Las cosas cambian
En la actual era de las descargas, se podría pensar que invertir dinero en comprar en packs de temporadas de series es un derroche económico innecesario. Pero la cuestión es que una parte relevante de la gente que más hace uso de este tipo de mecanismos, digamos situados en una zona gris legal y éticamente, es la misma que paga subscripciones a la televisión de pago y que visita regularmente las secciones de DVDs en la tienda de turno. Durante mi última visita a mi centro comercial de referencia (que no es el más barato, pero sí el más conveniente por su localización) me hice con tres ediciones en DVD y en la anterior con cinco. En la mayor parte de los casos avancé en algunas colecciones ya iniciadas, como Deadwood, Perdidos, Galáctica, estrella de combate y The Shield. A ésta última le voy a dedicar un texto académico sobre su genealogía como programa policiaco, así que anticipo algunas anotaciones sobre este tema de aquí a julio. También comencé mi colección de Sobrenatural y Los Soprano (ya era hora, ¿no?), y cerré por fin página con Buffy, cazavampiros adquiriendo la séptima temporada (lo que de momento completa el Buffyverso mientras medito si merece la pena la quinta temporada de Ángel, tan irregular pero con un buen puñado de capítulos memorables). Ni que decir tiene que todas estas series se encuentran entre mis favoritas y configuran una especie de canon personal. Nunca compro series que no haya visto previamente y siempre hay una estrecha relación con las cosas en las que me gusta trabajar. O he escrito sobre estas series o tengo intención de hacerlo en el futuro, aunque no lo tenga definido del todo. ¿Merece la pena tomar Sobrenatural para rememorar la historia de WB o mejor los esfuerzos de exportar el género del terror a la televisión? Pero sí tengo claro que la posesión del DVD en lugar de otro formato da una cierta legitimidad a esos programas selectos, colocados en sus cajas originales en una estantería de mi despacho en la universidad en lugar del anónimo archivador del escritorio de mi casa, que además está literalmente un poco chamuscado tras un accidente casero. He estado pensando mucho en por qué compro DVDs mientras descubría algunos de los extras de la tercera temporada de Perdidos. La decepción ante el pack de la primera temporada (algo tan brillante merecía algo más que material promocional) se ha convertido en amplia satisfacción esta vez. La estupenda pieza sobre la relación entre la serie y la literatura abre el apetito para sendas piezas sobre las figuras de los personajes (que nunca me han terminado de convencer, por cierto) y el videojuego, muy promocionales sin duda, pero reveladoras de la importancia del merchandising de los programas de televisión (y qué es si no el propio DVD). Pero el punto fuerte es el documental sobre un día de trabajo en la serie. Si ya aquí hemos hablado de los extraordinarios documentales “tras las cámaras” de la segunda temporada de 24 y la tercera de The shield, me atrevo a colocar a éste a parecida altura. No es tan intensivo e incisivo como estos dos, indudablemente, pero a cambio es un fascinante reflejo de la compleja logística de hacer televisión mostrando cómo en catorce horas se trabaja en siete capítulos distintos de la serie de manera simultánea. No es una glorificación de la serie en la que todos se dicen lo guapos y magníficos que son, pero tampoco se muestran los conflictos internos de un programa de éxito. En su lugar, hay un tono amable (Michael Emerson conduciendo hasta el rodaje a las cinco de la mañana es algo digno de verse), pero sobre todo cierta fascinación por la monstruosa maquinaria que es un programa de televisión y el pequeño milagro de que se puedan producir veintidós episodios al año a este ritmo. Personalmente, uno de mis momentos favoritos es cuando los productores hablan de la necesidad de filmar un final falso para el capítulo final de la temporada y contar con un equipo muy reducido para el verdadero. No se cita a Internet y los spoilers en ningún momento, pero se transpira la tensión que los creadores de series mantienen con el ciberespacio, al que deben tanto y que les perjudica a menudo sobre manera. Siempre pienso que ofrecer presagios sobre el futuro de la televisión es un ejercicio de futilidad, pero es difícil negar que la televisión cambia poco a poco merced a la influencia de las nuevas tecnologías. Y a estas dos tendencias (la televisión que se piensa a sí misma en los packs de DVDs y la cultura de los spoiler) se suma una tercera que está alcanzando cierta relevancia en los últimos tiempos: la emisión de las series en versión original con subtítulos en la televisión temática, lo que está acortando de manera notable la espera para los estrenos en nuestro país. En Canal + con Pushing Daisies, AXN con Gossip Girl y Fox con House parecen darse cuenta de que ha nacido un nuevo tipo de espectador que prefiere disfrutar de manera inmediata de las series, aunque sea dedicando más de la mitad del tiempo de visionado a leer subtítulos en lugar de disfrutar de las interpretaciones. Que conste que no tengo nada en contra de los doblajes (que se pueden prohibir el día que se prohiban las traducciones libros, si queremos ser estupendos lo deberíamos ser del todo), pero tendría toda la gracia que al final sean Internet y la televisión, los cocos favoritos para los reaccionarios, los que pongan de moda a la versión original subtitulada.
Comentario:
Je, je... Las redes P2P todavía nos ayudarán a mejorar nuestro nivel de inglés :-)
Comentario:
Peor que un niñato, Jesús: Vic comparte voz hispana con... ¡Homer Simpson! Obviamente, se cargan el personaje de Chiklis.
Y Dutch tiene la voz del agente Mulder... claro, también se pierden matices: se trata de unos actores, mejores o peores, no entro en eso, sustituyendo la interpretación de otros. Pero bueno, mucho se ha hablado, se habla y se hablará del tema... y creo que la discusión es fútil.
