post para hoy, pero no me decido por cual poner, así que te dejo la responsabilidad de decidir tú.
- A ver cuenta.
- Pues mira uno va sobre sexo, más bien de los lugares en que practicarlo, ya sabes un post de esos participativos.
- ¿Y el otro?
- El otro habla sobre lo cruel que soy
- ¿Eh? - aquí expresión de ¿cruel tú?, mi niña que es un encanto y piensa que yo soy toda bondad.
- Sí, pensaba coger la conversación que tuve con Diego...
- ¡El de sexo!
- ¡Mada!, que aún ni te he dicho de que va el otro.
- ¡Sexo!
- Pero...
- ¡Sexo!
- Cariño, tú ya no estás hablando del post, ¿verdad?.
- P.................(CENSORED)....................

Así que aquí va:
Hace poco en una conversación vía messenger, que no sé por qué parece que a una se le va la vergüenza, mi niña me hizo unas insinuaciones de lo más peregrinas: sexo en un almacén. Al principio me pareció un poco raro pero luego pensándolo pues la cosa tiene mucho morbo, y ahora cada vez que voy a un restaurante, oficina, etc, según paso por la puerta del almacén pues mi imaginación vuela y yo me pongo brutota.

Y es que en cuestión de lugares he de admitir que yo tengo un buen historial, de hecho estoy convencida de que el lugar donde menos lo he hecho ha sido en la cama.
Aunque quiero dejar claro antes de que sigais leyendo, no es que yo sea una exhibicionista, yo he sido víctima de las circunstancias (que soy pobre vaya).
Hecha la advertencia que no os sorprenda si alguna vez alguien os hace un tour por Madrid, visitando los lugares públicos donde se puede hacer,la inventé yo.

Mi primera vez

Mi primera vez fue de película, de pie, en la calle de la Beneficencia detrás de un contenedor de pescado. Siempre que cuento esto digo, a modo de disculpa, que iba borracha, pero no es verdad estaba muy sobria aquel día. Y oye que no estaba mal el lugar, era bastante recogidito, nadie nos veía salvo que le diese por rodear el apestoso contenedor, no hacía frio, y solo tenía el fallo de la verticalidad obligada, y la oscuridad total. Pero en tu primera vez lo de la oscuridad pues como que hasta lo necesitas. Después de aquella primera vez detrás del contenedor, le siguieron otras muchas.
Hace poco volví a pasar por la zona y casi me caen un par de lagrimones al pasar por el lugar, lo han reformado y el lugar donde antes encajaban el contenedor ahora está cerrado con una persiana metálica. Me hubiese gustado meterme de nuevo detrás del contenedor (sólo para verlo de nuevo). Snif, snif.

En el parque

Pero en cuestión de lugares públicos, tengo uno ganador, el parque. Las habréis visto, esas casitas en los parques suelen tener un puentecito a veces un tobogán, y son la delicia de los niños, bueno pues también pueden ser la delicia de los adultos. La mía en concreto fue la casita del parque de la plaza de Barceló, cuando esa zona aún molaba (qué madrileño me ha quedado esto). Para los que no conozcan Madrid esta zona fue en sus buenos tiempos el mejor y más grande "botellódromo" de Madrid (botellódromo: lugar para hacer botellones, es que hay que explicarlo todo).
Todo empezó como un tonteo, besito por aquí, besito por allí, mano por aquí..., aquí sí, yo iba muy borracha. Todo el mundo podía vernos, pero el resto no iba mejor que nosotros.

En el portal

Llovía, nosotros corríamos bajo la lluvia, la calle estaba desierta. Yo señalé un portal. Nos metimos dentro, nos reímos de nuestra situación. Besito aquí, besito allí, mirada a la calle desierta. Te levanto el jersey, mirada a la calle desierta...
Aquí tampoco iba borracha. Pero fue muy emocionante, si a vuestra relación le falta algo, veis que ha perdido la chispa, a un portal en día lluvioso, mano de santo, oiga.

En el cine

Obra maestra de Pablo Carbonell, a mí me gusta mucho Pablo Carbonell, pero he de admitir que me estaba aburriendo soberanamente. A veinte minutos de acabar la película, mi visión se nubló, el chico con el que iba se le había ocurrido que ya que la peli era un rollo íbamos a disfrutar del sillón...
Lo anecdótico de aquello vino después, cuando llegué a casa mis padres no estaban, un par de horas después llegaron
- ¿Dónde estabais?
- Hemos ido al cine
- ¿Ah sí?, ¿qué habéis visto?
- Ay, no me acuerdo como se llama, esta del de CQC.
- ¿Obra maestra?
- Sí, tontísima eh - aquí mi cara se puso blanca
- Y ¿a qué cine habéis ido?
- Al de Callao
- ¿Sesión?
- La de las ocho, ¿por?
- No por nada.
Sí, mis padres estaban allí.

Sobre el capó de un coche

Esto fue totalmente pasional, había gente por la calle, yo estaba borracha, y todo empezó como un rollo inocente. El ritmo iba marcado por el ruido constante que hacía el capó...la cosa acabó tan bruscamente como empezó, cuando nos dimos cuenta de que el dueño del coche y su novia llevaban un rato mirándonos atónitos. Jo que corte.

