logotipo

img_google
Cronica de un Otoño.
Mi casa de papel es una casita de muñecas con la cabeza del reves.
Acerca de
Las cronicas del otoño se perdieron el dia de los cristales rotos. Cuando rerrenací sobre el asfalto y las hojas mojadas. Aquel otoño fue la sintesis de toda una vida. Una vida que llegaría después, en otros paises, otros mundos. En tardes de coche viendo pasar la Pampa devorando la hierba de las vacas. O esas otras previendo la lluvia de Tokyo amanecer entre cuadernos esparcidos por el suelo. Al final me canse de ser sombra. De soledad no acontecida. otro invierno sin flores otras caras en distinta ciudad otros momentos escondidos en una sola palabra. No puede hacer mas que quemar los papeles, solsticiar la cronica gris de aquel otoño en rojo, petalo, sagrado, fuego, rojo. Y seguire tus pasos cortos, Y mis ojos se llenaran de viejos recuerdos otoñales como un cristal empañado de lluvia, como un espejo hecho añicos. cristales rotos y ausencia.
Sindicación
 
Nací de un melocotonero...


Escandalosa,
para él que no
conoce los límites
de su propia dulzu-
ra, tan obscena.
Caída, lánguida
y sola en ese nido,
esa cueva, lecho
a su medida:
nocturna y nada
oscura, lunar.
Satén y plumas
para amar y ser leída, para beber y ser
bebida, fingiéndose dormir.
Escandalosa, para lo hecho pecho, fulgura
ante él, será de él: ah! quién pudiera
quedar, así poseída.

Liliana Lukin de Retorica Erotica(2002)




Conversacion circunstancial:

-Me has salvado.
-de que?
-Me has salvado de la tristeza...
 
Foto prestada


Noche de NY, labios ensangrentados, la luna llena y blanca, el silencio de la habitacion del hotel, tan sin sonido que parece que suena. Y que se puede hacer mas que mirar? mirar...mirar...





Esta maravilla es de esta otra maravilla:

http://neko.buzznet.com

gracias mil :)
 
Hoy nada es igual.
Ella toma té.
En la sala rectangular, al llegar, todo estaba vacio. Ella se sentó al final, en el rincon mas oscuro de los dos rincones que hay en el fondo. El té que pidió hace ahora catorce minutos ya no desprende humo. Está frío. Nadie se ha percatado, pero lleva catorce minutos removiendolo con una cucharilla de café. Y lo mira, lo mira sin verlo.

El acaba de llegar.
Despues de un corto vistazo al rectangulo, él tambien ha elegido el fondo. Se acaba de sentar a tres mesas del rincon oscuro donde ella sigue removiendo su té. Ella ni siquiera ha levantado la vista y él no ha tenido tiempo de verla todavia. Pero nada de esto importa. Una luz parpadea, debe ser la bombilla que ya termina su función.

Acaba de pedir una cerveza, lupulo de cebada destilado, baja graduacion, espumosa.
Ni siquiera se ha fijado en la linda camarera. Es pequeña pero linda, de tez oscura. Ella tampoco se fijó en la camarera cuando pidió el té hace ya 16 minutos.
Una vuelta mas y ya son incontables las paladas que ha dado con la cucharilla pequeña. El moja sus labios mientras en la espuma.
Y aun no se han visto.

Alguno de sus pensamientos le lleva a mirar al espejo que tapiza la pared. Su mano ha rozado el agua condensada en su vaso por la helada ambrosia y una gota resbala por el cristal hacia la mesa de madera oscura. Hay un espejo en cada pared del rectangulo que duplica a cada uno de los borrachos que habitan el café.
En su movimiento de ojos en busca del reflejo su mirada choca con ella, la observada, una decima, la salta y continua su ruta. Es guapisima.
Se acaba de encontrar consigo mismo frente a frente en uno de los grandes espejos. Se observa. Ahora él es el infinito.
La mujer con el carro sigue meciendo al bebe, la camarera linda de tez oscura espera apoyada en la barra a que algun cliente se levante para recoger las monedas, el hombre de la barba y el sombrero ancho termina de expulsar el humo de su pipa y la luz junto a la ventana sigue con su parpadeo intermitente de inexistencia.
Nada ha cambiado en una milesima y sin embargo todo ha cambiado.
Él sigue mirandose. Sus pensamientos han huido temerosos y ahora solo uno ocupa su campo de vision. Está entre él y sus ojos. Entre sus ojos y el reflejo de sus ojos. Entre sus ojos y el espejo no hay nada. Solo una imagen creada por él mismo. Una imagen que no le permite ver nada mas alla de sus ojos. La imagen de ella.
Vuelve su mirada con discreción de voyeur. Solo un segundo. Un segundo basta para obrar el milagro.
Es aun mas guapa que la primera vez.
Remueve su bebida fria mirando al vacio, sin ver.
Él vuelve la vista otra vez al espejo pero ya no puede verse, solo su imagen. En dos milesimas nada ha cambiado pero TODO ha cambiado.

