La lenta realización de una profunda decepción
(Aviso: En esta anotación se comentan spoilers mayores de la tanda final de capítulos de "Los Soprano". Si aún no has visto los últimos capítulos de "Los Soprano", deja inmediatamente de leer este blog y vete a hacerlo. Qué falta de código.)Alguna vez hemos comentado por aquí los problemáticos finales que suelen aquejar a los dramas televisivos, que casi nunca suelen acabar cuando les corresponde. O sus vidas son cortadas en seco por tempranas cancelaciones o su trayectoria se prolonga mucho más de lo debido y los capítulos de despedida se suelen enfrentar a una fría recepción. Nada de eso ha ocurrido con Los Soprano, que tras seis prósperas temporadas (en realidad siete si consideramos artificial el parón, como veremos a continuación) dijo adiós como un auténtico fenómeno cultural al que dedicaron rincones en sus portadas la mayor parte de los periódicos norteamericanos. Las expectativas eran tan estratosféricas que la decepción era inevitable. Probablemente David Chase fue el primer consciente de ello y decidió dedicar estos capítulos a realizar el retrato de la decepción vital de sus personajes. Chase nunca fue un creador televisivo convencional. Un oscuro guionista hasta bien entrada la mediana edad, Los Soprano supuso su salto a la fama y la oportunidad de oro de lanzar una diatriba contra el modo del vida norteamericano, el capitalismo, la Iglesia y cualquier otra institución que se cruzara en su camino, incluyendo la propia televisión. Tras un quinto año redondo, Chase ya no tenía nada que perder ni que ganar con la serie, por lo que sólo le quedaba aprovechar esos capítulos de despedida para realizar un insólito ajuste de cuentas con su propia creación. El primer capítulo de la temporada es en este sentido memorable: Tony es disparado por su propio tío Junior, ya senil, y un mafioso de segunda categoría, incapaz de asumir tantas presiones, se suicida en el sótano de su casa. Tony se recupera de sus heridas, pero no consigue encontrar apenas satisfacciones en su vida. Cada día es un regalo, afirma, pero por qué siempre tienen que ser calcetines. Así se enfrenta a un hijo que ha heredado lo peor de sí mismo y cuya incompetencia es tal que intenta quitarse la vida en la piscina de su casa con una cuerda más larga de la cuenta. Y la prometedora Meadow acaba como la esposa trofeo de un mafioso de nuevo cuño, que en lugar de un local de strip-tease utilizará un bufete de abogados como centro de operaciones. Y después está Christopher, cuyas adicciones sin fin son un constante dolor de cabeza, tanto que cuando Tony acaba con su vida tras un accidente de tráfico, el mayor problema con el que se encuentra es escenificar su dolor ante sus seres queridos. En realidad, como queda patente hasta el final de la serie, la desaparición de quien fue casi su hijo le provoca una mezcla de alivio y mera indiferencia. Tampoco se queda a la zaga la Dra. Melfi, que por fin se da cuenta de que la larga y poco frutífera terapia sólo ha servido para alimentar el ego criminal de Tony. Después de que éste afirme que no entiende por qué le pasan cosas malas (básicamente, es un buen hombre) hay muy poco espacio para avanzar. Sin dramatismo y artificios, un portazo pone fin a una de las relaciones más sugerentes de la historia de la televisión.
He leído en algún sitio que estos capítulos finales eran melancólicos, lentos, artificiales. En resumen, decepcionantes. Pero quizás esa opinión no tiene tanto que ver con la manera de contar una historia sino con la decepción con unos personajes que, a nuestro pesar, habíamos aprendido a amar. Cierto que la cuestión moral siempre fue un punto de debate respecto a la serie, pero en estos capítulos finales Chase se permitió revelar nuestra propia hipocresia. No importa lo buen hijo que fuera Paulie o las aspiraciones artísticas de Christopher, ambos no dejaban de ser unos sociópatas que nos pegarían un tiro en la nuca y después se irían a tomar una cerveza con toda tranquilidad. La salida del armario de Vito dio para una emocionante subtrama sobre la libertad personal que nos hizo olvidar el verdadero calado del personaje. Por eso la decepción que nos sacude cuando, de forma brutal e innecesaria, mata a un hombre tras un accidente de tráfico. Vito nunca dejó de ser un despojo humano, capaz de robar a Carmela mientras Tony estaba al borde la muerte, pero las convenciones del relato dramático nos creó la ilusión de otra cosa (y es que contar historias, cuando se hace bien, es inevitablemente una forma de vendernos la moto). La ironía en la serie estaba instalada en su origen, desde el momento en el que la historia se situó en el contexto de la Mafia: un mundo donde tu mejor amigo te puede pegar un tiro en la nuca ante la menor sospecha, en el que todo se basa en un código de honor que nadie tiene el menor interés en respetar si ello va contra los intereses económicos.
