"True Blood", los vampiros según HBO
Los que me conocen un poco saben que las películas de vampiros son una de mis pequeñas debilidades, de esas que no se suelen confesar a menudo en público pero se disfrutan enormemente en privado (los musicales es otra, pero eso lo dejamos para más adelante). Dicho lo cual, resulta obvio que la primera vez que leí que HBO estaba preparando una serie sobre vampiros, fue una de las grandes noticias de la semana. Casi siempre he disfrutado de los dramas de éxito de HBO, con las excepciones de dos series que, a pesar de sus virtudes, o me cansaron con rapidez o nunca terminé de pillar, A dos metros bajo tierra y Big love. Pero resulta que el creador de A dos metros bajo tierra, Alan Ball era el artífice del proyecto vampírico. Casi podía anticipar el chasco de aburrirme soberanamente con las desventuras de un puñado de vampiros traumatizados, neuróticos y amargados. Pero resulta que, con el tema de la inmortalidad, la cuestión de la familia queda, digamos, desplazada al baúl de los recuerdos. Por supuesto que en True Blood hay malos rollos familiares, pero están tan confinados a tramas relevantes que casi no molestan. Probablemente la serie de novelas en las que se basa al programa atan a Ball tan corto como para evitar que aquello derive en los excesos complacientes de su serie precedente, a pesar del ciertamente obvio planteamiento romeoyjulietesco de chica guapa con poderes telepáticos (Sookie Stackhouse) se enamora de apuesto vampiro (Bill Compton) y se monta la de San Quintín. O, como se dice ahora con mayor plasticidad, se lía parda. Y es que True Blood tienen un argumento denso repleto de sorpresas y golpes de efecto. Diría que es el primer drama de HBO desde los tiempos de Oz en el que pasa al menos una cosa por capítulo: asesinatos, sexo, sesiones de vudú, broncas familiares, sexo, conversiones vampíricas, sesiones de tortura, sexo, secuestros, persecuciones, sexo... ¿He dicho que en True Blood hay mucho sexo? No deja de fascinarme la inteligente manera en la que HBO es capaz de vender como serie de calidad algo que en algunos momentos parece una peli porno softcore. Por supuesto no digo que True Blood no sea una buena serie, que a ratos me parece extraordinaria, sino sencillamente que quizás sea hora de que asumamos que parte del éxito de la marca de HBO, como ellos no tienen problemas en asumir, tiene más que ver con esa palabra tan mal vista que es morbo que con diálogos dignos de Shakespeare y escenas de Chejov. True Blood es tan divertida porque no tiene problema en reconocer explícitamente lo que es, un thriller erótico y con humor, una película de serie B con libreto, actores y puesta en escena de serie A. Es por eso que hasta sus obvias metáforas tomadas de los clichés del genero fantástico son iluminadoras (la falsa posesión que encubre la ausencia de responsabilidad de la madre alcohólica).
En True Blood hay sexo romántico (incluyendo una primera vez), sexo casual, sexo salvaje, sexo bajo los efectos de las drogas y sexo sadomasoquista. Todas las variedades posibles, la mayor parte con Jason Stakhouse, el hermanísimo que interpreta con absoluta desinhibición Ryan Kwanten. Pero lamentablemente no hay sexo con Alexander Skarsgård, reducido a lo que él mismo ha considerado un "extra glorificado" en la serie. Y es que a Skarsgård y su impecable acento norteamericano (¿por qué los españoles no somos capaces de hacer lo mismo que los nórdicos cuando nos vamos fuera, es decir, pasar inadvertidos?) ya lo amamos cuando interpretó a Iceman Colbert en Generation Kill, nuestra pequeña consolación tras el final de The Wire. En fin, en televisión unas adicciones nos llevan a otras.
Comentario:
Umm, "Deadwood" es un clásico en ciernes, sin duda. No sé si puedo decir lo mismo de "A dos metros", pero su capítulo es espléndido. Y para lirismo arrebatador en "True Blood", una de las escenas de asesinato en pleno viaje místico de la víctima y el único testigo. Lo más bello y tremendo que he visto en mucho tiempo.
Comentario:
Llego aquí de rebote porque te ponen por las nubes en todas partes y me encuentro con que me pones six feet under a caer de un burro. Maaal.
Al margen de eso un gustazo, tienes criteriazo a espuertas
Al margen de eso un gustazo, tienes criteriazo a espuertas
Comentario:
Yo sigo algo estupefacto por "True Blood". A ratos me parecía una soberana estupidez y, sin embargo, tenía unos momentos de lirismo arrebatador. Pasaba de la telenovela adolescente a una sugerente reflexión (latente siempre en el vampirismo) sobre los mecanismos y límites del deseo. Había personajes detestables (Tara o Lafayette) y otros con encanto enigmático (Bill Compton).
Habrá que ver la segunda temporada...
Por cierto, lo de Shakespeare y el morbo, jeje, puede ser Deadwood, ¿no?
Habrá que ver la segunda temporada...
Por cierto, lo de Shakespeare y el morbo, jeje, puede ser Deadwood, ¿no?
Comentario:
La idea de la serie esta realmente bien. Y el inicio no esta nada mal...pero a medida que pasan capitulos se va volviendo ñoña y mas ñoña.
Lastima que HBO se echara atras con el proyecto de Preacher por miedo a las reacciones por parte de los talibanes catolicos. Esa si que hubiera sido una gran serie.
Un saludo.
Lastima que HBO se echara atras con el proyecto de Preacher por miedo a las reacciones por parte de los talibanes catolicos. Esa si que hubiera sido una gran serie.
Un saludo.
Comentario:
¿para cuándo un comentario sobre el final de Galactica?