Museo de La Celestina
La Puebla de Montalbán creo en 1999. y con motivo del V aniversario de la primera edición de “La Celestina”, un museo en honor a Fernando de Rojas y a su obra. El museo se encuentra dividido en cuatro partes.
La primera es una exposición en la que se recogen una serie de 31 pinturas que el artista Teo Puebla confeccionó con motivo de a apertura del museo. En ellas aparecen numerosos personajes de la obra en distintos pasajes de la misma.
La segunda parte contiene todas las ediciones que se han realizado de La Celestina desde que se escribió. En tercer lugar una foto panorámica del municipio de La Puebla de Montalbán señala los diferentes lugares que se pueden visitar si decidimos acercarnos a esta localidad.

Por último existe una sala dedicada a la épocas en la que vivió Fernando de Rojas y en la que se encuentra una cronología con los hechos mas relevantes y diferentes objetos cotidianos que se han conservado.
La parte superior contiene una sala en la que se realizan exposiciones temporales y que sirve a al vez como Casa de la Cultura a los habitantes. Existe también un patio interior en el que se realizan algunos plenos del Ayuntamiento y donde se celebran numerosas bodas civiles.
La primera es una exposición en la que se recogen una serie de 31 pinturas que el artista Teo Puebla confeccionó con motivo de a apertura del museo. En ellas aparecen numerosos personajes de la obra en distintos pasajes de la misma.
La segunda parte contiene todas las ediciones que se han realizado de La Celestina desde que se escribió. En tercer lugar una foto panorámica del municipio de La Puebla de Montalbán señala los diferentes lugares que se pueden visitar si decidimos acercarnos a esta localidad.

Por último existe una sala dedicada a la épocas en la que vivió Fernando de Rojas y en la que se encuentra una cronología con los hechos mas relevantes y diferentes objetos cotidianos que se han conservado.
La parte superior contiene una sala en la que se realizan exposiciones temporales y que sirve a al vez como Casa de la Cultura a los habitantes. Existe también un patio interior en el que se realizan algunos plenos del Ayuntamiento y donde se celebran numerosas bodas civiles.
Fernando de Rojas y la Puebla de Montalbán
“El bachiller Fernando de Rojas acabó la Comedia de Calisto y Melibea y fue nascido en la Puebla de Montalban" así dicen los versos acrósticos que sirven de presentación a la obra.
La identidad real del autor ha sido motivo de especulación durante mucho tiempo pero, aunque no se tenga una gran información sobre Rojas, actualmente parece incuestionable que el bachiller nació en la Puebla de Montalbán hacia el 1470 en una familia acomodada de judíos conversos.

No se sabe a ciencia cierta si obtuvo el título de bachiller pero sí que estudió leyes en la Universidad de Salamanca. También está documentado que fue alcalde, en varias ocasiones, de Talavera de la Reina, donde se casó y vivió.
Además, por el inventario de sus bienes se sabe que contaba con una cuantiosa biblioteca de libros jurídicos y profanos, entre ellos, muchos históricos, enciclopédicos e incluso la obra latina del poeta italiano Petrarca; de estas lecturas proceden las abundantes referencias a libros clásicos que, a partir del acto segundo de La Celestina, aparecen en la obra.
La identidad real del autor ha sido motivo de especulación durante mucho tiempo pero, aunque no se tenga una gran información sobre Rojas, actualmente parece incuestionable que el bachiller nació en la Puebla de Montalbán hacia el 1470 en una familia acomodada de judíos conversos.

