SU ETERNA SOLEDAD
Un nuevo reproche, una nueva desgana. Dos caminos que se alejan de la vereda que una vez caminaron juntos.
-¡Escúchame!
-¡No, escúchame tú!
Y ninguno de los dos tiene palabras que arrullen los oídos del otro. Ya no hay sonrisas, ya no hay reproches, sólo ausencia de palabras, ausencia de caricias, ausencia de besos, ausencia, ausencia, ausencia...
¿Cuándo el movimiento de los labios abandonó el sonido?¿Cuándo la mirada comenzó a vagar esquiva por los rincones? ¿Cuándo dejaron de amarse?
Una marea de desganas arrulla sus orillas y ellos, varados en playas yermas, se abandonan a su soledad sin percibir que el otro está cerca, a su lado.
La niebla emborrona el horizonte y la cercanía. Apenas la espuma del rompeolas es el único signo de movimiento que los envuelve.
Todo se ha detenido, el viento, el mar, las nubes, las hojas del árbol que sombrea sus últimos sueños... el latido de sus corazones.
Viven juntos en su eterna soledad y apenas les bastaría una mirada para saberse acompañados.
-¡Escúchame!
-¡No, escúchame tú!
Y ninguno de los dos tiene palabras que arrullen los oídos del otro. Ya no hay sonrisas, ya no hay reproches, sólo ausencia de palabras, ausencia de caricias, ausencia de besos, ausencia, ausencia, ausencia...
¿Cuándo el movimiento de los labios abandonó el sonido?¿Cuándo la mirada comenzó a vagar esquiva por los rincones? ¿Cuándo dejaron de amarse?
Una marea de desganas arrulla sus orillas y ellos, varados en playas yermas, se abandonan a su soledad sin percibir que el otro está cerca, a su lado.
La niebla emborrona el horizonte y la cercanía. Apenas la espuma del rompeolas es el único signo de movimiento que los envuelve.
Todo se ha detenido, el viento, el mar, las nubes, las hojas del árbol que sombrea sus últimos sueños... el latido de sus corazones.
Viven juntos en su eterna soledad y apenas les bastaría una mirada para saberse acompañados.
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Tú, yo, todos los nosotros que nunca dejamos que parte de nuestra alma creciera.
Tú, yo, todos los nosotros que jugamos con el alma y sonreímos a las nubes.
Tú, yo, todos los nosotros que nos subimos a ese tren de carbón que sin salir de la misma vía recorre cientos de mundos.
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Etiquetas: pedofilia
LÁGRIMAS DE NACAR
Lágrimas de nácar
ensartadas en frágiles hilos
rodean tu ajado cuello de musa marchita
de diva caída
que desde los peldaños efímeros
de una postrera juventud
sólo vive en el recuerdo
de amantes despechados
Ecos de soliloquios afinados
por la melodía de notas fugadas
de partituras nunca escritas
que embriagan tu memoria
y revives las caricias que despreciaste
las sonrisas que nunca diste
los besos que ahuecaste
en rostros sedientos de ti
Y hoy añoras el tacto de sus manos
el calor de sus almas
el fragor de sus brazos
y las lágrimas se vuelven nácar
frías de soledad y olvido
pero compones tu rostro
con afeites y perfumes
y sales a la calle altiva
arrogante e hieres de despecho
al que se quita el sombrero a tu paso
Lágrimas de nácar ahogan tu cuello
amoratan tu alma
pero nadie sabrá que tu aliento se escapa
nadie notará que tu paso titubea
nadie se apiadará de tus lágrimas
porque serán lágrimas de nácar
frías como la noche
sólidas como la ausencia
y solo tú sabes lo que esas lágrimas pesan.