Le sudan un poco las manos. Sujeta su vaso largo y espumoso. Está frio, muy frio.
Por un instante decide mirarse a pesar de ella. Parpadea con fuerza y observa fijamente el espejo hasta encontrarse con unos ojos, grandes, claros. Unos pomulos duros, una cara delgada, casi triste. Una barba mal afeitada y dos manchas de sueño bajo los ojos. Y justo en ese instante un monton de preguntas llegan a su cabeza y tambien un monton de respuestas que se acumulan bajo sus parpados.
-¿Por qué te da vuergüenza mirarla, por que siempre pierdes tu oportunidad, y si es el amor de tu vida? Que ojos que tiene ¿Por qué no le dices algo? Hola, por ejemplo, te invito a otro té, ese esta frio, en que piensas- Cobarde, porque soy un cobarde y me tiemblan las manos-

Son las mismas preguntas y las mismas respuestas de siempre. Pero hoy todo es diferente y nada es igual. Se insulta y se retira el saludo y entonces el él del espejo lo mira con desprecio y él blasfema y recoge el recuerdo de la imagen de ella que dejó sobre la mesa para mirarse y lo tira con rabia bajo un asiento.
No quiere mas recuerdos porque eso es lo de siempre. No quiero volver a casa una noche como tantas y conservar solo el recuerdo de ella porque hoy nada es igual. Y valiente renuncia a su imagen y decide mirarla. Mirarla sin limite, sin miedo. Mirarla, no para guardar su recuerdo y evocarla despues sino tan solo porque hoy nada es igual.

Ahora la estudia, atento. La analiza. Desciende con cuidado por su geografia memorizando lo que ve e imaginando lo demas.
Pelo largo, liso, oscuro, color carbon. Una frente perfecta, tres dedos, debe ser lista. Las pestañas largas, negras, como la trompa de un colibri atrapado en sus ojos, que son claros, verdes, como el cuerpo del pajaro, intensos, despiertos.
Las orejas pequeñas, la barbilla, partida, elegante, graciosa, esos pomulos, suaves, rosados, como un pomelo, jugosos, comestibles y la piel, tersa, impecable, de escultura griega. Mas abajo el cuello largo, fuerte, como una columna, nayade tallada, un cisne, blanco, palido, etereo y los brazos finitos.
Al llegar a sus pechos sus ojos pasean de vuelta desandando lo mirado, degustando el amargo que imagina de almendra en sus pezones. Y sus ojos arriban al borde de la mesa que no es obstaculo para ver claramente otros montes prohibidos, unas piernas perfectas, unos pies delicados. No hace falta verlo para saber que es asi y de ninguna otra manera.
Vuelve al borde. Ha dejado lo bueno para el postre. Observa sus manos, fascinado. Son de cristal esculpido por algun artesano que talló dedos largos y finos, de pianista, para tocar musica sobre la piel, para posarse sobre unos labios pidiendo silencio al roce de dos cuerpos o un beso, y ahora si, mira sus labios, descarado. Perfilados de nieve, intuye, que sabran a cereza, carnosos, con cuerpo de Venus y un monton de pequeñas rallitas donde depositar el poquito de ruido que producen los besos. Son rojos, un rojo otoñal que quiebra el palido reflejo de su piel.

Un parpadeo le descubre que ya no esta, que solo miraba su imagen flotando en el aire espeso del café, una especie de sueño de su olor que se va desvaneciendo según descubre que tras el ya no habita su dueña, que solo queda sobre la mesa un té frio y siete francos de propina. El balanceo del cochecito, el humo de la pipa, la camarera linda, la luz que agoniza. Hoy todo es distinto pero todo es igual.



Escrito en un vuelo trans-atlantico a horas desconocidas hasta para las azafatas, regurgito hoy este texto, como si resucitara con corona de espinas incluida.
 
