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Nieve en Toledo
Aquí podeis ver cómo nevó ayer en Toledo, aunque yo no lo ví.

La imagen no es mía, esta sacada de la página de infantes
 
Red Rocinante
La Red Rocinante esuna Red de Corredores Ecoturísticos entre los diferentes Espacios Naturales castellano-manchegos, con un desarrollo total de más de 6.000 kilómetros. Algunos de los tramos de esta red trascurren por paisajes de la provincia de Toledo, aquí va el primer tramo:
TRAMO A: De Toledo a San Martín de Montalbán

Una de las mejores maneras de dejar atrás la ciudad imperial de Toledo, es cruzando el Puente de San Martín, por el que discurre una milenaria vía pecuaria: la Cañada Real Galiana o Riojana. Después ascendiendo por la llamada Cuesta de los Cigarrales podemos contemplar a la altura de la ermita de San Jerónimo una de las más hermosas vistas panorámicas de Toledo.

Partiremos después hacia Guadamur que cuanta con un maravilloso palacio fortaleza del siglo XV, desde allí con el itinerario no motorizado, nos trasladaremos por la ruta que transcurre sobre un antiguo acueducto que servía para el suministro de aguas de la ciudad de Toledo. Este es el de el Torcón, por el que siguiendo la ruta nos llevará a otro castillo medieval, el de Cervatos.

Después en el paraje llamado Quinto del Río encontraremos una preciosa panorámica del embalse del Tajo, Castrejón, allí las observaciones tanto de aves como de el resto de fauna autóctona están aseguradas.

Finalmente, una antigua ruta de pastores, la Vereda Cabritera o de la Gitana, nos lleva hacia otra gran Cañada Real, esta vez la Segoviana, antesala trashumante de la ermita de Santa María de Melque y del Castillo de Montalbán, nuestro destino.

Ficha técnica:
Distancia máxima por itinerarios no motorizados: 56 Kms
A pie: 19 h. aprox. En bicicleta: 9 h. aprox.
A caballo: 9 h. aprox.
Distancia máxima por Carreteras de interés paisajístico: 67 km
 
Crónica de un día en Toledo
Hace un mes volví a visitar Toledo con un grupo de gente que no conocía la ciudad. Aún así volvía a encontrarme con cosas que me llamaban la atención aunque hubiera estado en ese mismo sitio miles de veces.

En primer lugar y tras aparcar en el parking de Recaredo, ascendimos por las escaleras mecánicas observando la parte "mas nueva" de la ciudad. Hacía un día espléndido y el sol brillaba. En primer lugar nos dirigimos a la plaza de Zocodover, centro social de la ciudad desde que esa plaza albergara el tradicional Zoco. Después nos dirigimos por la calle Comercio o llamada calle ancha hacia la Catedral para ver el templo y la exposición sobre Isabel la católica, que se encontraba en su recta final después de haber sido prorrogada. Pero como nos quedaba poco tiempo para que cerraran y por la tarde la entrada era gratuita para los españoles decidimos ir hacia la judería.

El barrio judío de Toledo, aún conserva ese encanto de antaño y algunos judíos viven allí. En Toledo existen dos sinagogas, la de Santa María la Blanca y la llamada Sinagoga del Tránsito. Primero visitamos la del Tránsito que alberga e Museo Sefardí y que continúa organizando numerosos eventos para dar a conocer la cultura judía, a través de la asociación de amigos del museo. El estado de conservación de dicha sinagoga es bastante bueno, y dentro del museo se exponen numerosas piezas que sirven para explicar diversos rituales o cosas cotidianas de la cultura judía.

Después de esto, nos dirigimos a la otra Sinagoga, Santa María la Blanca donde, por cierto, no me admitieron el carné de estudiante por no tener fecha. Esta sinagoga es amplia y diáfana, con una sobriedad que sorprende por su belleza. Antes de entrar al templo hay un patio desde el cual recordé una novela de Baltasar Magro que había leído hace tiempo: El círculo de Juanelo. El protagonista de dicha novela vivía en una casa de la judería desde la cual se divisaba el patio de la Sinagoga de Santa María la Blanca y me pasé un rato mirando y pensando en qué casa de las que yo veía viviría el protagonista.