No se sabe a ciencia cierta si obtuvo el título de bachiller pero sí que estudió leyes en la Universidad de Salamanca. También está documentado que fue alcalde, en varias ocasiones, de Talavera de la Reina, donde se casó y vivió.
Además, por el inventario de sus bienes se sabe que contaba con una cuantiosa biblioteca de libros jurídicos y profanos, entre ellos, muchos históricos, enciclopédicos e incluso la obra latina del poeta italiano Petrarca; de estas lecturas proceden las abundantes referencias a libros clásicos que, a partir del acto segundo de La Celestina, aparecen en la obra.
La Cerámica
La azulejería es uno de los encantos artesanos más importantes de la comunidad autónoma de Castilla- La Mancha. Los patios toledanos, de Puente del Arzobispo y talaveranos están repletos de esta hermosa azulejería realizada todavía artesanalmente en esta provincia.
Sus orígenes están muy ligados a la cultura árabe, tan presente en dicha comunidad, ya que fueron ellos, a través de Persia, los que conocieron los hallazgos cerámicos de los chinos. Los colores puros o yuxtapuestos de la técnica de la cuerda seca, de el esmalte o el reflejo metálico, y la técnica de la arista, siguen manteniendo el interés por las formas tradicionales.

De toda la producción cerámica española, quizá la más notable y conocida tanto dentro como fuera del país es la de la localidad toledana de Talavera de la Reina.
Alcanzó su punto culminante entre los siglos XVI y XVIII, aunque hoy día se pueden adquirir piezas de factura moderna, y existen numerosos testimonios de la gran difusión que alcanzó durante esos años, de esta manera Talavera constituye uno de los capítulos más brillantes porque supone un verdadero crisol de las distintas funciones cerámicas.
Sus orígenes están muy ligados a la cultura árabe, tan presente en dicha comunidad, ya que fueron ellos, a través de Persia, los que conocieron los hallazgos cerámicos de los chinos. Los colores puros o yuxtapuestos de la técnica de la cuerda seca, de el esmalte o el reflejo metálico, y la técnica de la arista, siguen manteniendo el interés por las formas tradicionales.

De toda la producción cerámica española, quizá la más notable y conocida tanto dentro como fuera del país es la de la localidad toledana de Talavera de la Reina.
Alcanzó su punto culminante entre los siglos XVI y XVIII, aunque hoy día se pueden adquirir piezas de factura moderna, y existen numerosos testimonios de la gran difusión que alcanzó durante esos años, de esta manera Talavera constituye uno de los capítulos más brillantes porque supone un verdadero crisol de las distintas funciones cerámicas.
Casa de Cervantes
Hoy, se celebra el día del libro. Esta fecha coincide con la de la muerte de dos de los más importantes escritores de todos los tiempos, William Shakespeare y Miguel de Cervantes. A est último va dedicado este post sobre la casa en la que vivió durante su estancia en Esquivias.
Este edificio palaciego que pertenece al siglo XVI, fue declarado en 1971 monumento nacional y, en la actualidad, es propiedad publica. Es una casona típica doblada y conserva en la actualidad su portalón original, el balcón central, la cornisa y la estructura de los techos.
La Casa de Cervantes posee en su fachada los escudos de Gutierre Quijada, antepasado de Alonso Quijada, y de los Quijada de Esquivias. Fue la vivienda familiar de Cervantes hasta 1587. Miguel de Cervantes contraía matrimonio en Esquivias con doña Catalina de Palacios tres años antes.

Pero es, sin duda, Miguel de Cervantes quien ha universalizado La Mancha. Vivió en Esquivias (Toledo) y recorrió Castilla como recaudador de trigo para financiar la Armada Invencible.
Así se puso en contacto con unas gentes y unas tierras que inmortalizaría en su obra Don Quijote de la Mancha: El Toboso, la cueva de Montesinos —cerca de las lagunas de Ruidera—, los molinos, los rebaños, los campos de trigo como mares dorados, las ventas… forman ya parte del ideario universal de lo que es La Mancha.
Este edificio palaciego que pertenece al siglo XVI, fue declarado en 1971 monumento nacional y, en la actualidad, es propiedad publica. Es una casona típica doblada y conserva en la actualidad su portalón original, el balcón central, la cornisa y la estructura de los techos.
La Casa de Cervantes posee en su fachada los escudos de Gutierre Quijada, antepasado de Alonso Quijada, y de los Quijada de Esquivias. Fue la vivienda familiar de Cervantes hasta 1587. Miguel de Cervantes contraía matrimonio en Esquivias con doña Catalina de Palacios tres años antes.

