De cómo Campanella sacó los pies del tiesto
Nuevo capítulo de la saga/fuga de Vientos de agua con unas declaraciones un tanto explosivas pero decididamente estúpidas de Juán José Campanella. Personalmente tengo un problema bastante grave: No me gusta que me tomen por idiota. Tampoco me gusta ver cómo tratan como idiotas a los demás. Y Campanella ha logrado cabrearme utilizando una táctica similar a la usada recientemente Oliver Stone y Sam Mendes para justificar la escasa repercusión de sus últimas películas (básicamente que el público que antes los encubró se ha vuelto gilipollas de repente, y que sus películas sean francamente aburridas no tiene nada que ver). De las declaraciones de Campanella me quedo con dos perlas. La primera es cuando dice que el público español no quiere saber nada de inmigrantes ni de extranjeros. Bueno, la verdad es que llamar al público que tiene que ver tu serie racista y xenófobo verdaderamente te tiene que hacer ganar puntos. Pero el comentario tuvo un precedente en el segundo capítulo de la serie, cuando se establecía un paralelismo entre la Alemania nazi y los controles de pasaportes en las fronteras. No sé francamente qué es peor, ponernos a la altura de los nazis por tener un sistema de control de la población o trivializar el Holocausto. La segunda joya de la entrevista es cuando Campanella dice que la serie tenía dos millones y medio de espectadores y a continuación pone a parir al sistema de medición de audiencias y sus tres mil aparatitos, que en su opinión no tienen ninguna fiabilidad. Entonces, pregunto, ¿sí tienen fiabilidad para decir que tenía esos dos millones y medio de espectadores?. Si no se reconoce legitimidad al sistema, la serie podría tener muchos más espectadores o mucho menos. Y si como supone Campanella son muchos más, no entiendo el comentario sobre la xenofobia de los españoles. Es todo contradictorio y absurdo. Simpatizo con un artista enfrentándose a un fracaso, pero en este caso más le valdría analizar su parte de culpa, particularmente en unos diálogos ininteligibles que espantaron al personal y en cierta lentitud narrativa. O en su defecto echar la culpa a Telecinco, cuyo manejo de la serie ha sido entre lamentable y desastroso, pero como ellos han puesto el dinero, digamos que tampoco le conviene acabar mal con ellos. En cualquier caso, unas declaraciones desafortunadas que sólo consiguen despreciar la inteligencia de gente que como yo sienten aprecio por la serie. Como se dice, en boca cerrada no entran moscas.
Comentario:
Pues no comparto tu opinión ni obviamente la de tu primer comentarista. Qué quieres que te diga? En referencia lo que dice "gabbo", sólo diré que, además de torpe, me parece innecesario. Si no le gusta el cine argentino, con no ir, suficiente. Que hay para todos los gustos!
Te aporto mi opinión, que no te va a gustar, pero de eso se trata que preguntes, me imagino. Y te aseguro que te la doy con respeto.
Quizá Campanella tendría que analizar, como tú dices, su parte de culpa, que es, a mi modo de ver, no valorar que la serie no trata un tema que sea "masivo", en el peor sentido del término, que es lo que necesita la televisión para ser rentable (sobre todo en prime time). Los temas dolorosos nunca lo son. Casi te diría que no comprendo como el depto de marketing de Telecinco, una empresa, no se dió cuenta de algo tan obvio. Pondrían un documental de la national geographic en ese horario acaso? Y no lo hacen porque no tiene calidad y porque no lo vería nadie?
El trato que le dieron después, cambiandolo de un dia a otro, no ayudó a la cosa, sin duda la empeoró.
En otro orden de cosas, claramente creo que haces un análisis incorrecto sobre lo que dice el director sobre el público. No se trata de ser "gilipollas", se trata de querer ver, o no, tu propia historia. De revisarla. Probablemente a la gente no le guste recordar que hace no más de 30 años, este hermoso país estaba bastante atrasado, y era tan pobre como para expulsar a su gente. Se quiere ver o no. Y ni siquiera es condenable no querer recordarlo ya que para muchos puede ser un ejercicio doloroso.