Y, para concluir está ese capítulo postrero, con su acción interrumpida seguida de unos interminables segundos en negro antes de que los títulos de crédito nos saquen de nuestra incredulidad para convencernos de que efectivamente es el fin de la serie. Creo que nunca en la historia de la televisión alguien ha tenido tanta libertad como para realizar una hora de ficción como David Chase, convertido así en el autor más total que ha conocido el medio. Y el resultado es que Chase decidió no primar el interés dramático del programa, ya que para entonces había hundido tanto la humanidad de sus personajes que le importaban un comino. Viva la interferencia de los ejecutivos que ponen a los artistas en su sitio, han clamado algunos, mientras Chase, desde su retiro francés, parecía reirse a carcajadas de los intelectualuchos que reivindicamos el medio con un "no queréis autoría televisiva, pues ahí la tenéis". Para el capítulo final, Chase montó un refrito de subtramas ya usadas en temporadas pasadas (Tony huyendo tras una amenaza mortal y disfrutando de un momento de armonía familiar después de que la crisis haya pasado) y las cubre una rica y muy variada lista de referencias intertextuales, algunas decididamente divertidas como el fragmento de La dimensión desconocida. A quién sorprenda el golpe de efecto final, recomiendo que revise la serie y acepte que Chase se ha negado a aceptar las normas del relato televisivo desde el principio con sus opacas metáforas y subtramas truncadas. También está el propio carácter de esta semi-temporada. A pesar de que esta segunda tanta de capítulos se presentaba como una continuación, lo cierto que a nivel narrativo es una temporada autónoma por propio derecho. Ha pasado un año, la vida de algunos personajes ha cambiado sustancialmente y no se ofrece al espectador ni un gramo de contexto. Ese plano truncando se puede entender como una tomadura de pelo para disfrute de los semióticos más irredentos, o como el reconocimiento de un fracaso propio, la imposibilidad de cerrar con satisfacción el relato. O quizás como la única manera que tuvo de expresar sus contradicciones un tipo que sólo quería hacer películas y que acabó demostrando con su trabajo para televisión lo prescindible que se había convertido el llamado Septimo Arte. Pero seamos francos y reconozcamos que Chase, coherente hasta el final, decidió primar el concepto temático de Los Soprano por encima de la eficacia dramática. Un final insatisfactorio para la crónica de una insatisfacción.
Comentario:
A mí esta última temporada es la q más me gustó desde la muerte de Livia, pasaron un montón de cosas y sin ninguna paja mental. Pero el final me pareció un poco churro, intentando darle la vuelta al happy end en el último instante para dejarte flipado, a lo Instinto Básico, pero después leí por ahí análisis de todas las pistas y símbolos de la escena del restaurante q ya no sé q pensar....lo dejaré para una futura revisión
Comentario:
Antes de ver el episodio final, lo tenía claro. Los Soprano pasaría a la historia como una de las mejores series de la TV tuviera el final que tuviera. Y Chase decidió ser valiente con ese final. A mi me pareció totalmente respetable su eleccion.
Comentario:
enhorabuena por la página. Es, y no nos equivocamos, lo mejor que se puede encontrar sobre series en la red. Por lo menos en castellano.
No sólo el final. La serie completa de Los Soprano, para nosotros la mejor serie de los últimos 10 años, es digna de un análisis en profundidad
No sólo el final. La serie completa de Los Soprano, para nosotros la mejor serie de los últimos 10 años, es digna de un análisis en profundidad
Comentario:
A mí me costó engancharme a Los Soprano. Era seguidor de otras muchas series de la HBO, como A dos metros bajo tierra, y las sutilezas de Los Soprano me costó entenderlas como media temporada. Luego me enganché irremediablemente y he vuelto a ver varias temporadas, y la considero otra de las grandes de la magnífica HBO.
