El lado oscuro del corazon
Nunca quise ser universal,
Más que por las mentiras,
Por la simple molestia
De llevar documentos encima.
Siempre salgo a la calle desnudo,
Para que no me llamen loco
O cuerdo.
Hombre tampoco, esa cruz
Conseguí icinerarla hace tiempo.
A fin de cuentas
solo las putas se visten en invierno
y yo no vendo mis otoños,
a ningun precio.
Y el que quiera saber de donde vengo
A cuándo ire, porque me fui,
que pregunte; que pregunte gritando.
Odio que me interroguen,
Pero si voy desnudo
tendre que contestar.
Eso si, no prometo poesía,
A lo sumo una suma
de cada una de mis partes
para recomponer el puzzle
con el que se entretiene.
¿Se entretiene quien? Preguntaran inquietos,
curiosos, asombrados.
Es rojo de tan obvio,
ni vestido respondo a esa pregunta.
Que cada cual
descubra
las cosquillas
de
la
muerte.
anexo1: ego, no he desaparecido, solo ando ajetreado en un campo de hierba donde cada brizna es un mundo. En brevissimo empiezo con la bestia, paciencia y pronto tendras noticias ;)
Más que por las mentiras,
Por la simple molestia
De llevar documentos encima.
Siempre salgo a la calle desnudo,
Para que no me llamen loco
O cuerdo.
Hombre tampoco, esa cruz
Conseguí icinerarla hace tiempo.
A fin de cuentas
solo las putas se visten en invierno
y yo no vendo mis otoños,
a ningun precio.
Y el que quiera saber de donde vengo
A cuándo ire, porque me fui,
que pregunte; que pregunte gritando.
Odio que me interroguen,
Pero si voy desnudo
tendre que contestar.
Eso si, no prometo poesía,
A lo sumo una suma
de cada una de mis partes
para recomponer el puzzle
con el que se entretiene.
¿Se entretiene quien? Preguntaran inquietos,
curiosos, asombrados.
Es rojo de tan obvio,
ni vestido respondo a esa pregunta.
Que cada cual
descubra
las cosquillas
de
la
muerte.
anexo1: ego, no he desaparecido, solo ando ajetreado en un campo de hierba donde cada brizna es un mundo. En brevissimo empiezo con la bestia, paciencia y pronto tendras noticias ;)
El ultimo hombre
Para llamar su atención, sus congéneres pronunciaban un sonido bronco y gutural que seria imposible transcribir aquí.
Solo comían y fornicaban; cazaban cuando la carne putrefacta se acumulaba al fondo de la cueva y volvían a comer y a fornicar. Sin reglas. Sin ningún tipo de futuro. Sin conciencia de sus toscos cuerpos cubiertos de pieles o de las vastas llanuras que los rodeaban. Sin el mas mínimo atisbo de inteligencia mas que para comer y fornicar, comer y fornicar.
Él era diferente y lo sabia. Solo por el mero hecho de saberlo ya era diferente.
Él también fornicaba y comía y cazaba y pintaba animales y lanzas en las paredes con sus rechonchos dedos. Él también bebía agua del río y despedazaba la carne cruda manchándose los dientes de sangre y nervios. Él también llamaba a sus congéneres con un sonido bronco y gutural que salía del fondo de su garganta.
La diferencia es que él era consciente de todo. Él sabia que comía y fornicaba y cazaba y emitía sonidos primitivos para no ser diferente a los demás porque, también sabia lo que eso significaba.
A la puesta de sol de aquel tercer día desde la caza de primavera, por primera vez fue consciente de su absoluta y desoladora soledad. Fue consciente de que no era como los demás y sin embargo en el periodo en que le había tocado en suerte sub-existir jamás podría ser diferente. Pensó que jamás podría pensar y con un desasosiego que marchito la hierba a su alrededor, se dejo morir.
Dejó de fornicar y de comer y de beber y de quitarse carne cruda de entre los dientes. Dejó de pintar y de cazar y de bailar paganamente alrededor del fuego las noches de luna llena. Dejo de respirar y se dejó morir, y con ese acto dejó morir al último hombre.
Solo comían y fornicaban; cazaban cuando la carne putrefacta se acumulaba al fondo de la cueva y volvían a comer y a fornicar. Sin reglas. Sin ningún tipo de futuro. Sin conciencia de sus toscos cuerpos cubiertos de pieles o de las vastas llanuras que los rodeaban. Sin el mas mínimo atisbo de inteligencia mas que para comer y fornicar, comer y fornicar.
Él era diferente y lo sabia. Solo por el mero hecho de saberlo ya era diferente.
Él también fornicaba y comía y cazaba y pintaba animales y lanzas en las paredes con sus rechonchos dedos. Él también bebía agua del río y despedazaba la carne cruda manchándose los dientes de sangre y nervios. Él también llamaba a sus congéneres con un sonido bronco y gutural que salía del fondo de su garganta.
La diferencia es que él era consciente de todo. Él sabia que comía y fornicaba y cazaba y emitía sonidos primitivos para no ser diferente a los demás porque, también sabia lo que eso significaba.
A la puesta de sol de aquel tercer día desde la caza de primavera, por primera vez fue consciente de su absoluta y desoladora soledad. Fue consciente de que no era como los demás y sin embargo en el periodo en que le había tocado en suerte sub-existir jamás podría ser diferente. Pensó que jamás podría pensar y con un desasosiego que marchito la hierba a su alrededor, se dejo morir.
Dejó de fornicar y de comer y de beber y de quitarse carne cruda de entre los dientes. Dejó de pintar y de cazar y de bailar paganamente alrededor del fuego las noches de luna llena. Dejo de respirar y se dejó morir, y con ese acto dejó morir al último hombre.
Sangre(y II)

¿Puede el desasosiego llegar a producir tanta calma?
Las pesadillas y los sueños eroticos se entrelazan en el silencio de la sangre.
Un, deux, trois...

La sangre, el silencio y el sexo largo y pausado me producen una gran sensacion de calma, de no-existencia momentanea, de atemporalidad.
Los cuerpos, tensos, sudorosos, en con-tac-to frontal. El unico sonido de tres respiraciones, un, deux, trois...un, deux, trois...ah!
Y el silencio de una gran balsa de sangre. De una bañera en calma. De un espacio blanco y toda esa no-existencia contenida en una forma ovalada de laton.
El mesias.

Y aquel dia de viento, la sirena varada sentenció: De tu vientre de ebano nacerá un bebe de chocolate y melocotón. Será pequeño y curioso y sabrá cocinar al tercer dia y navegar rio arriba al quinto buscando cocodrilos a los que enseñar a jugar. Subirá a los arboles a hablar de la vida con los monos y crecera tan despacio como una semilla de yuca.
Por unico alimento tomará rocio de las hojas hasta que crezca y entonces se alimentará de maracuyá.
Será conocido por todos y hara grandes cosas. Su nombre será Mere Ubu.
Y el viento asintiendo regozijado prorrumpió en jubilo con un gemido mientras la princesa besaba con sus labios de fresa al padre de la pequeña criatura. La selva rompió el silencio gritando de alegria.






