A la luz de la luna, y a contracorriente
En los últimos días he llegado a dos conclusiones. La primera, triste, es que ya no tengo edad para disfrutar de una película como Transformers. Si antaño hubiera enloquecido por un villano llamado Megatron, ahora reconozco que el humor adolescente y el barroquismo de los efectos especiales como tal me deja indiferente. La segunda conclusión, más feliz, es que sigo teniendo edad para disfrutar como nunca del fantástico, la ciencia-ficción y el terror. Creo que no hay mejor serie en antena que Dexter si tenemos en cuenta el cable, pero en cuanto a las networks se refiere, me atrevo a decir que ningún programa que ha regresado este otoño lo ha hecho de manera más solvente que Sobrenatural, que se ha descolgado en los últimos tiempos con una buena tanda de capítulos brillantes sobre vampirismo, cuentos de hadas, ciudades de pecado y barcos fantasmas. Sigo encantada con Friday Night Lights, pero nada me parece tan entretenido en estos tiempos que las aventuras de los hermanos Winchester, sobre todo cuando Héroes se arrastra creativamente, plagiando lo propio y lo ajeno con descaro, rompiendo reglas básicas sobre la mortalidad en busca de golpes de efecto y sacrificando buenos personajes y excelentes actores (ambos mis únicas razones para volver semana tras semana) en tramas infumables. Desgraciadamente, el fiasco de la plaza Kirby anticipó que lo estaba por delante.En esta temporada, mediocre y agitada, sólo ha habido un nuevo estreno que me ha hecho volver de manera compulsiva para disfrutar de nuevas entregas. Y ésa es Moonlight. No, no estoy de broma. Los que me conocen ya saben que espero con más interés el estreno de 30 Days of Night que la película de los hermanos Coen, así que cualquier cosa con vampiros es una visita obligada. Pero era fácil no tomarse en serio un programa sobre un vampiro detective en la ciudad de Los Ángeles con el precedente de Ángel en la memoria. Sin embargo, resulta que el resultado ha excluido el humor grotesco, los chistes facilones, las peleas cutres y las prótesis risibles. Básicamente todo lo que jugó en contra de Ángel en sus cinco temporadas de existencia. Resulta interesante que David Greenwalt fuera el encargado de remozar el programa antes del verano (y antes de tener que abandonarlo), siendo el responsable de cambiar a buena parte del reparto y la historia básica. El resultado es, extrañamente como digo, lo que podría haber sido Ángel si no hubiera sido por todo lo heredado de Buffy, cazavampiros, es decir, un relato neo-noir. El héroe Mick St. John fue un veterano de la Segunda Guerra Mundial convertido en vampiro en la década de los cincuenta, un detective a la vieja usanza con métodos expeditivos y desencantados comentarios en off. En los dos primeros minutos, con un inteligente y expositivo artificio, nos cuentan la nueva mitología del vampiro, que ahora puede tomar el sol con prudencia. El cambio al estado vampírico es sólo señalado por los ojos y los colmillos, algo que coloca a la historia en una extraña coordenada realista que hace que la metáfora (el vampirismo como trauma psicológico) resulte mucho más transparente.
Y es que Moonlight, como se descubre en seguida, no es ni más ni menos que la historia de un hombre herido por una mujer e incapacitado para seguir con su vida desde entonces. Un paralítico emocional, nuestro vampiro se enamora al fin de la mujer adulta en la que se ha convertido una niña a la que salvó en el pasado y que, a pesar de lo extraño de la situación, parece más dispuesta en dar pasos por esa relación que él. El primer beso, bueno mejor dicho la primera mordedura, llega antes de lo esperado, privando de eso llamado tensión sexual no resulta. En su lugar, hay retazos de comedia romántica por doquier, con diálogos repletos de dobles sentidos, situaciones equívocas y miradas expresivas por parte de Alex O'Loughlin y Sophia Myles (afortunadas importaciones australiana y británica respectivamente). Que nuestra heroína sea periodista, esa profesión tan característica del género desde los tiempos de Luna nueva, es perfectamente apropiado. Y es que por no faltar, no faltan ni los comentarios ácidos del mejor amigo golfo del protagonista, un espléndido Jason Dohring recuperado por el productor Joel Silver tras la cancelación de Verónica Mars. Sólo que, como esto va de vampiros y por tanto de gente mayor, el personaje en realidad tiene 400 años y es el mentor de Mick St. John, una de esas ironías que abundan en una serie que, al menos de momento, no cae en el error de tomarse demasiado en serio a sí misma. Ni tampoco demasiado en broma, como fue común en Ángel. Sorprendente es que esta serie sea una especie de eco lejano de esa otra con la luz de la luna en el título, y más aún que una descreída como yo esté encantada de ello.