En un almacén

Esto aún lo tengo que probar...

Bueno, pues me despido, me he dejado muchas en el tintero, pero tampoco es plan de abrirme (verbo mal elegido, lo sé) completamente, algo tendré que dejarme para mí (como dijo la madre de la Vane "Abre tu corazón, pero nada más"). Así que espero vuestras experiencias.

Un beso mucho menos casto que de costumbre.

RECORDATORIO: 7 días para mi cumple (20 de Octubre)
 
¡Llueve!
Este es un minipost que escribo emocionada, ¡está lloviendo!. Que alegría, que alboroto, gente corriendo y yo desde la ventana riendo (jeje).

Bueno pues mantendré mi optimismo y no haré hincapié en que las lluvias han esperado justo a que haya obras en mi calle, convirtiendo el molesto polvillo de los últimos días en "ciénaga apestosa" (vale me he pasado, pero es que están todas las aceras levantadas y en su lugar un enorme barrizal).

Pero no, voy a pensar en positivo, voy a pensar en pantanos llenos, en duchas que superen los cinco minutos, y olvidar el grito de "¿alguien quiere mear? que voy a tirar de la cadena". Pues nada os dejo que voy a quitarle las telarañas al paraguas (¿me acordaré de cómo se abre?).

Besos de lluvia.

RECORDATORIO: 10 días para mi cumple (20 de Octubre)
 
Mi primera semana de clase.
Ya he tenido mi primera semana de clase, como tengo na más que dos asignaturas sólo voy de lunes a miércoles. Y oye que semana, creo que en la universidad hacen este tipo de semanas para instruir a los erasmus (estudiantes de algún país europeo con la beca erasmus), y que sepan como va a ser el resto del curso.

Mi objetivo: no pisar la cafetería, que este año el torneo de mus va a estar muy emocionante, pues los de teleco se creen ya en posesión del título, pero yo sé que hay un pequeño grupo de irreductibles turistas que les van a hacer frente.

CRÓNICA DE UNA SEMANA

1º Día: llegó con la To media hora antes, como está lo del eclipse, ni dios entra a clase, salvo por supuesto mi profesora de alemán y los repelentes de mis compañeros (habráse visto gentuza). Finalmente decido entrar en clase. Tras media hora flipando con el nivelazo de mis compañeros, me entero que eso no es alemán II sino III. Salgo de la clase, y antes por supuesto pregunto a la profesora si sabe por donde anda mi auténtica clase. Me da las indicaciones en alemán.

Así que me chupo el dedo lo levanto para conocer la dirección del viento y como no hay viento porque estoy en el sotano, sigo mi instito que me dice que mi clase está por el pasillo de la derecha. Frente a mi aparece una hilera de puertas grises, todas idénticas. En mi aventura no estoy sola, otra chica en mi misma situación me acompaña. Las examino bien, tras una de estas puertas hay una alemana de 60 años dando clase. De nuevo sigo mi instinto y elijo una puerta al azar, y ¡olé! he acertado.

Me aburro soberanamente, termina la clase, y me voy con todas las ganas del mundo a la siguiente (pensando que va a ser buena idea lo de apuntarse a la academia otra vez). La To y yo pensamos en preguntar antes donde está la clase, y nos llevamos la sorpresa, vuestra clase de llamemosle Mapache I ha cambiado de horario, y fue esta mañana a las nueve. ¿Sabía eso alguien?, sí la profesora de Mapache I.
Me voy a comer a casa. No he ido a la cafetería.

2º Día: no hay clases, gracias a dios nos enteramos antes de ir. Obviamente no he ido a la cafetería.

3º Día: llegamos pronto, y vemos la puerta forrada de notitas con todos los profesores que hoy no impartirán sus clases, los contamos, 6, y estamos en el tercer día. Tengo clase de alemán, pero como no tengo el libro y además ya me sé de memoria lo que están dando, al final no entro. Pero no voy a la cafetería.

OBJETIVO: conseguido, ni me he asomado a la cafetería.
Nº DE CLASES A LAS QUE HE ASISTIDO: 1
Nº DE BARAJAS UTILIZADAS: 0
Nº DE VECES QUE MI CULO TOCÓ EL CESPED: 0
MEDIA DE BOSTEZOS POR CLASE: 52
Nº TOTAL DE BOSTEZOS: 52
GANAS DE VOLVER: 0

Venga que yo creo que este año va la vencida, y voy por el buen camino, ¡este año acabo!.
Un beso de esta tonta optimista.

RECORDATORIO: 13 días para mi cumple (20 de Octubre)
 
Sin palabras.
Pues como dije, tuve mi reunión familiar, salí por ahí de fiesta (al final con mi hermana), y hoy he empezado las clases. Y bueno ya se me ha acabado la crisis de inspiración. Y os estaba escribiendo un bonito post sobre el alcohol, tortura a los hombres llamados Carlos, mi niña la más bonita, aulas, eclipses, cuando mi padre ha aparecido con esto, parece ser que lo han dejado en el buzón:


La verdad que me he quedado sin palabras, ¡mentira!, no me he quedado sin palabras, más bien al contrario me han salido muchas. Pero casi que prefiero oir las vuestras...

Un besito.

RECORDATORIO: 17 días para mi cumple (20 de Octubre)