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El autoengaño...

Hoy me enviaron un email, que como menos es interesante... os dejo parte de él...

Fernado de Trías de Bes

El Pais Semanal

El autoengaño es una de las facetas más inherentes a la condición humana. Una faceta en principio estúpida, pero que nos concede una estabilidad excepcional para convertirnos en animales sociales. El hombre ha logrado convertir el autoengaño en una fuente de estabilidad.

Son habituales en algunos de los urinarios públicos de los Países Bajos, Francia y Reino Unido, y han comenzado a aparecer recientemente en nuestro país. Es sabido que los hombres, sea por falta de habilidad, pereza o descuido, "no apuntan bien". Alguien tuvo una brillante idea: diseñar un urinario blanco con un pequeño insecto dibujado en el interior. El insecto en cuestión, de color negro sobre blanco, es difícil de ignorar. ¿Qué función tiene? El lector puede ya imaginarlo. El objetivo es que el usuario, atraído por un profundo deseo de enviar al pobre invertebrado tubería abajo, dirija el cilíndrico caudal hacia el interior del urinario. Obviamente, el insecto está ubicado casi en el centro, en un lugar bastante estudiado, donde se minimizan las salpicaduras u otros indeseados derrames. Los hombres que lean este artículo y hayan alguna vez visitado un urinario con tal diseño sabrán lo efectivo del mismo: es imposible no apuntar al insecto para intentar acabar con su vida, a pesar de que uno sabe que no es más que un dibujo.

Es en este punto en el que quisiera detenerme porque contiene el concepto que da pie a este artículo: la virtud del autoengaño. No hay adulto que no sepa que el insecto es un dibujo y, sin embargo, no hay adulto que no apunte hacia él. Es imposible hacerlo caer por el desagüe (¡es un dibujo!), y aun así, erre que erre, a ver si lo conseguimos. ¿Por qué insistir en una acción que sabemos infructuosa?

Sigue...

En lo personal. Dejemos de engañarnos: él no va a cambiar; ella, tampoco. Muchas personas viven en la permanente ilusión de que van a lograr cambiar al otro. Desengáñense. Nadie cambia, a lo sumo lo disimula. Pero tal autoengaño mantiene los lazos del amor, de la esperanza y de la ilusión.

En lo laboral. ¿Cuántas veces no hemos escuchado a alguien exclamar con alegría: "¡En la empresa ya me han hecho fijo!"? Tal persona no ha conseguido nada más que una indemización si deciden despedirle. Nadie es fijo de por vida en una empresa. Es imposible. Toda empresa, si las cosas van mal dadas, suspenderá pagos o se declarará en quiebra. De acuerdo, ser fijo supone una cierta estabilidad añadida a la del contrato temporal, pero no es una garantía total de empleo. Es otra forma de autoengaño: la de creerse con trabajo para siempre aun cuando un contrato fijo no es una garantía laboral, sino una cierta garantía de indemnización por despido.

Sigue...

Ésta es una de las grandes paradojas de la condición humana, otro de los aspectos que nos hacen tremendamente eficientes frente a otras especies animales. Porque, a pesar de todo lo anteriormente dicho, conviene que nos sigamos engañando a nosotros mismos por el bien de la humanidad y sucesivas generaciones. De hecho, el hombre acude al autoengaño consciente, pero el animal vive en la ignorancia inconsciente, lo cual, a pesar de menos reprobable y más sincero, es mucho más peligroso.

La ignorancia inconsciente

Consiste en no darse cuenta de que se está ignorando un peligro o una realidad. Los animales son a menudo ignorantes de amenazas que se ciernen sobre ellos, y por eso resulta sencillo engañarlos con cualquier anzuelo para introducirlos en una jaula. La ignorancia inconsciente es terrible porque, a pesar de proveer tranquilidad, implica que somos ajenos a la realidad. En cambio, el autoengaño inconsciente es un síntoma de inteligencia. Consiste en engañarse de forma voluntaria para que las cosas sigan funcionando, pero si lo peor sucede, ya lo arreglaremos; mientras no sea así, el sistema se aguanta, y, al fin y al cabo, de eso se trata, de que el sistema aguante. Así es también la vida. Decía Hemingway que vivimos esta vida como si llevásemos otra en la maleta: un puro autoengaño para pasar de puntillas por la misma sin importarnos demasiado si la vivimos o la desperdiciamos.