Pero es, sin duda, Miguel de Cervantes quien ha universalizado La Mancha. Vivió en Esquivias (Toledo) y recorrió Castilla como recaudador de trigo para financiar la Armada Invencible.
Así se puso en contacto con unas gentes y unas tierras que inmortalizaría en su obra Don Quijote de la Mancha: El Toboso, la cueva de Montesinos —cerca de las lagunas de Ruidera—, los molinos, los rebaños, los campos de trigo como mares dorados, las ventas… forman ya parte del ideario universal de lo que es La Mancha.
La Casa de Dulcinea
Muchos episodios de El Quijote ejemplifican casos de amor. El de don Quijote representa una concepción del amor caballeresco sustentada en la tradición del amor cortés.
Por eso, antes de cada aventura, don Quijote invoca siempre a su amada Dulcinea y pide su amparo, ya que ella es su señora y por ella se fortalecen las virtudes del caballero. En este sentido, Dulcinea del Toboso es uno de los ideales más sublimes de cuantos ha creado la mente humana.
La casa de Aldonza Lorenzo, la Dulcinea idealizada en “El Quijote” por Miguel de Cervantes y Saavedra, perteneció en la realidad a Ana Martínez Zarco de Morales y es uno de los tres edificios declarados monumentos nacionales en esta villa manchega .

Más tarde se convirtió en la Casa-Museo de Dulcinea de El Toboso, que reproduce en su reconstrucción a un caserón manchego del siglo XVI.
Esta situada en la parte mas antigua de esta localidad. Posee dos alturas (en la parte baja se encuentran las dependencias de labor, mientras que en la alta se localizan los dormitorios y el palomar), una portada señorial con dos escudos y planta rectangular. En su interior guarda útiles de gran valor etnológico y uso cotidiano de la época. Además en ella se conservan muebles del siglo XVII.
Por eso, antes de cada aventura, don Quijote invoca siempre a su amada Dulcinea y pide su amparo, ya que ella es su señora y por ella se fortalecen las virtudes del caballero. En este sentido, Dulcinea del Toboso es uno de los ideales más sublimes de cuantos ha creado la mente humana.
La casa de Aldonza Lorenzo, la Dulcinea idealizada en “El Quijote” por Miguel de Cervantes y Saavedra, perteneció en la realidad a Ana Martínez Zarco de Morales y es uno de los tres edificios declarados monumentos nacionales en esta villa manchega .

Más tarde se convirtió en la Casa-Museo de Dulcinea de El Toboso, que reproduce en su reconstrucción a un caserón manchego del siglo XVI.
Esta situada en la parte mas antigua de esta localidad. Posee dos alturas (en la parte baja se encuentran las dependencias de labor, mientras que en la alta se localizan los dormitorios y el palomar), una portada señorial con dos escudos y planta rectangular. En su interior guarda útiles de gran valor etnológico y uso cotidiano de la época. Además en ella se conservan muebles del siglo XVII.
SEMANA SANTA EN TOLEDO (y II)
La Cofradía de Nuestra Señora del Amparo sale el Jueves Santo, y está compuesta de la Oración en el Huerto, el Ecce Homo, Nuestro Padre Jesús Nazareno, El Santísimo Cristo de la Agonía y la Virgen del Amparo.
La Oración en el Huerto es una obra compuesta de cuatro esculturas en madera de pino policromadas del escultor Luis Martín de Vidales. La talla Ecce Homo de Juan de Guas, del siglo XVI, es de madera policromada y pertenece a la parroquia de San Justo y Pastor. Nuestro Padre Jesús Nazareno es una talla de autor anónimo del siglo XVIII en madera policromada, que pertenece a la Parroquia de Santo Tomé.
El Santísimo Cristo de la Agonía es una talla también anónima de la segunda mitad del siglo XVI en madera pintada y estofada, que pertenece a la parroquia de San Nicolás de Bari y se encuentra depositada en el Museo de Santa Cruz. El Paso Principal es el de la Virgen del Amparo. Es una imagen de canastillas. Madera policromada, realizada por el escultor toledano Don Cecilio Béjar.
El palio y los faldones de la mesa están bordados de terciopelo verde, con oro y seda de colores, al igual que el manto de la Virgen, que fue confeccionado por las Adoratrices, que tardaron un año en bordarlo. Los respiraderos, en latón repujados y plateados, los varales, cincelados y grabados, fueron ejecutados en el taller artístico de la fábrica de armas, como así mismo los candelabros de cola.
El Viernes Santo es el día de las procesiones por excelencia en Toledo, ya que son nueve las que realizan su recorrido por estas estrechas y empedradas calles ,con 15 pasos. Cabe destacar la de la Cofradía Hermandad de Penitentes del Santísimo Cristo del Descendimiento. En el año 1869, Gustavo Adolfo Becquer, narró la belleza de la forma de llevar este paso por las calles de Toledo: " (...) las imágenes de las andas se dibujan confusas y asemejan gentes vivan que miran y ven con sus ojos de vidrio, causando la impresión que algo que, semejante a la visión del sueño , flota entre el mundo real y el imaginario: El Cristo del Descendimiento se balancea suspendido en el aire; las ropas de los que bajas se agitan al soplo del viento; la ilusión es completa".

