La coleccion de palabras.
Era casi un niño cuando comenzo.
Un dia le dijo a su mama tirandole de la manga desde abajo que a partir de ese dia iba a coleccionar palabras. Recibio una sonrisa condescendiente. Lo que nadie intuyo aquel miércoles fue que hablaba muy en serio a pesar de su corta edad.
El dia habia sido largo pero al llegar a casa de su trabajo encendio su ordenador y se acomodo en la silla.
Tenia apuntados y controlados todos los frasquitos que dejaba y a quien.-Si, tomate el tiempo que quieras. Es facil. Tienes que susurrar unas palabras dentro del frasco de cristal y cerrarlo rapido para que no se escapen- Y asi habia hecho durante años metodicamente con todos sus conocidos y con muchos que no lo eran.
El resultado eran miles de palabras embotelladas y obsesivamente etiquetadas y guardadas con mimo.
Estuvo a punto de borrar el registro de Julia, a fin de cuentas hacia meses que lo habian dejado, y todo por un pequeño error, pero no habia vuelto a saber nada de ella. Era poco probable que le devolviera el frasquito, y mucho menos su corazon que tambien se llevo al irse. Dudo un segundo y justo antes de presionar el boton fue interrumpido por el timbre.-Firme aquí por favor.-
No tenia remite. Era una pequeña caja de madera que le costo un poco abrir. Dentro, sobre un pequeño almohadón de terciopelo azul reposaba un frasco de los suyos.
Busco rapidamente en sus archivos el numero que venia en la etiqueta, #12438. En la pantalla aparecio el nombre de Julia que habia estado a punto de borrar. Se agarro el pantalón para reprimir el temblor involuntario que se habia iniciado en sus manos.
Tenia por principio jamas abrir uno de sus frascos pero por primera vez en sus treinta y dos años de vida decidio hacer una excepcion. Quiza lo que contenia el frasquito cambiara su vida para siempre.
Desajusto el tapon con cuidado, era un corcho pequeño que sostuvo unos segundos aun sobre la boca de crista. Con el pecho latiendole precipitadamente lo abrio decidido a encontrar cualquier cosa y, como un suspiro, en un sonido sordo escucho la voz de Julia quebrada por el llanto.-Javier…Siento mucho lo que paso. De verdad que lo siento.Te necesito…- El ultimo sollozo le hizo tambalearse. La habitación comenzo a girar a su alrededor y sintio que el mundo se le caia encima en un instante. Perdio el equilibrio con tan mala fortuna que fue a dar directamente con la mesa que debido al golpe hizo caer la pequeña lampara que a su vez, en una serie de catastrofes encadenadas, oscilo en el aire un instante y finalmente, decidida a estropearlo todo , se precipito sobre una de las estanterías repletas de frasquitos de cristal ordenadors minuciosamente.
El mas bello y terrible de los espectáculos de domino no podria haberse comparado con esto. Todos los frasquitos de cristal fueron callendo uno a uno arrastrando el siguiente como en una ola imposible de detener. Javier no podia hacer nada mas que mirar sin poder creer la imagen que sus pupilas transmitian en ese mismo instante hasta su cerebro.
En el primero que se quebro reconocio la voz de Sara, una chica que habia conocido la semana anterior en una café y a la que le encanto la idea de coleccionar palabras. Al cuarto frasco que se estrello contra el suelo rompiendose en infinitos pedazos de cristal ya no pudo oirse nada. Cientos de frasquitos, miles, fueron cayendo y destrozandose contra el suelo llenando la habitación de murmullos y gritos enjaulados durante años en pequeñas carceles corporeas, transparentes, que ahora se hacian añicos y liberaban aquello dicho hace tanto tiempo. El ruido era terrible y ensordecedor. Cientos de voces se oian en un murmullo incesante que parecia no acabar nunca. A Javier le temblaron las piernas y cayó al suelo de rodillas intentando taparse los oidos para mitigar el dolor que empezaba a instalarse dentro de su cabeza.
Su corazon latio mas fuerte que ningun otro dia de su vida y por fin, llego la calma. Entre las lagimas que no paraban de resbalar en pos de sus labios javier pudo ver que un ultimo bote permanecia en pie sobre la estantería, intacto, como si fuese un tumulo funerario en honor de todas las palabras. Sus manos lo cogieron tembloroso y se engujo los ojos para poder ver la etiqueta: #000001. Su primer frasco…El inicio de todo.