Transeunte
Transeunte, solo tu forma cobra sentido
con cobre en las pestañas
y un deje amargo en cada paso.

Solo tu voz como el mar en la gruta
que revuelve el sonido
y reverbera en la retorica platonica.

Novedad de esta noche:
hoy tu carmin no sabe a luna mojada.
Esta noche te sabes consciente
a perfume de opalo.

Te desnudas y punto, no hace falta añadir un
"como una pradera" o "dejando translucir tus poros"
no hace falta porque tu cuerpo adjetiva y punto.

Transeunte, construyes esta noche un amor que cae ardiendo,
un planeta siliceo en la redondez venusina de tus formas.
Tus pechos y punto.

puedo hacer desaparecer el mundo para ti y rodearte de silencio, si me lo pides.

Transeunte, entra en esta corriente abisal de estrellas,
podras maquillarte con polvo argento.
Y no temas, es costumbre en orion
suicidarse cada noche en busca de palabras cuando los ojos colisionan.

colisiona conmigo, no hasta hacer una sola piel
sino un solo sentido
una respiracion
un gemido.

Y oscurece transeunte,
oscurece y se me ha hecho de noche en tus caderas
¿y ahora donde duermo transeunte, donde duermo?






transeúnte.
(Del lat. transĭens, -seuntis, part. act. de transīre).
1. adj. Que transita o pasa por un lugar. U. t. c. s.
2. adj. Que está de paso, que no reside sino transitoriamente en un sitio. Apl. a pers., u. t. c. s.
3. adj. De duración limitada.
4. adj. Fil. Que se produce por el agente de tal suerte que el efecto pasa o se termina fuera de él mismo.
 
Otra leccion de historia
A lo largo de la historia del mundo el hombre ha ido evolucionando. Hace miles de años la inteligencia de los humanos fue en aumento y los avances tecnologicos a la par. En una sociedad dominada por un pensamiento conservador y un culto generalizado a un Dios invisible responsable de todos los bienes y males de la humanidad, una porcion de toda esa masa de individuos consiguio escindirse del rebaño. Descubrieron que dentro de cada uno de ellos habitaba un poder no conocido hasta ahora. Descubrieron el poder de la mente. Ese poder dormido era facilmente asimilable al pensamiento abstracto de un dios. Tenian cada uno un dios dormido en su interior y al volverse conscientes de ello pudieron despertar algunas de esas cualidades. A este conocimiento de las capacidades divinas del hombre lo llamaron hiperconsciencia.
La ciencia siguio su avance imparable hasta que finalmente se llego al ultimo escalon. Las cabezas mas desarrolladas del planeta consiguieron poner en uso la capacidad divina mas basica que habia permanecido anestesiada hasta entonces: crearon vida de la nada. La evolucion siguio su curso y los nuevos seres comenzaron a ser mas y mas inteligente a medida que pasaban los años por centenas o millares. Finalmente los nuevos seres fueron identicos a los humanos en el momento de crearlos y su sociedad, aun primitiva en el terreno mental, divinizo a aquellos que les dieron la vida que a lo largo de tanto tiempo habian conseguido liberar el poder que dormia en su interior. En una sociedad habitada por individuos que basaban su vida entorno a unos dioses que no eran sino humanos hiperconscientes, la evolucion dicto sentencia y los humanos cumplido su papel en la evolucion historica: se extinguieron. Su figura paso a ser mito y sus costumbres mandatos divinos. La nueva generacion de seres que poblo el planeta siguio su curso y al cabo de cientos de siglos la historia volvio a repetirse en un ciclo interminable. Una porcion de estos comenzo a descubrir que algo se agitaba en su interior hasta que finalmente llegaron otra vez al paso definitivo y crearon una nueva forma de vida, simple y pequeña, pero que llegaria a evolucionar hasta que su pensamiento primitivo tuviera como punto de giro un dios creador y todopoderoso. Y en este circulo de generaciones que descubren su divinidad dormida y se extinguen para pasar a formar parte del inconsciente mitificador hasta la siguiente generacion de dioses que despiertan, en esta autopista temporal interminable se encuentra el mundo que a pesar de todo sigue su avance con sabia naturaleza.
 
y?
Si por norma general desprecio todo
no porque si sino porque nada es suficientemente imperfecto
y todo busca esa perfeccion matematica
aburrida insulsa, me pregunto:
como podre algun dia pensar en otras cosas
en algo diferente
descubrir derrepente
un chacra, hollywood, un dios omnipresente
una oficina, quiza, el papa, beckam
una bandera de colores, las fronteras
decir una mañana derrepente:
abri los ojos
que tonto, si ya veo.