Sobre las ediciones en DVD: hasta hace 3 años no me planteaba la compra de una serie de TV en DVD. Pero ni por asomo. Películas, por supuesto. Pero, ¿series? ... Sin embargo, el mercado se mueve, se editan cada vez más cosas y en mejores condiciones. Y no hay mejor incentivo que el cuidado, el mimo, premiar al comprador con detalles, extras, estuches, que nos hagan valorar, aún más, la compra.
Yo también soy de los que no compro a ciegas: voy a por lo que he visto y quiero conservar. Por lo que sé que merecerá revisiones recurrentes... y por el fetichismo de tener lo que más me gusta en las mejores condiciones posibles.
The Shield entra en esa categoría. Y aunque "mataría" por digipacks, de nuevo reconozco que las ediciones patrias merecen mucho la pena.
Y hablando de "The Shield", y ahora que estoy abordando la 4ª T de "The Wire" (una de las grandes olvidadas en nuestro país. Que esta maravilla no haya sido editada aún...): que difícil resulta sacar conclusiones positivas de cualquier otro policiaco actual comparado con estas dos. Es que cualquier otra, cualquiera, no distingo entre cadenas generalistas o cable, da, literalmente, pena. Después de lo ya visto, uno sabe que el crimen no paga, necesariamente. Y que no hay LEY, con mayúsculas, que valga; que proteja. Y los esfuerzos de agentes como Horatio, Rush o Benson suenan tan utópicos como falsos; desgraciadamente, ya sabemos que el sistema no funciona. Pero claro, sale más a cuenta mostrar al poli como un eficaz garante del bienestar del ciudadano que como el funcionario frustrado y quemado al que más se debe parecer.
Y Dutch tiene la voz del agente Mulder... claro, también se pierden matices: se trata de unos actores, mejores o peores, no entro en eso, sustituyendo la interpretación de otros. Pero bueno, mucho se ha hablado, se habla y se hablará del tema... y creo que la discusión es fútil.
Sobre las ediciones en DVD: hasta hace 3 años no me planteaba la compra de una serie de TV en DVD. Pero ni por asomo. Películas, por supuesto. Pero, ¿series? ... Sin embargo, el mercado se mueve, se editan cada vez más cosas y en mejores condiciones. Y no hay mejor incentivo que el cuidado, el mimo, premiar al comprador con detalles, extras, estuches, que nos hagan valorar, aún más, la compra.
Yo también soy de los que no compro a ciegas: voy a por lo que he visto y quiero conservar. Por lo que sé que merecerá revisiones recurrentes... y por el fetichismo de tener lo que más me gusta en las mejores condiciones posibles.
The Shield entra en esa categoría. Y aunque "mataría" por digipacks, de nuevo reconozco que las ediciones patrias merecen mucho la pena.
Y hablando de "The Shield", y ahora que estoy abordando la 4ª T de "The Wire" (una de las grandes olvidadas en nuestro país. Que esta maravilla no haya sido editada aún...): que difícil resulta sacar conclusiones positivas de cualquier otro policiaco actual comparado con estas dos. Es que cualquier otra, cualquiera, no distingo entre cadenas generalistas o cable, da, literalmente, pena. Después de lo ya visto, uno sabe que el crimen no paga, necesariamente. Y que no hay LEY, con mayúsculas, que valga; que proteja. Y los esfuerzos de agentes como Horatio, Rush o Benson suenan tan utópicos como falsos; desgraciadamente, ya sabemos que el sistema no funciona. Pero claro, sale más a cuenta mostrar al poli como un eficaz garante del bienestar del ciudadano que como el funcionario frustrado y quemado al que más se debe parecer.
Comentario:
Hola, Conchi.
Aprovecho este comentario para felicitarte las fiestas así como el resultado de La caja lista (no sé si te llegó un e-mail mío a este respecto).
En cuanto a tu último post, me alegra que vayas a dedicar un estudio a The Shield. He comenzado a verla recientemente y, como absoluto enamorado de Hill Street, no puedo dejar de disfrutar esta otra teleserie. Cuando uno ve Los Soprano o The Shield (en sus mejores momentos) es cuando se da cuenta de la inmadurez y el tedio creativo de la mayoría de otras series, que no superan el nivel del pulp mediocre (no pongo ejemplos por no mosquear al personal pero ya digo que caben casi todas en mi opinión).
Y hablando de doblajes, ¿a quién se le ocurrió doblar con esta voz de niñato a Michael Chiklis? No tiene nada que ver con su voz original.
Bueno, un abrazo.
JJV
Aprovecho este comentario para felicitarte las fiestas así como el resultado de La caja lista (no sé si te llegó un e-mail mío a este respecto).
En cuanto a tu último post, me alegra que vayas a dedicar un estudio a The Shield. He comenzado a verla recientemente y, como absoluto enamorado de Hill Street, no puedo dejar de disfrutar esta otra teleserie. Cuando uno ve Los Soprano o The Shield (en sus mejores momentos) es cuando se da cuenta de la inmadurez y el tedio creativo de la mayoría de otras series, que no superan el nivel del pulp mediocre (no pongo ejemplos por no mosquear al personal pero ya digo que caben casi todas en mi opinión).
Y hablando de doblajes, ¿a quién se le ocurrió doblar con esta voz de niñato a Michael Chiklis? No tiene nada que ver con su voz original.
Bueno, un abrazo.
JJV
Comentario:
Con el doblaje es como NO se disfruta de las interpretaciones, al menos del 50%.