El paso representa la escena del descendimiento de la cruz por parte de Jopé de Arimatea y Nicodemo , que se sitúan a lo alto de las escaleras colocadas tras la cruz. Uno desclava la mano izquierda mientras que el otro sujeta mediante una venda, el peso del cuerpo de Jesucristo. Al pie de la cruz, la Virgen sujeta la corona de espinas y el clavo de la mano derecha de su hijo. Todo es observado de pie por San Juan y María Magdalena que lleva en sus manos una copa con perfume para embalsamar el cuerpo.
El Cristo es una talla de madera anónima algo menor del tamaño natural y junto a las imágenes de José de Armatea y Nicodemo debían de pertenecer al paso Original de la escuela Castellana del Siglo XVII.
La Oración en el Huerto es una obra compuesta de cuatro esculturas en madera de pino policromadas del escultor Luis Martín de Vidales. La talla Ecce Homo de Juan de Guas, del siglo XVI, es de madera policromada y pertenece a la parroquia de San Justo y Pastor. Nuestro Padre Jesús Nazareno es una talla de autor anónimo del siglo XVIII en madera policromada, que pertenece a la Parroquia de Santo Tomé.
El Santísimo Cristo de la Agonía es una talla también anónima de la segunda mitad del siglo XVI en madera pintada y estofada, que pertenece a la parroquia de San Nicolás de Bari y se encuentra depositada en el Museo de Santa Cruz. El Paso Principal es el de la Virgen del Amparo. Es una imagen de canastillas. Madera policromada, realizada por el escultor toledano Don Cecilio Béjar.
El palio y los faldones de la mesa están bordados de terciopelo verde, con oro y seda de colores, al igual que el manto de la Virgen, que fue confeccionado por las Adoratrices, que tardaron un año en bordarlo. Los respiraderos, en latón repujados y plateados, los varales, cincelados y grabados, fueron ejecutados en el taller artístico de la fábrica de armas, como así mismo los candelabros de cola.
El Viernes Santo es el día de las procesiones por excelencia en Toledo, ya que son nueve las que realizan su recorrido por estas estrechas y empedradas calles ,con 15 pasos. Cabe destacar la de la Cofradía Hermandad de Penitentes del Santísimo Cristo del Descendimiento. En el año 1869, Gustavo Adolfo Becquer, narró la belleza de la forma de llevar este paso por las calles de Toledo: " (...) las imágenes de las andas se dibujan confusas y asemejan gentes vivan que miran y ven con sus ojos de vidrio, causando la impresión que algo que, semejante a la visión del sueño , flota entre el mundo real y el imaginario: El Cristo del Descendimiento se balancea suspendido en el aire; las ropas de los que bajas se agitan al soplo del viento; la ilusión es completa".