Espero no tener que decir nunca en mi vida: tenian razon esos tipos idiotas que rompian en trocitos todas mis ideas con su frase hegemonica "ya cambiaras cuando crezcas, aprendes con el tiempo". ¿Porquenopuedopensarsiempreasísitodoestáensusitio?
 
XR
Un hombre sin religión es como un pez sin bicicleta.
 
una leccion de geografia a horas intempestivas
En un cuadro sobre la pared
De marco barroco y recargado
Una mujer se mueve,
Apenas los cabellos acarician sus pechos,
Bebe con encarnada y pasiva complacencia
Y se levanta de las telas
Que sostienen su ausencia y su recuerdo
Se levanta consciente de que ha cerrado sus dos parpados
Relajado sus musculos
Relegado su mente al mundo de los sueños.

Ahora ocupa sus labios contemplando las flores
Que recorren las rocas proclamando la guerra,
Echa un vistazo tras las cortinas y se divide
Y se introduce en el jardin
Cuando cae ya la tarde.

Cubren los arboles en una lucha lenta y religiosa
Las madreselvas enrolladas, amazonas perdidas
Relegadas mil veces del paraíso ciego.
La hierba no se queja al ser acariciada,
Sus pies son dos hileras repletas de senderos.

La luz es esa tipica del sol agonizante
Partido por el alfil, asesino del arte anunciado por la luna.

La muchacha desnuda, cuyas pestañas son
Una extensión ficticia del placer de sus labios
Da su consentimiento a las cascadas
Para posar sus curvas alrededor de la serpiente
Nueves veces Estigia, sobre si misma itinerante.
Sorprendida descubre, ¡Oh paradoja!
Hoy el conejo ha llegado puntual
Y discute en latin sobre Sastre y Marcel
Con Alicia, las ostras, el gato abovedado.

Observa impresionada, el pudor de Venus
Que descubre su monte solo al satiro ciego
Mientras éste le habla de Borges, laberintos
Y batallas ficticias.

Y resulta al final que es fiesta en Esmeralda y prorrumpen en jubilo.
Olores exoticos de almizcle, cayun
Y petalos del pensamiento bañado en la laguna Casiopea.
Vetusta Morla es la anfitriona y todos bailan
En una guerra viva donde vencen los musculos a las meditaciones,
Los labios indiscretos lloran vino
Y se derrotan en placer todos los cuerpos, sacrificados a Eros y Baco.

Al final de la noche el guardia los reprende
-Dejen todo como estaba, golfos, no deberian hacer esto, siempre igual, un dia tendremos un disgusto-
Pero no pasa nada, cuando se abren las puertas del museo
Todos vuelven a estar en la pared, inmoviles, borrachos,
Durmiendo la resaca.
 
Fagocitándose.
En choque frontal
violento roce repetido hasta el infinito
la carne que puja contra la piel por salir,
inyectados en rojo
sus labios deboran los de él
hasta saciarse en su hambre aciaga, inabarcable.

Cuatro manos que juegan
una partida de ajedrez perdida de antemano
sobre los cuadros de la piel
que roza y se expande
emanando sudor semiextásico
en una lucha fratricida pupila contra pupila
retina y un ensancharse de aire
que acaba en curva terminal
coronada en túmulo rosado.

Perfumes entre los huecos
estudiados tantas veces
en clases de anatomia, frias, azules
que ahora regurgitan a la memoria
musculos, nombres, huesos,
todo por explorar con ojos, boca, cielo.
Diez sentidos en colision constante
tacto, vista, olfato
y sonidos suicidas
y sabor de flor amarga
en cada poro y paladar
y ese sabor a humedad perfumada.

Una compleja red ramificada
de nervios en alerta de explosion cercados
por un vaiven acompasado, intenso, interno
y suspiros perdidos entre las sabanas del baile
difuminados lirios, blancos, leves,
reconstruidos en la libido
y la insoportable levedad de
dos cuerpos bajo quinientos treinta y seis kilometros de curvas.
 
¿Y a mi quien me respeta?
Estoy cansado de ser la oveja negra por pensar diferente.