Frase del día
"Y quién no se autoengaña para hacer la vida más fácil?..."
 
Comentario:
De acuerdo hasta en las comas. Por alguna razón, siempre tenemos el convencimiento absoluto de que "seguro que mañana me irá todo mejor". Y es este convencimiento el que nos hace levantarnos y seguir en pie, por más que la experiencia nos demuestre que mañana será todo una m..., exactamente igual que hoy.
En fin, soy humana, así que seguro que "hoy será un día perfecto"...
Excelente post.
Bsnsss
 
Comentario:
Ume, maca que passa que ens tens abandonats... Això no es fa...

Espero que estiguis bé en qualsevol cas...
 
Comentario:
Creo que la frase del día, lo resume todo.

Me ha encantado el texto, como siempre

Besos!!!
 
Comentario:
Me declaro culpable de apuntar a la mosquita, o cualquier otro dibujito en el urinario.
Me declaro culpable de lo de alegrarme por tener un contrato fijo.
Y me declaro culpable de mil autoengaños más. Pero como bien dices: "Y quién no se autoengaña para hacer la vida más fácil?..."
Petonets maca
P.d: ¿A que daba miedo el sabado? xD
 
Comentario:
bufff! el blog de hoy hace pensar,.......

jo :-(
 
Comentario:
Muy buen texto, señorita Isozaki...

En cualquier caso, eso del autoengaño, tampoco creo que sea algo tan, digamos, poco romántico como se pinta en el artículo. Parece que si nos autoengañamos no podemos vivir y tampoco es eso...

Y es que para autoengaño, la vida en sí. Que sentido tiene nuestra vida, o nuestro vivir. Yo creo que ninguno. Nuestro instinto nos impide simplemente dejar de respirar o morir. Así que ya que vivimos pues se han de hacer cosas. Ese es el gran autoengaño ¿no? Todo lo que hacemos los humanos, pues no es más que una manera de pasar el rato de la mejor manera.

Unos lo consiguen sin muchas preocupaciones ¿son los que más e autoengañanan? Mientras que otros sufrimos más, y como en la peli aquella del show de Truman, a veces vemos que el mar se acaba en la pared de la cúpula en la que estamos (adios engaño, hemos descubierto lo miserable y estúpido de la vida)...

Un gran texto, Ume, buena elección...

Ah y un beso wapetona que casi me olvido...
 
Comentario:
Leñe!!! Ya tuvo que salir un tal Fernando Trías a tocar la moral.

Y yo que llevaba toda la vida pensando que uno está buenísimo y que los demás están ciegos...

Depre me he quedao!!!!
 
Comentario:
Muy buena reflexión la del articulo. Autoengañarnos no es más que otro mecánismo de supervivencia. Sin él la vida a veces se haría casi insoportable. Al fin y al cabo, el mundo, los demás y uno mismo no dejan de ser más que lo que a uno le da la gana que sean. Alguién que no recuerdo dijo: "al final todos somos caricaturas". Y ciertamente los demás lo son para nosotros y nosotros para los demás. Escogemos unos cuantos rasgos más o menos destacados, los exageramos y ya tenemos a un individuo reconocible y asimilable. Y nos libramos del colosal trabajo que supondría ir retratando de forma realista a todo el que conocemos. Al final nos caricaturizamos hasta a nosotros mismos, para no tener que ver nuestros defectos y bajezas. Y lo dicho, menos mal que podemos hacerlo ...

Un beso guapa.
No