El paso representa la escena del descendimiento de la cruz por parte de Jopé de Arimatea y Nicodemo , que se sitúan a lo alto de las escaleras colocadas tras la cruz. Uno desclava la mano izquierda mientras que el otro sujeta mediante una venda, el peso del cuerpo de Jesucristo. Al pie de la cruz, la Virgen sujeta la corona de espinas y el clavo de la mano derecha de su hijo. Todo es observado de pie por San Juan y María Magdalena que lleva en sus manos una copa con perfume para embalsamar el cuerpo.
El Cristo es una talla de madera anónima algo menor del tamaño natural y junto a las imágenes de José de Armatea y Nicodemo debían de pertenecer al paso Original de la escuela Castellana del Siglo XVII.
SEMANA SANTA EN TOLEDO (I)
Al hablar de las procesiones que durante los días de Semana Santa recorren las empinadas y estrechas calles del Casco Histórico de Toledo, sólo podemos transmitir la profundidad y sobriedad de estas.
En ellas se mezclan los sentimientos de dolor, tristeza y admiración expresados por los cofrades, con la expectación y la atracción profana que ejercen las imágenes sobre los turistas y visitantes.
La Semana Santa en Toledo es en primer lugar sencilla, tanto en sus tallas como en sus penitentes y en sus celebraciones. Este rasgo, la sencillez, es una de las características esenciales de la semana santa castellana. La ciudad de Toledo se convierte en un verdadero Calvario en el que los pasos, algunos de ellos con varios siglos de antigüedad, avanzan con dificultad en determinados momentos debido a la disposición de las calles de la ciudad.
El Lunes Santo es el día de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Esperanza. En todo el recorrido procesional reina un sobrecogedor silencio muy característico, tan sólo roto por el motete cantado por los seminaristas a la salida de la Imagen, el rezo de las estaciones del Vía Crucis y el acompasado y rítmico chocar de las Horquillas de los costaleros sobre las calles. La talla de autor anónimo que representa a Jesús crucificado ya expirado, es del siglo XVIII.

El Martes Santo, la Cofradía del Santísimo Cristo de los Ángeles saca en procesión una imagen de Cristo en el Cruz del siglo XVIII. Es una talla en madera con rica policromía y paño dorado de autor anónimo. La imagen está acompañada de seis ángeles mancebos que portan cálices y atributos de la pasión.
También este día es el de la procesión de la Hermandad de la Santa Caridad. Cabe destacar el silencio y la interioridad de sus penitentes. El Cristo de la Misericordia y Soledad de los Pobres, es una talla en madera policromada de los siglos XIII, siendo por ello una de las imágenes más antiguas. Procede de la capilla del antiguo cementerio que la cofradía tenía en el Pradito de la Caridad.
El miércoles Santo recorre las calles de la ciudad imperial la procesión del Capítulo de Caballeros Penitentes de Cristo Redentor, que está organizada como un Vía Crucis de catorce estaciones, en las que se cantan fragmentos del Miserere y donde se relevan los cofrades portadores de la imagen. Una campana que portan dos caballeros penitentes marca los tiempos del rezo del miserere
La imagen es una talla completa y policromada de Cristo con la cruz a cuestas en una de sus caídas de autor anónimo, que unos investigadores datan del siglo XVI y otros del siglo XVIII.
En ellas se mezclan los sentimientos de dolor, tristeza y admiración expresados por los cofrades, con la expectación y la atracción profana que ejercen las imágenes sobre los turistas y visitantes.
La Semana Santa en Toledo es en primer lugar sencilla, tanto en sus tallas como en sus penitentes y en sus celebraciones. Este rasgo, la sencillez, es una de las características esenciales de la semana santa castellana. La ciudad de Toledo se convierte en un verdadero Calvario en el que los pasos, algunos de ellos con varios siglos de antigüedad, avanzan con dificultad en determinados momentos debido a la disposición de las calles de la ciudad.
El Lunes Santo es el día de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Esperanza. En todo el recorrido procesional reina un sobrecogedor silencio muy característico, tan sólo roto por el motete cantado por los seminaristas a la salida de la Imagen, el rezo de las estaciones del Vía Crucis y el acompasado y rítmico chocar de las Horquillas de los costaleros sobre las calles. La talla de autor anónimo que representa a Jesús crucificado ya expirado, es del siglo XVIII.