Comentario:
Pique, lo confieso. Llevándome por tu recomendación me la he visto. Dios, vaya horror de serie. No es tan mala como Héroes, pero vamos, aspira a hacerle la competencia.
Comentario:
Mmmhh... Por dios, Conchi, vaya recomendación que nos ha hecho ;) . Anoche me puse con el piloto y los primeros episodios del segundo: ¡uf! De todas formas queda usted disculpada por una cantidad ingente de estupendas recomendaciones (el descubrimiento de "The Wire" ha sido para mí capital) y porque entiendo a los que, como yo, nos conformamos con lo que hay en periodos de escasez con géneros casi proscritos.
Estoy de acuerdo con iocal en que al mito del vampirismo le han hecho mucho mal estas visiones posmodernas que subvierten su figura hasta convertirla en algo que no es -según los mitos, claro-. Todo empezó con el maldito Bram Stoker -aunque su novela sea excelente-... Pero vaya, que ya me cuesta aceptar esa visión romantico-gótica propia del s. XIX (bueno, no tanto gracias a extraordinarios relatos como "Camilla", "Berenice", "La horla" o "La familia del Vurdalak", entre otros) , para encima tener que lidiar con esos personajes que son precisamente a los que se refería James Woods como Jack Crow en "Vampiros", del fascinante John Carpenter. Sí, aquello de, ejem, más o menos, "los vampiros no son unos afeminados, esclavos de la moda que van seduciendo a todo el mundo con su acento europeo cutre...(...)". Bingo.
Pero más allá de toda esta mitología, lo de menos es que sea un vampiro (incluso metafóricamente, mal aprovechado), lo peor es lo rutinaria que parece. Ejemplos: desde esos planos aéreos de transición, ahora me acelero, ahora ralentizo, donde, por cierto, L.A. sale preciosa, con una luz fabulosa, hasta la presntación del villano del primer episodio: dios, blanco y en botella. ¿Sabéis cuándo aparece un personaje, aparentemente poco relevante, pero cuya presentación y frase no viene a cuento? Que pensáis: "Es tan obvio que ése no puede ser el mayordomo de turno". Pero lo es.
Las escenas de acción mejor no mentarlas...
En fin, sé que apenas he visto nada, pero me ha parecido tal despropósito que huiré de ella como... como de los crucifijos embadurnados en ajo :P
En su descargo he de admitir que soy de los que no puedo ocultar el asombro que me produjo el éxito de crítica de "Buffy..." y, en menor medida -el éxito, que no mi estupor-, de "Angel".
Dos apuntes: vaya por dios, que acabada está Shannyn Sossamon. Era mona y apuntaba ciertas maneras, pero me temo que su radicalismo hippie (Tiene un hijo llamado ¡Audio Sciencie!) la han llevado por tales derroteros y ahora no hay manera de resucitar. Por lo menos no con "Moonlight".
Dos: Sophia Myles es clavadita, clavadita, a Sara Wynter. Parecen gemelas.
Estoy de acuerdo con iocal en que al mito del vampirismo le han hecho mucho mal estas visiones posmodernas que subvierten su figura hasta convertirla en algo que no es -según los mitos, claro-. Todo empezó con el maldito Bram Stoker -aunque su novela sea excelente-... Pero vaya, que ya me cuesta aceptar esa visión romantico-gótica propia del s. XIX (bueno, no tanto gracias a extraordinarios relatos como "Camilla", "Berenice", "La horla" o "La familia del Vurdalak", entre otros) , para encima tener que lidiar con esos personajes que son precisamente a los que se refería James Woods como Jack Crow en "Vampiros", del fascinante John Carpenter. Sí, aquello de, ejem, más o menos, "los vampiros no son unos afeminados, esclavos de la moda que van seduciendo a todo el mundo con su acento europeo cutre...(...)". Bingo.
