Una mañana.
El intervalo de tiempo entre que conseguí conciliar el sueño y el momento preciso en que sonó el despertador no fue ni tan siquiera suficiente para ser vigilia. Un recuerdo aun vago de la noche anterior se adhería a mis parpados con fuerza esta mañana, como queriendo perpetuar la noche y sus excesos.
Cuando he conseguido despertarme del yo del dia anterior, al mirar a traves de la ventana he comprobado que estaba todo nevado. Los tejados se extendian escalandose hacia el horizonte completamente blancos. Por suerte el sol ha permanecido escondido y todo estaba cargado de una espesura grisacea que lastraba el aire y la sensación de movimiento. Pero esa luz entre azul y gris que tambien se da antes de las tormentas junto al mar, ha sido la que me ha permitido disfrutar realmente de la mañana. Mientras ordenaba algunos papeles junto a la ventana, he observado como un extraño pajaro negro se posaba sobre un tejado nevado e iba dejando sus huellas como si fuese un sendero a alguna parte. Después se ha acomodado sobre el alero de teja y se ha quedado ahí, inmóvil, durante tanto tiempo que he perdido la cuenta. No he podido evitar quedarme observandolo, inmóvil yo tambien, esperando, expectante, atento a algun movimiento, a una señal que me indicase que seguia vivo. Al final ha salido volando como si tal cosa, indiferente a mi desasosiego y a esa terrible luz que envolvia todo. Y yo ya llegaba tarde mas de media hora gracias a esa contemplación inútil del pajaro dormido, hibernando por un rato en la cima del edificio frente a mi ventana.
Cuando he conseguido despertarme del yo del dia anterior, al mirar a traves de la ventana he comprobado que estaba todo nevado. Los tejados se extendian escalandose hacia el horizonte completamente blancos. Por suerte el sol ha permanecido escondido y todo estaba cargado de una espesura grisacea que lastraba el aire y la sensación de movimiento. Pero esa luz entre azul y gris que tambien se da antes de las tormentas junto al mar, ha sido la que me ha permitido disfrutar realmente de la mañana. Mientras ordenaba algunos papeles junto a la ventana, he observado como un extraño pajaro negro se posaba sobre un tejado nevado e iba dejando sus huellas como si fuese un sendero a alguna parte. Después se ha acomodado sobre el alero de teja y se ha quedado ahí, inmóvil, durante tanto tiempo que he perdido la cuenta. No he podido evitar quedarme observandolo, inmóvil yo tambien, esperando, expectante, atento a algun movimiento, a una señal que me indicase que seguia vivo. Al final ha salido volando como si tal cosa, indiferente a mi desasosiego y a esa terrible luz que envolvia todo. Y yo ya llegaba tarde mas de media hora gracias a esa contemplación inútil del pajaro dormido, hibernando por un rato en la cima del edificio frente a mi ventana.
Comentario:
No te lo puede asegurar, ero esa conducta del pájaro, que pertenecece al reino animal, menos frecuente en el humano, se llama petrificación y es evocada por el miedo. Sí que te veía y, posiblemente estuviese "cagado de iedo". hsta que "decidió" realizar la segunda conducta más lógica ante una amoción así, dada la diferencia de tamaño y vuestra naturaleza, huir... Por lod demás un claro ejemplo de que la diferencia no siemrpe tiene consecuencias aversivas, aunque tienes razón al incio de tu blog, hay un odio visceral a la diferencia. Magníficamente escrito. Me ha gustado sinceramente... Ah, el comentario que le has hecho a ange.., el de Nicolasa, me ha parecido estupendo. Con tu beneplácito, un día de estos lo colgaré en mi b, refiriéndote claro. Un saludo, buena luna y Carope Noctem!.
Comentario:
Ojalá los pájaros de las quimeras habiten
en su ventana.
Saludos
en su ventana.
Saludos





