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Cronica de un Otoño.
Mi casa de papel es una casita de muñecas con la cabeza del reves.
Acerca de
Las cronicas del otoño se perdieron el dia de los cristales rotos. Cuando rerrenací sobre el asfalto y las hojas mojadas. Aquel otoño fue la sintesis de toda una vida. Una vida que llegaría después, en otros paises, otros mundos. En tardes de coche viendo pasar la Pampa devorando la hierba de las vacas. O esas otras previendo la lluvia de Tokyo amanecer entre cuadernos esparcidos por el suelo. Al final me canse de ser sombra. De soledad no acontecida. otro invierno sin flores otras caras en distinta ciudad otros momentos escondidos en una sola palabra. No puede hacer mas que quemar los papeles, solsticiar la cronica gris de aquel otoño en rojo, petalo, sagrado, fuego, rojo. Y seguire tus pasos cortos, Y mis ojos se llenaran de viejos recuerdos otoñales como un cristal empañado de lluvia, como un espejo hecho añicos. cristales rotos y ausencia.
Sindicación
 
noumeno
Hoy el dia esta calmado y me parece intuir que mi interior tambien. Tengo tanto sueño que no se si veo borroso o sencillamente es que la ventana esta vestida de polvo haciendose asi translucida. Tanto sueño que no puedo dormir ni tampoco pensar con claridad. Sin embargo razono con inusitada lucidez en el viaje que supone este submundo de los insomnes.
Por los gritos intuyo que abajo, detras del velo polvoriente de la ventana, un grupo de jovenes hinchados de ego pugnan por ver quien patea mejor su vida, mas fuerte, con mas punteria. Y en un momento de lucidez metaforizan su existencia en una pelota de cuero, gastada, vieja, a punto de romperse.

Tantas veces he intentado imaginar esta ciudad caotica como un laberinto que se entrelaza como una eterna e infinita ramificacion de conciencias desgastando la goma de sus zapatos sobre el asfalto en innumerables calles que conforman esta madeja. Tantas veces lo he imaginado que ya conozco cada rincon aunque todos sean iguales, aunque nunca los haya visitado, aunque ya los conozca. Y ya no puedo perderme ni desaparecer.
Ni siquiera el ambiente denso que preludia llovizna me sirve para salir de este saco de plastico que me recubre, esta bolsa de sueño que no se diluira hasta que consiga dormir.
No