La sexta empezé a verla justo tras leer comentarios de que el nivel había bajado mucho. Lo cierto es que tuvo tramos insustanciales, pero también algunos magistrales (el comienzo sobre todo). La segunda parte (también la considero séptima temporada aunque oficialmente no la llamen así) me gustó menos aún. Lo que no era insustancial era superficial, lo que no tratado con demasiada ligereza y olvidado rápidamente. Muertes y demás sin dramatismo: no me puedo creer que la muerte de personajes a los que tanto apreciaba me resultara completamente indiferente. El último episodio me dejó sin una sola sensación, fue un "aquí no ha pasado nada, todo sigue igual", algo así como un relleno, un no-fin. Tengo pendiente volver a ver esta temporada, pero el final no me ha satisfecho casi nada.
Por ahí citan el final de A dos metros bajo tierra. Da la casualidad de que lo vi hace unos días. Eso sí es un tramo final histórico. Y el último episodio me ha sumido en una ligera depresión durante un par de días, tanto que me niego a verlo otra vez.
Saludos.
La sexta empezé a verla justo tras leer comentarios de que el nivel había bajado mucho. Lo cierto es que tuvo tramos insustanciales, pero también algunos magistrales (el comienzo sobre todo). La segunda parte (también la considero séptima temporada aunque oficialmente no la llamen así) me gustó menos aún. Lo que no era insustancial era superficial, lo que no tratado con demasiada ligereza y olvidado rápidamente. Muertes y demás sin dramatismo: no me puedo creer que la muerte de personajes a los que tanto apreciaba me resultara completamente indiferente. El último episodio me dejó sin una sola sensación, fue un "aquí no ha pasado nada, todo sigue igual", algo así como un relleno, un no-fin. Tengo pendiente volver a ver esta temporada, pero el final no me ha satisfecho casi nada.
Por ahí citan el final de A dos metros bajo tierra. Da la casualidad de que lo vi hace unos días. Eso sí es un tramo final histórico. Y el último episodio me ha sumido en una ligera depresión durante un par de días, tanto que me niego a verlo otra vez.
Saludos.
Comentario:
Interesante artículo.
Siempre he defendido el final de la serie, Chase la hizo a contracorriente, y fue así hasta el último segundo de la serie. Me quedé helado cuando acabó, pero cuando lo asimilé, no pude evitar aplaudir. Genial.
Siempre he defendido el final de la serie, Chase la hizo a contracorriente, y fue así hasta el último segundo de la serie. Me quedé helado cuando acabó, pero cuando lo asimilé, no pude evitar aplaudir. Genial.
Comentario:
Siendo sincero Los Soprano es una serie que no he podido ver, pero que tengo en mi lista de cosas que hacer antes de morir, pero como no puedo evitar leer todo lo que escribes, y el final de esta serie ya me lo destriparon por todos los medios posibles (como el 7º harry potter) y tratas en este post sobre el final de esta serie, aprovecho para meter mi comentario sobre el final de A dos metros bajo tierra, que por fin los de La2 se dignaron a emitir, a las 2 de la mañana, pero por lo menos lo emitieron no como este verano que cortaron ene le penúltimo capitulo. En fin, que es un final M-A-R-A-V-I-L-L-O-S-O,del que no puedo evitar cada poco tiempo esos minutos finales videocliperos. No se si lo vistes, me figuro que si, y me gustaría saber tu opinión.
Muchos besos y feliz vuelta a la emisión sin parones de tu blog.
Muchos besos y feliz vuelta a la emisión sin parones de tu blog.
Comentario:
De los mejores, sino el mejor, comentario que he leido del final de Los soprano.
Por cierto, felicitarte por tu blog, hacia tiempo que no entraba y en estos dias he estado leyendome viejos comentarios, se nota que sabes, y te gusta, el medio televisivo.
De los mejores blogs en español sobre el tema, aunque, por desgracia, no parece tener tanta afluencia como el de otros argentinos egolatras :)
Por cierto, felicitarte por tu blog, hacia tiempo que no entraba y en estos dias he estado leyendome viejos comentarios, se nota que sabes, y te gusta, el medio televisivo.
De los mejores blogs en español sobre el tema, aunque, por desgracia, no parece tener tanta afluencia como el de otros argentinos egolatras :)