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Cronica de un Otoño.
Mi casa de papel es una casita de muñecas con la cabeza del reves.
Acerca de
Las cronicas del otoño se perdieron el dia de los cristales rotos. Cuando rerrenací sobre el asfalto y las hojas mojadas. Aquel otoño fue la sintesis de toda una vida. Una vida que llegaría después, en otros paises, otros mundos. En tardes de coche viendo pasar la Pampa devorando la hierba de las vacas. O esas otras previendo la lluvia de Tokyo amanecer entre cuadernos esparcidos por el suelo. Al final me canse de ser sombra. De soledad no acontecida. otro invierno sin flores otras caras en distinta ciudad otros momentos escondidos en una sola palabra. No puede hacer mas que quemar los papeles, solsticiar la cronica gris de aquel otoño en rojo, petalo, sagrado, fuego, rojo. Y seguire tus pasos cortos, Y mis ojos se llenaran de viejos recuerdos otoñales como un cristal empañado de lluvia, como un espejo hecho añicos. cristales rotos y ausencia.
Sindicación
 
Humano, demasiado humano



Murmullos doctos
el dia que los gatos
reconvinieron iniciar la revolucion.

Las dos jovenes monjas
fueron inseminadas
por un par de siameses con guantes de latex
conservando intacta su virginidad in vitro
en un tubo de ensayo bendecido, eso si.

Despues comenzaron los saqueos.

"Una ciudad llena de madejas de hilo y pequeños ratones blancos..."

Asi vendieron los doctores su sueño
y sin embargo...

Una ciudad comida lentamente por el fuego
en una orgia perpetua,
en madejas de gatas en celo maullando al mejor postor,
derritiendo cada esquina,
disputandose el placer de formar parte del haren del dictador.

Mas tarde, del subsuelo surgio una nueva revolucion
que acabaria en conflicto de Babel,
en cazas de felinos,
en predominio ario de los pequeños roedores.

Los sonidos de la lluvia sobre la rama de aquel arbol que algun dia regira el mundo.
Los sonidos detuvieron al silencioso ejercito dejando las calles desoladas.

Las viejas pistas de basket de los barrios suburbiales
utilizadas una vez mas como carceles perpetuas
a la intemperie y al tiempo, inamovibles al espectro de la nostalgia,
la decadencia, la constancia borboteante de los aleros escupiendo potentes chorros de agua
por la boca de gargolas transfiguradas en ratones de dientes terribles despues de la guerrilla.

Y cada humano que sobrevivio a la guerra,
a las dos plagas, a la pandemia,
cada humano marcado por un codigo de barras purpura y negro.


Jim Carrol volvio a la realidad subitamente mientras corria por las alcantarillas
el agua rozandole el tobillo en carne viva
calado hasta los huesos.
Mientras corria por los pasadizos podridos, lloro. Jim Carroll lloro
descubriendo que el tiempo del caballo habia pasado y ya no era una pesadilla
sino el desasosiego prefabricado y enlatado en un inerme concepto de ciudad.
Caos, sirenas, gritos, chas chas, chapoteo, gritos.

Mientras corria oyendo el ruido de sus pisadas perderse entre las cavidades
tropezo y cayo de bruces contra la piedra pulida
y de fondo tras el escucho mas huellas diminutas
y la risa agonizante de un raton, una risa destructiva
que consiguio erizarle la piel del cogote.
Desde lo mas profundo de la garganta en un sonido bronco y gutural
llego hasta sus oidos
-Humano, demasiado humano...-
 
 
Comentario:
humanoide mío,

solo una semana :)
 
Comentario:
Hola, quisiera invitarte a mi blog. Es de poesía. Mensualmente añado a once poetas, como podrías verlo en los archivos que son silencios que podrías recorrer como si el blog fuera (y lo es) tu propia casa. Ojalá te guste y desde ya te doy la bienvenida más cordial.
Angel
No