Miro a su alrededor y en el silencio mas absoluto que sigue a la tormenta, consciente de haber perdido la mitad de su vida, en un intento vano de calmar el dolor que sentia tras los parpados, instintivamente abrio el frasquito blanquecino que llevaba mas de veinte años en la estantería.
La voz de aquel niño se extendio por el cuarto acariciando el silencio. Se fue a esconder detrás de la cortina juguetone y después subio deslizandose sinuosa hasta la lampara desde donde inicio un vuelo en picado que fue a estrellarse directo contra su pecho introduciendose hasta su ventrículo derecho y bombeando estas palabras a cada pequeña vena o capilar de su cuerpo tembloroso.
-Voy-a-colec-cionar-palabras-para-siempre-siempre-siempre…- Se repetian las letras como un eco sordo una y otra vez. La ultima imagen reflejada en sus ojos fue la de una retrato de Julia que colgaba de la pared, el ultimo recuerdo que tenia Javier de lo que habia sido con ella.
Aunque en el parte de defunción ponia claramente “infarto de miocardio” como causa de la muerte, el doctor solemne y afligido anuncio a la familia.
-Ha muerto de tristeza-
Un dia le dijo a su mama tirandole de la manga desde abajo que a partir de ese dia iba a coleccionar palabras. Recibio una sonrisa condescendiente. Lo que nadie intuyo aquel miércoles fue que hablaba muy en serio a pesar de su corta edad.
El dia habia sido largo pero al llegar a casa de su trabajo encendio su ordenador y se acomodo en la silla.
Tenia apuntados y controlados todos los frasquitos que dejaba y a quien.-Si, tomate el tiempo que quieras. Es facil. Tienes que susurrar unas palabras dentro del frasco de cristal y cerrarlo rapido para que no se escapen- Y asi habia hecho durante años metodicamente con todos sus conocidos y con muchos que no lo eran.
El resultado eran miles de palabras embotelladas y obsesivamente etiquetadas y guardadas con mimo.
Estuvo a punto de borrar el registro de Julia, a fin de cuentas hacia meses que lo habian dejado, y todo por un pequeño error, pero no habia vuelto a saber nada de ella. Era poco probable que le devolviera el frasquito, y mucho menos su corazon que tambien se llevo al irse. Dudo un segundo y justo antes de presionar el boton fue interrumpido por el timbre.-Firme aquí por favor.-
No tenia remite. Era una pequeña caja de madera que le costo un poco abrir. Dentro, sobre un pequeño almohadón de terciopelo azul reposaba un frasco de los suyos.
Busco rapidamente en sus archivos el numero que venia en la etiqueta, #12438. En la pantalla aparecio el nombre de Julia que habia estado a punto de borrar. Se agarro el pantalón para reprimir el temblor involuntario que se habia iniciado en sus manos.
Tenia por principio jamas abrir uno de sus frascos pero por primera vez en sus treinta y dos años de vida decidio hacer una excepcion. Quiza lo que contenia el frasquito cambiara su vida para siempre.
Desajusto el tapon con cuidado, era un corcho pequeño que sostuvo unos segundos aun sobre la boca de crista. Con el pecho latiendole precipitadamente lo abrio decidido a encontrar cualquier cosa y, como un suspiro, en un sonido sordo escucho la voz de Julia quebrada por el llanto.-Javier…Siento mucho lo que paso. De verdad que lo siento.Te necesito…- El ultimo sollozo le hizo tambalearse. La habitación comenzo a girar a su alrededor y sintio que el mundo se le caia encima en un instante. Perdio el equilibrio con tan mala fortuna que fue a dar directamente con la mesa que debido al golpe hizo caer la pequeña lampara que a su vez, en una serie de catastrofes encadenadas, oscilo en el aire un instante y finalmente, decidida a estropearlo todo , se precipito sobre una de las estanterías repletas de frasquitos de cristal ordenadors minuciosamente.
