Grey, House y la nueva generación (finales parte 3)
Reconozco que este año ni House ni Anatomía de Grey han sido programas que he seguido con expectación y regularidad. Hace ya tiempo expuse las razones por las que las desventuras del excéntrico Gregory House dejaron ser una cita obligada, un sentimiento que una y otra me he ido encontrando en gente que al comienzo se sintió fascinanda por su ingenio. Pero la realidad es que House sigue siendo un fenómeno televisivo y es algo a lo que es imposible sustraerse. Así muchos martes decidí darle una oportunidad a la serie y acabé disfrutando de excelentes capítulos como el protagonizado por una fotografa que prefiere morir antes de abortar o el que muestra una crisis médica en el avión en el que viajan House y Cuddy. Mi problema con Anatomía de Grey probablemente tuvo que ver con un proceso muy distinto. Tan satisfecha estaba con sus dos primeras temporadas, que temía que las nuevas entregas no estuvieran a la altura de las expectativas. Tras los primeros y no demasiados estimulantes capítulos, fui sólo una espectadora esporádica en capítulos que por sus tramas me parecían más interesantes, siendo sólo fiel en la media docena de capítulos finales. Pero a pesar de las evidentes distancias que las separan, las respectivas terceras temporadas de House y Anatomía de Grey han tenido como elemento en común buscar refrescar sus planteamientos ante un cierto desgaste. Lo malo, es que lo han hecho a través de dos tramas que nunca deberían haber pasado del primer borrador. En House quisieron buscarle un antagonista a su personaje principal en forma del policia Tritter. Pero el resultado fue un timo narrativo de increíble proporciones por su nefasta resolución. Y aunque la presencia de David Morse parecía un guiño a sus tiempos de St. Elsewhere, ando ya un poco cansada de lo que parece haberse convertido en su registro único en los últimos tiempos. A pesar de todo, las desventuras de Tritter son fantásticas en comparación a la trama más inverosímil y suicidad de los tiempos televisivos, el romance de Izzie y George en Anatomía de Grey. George ha protagonizado grandes momentos esta temporada (como en el episodio en el que fallece su padre), pero convertirlo en vértice de un triángulos amoroso es una traición total a la esencia del personaje, hasta el punto de dar credibilidad a las afirmaciones recientes de un desquiciado Isaiah Washington sobre que tras el embrollo que ha sacudido la serie se encuentra en realidad la actividad depredadora de T.R. Knight. Lo cierto y verdad es que House ya no puede humillar, insultar y minusvalorar a sus ayudantes y en Anatomía de Grey todos los emparejamientos sexuales posibles se han agotado. Las dos series, en su estado inicial, no dan para más. Quizás por eso me parecen notables los dos capítulos finales de sus temporadas. En House el buen doctor se libra de sus ayudantes mientras una nueva generación de médicos pone el pie en sus dominios. En Anatomía de Grey, Burke renuncia a todo, Addison tiene pinta de marcharse a la soleada california y George se plantea su futuro tras suspender su examen, mientras llegan un puñado de nuevos internos. Creo que no soy la única en sospechar que la presencia entre ellos de una hermana de Meredith puede estar relacionada con que asegura que la serie no tenga que cambiar su nombre si hay algún conflicto con la actriz Ellen Pompeo (si hay un reparto problemático en televisión, es el de esta serie). Probablemente, con la nueva temporada comprobaremos que los cambios no han sido tan dramáticos. Chase, Cameron y Foreman seguirán de una manera u otra en contacto con House. En el Seattle Grace, con Burke fuera de escena definitivamente y Addison al menos de manera provisional (a la espera de ver si Private Practice remonta el vuelo), habrá más espacio para novedades. Hay espacio para al menos un senior, mientras que supongo que con los jovenzuelos todo estará en un proceso de prueba y error. Pero es interesante que las dos series culminen con una visión ambigua de sus respectivas figuras patriarcales que inciden en la dificultad para asumir los cambios y evolucionar cuando ya parece saberse todo: House compra una nueva guitarra igual que la anterior y Richard decide que nadie mejor que él puede ser el nuevo jefe. De alguna manera, se refleja la propia problemáticas de las series de televisión, conservadoras por naturaleza por exigencias del público y el amor que los creadores tienen por sus criaturas. Pero espero que, dejando atrás sus glorias pasadas, en los capítulos de final de temporada de House y Anatomía de Grey se encuentre la esperanza de que lo mejor está por llegar.
Comentario:
Mi relación con House es totalmente diferente. Me enganché a esta serie tras ver, por casualidad, algunos capítulos de la tercera temporada. Entonces comencé a verla desde el principio. Para mí siempre ha sido una fórmula repetitiva y, sin embargo, cada episodio me aporta algo diferente. Quizá deberían cambiar un poco la estructura, porque es tan esquemática que se sabe en qué minuto House va a dar con el diagnóstico definitivo. Y digo que deben cambiar sobre todo la estructura porque se ha visto que aquellos capítulos que tienen algo diferente son los que más éxito tienen. Veremos qué tal la cuarta temporada...