Antes de ir a comer, decidimos ir al Monasterio de San Juan de los Reyes, que construyeron los Reyes Católicos para enterrarse, aunque después de la toma de Granada, cambiaron de parecer. Decir que también este templo tiene una connotación sentimental, ya que varias personas de la familia se habían casado allí. Dentro del monasterio vimos el claustro de una impresionante belleza, aumentada por la luz del sol; y después el interior . Nos llamó al atención una puerta pequeña al lado de otra de mayor tamaño, como las de Imaginarium, y uno de los que venía con nosotros explicó que se trataba de la puerta de penitentes por donde éstos pasaban de rodillas. También nos contaron otras cosas curiosas como que los que construyeron el monasterio representaron a los frailes con unas bolsas de dinero, porque no les habían pagado todo.

Después de este paseo y con un hambre voraz fuimos a comer a La Abadía, recomendable por sus deliciosos platos y por su selección de postres, además de por su relación calidad precio. Tras una copiosa comida dispusimos ir a tomar café al Círculo de Artes, situado en la antigua iglesia de San Vicente, que después de no tener culto, fue rehabilitada para este fin, cuanto menos un sitio curioso.

Por la tarde decidimos ir a ver la Catedral, que estaba llena de gente porque la exposición terminaba pronto y ya sabemos la afición que hay de dejar las cosas para el último momento. Así que entre saludos a conocidos pudimos ver una parte de la exposición aunque no la terminamos de visitar completa. Pero como algunos ya la habíamos visto en anteriores ocasiones, hicimos una selección en la que no podía faltar la impresionante vista de la Custodia de Arfe casi a ras del suelo, de una manera que no se ve habitualmente.

Para finalizar la visita, y como colofón, nos dirigimos hacia la carretera del valle desde donde se puede contemplar la mejor vista panorámica de Toledo.
 
Una noche toledana
Seguro que en alguna ocasión habéis escuchado la expresión “pasar una noche toledana”, Pues bien, a continuación podéis ver la leyenda de la que procede esta expresión que se ha conservado a través de los siglos.

“Nos situamos hacia el año 190 de la Hégira, hacia nuestro 812; gobernaba Tolaitola un joven llamado Jusuf-ben-Amru, déspota y cruel con todos los toledanos, múltiples fechorías cometía amparándose en su poder: raptaba doncellas, y daba muerte a todo aquél que se oponía a sus terribles métodos.

Tanto era el descontento popular que un levantamiento no se hizo esperar y los toledanos tomaron la ciudad. Una comisión de nobles advirtió al joven gobernador de lo peligroso de la situación, pero éste, ignorando los sabios consejos, continuó intentando defender la ciudad, enviando a su guardia personal e intentando aplastar el levantamiento de su ciudad. Viendo los nobles que Jusuf quedaba poco protegido, decidieron darle captura. El pueblo pidió la cabeza del joven y éste fue ejecutado.

Los nobles enviaron noticias al Califa de la situación que Toledo había vivido bajo el gobierno de Jusuf y de los sucesos recientes. El Califa hizo llamar a su fiel servidor, padre de Jusuf a la sazón, y le contó el triste final del que fuera su hijo. Amru, padre del gobernador ejecutado, pidió al Califa que como pago a sus favores fuera enviado como nuevo gobernador a Toledo para que, gobernando rectamente, pudiera enmendar los errores de su hijo y recobrar el honor perdido por su familia.

El Califa confió en la palabra de Amru, y éste partió hacia Toledo. Los toledanos lo recibieron con miedo y recelo, bien sabían que era el padre del gobernador al que habían pedido ejecución.

Sus temores fueron infundados, ya que Amru gobernó de forma paternal y con nobleza ante la aristocracia. Escuchaba a sus súbditos y respetaba sus opiniones.


Pero Amru era orgulloso y ocultaba sus verdaderas intenciones. Necesitaba ganarse la confianza de aquellos que asesinaron a su hijo. La ocasión para su venganza se presentó un buen día que el hijo del Califa hizo una parada en Toledo camino de Zaragoza. Amru agasajó a su invitado con un gran banquete al que previamente invitó a todos los principales de la ciudad. El ágape se preparó en una residencia que el gobernador se había hecho construir en la actual zona de San Cristóbal, ya que jamás quiso residir en el Alcázar Toledano, por los nefastos recuerdos que le traía.

Los nobles toledanos se prepararon con sus mejores galas para ir al banquete en honor del futuro califa preparado por el gobernador. Las estrechas calles de Toledo, apenas iluminadas por las antorchas, veían pasar el cortejo de todos ellos acompañados de sirvientes y mujeres.

Al mismo tiempo que accedían a la residencia, la guardia personal del gobernador, muchos de los cuáles habían servido fielmente a su hijo, acompañaban a los invitados a un lugar apartado donde con afilados alfanjes iban segando sus cabezas y sus cuerpos eran arrastrados a un subterráneo.