El Martes Santo, la Cofradía del Santísimo Cristo de los Ángeles saca en procesión una imagen de Cristo en el Cruz del siglo XVIII. Es una talla en madera con rica policromía y paño dorado de autor anónimo. La imagen está acompañada de seis ángeles mancebos que portan cálices y atributos de la pasión.
También este día es el de la procesión de la Hermandad de la Santa Caridad. Cabe destacar el silencio y la interioridad de sus penitentes. El Cristo de la Misericordia y Soledad de los Pobres, es una talla en madera policromada de los siglos XIII, siendo por ello una de las imágenes más antiguas. Procede de la capilla del antiguo cementerio que la cofradía tenía en el Pradito de la Caridad.
El miércoles Santo recorre las calles de la ciudad imperial la procesión del Capítulo de Caballeros Penitentes de Cristo Redentor, que está organizada como un Vía Crucis de catorce estaciones, en las que se cantan fragmentos del Miserere y donde se relevan los cofrades portadores de la imagen. Una campana que portan dos caballeros penitentes marca los tiempos del rezo del miserere
La imagen es una talla completa y policromada de Cristo con la cruz a cuestas en una de sus caídas de autor anónimo, que unos investigadores datan del siglo XVI y otros del siglo XVIII.
Ciudad de Vascos
Ciudad de Vascos está situada a acho kilómetros del municipio toledano de Navalmoralejo, más concretamente en la finca “Las Cucañas”. Es un asentamiento arqueológico que contiene un gran misterio. Esta ciudad hispano-musulmana fue fundada en el siglo X y en ella llegaron a vivir unos tres mil habitantes. La ciudad vivió una etapa floreciente hasta que en el siglo XI llegó su total abandono, del que se desconocen las causas.
Sobre el nombre de este lugar existen varias teorías, aunque ninguna esta fundamentada. Se cree que puede ser una deformación fonética del árabe o si este era el nombre con el que se le conocía por aquel entonces.

Se cree que este emplazamiento que contaba con cementerio, murallas y baños, se construyó allí por motivos estratégicos, ya que se encuentra alejado de las principales rutas comerciales al Tajo y a la ciudad de Toledo. La parte mejor conservada es la formada por los elementos defensivos y militares de la ciudad. La muralla, elemento fundamental en las ciudades hispano-romanas, servía para proteger la Medina, un espacio que comprende unas ocho hectáreas. En ella se abren dos puertas con arco de herradura y cinco postigos. El recinto fortificado se abre camino en el terreno de irregular contorno, situado en el promontorio entre el arroyo de la Mora y el río Huso.
Extramuros, existe un elemento cuanto menos curioso, son los llamados Baños de la Mora, que según dicen ofrecían la posibilidad de emanar agua fría o caliente. Además de esto también existían los lugares en los que trabajaban los artesanos, más alejados del jaleo de la ciudad.
Este yacimiento se viene excavando desde hace 25 años, y la mayoría de los restos hallados en este lugar, principalmente cerámica, se encuentran en el Museo de Santa Cruz de Toledo.
Sobre el nombre de este lugar existen varias teorías, aunque ninguna esta fundamentada. Se cree que puede ser una deformación fonética del árabe o si este era el nombre con el que se le conocía por aquel entonces.