Pero más allá de toda esta mitología, lo de menos es que sea un vampiro (incluso metafóricamente, mal aprovechado), lo peor es lo rutinaria que parece. Ejemplos: desde esos planos aéreos de transición, ahora me acelero, ahora ralentizo, donde, por cierto, L.A. sale preciosa, con una luz fabulosa, hasta la presntación del villano del primer episodio: dios, blanco y en botella. ¿Sabéis cuándo aparece un personaje, aparentemente poco relevante, pero cuya presentación y frase no viene a cuento? Que pensáis: "Es tan obvio que ése no puede ser el mayordomo de turno". Pero lo es.
Las escenas de acción mejor no mentarlas...
En fin, sé que apenas he visto nada, pero me ha parecido tal despropósito que huiré de ella como... como de los crucifijos embadurnados en ajo :P
En su descargo he de admitir que soy de los que no puedo ocultar el asombro que me produjo el éxito de crítica de "Buffy..." y, en menor medida -el éxito, que no mi estupor-, de "Angel".
Dos apuntes: vaya por dios, que acabada está Shannyn Sossamon. Era mona y apuntaba ciertas maneras, pero me temo que su radicalismo hippie (Tiene un hijo llamado ¡Audio Sciencie!) la han llevado por tales derroteros y ahora no hay manera de resucitar. Por lo menos no con "Moonlight".
Dos: Sophia Myles es clavadita, clavadita, a Sara Wynter. Parecen gemelas.
Comentario:
Viktor, aquí se ha hablado mucho y bien de las dos series del Buffyverso, pero admirar las virtudes de algo no te puede llevar obviar que tanto "Buffy" como "Ángel" nunca llegaron a superar determinados tics de producción de serie B y que particularmente "Ángel" tuvo demasiados problemas con las excentricidades. Obviamente una serie que acaba de empezar y lleva 9 capítulos no se puede equiparar con algo tan trabajado y definido como el Buffyverso, lo que no quita que "Moonlight" (que en el primer capítulo le rinde un pequeño homenaje) apunte maneras y, debo agregar, además muy notables.
Comentario:
Decir a estas alturas lo que comentas de Angel, que si no se tomó en serio, peleas cutres, ¿prótesis? ¿en serio? ... no sé pero siempre he pensado que la gente que solo ve esos detalles tanto en Buffy como en Angel es que se queda en una parte muy superficial, con el universo tan rico lleno de metáforas, subtexto y una mitología propia tan bien construida.
Y que eso que comentas jugó seguramente en su contra?... ejem, para mi cinco temporadas no es ningún fiasco precisamente no?
Vamos que en conjunto el Buffyverse, es especial y diferente, por todo, no como esta Moonlight que comentas, que a mi, la mire por donde la mire me parece estar viendo una tvmovie de las que echan los domingos por la tarde.
Saludos!
Y que eso que comentas jugó seguramente en su contra?... ejem, para mi cinco temporadas no es ningún fiasco precisamente no?
Vamos que en conjunto el Buffyverse, es especial y diferente, por todo, no como esta Moonlight que comentas, que a mi, la mire por donde la mire me parece estar viendo una tvmovie de las que echan los domingos por la tarde.
Saludos!
Comentario:
Suscribo el primer párrafo hasta la última coma. Hasta que llegue "Perdidos", los 40 minutos de Sobrenatural son los más rápidos de la tele.
Sobre Moonlight, estoy un poco cansado de vampiros con buena conciencia que chupan sangre de vacuno o porcino para no matar seres humanos. Porque el chupasangres de Blood Ties tampoco mata. Vampiros, pero con buen royito.
P.d. Esta semana buscaré tu libro en Beta. Un saludo.
Sobre Moonlight, estoy un poco cansado de vampiros con buena conciencia que chupan sangre de vacuno o porcino para no matar seres humanos. Porque el chupasangres de Blood Ties tampoco mata. Vampiros, pero con buen royito.
P.d. Esta semana buscaré tu libro en Beta. Un saludo.