Cuenta la leyenda que, cuando Amru, padre de Jusuf y fiel servidor del califa vio caer la última cabeza exclamó: "¡Hijo mío, ya puedes descansar en paz, pues ya estás vengado!"

Con la llegada del alba, los toledanos pudieron contemplar con todo su horror el espectáculo que había acontecido en la residencia del gobernador. Cientos de cuerpos y cabezas se amontonaban con un rictus de espanto en el patio, mientras que las de algunos, los más principales, colgaban cual pendones de las almenas de palacio.”

Texto íntegro de la leyenda obtenido de www.leyendasdetoledo.com
 
¿Qué comemos hoy?
Dentro de la cocina toledana se enciuentran varios platos cuya basa es la caza, uno de ellos y puede que de los más conocidos de esta gastronomía es la perdiz a la toledana. Aquí va la receta por si os animais.
INGREDIENTES (para 4 personas)
4 perdices de 300 gramos.
2 litros de vino blanco.
¼ de litro de aceite de oliva.
Un kilo de cebollas.
4 patatas.
Una cabeza de ajos.
Dos hojas de laurel.
Pimienta negra.
Una pizca de tomillo.
Sal.
Cómo prepararla

Desplumamos las perdices, las lavamos en agua hasta desangrarlas totalmente, atándolas y escurriéndolas bien.
En una cazuela de barro preparamos un fondo de cebolla cortada en juliana, colocamos las perdices con la pechuga hacia el fondo, y las cubrimos con cebolla, ajo sin picar, laurel, pimienta y tomillo.


A continuación, añadimos el vino blanco y el aceite y cocemos a fuego lento, hasta que estén en su punto.

Sacamos las perdices cuando estén tiernas.
La salsa la reducimos a fuego lento durante 40 minutos.
Servimos una vez desatadas, en la misma cazuela, colocándolas de nuevo con la pechuga hacia el fondo y acompañadas con patatas cocidas y con la salsa.
 
Museo Sefardí
El museo Sefardí, se encuentra situado en la sinagoga de Samuel ha – Leví, más conocida como la sinagoga del tránsito, el nombre de Tránsito procede de un cuadro de Correa (hoy en el museo del Prado) que representa el Tránsito de la Virgen.

La sinagoga recibe el nombre de un personaje influyente que fue tesorero real en la corte de Pedro I de Castilla.
Las obras del edificio comenzaron en 1366, tomándose como modelo la mezquita de Córdoba. En 1492, tras la expulsión de los judíos, se transformó en iglesia cristiana y los Reyes Católicos otorgaron su gestión a las Órdenes Militares de Calatrava y Alcántara.
La disposición de edificio es un gran salón rectangular iluminado con ventanas que se adornan con arcos lobulados hacia el interior, integrados en una arquería corrida apoyada en pequeñas columnas de mármol policromado. Junto al salón existen pequeñas estancias que hoy se utilizan como museo. Los muros están decorados con bellas yeserías de tipo almohade.

En su interior alberga una muy rica decoración en madera tallada, yeserías y cerámica vidriada y cuenta con una profusa decoración epigráfica que narra numerosos hechos históricos sobre el triunfo judío. Destaca entre estos el impresionante artesonado, uno de los mejores conservados de la época.

Durante las guerras napoleónicas fue utilizado como barracón militar, y el 1 de mayo de 1877 fue declarado Monumento Nacional. A partir de este momento comienza su restauración que dura hasta principios del siglo XX y su gestión fue confiada al Patronato regido por el Marqués de la Vega Inclán.

Hoy por hoy alberga a este museo en el que se exhibe una completa visión del pueblo judío y su relación con España.
El Museo Sefardí de Toledo se creó en 1964 y fue inaugurado en 1971. Tiene como objetivo conservar el legado de la cultura hispano judía y sefardí para que quede integrado como parte esencial del Patrimonio Histórico Español.
 
San Silverstre Toledana
Un año más la tradicional carrera del día de fin de año San Silvestre reunió a unos 1.415 atletas. Estos amantes del atletismo disputaron la prueba por las empinadas calles de Toledo.Las calles aledañas a la plaza de Zocodover estuvieron repletas de gente que animaba alos atletas.

Este año la participación en todas las categorías ha batido records tanto de asistencia como de presupuesto que este año ha ascendido a 24.000 euros.
En la general el primer puesto fue para Victor Eloy Álvarez Bautista del Club atletismo Toledo con un tiempo de 0:23:04.