Se cree que este emplazamiento que contaba con cementerio, murallas y baños, se construyó allí por motivos estratégicos, ya que se encuentra alejado de las principales rutas comerciales al Tajo y a la ciudad de Toledo. La parte mejor conservada es la formada por los elementos defensivos y militares de la ciudad. La muralla, elemento fundamental en las ciudades hispano-romanas, servía para proteger la Medina, un espacio que comprende unas ocho hectáreas. En ella se abren dos puertas con arco de herradura y cinco postigos. El recinto fortificado se abre camino en el terreno de irregular contorno, situado en el promontorio entre el arroyo de la Mora y el río Huso.
Extramuros, existe un elemento cuanto menos curioso, son los llamados Baños de la Mora, que según dicen ofrecían la posibilidad de emanar agua fría o caliente. Además de esto también existían los lugares en los que trabajaban los artesanos, más alejados del jaleo de la ciudad.
Este yacimiento se viene excavando desde hace 25 años, y la mayoría de los restos hallados en este lugar, principalmente cerámica, se encuentran en el Museo de Santa Cruz de Toledo.
San Juan de los Reyes
Conjunto arquitectónico mandado construir por los Reyes Católicos, su arquitecto fue el ilustre Juan Guas, que utilizó para levantarla un estilo gótico con recuerdos mudéjares y flamencos. Mas concretamente conforma una de las muestras más representativas del gótico tardío, llamado flamígero o isabelino, que encontramos en España a finales del siglo XV. Este monumento mandó construir para agradecer y conmemorar la victoria en la batalla de Toro (1476) sobre los partidarios de Juana la Beltraneja , tras la que Isabel pasa a ocupar el trono de Castilla.

La iglesia en planta es de tipo conventual, de nave única, capillas hornacinas entre acusados contrafuertes y cabecera poligonal muy desarrollada. Ésta se destaca del resto de la iglesia realzando en planta el quinto tramo de la nave en lo que no llega a ser sino un exiguo crucero. En su centro se levanta un espléndido cimborrio con arcos ojivales pareados de trazado musulmán. La cabecera de la iglesia puede entenderse como una capilla sepulcral en cierto modo desligada del resto de la nave de cuatro tramos. La profusa ornamentación de motivos clásicos heráldicos en los muros de la cabecera, contrasta con la relativa sobriedad del resto de la iglesia.
Esto ocurre también en el tratamiento exterior de los muros: arquerías ciegas en la cabecera frente a la mayor desnudez de los muros a los pies de la iglesia.

Sobre sus muros exteriores, cuelgan las cadenas que llevaron los cristianos cautivos por el último rey musulmán de Granada. Levantada en el barrio de la judería, fue cedida por los Reyes Católicos a loa orden de los Franciscanos, que la conservan en la actualidad.

De este impresionante monumento, cabe destacar el imponente claustro anexo a la iglesia. Está adornado con filigranas decorativas con elementos vegetales, animales o incluso escenas humorísticas. Cuanta con dos plantas y siete tramos por lado. La escalera que sube al claustro alto fue diseñada bajo fórmulas renacentistas por el genial arquitecto Covarrubias. Este templo sufrió numerosos daños durante la ocupación de las tropas de Napoleón en 1808.

La iglesia en planta es de tipo conventual, de nave única, capillas hornacinas entre acusados contrafuertes y cabecera poligonal muy desarrollada. Ésta se destaca del resto de la iglesia realzando en planta el quinto tramo de la nave en lo que no llega a ser sino un exiguo crucero. En su centro se levanta un espléndido cimborrio con arcos ojivales pareados de trazado musulmán. La cabecera de la iglesia puede entenderse como una capilla sepulcral en cierto modo desligada del resto de la nave de cuatro tramos. La profusa ornamentación de motivos clásicos heráldicos en los muros de la cabecera, contrasta con la relativa sobriedad del resto de la iglesia.
Esto ocurre también en el tratamiento exterior de los muros: arquerías ciegas en la cabecera frente a la mayor desnudez de los muros a los pies de la iglesia.

Sobre sus muros exteriores, cuelgan las cadenas que llevaron los cristianos cautivos por el último rey musulmán de Granada. Levantada en el barrio de la judería, fue cedida por los Reyes Católicos a loa orden de los Franciscanos, que la conservan en la actualidad.

De este impresionante monumento, cabe destacar el imponente claustro anexo a la iglesia. Está adornado con filigranas decorativas con elementos vegetales, animales o incluso escenas humorísticas. Cuanta con dos plantas y siete tramos por lado. La escalera que sube al claustro alto fue diseñada bajo fórmulas renacentistas por el genial arquitecto Covarrubias. Este templo sufrió numerosos daños durante la ocupación de las tropas de Napoleón en 1808.