Sobre lo que decis de lo inteligible de los diálogos, pienso exactamente lo contrario. Me parece fantástico que se pongan los textos en idioma original, subtitulado si hace falta, pero que se respete la esencia de origen. Voy muy poco al cine a ver películas francesas o en inglés. Prefiero alquilarlas en dvd para poder escuchar, por ejemplo, a Depardieu hablando en francés y usando expresiones como "olalá" :-) y no diciendo "joder tio!" y frases que le quedan ridículas. Pero claro, si te habituas a eso, si compras lo que te dan, masticado hasta el infinito para que no tengas que esforzarte en lo más mínimo, es normal que, si eres de Madrid, no entiendas a un galego, o a un catalán... y ni hablar de un argentino, que habla taaaannnn raro... Como en la música, se trata de educar el oído.
Saludos y espero no haberte ofendido, simplente traté de ofrecer otro punto de vista.
Te aporto mi opinión, que no te va a gustar, pero de eso se trata que preguntes, me imagino. Y te aseguro que te la doy con respeto.
Quizá Campanella tendría que analizar, como tú dices, su parte de culpa, que es, a mi modo de ver, no valorar que la serie no trata un tema que sea "masivo", en el peor sentido del término, que es lo que necesita la televisión para ser rentable (sobre todo en prime time). Los temas dolorosos nunca lo son. Casi te diría que no comprendo como el depto de marketing de Telecinco, una empresa, no se dió cuenta de algo tan obvio. Pondrían un documental de la national geographic en ese horario acaso? Y no lo hacen porque no tiene calidad y porque no lo vería nadie?
El trato que le dieron después, cambiandolo de un dia a otro, no ayudó a la cosa, sin duda la empeoró.
En otro orden de cosas, claramente creo que haces un análisis incorrecto sobre lo que dice el director sobre el público. No se trata de ser "gilipollas", se trata de querer ver, o no, tu propia historia. De revisarla. Probablemente a la gente no le guste recordar que hace no más de 30 años, este hermoso país estaba bastante atrasado, y era tan pobre como para expulsar a su gente. Se quiere ver o no. Y ni siquiera es condenable no querer recordarlo ya que para muchos puede ser un ejercicio doloroso.
Sobre lo que decis de lo inteligible de los diálogos, pienso exactamente lo contrario. Me parece fantástico que se pongan los textos en idioma original, subtitulado si hace falta, pero que se respete la esencia de origen. Voy muy poco al cine a ver películas francesas o en inglés. Prefiero alquilarlas en dvd para poder escuchar, por ejemplo, a Depardieu hablando en francés y usando expresiones como "olalá" :-) y no diciendo "joder tio!" y frases que le quedan ridículas. Pero claro, si te habituas a eso, si compras lo que te dan, masticado hasta el infinito para que no tengas que esforzarte en lo más mínimo, es normal que, si eres de Madrid, no entiendas a un galego, o a un catalán... y ni hablar de un argentino, que habla taaaannnn raro... Como en la música, se trata de educar el oído.
Saludos y espero no haberte ofendido, simplente traté de ofrecer otro punto de vista.
Comentario:
¡Hola!
Leí con mucho interés su libro sobre series de televisión, que encontré un día por casualidad y compré inmediatamente, y buscando algo sobre su autora en internet he encontrado este diario. De acuerdo con usted en lo que dice sobre Vientos de agua. La ficción televisiva necesita un cambio de contenidos y de tempo, pero desde luego NO necesita esto. Entre eso y mi inevitable tirria al cine argentino, imagínense. Bueno, saludos, y le agrego a mis favoritos.
Leí con mucho interés su libro sobre series de televisión, que encontré un día por casualidad y compré inmediatamente, y buscando algo sobre su autora en internet he encontrado este diario. De acuerdo con usted en lo que dice sobre Vientos de agua. La ficción televisiva necesita un cambio de contenidos y de tempo, pero desde luego NO necesita esto. Entre eso y mi inevitable tirria al cine argentino, imagínense. Bueno, saludos, y le agrego a mis favoritos.