Comentario:
Antes de nada, decir que House no ha cambiado nada desde su primer capítulo, y si alguien se cansa de verlo, no es porque haya empeorado, sino porque sencillamente ha acabado saturado de una fórmula repetitiva. Yo he visto todo lo que ha emitido Cuatro, pero no creo que vea más. No aporta nada, no renueva nada, el nivel de sus capítulos rara vez supera el simple entretenimiento. Por ejemplo, CSI Las Vegas sigue también la fórmula de capítulos esquemáticos, pero los guionistas son más hábiles con las historias y los personajes dan más de sí. Eso es lo que le falta a House.
Y sobre la partida de los ayudantes... venga ya, a los cinco minutos del primer capítulo de la cuarta estarán otra vez ahí, seguro. Imposible que se alejen de la fórmula, dejaría de ser House.
Anatomía.... otra que dejo de ver ya, pues la tercera temporada ha sido flojísima. Aceptaba que los personajes dieran tumbos increíbles en sus relaciones porque es un culebrón, pero ahora mismo la serie no tiene ni personajes, están tan exprimidos que me aburren.
Yo cerraría ambas series antes de la cuarta temporada, y centraría a los guonistas de Anatomía en el spin-off, que el personaje tiene más posibilidades que la insula Meredith.
Saludetes.
Y sobre la partida de los ayudantes... venga ya, a los cinco minutos del primer capítulo de la cuarta estarán otra vez ahí, seguro. Imposible que se alejen de la fórmula, dejaría de ser House.
Anatomía.... otra que dejo de ver ya, pues la tercera temporada ha sido flojísima. Aceptaba que los personajes dieran tumbos increíbles en sus relaciones porque es un culebrón, pero ahora mismo la serie no tiene ni personajes, están tan exprimidos que me aburren.
Yo cerraría ambas series antes de la cuarta temporada, y centraría a los guonistas de Anatomía en el spin-off, que el personaje tiene más posibilidades que la insula Meredith.
Saludetes.
Comentario:
La verdad es que la doctora Grey anda un poco perdida, pero es normal, esta serie no deja de ser un culebrón ñoño y dulzón cual algodón de azúcar. Aunque no perdonaré que que Izzie se olvidara tan pronto de su novio difunto. Es curioso como tras un capítulo nuevo en el que Izzie se arrastra ante un George que no se lo puede creer, y tras él, un capítulo repetido en que Izzie corta claves que mantiene con vida a novios buenorros, no se si para que le dure menos y pueda seguir los pasos de Meredith en su caminar de calzarse a todo el reparto o porque en esta serie si no se te muere uno de tus padres o pierdes un hijo o una pareja no pintas nada. Esto me va recordando a Urgencias, podrías analizarlo un día, je, je, je.
Con mi amigo Greg estoy feliz. Aunque lamento que no los echara antes, o que se liaran con alguien del Seattle Grace y murieran trágicamente. Así que tengo esperanzas para que me enganche de nuevo como cuando no era un fenómeno de masas.
Feliz verano Conchi.
Con mi amigo Greg estoy feliz. Aunque lamento que no los echara antes, o que se liaran con alguien del Seattle Grace y murieran trágicamente. Así que tengo esperanzas para que me enganche de nuevo como cuando no era un fenómeno de masas.
Feliz verano Conchi.
Comentario:
Sí, sí, a ver si eligen mejores ayudantes pq Foreman y cia aportaban lo mismo que la pelota que usa House para pensar, como vimos en el episodio del avión.
Comentario:
Habrá que ver por donde se mueven las 4ª temporadas, pero es curioso que casi todas las series estrenadas en 2004 hayan optado por introducir cambios en sus 4ª temporadas. Ahí están también Perdidos y Galáctica, aunque como ésta está en su temporada final, es comprensible.
Comentario:
Estoy de acuerdo contigo. La primera vez que vi a House me enamoré de él y solo lo sigo viendo por este amor incondicional. Esta tercera temporada ha sido una decepción tras otra, más por falta de una trama serial de peso que por los capítulos en sí porque sí que hay alguno que se puede salvar. Es cierto que este final deja claro que habrá cambios y esperemos que sea para mejor. En "Anatomía de Grey" también hacía falta una renovación porque esta temporada ha sido más de lo mismo y ya cansa, sobre todo cuando empiezan con los disparates de algunos personajes. Hace poco me contaron que esos capítulos en los que Meredith se debate entre la vida y la muerte se hicieron precipitadamente y de manera forzada para salir del paso, porque atravesaban un muy mal momento por todos los problemas que había dentro del equipo a raiz de las disputas con el actor que interpreta a Burke. Los productores aseguraron además que el intento de suicidio de Meredith no venía a cuento y no correpondía al estado del personaje. Esta es otra puebra del desgaste de esta serie.