El mas bello y terrible de los espectáculos de domino no podria haberse comparado con esto. Todos los frasquitos de cristal fueron callendo uno a uno arrastrando el siguiente como en una ola imposible de detener. Javier no podia hacer nada mas que mirar sin poder creer la imagen que sus pupilas transmitian en ese mismo instante hasta su cerebro.
En el primero que se quebro reconocio la voz de Sara, una chica que habia conocido la semana anterior en una café y a la que le encanto la idea de coleccionar palabras. Al cuarto frasco que se estrello contra el suelo rompiendose en infinitos pedazos de cristal ya no pudo oirse nada. Cientos de frasquitos, miles, fueron cayendo y destrozandose contra el suelo llenando la habitación de murmullos y gritos enjaulados durante años en pequeñas carceles corporeas, transparentes, que ahora se hacian añicos y liberaban aquello dicho hace tanto tiempo. El ruido era terrible y ensordecedor. Cientos de voces se oian en un murmullo incesante que parecia no acabar nunca. A Javier le temblaron las piernas y cayó al suelo de rodillas intentando taparse los oidos para mitigar el dolor que empezaba a instalarse dentro de su cabeza.
Su corazon latio mas fuerte que ningun otro dia de su vida y por fin, llego la calma. Entre las lagimas que no paraban de resbalar en pos de sus labios javier pudo ver que un ultimo bote permanecia en pie sobre la estantería, intacto, como si fuese un tumulo funerario en honor de todas las palabras. Sus manos lo cogieron tembloroso y se engujo los ojos para poder ver la etiqueta: #000001. Su primer frasco…El inicio de todo.
Miro a su alrededor y en el silencio mas absoluto que sigue a la tormenta, consciente de haber perdido la mitad de su vida, en un intento vano de calmar el dolor que sentia tras los parpados, instintivamente abrio el frasquito blanquecino que llevaba mas de veinte años en la estantería.
La voz de aquel niño se extendio por el cuarto acariciando el silencio. Se fue a esconder detrás de la cortina juguetone y después subio deslizandose sinuosa hasta la lampara desde donde inicio un vuelo en picado que fue a estrellarse directo contra su pecho introduciendose hasta su ventrículo derecho y bombeando estas palabras a cada pequeña vena o capilar de su cuerpo tembloroso.
-Voy-a-colec-cionar-palabras-para-siempre-siempre-siempre…- Se repetian las letras como un eco sordo una y otra vez. La ultima imagen reflejada en sus ojos fue la de una retrato de Julia que colgaba de la pared, el ultimo recuerdo que tenia Javier de lo que habia sido con ella.
Aunque en el parte de defunción ponia claramente “infarto de miocardio” como causa de la muerte, el doctor solemne y afligido anuncio a la familia.
-Ha muerto de tristeza-
Comentario:
Hola!
Con toda sinceridad te digo que tu forma de escribir me embelesa... de verdad que todo lo que he leido me ha gustado mucho.. sigue escribiendo.
Con toda sinceridad te digo que tu forma de escribir me embelesa... de verdad que todo lo que he leido me ha gustado mucho.. sigue escribiendo.
Comentario:
Nenito: nunca me habias dicho que escribis cosas tan lindas!!!
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no digas me gustaria...di mejor "coleccionaré suspiros desde hoy" :)
Comentario:
a mi me gustaría coleccionar suspiros, aquellos suspiros de cuando uno está muy cansado o cuando piensa en algo agradable, no aquellos q se dan sólo para llamar la atención, esos no me gustan, me hacen ruido.
si, coleccionaría suspiros =)
un beso escrito para tu colección, cuando pueda te mando una foto para q tengas una foto del mismo =)
si, coleccionaría suspiros =)
un beso escrito para tu colección, cuando pueda te mando una foto para q tengas una foto del mismo =)
Comentario:
Haré un collar de palabras para entregarlo cuando me quede sin ellas... Te has ganado uno :)
Soplidos,
Haizea
Soplidos,
Haizea
Comentario:
Algun dia coleccionare palabras, de todo tipo, por ahora mi coleccion es de besos, me enviaras uno? :)
Comentario:
ojala guardars gritos y otras cosas en esos frascos!Gracias por estar!Promees comprarme uno?
Besos,besos
Besos,besos





