Confesiones de una investigadora a galope
Una de las cosas buenas que tiene el trabajo en la universidad es que de vez en cuando nos movemos por España en congresos, cursos y similares, en alguna ocasión invitados y con los gastos pagados. Estos bolos te permiten dar a conocer tu trabajo, hacer nuevas amistades y, particularmente, comer y beber generosamente a cuenta de la organización, para qué lo vamos a negar. Una este año ha tenido dos experiencias especialmente interesantes, en julio en un curso de verano celebrado en Santiago de Compostela y la semana pasada en Málaga, dos ciudades imprescindibles que no necesitan muchas excusas para merecer una visita. El curso de verano, titulado Televisión y Ficción y organizado por CEFILMUS, fue mi debut como invitada en este tipo de eventos. Aunque los investigadores que allí nos reuníamos éramos muy diversos, todos teníamos en común que la televisión suscitaba en el momento actual nuestro mayor interés. Las conversaciones giraban en torno a los primeros programas que habíamos visto o las cosas que seguíamos ahora con pasión, de los últimos fracasos o éxitos. Los profesionales ojeaban sus teléfonos móviles esperando el SMS que les dijera cómo había sido la audiencia de la noche anterior y cuando les llegó la hora de hablar en sus intervenciones, comentaban las presiones de una industria brutal y canibal. Dedicarme a trabajar en la tele yo (pensaba cada vez que alguien preguntaba por mi experiencia profesional) con lo tranquila que es mi vida en la academia. Bueno, tranquila habitualmente, porque cuando iba a comenzar mi intervención, el Power Point no se me abrió y tuve que empezar a pelo mientras un ángel salvador recuperó mi portatil. Maldito Bill Gates, los 1000 millones de dólares para África no compensan lo que me hace surfrir. Allí hablé sobre el concepto de edad dorada de televisión y de las implicaciones legitimadoras que tiene. Espero que pronto se pueda publicar un libro con las ponencias del curso en forma escrita. El día anterior ya había presentado el capítulo de Galáctica titulado Ocupación ante los alumnos del curso. La visita a Santiago de Compostela sirvió para conocer personalmente a una lectora habitual del blog, Anxélica, y propiciar un inolvidable encuentro con los blogueros PJorge, DavidGP y Carlos de Hegemonía. Una no tiene muy a menudo la oportunidad de hablar con gente que ha visto tantas series como yo, así que aquella cena-copichuela quedará como una experiencia memorable en la que nos enteramos qué música de series teníamos en el móvil, compartimos filias y fobias (ay, Héroes, qué mal nos has tratado) y descubrimos capítulos hilarantes de series impensables como One Tree Hill.
La semana pasada fui a Málaga a intervenir en una mesa redonda sobre televisión en las Jornadas Internacionales de la Asociación Internacional de Jóvenes Investigadores sobre Comunicación, organizada por los muy estupendos María Jesús Ruiz y Alejandro Barranquero. Básicamente hablé de por qué me gustaba investigar sobre televisión y mi libro, que por casualidades de la vida me había llegado esa mañana a la facultad. La televisión sigue siendo un tema difícil en la academia y por eso me animé y nos animé a abrir las miras a los alumnos en las aulas. Y es que una también tiene su punto reivindicativo o, como dicen por ahí, temerario. La visita a Málaga estuvo sazonada por la agradable lectura del libro Cómo crear una serie de televisión. Afortunadamente, cada vez son más habituales las publicaciones sobre televisión en España, lo que nos beneficia mucho a todos los que trabajamos en este tema desde la perspectiva de la investigación. En este caso, uno de los autores, Gonzalo Toledano (la otra autora es Nuria Verde) tuvo la amabilidad de enviarme un ejemplar hace unas semanas. Creo que el libro es un estupendo complemento de la otra publicación sobre series realizada desde el punto de vista de los creadores, De Los Serrano a Cuéntame: Cómo se crean las series de televisión en España. Pero en lugar de hablar de la experiencia particular en diferentes programas, aquí los autores proponen un manual para los escritores que se adentran en el mundo de la televisión, donde por cierto hay bastante más sustento que en el cine. Didáctico y muy bien organizado, creo que es un libro extraordinariamente útil para los que practican o enseñan guión. Pero para los investigadores, tiene la utilidad de servir de escaparate de la manera en la que los profesionales perciben las series de televisión de éxito, como los engranajes de un reloj un poco dislocado que aun así siempre da la hora correcta. Aunque obviamente no estoy de acuerdo con algunos análisis, otros me parecen muy perspicaces. Las partes que podíamos denominar de auto-ayuda (como la lista de motivos para no sentarse a escribir) son también francamente divertidas y hacen amena una lectura que con otro estilo podría haberse hecho pesada para los no iniciados. Con este libro y La caja lista, por fin, en la bolsa de mano, la investigadora regresó a los parajes madrileños y se preparó, como veremos la semana que viene, para nuevas aventuras.Comentario:
Lectora habitual que sigue pasándose por aquí a menudo. Felicidades por el nuevo libro y por la nueva imagen del blog!
Muchos besos desde Santiago!
Muchos besos desde Santiago!
Comentario:
Me alegro de que lo pasaras bien y aun lo recuerdes, la verdad es que fue una cena muy divertida. A ver cuando vuelves a visitarnos y comprobamos como ha cambiado la música de nuestro moviles.
Comentario:
No puede ser no puede ser que una chica como tú no se haya dado cuenta de que cuanto mejor es una serie más ordenadores Mac hay en ella. Pruébalos y no te arrepentirás. Olvida a Gates.