Todo sobre la tele
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Este es el blog de Concepción Cascajosa Virino, Profesora Ayudante Doctor en el Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos III de Madrid y autora de "Prime Time: Las mejores series americanas, de CSI a Los Soprano", "El espejo deformado: Versiones, secuelas y adaptaciones en Hollywood" y "De la TV a Hollywood: Un repaso a las películas basadas en series".
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Al final de la "Cuenta atrás"
Artículo de opinión publicado en FórmulaTV.com:
La verdad es que me gustaba Cuenta atrás desde mucho antes de su estreno en Cuatro, cuando hace un año tuve noticias de su existencia. Entonces era un proyecto en fase de desarrollo, sin cadena ni actor protagonista. No llego a recordar si ya tenía título o si era éste por el que finalmente ha sido conocido. Esperé el comienzo de su emisión con tanta anticipación como cierto temor a que el resultado no fuera el esperado. De hecho, resoplé con alivio cuando su segundo capítulo, desarrollado en un avión doblemente secuestrado, me dejó impresionada. El paso de las semanas ha afianzado esta idea y a día de hoy, cuando ha pasado por sus altos y sus bajos a nivel de audiencias, me resultaría sencillamente inexplicable que Cuatro no renovara la serie para una segunda temporada. Sería la asunción de un fracaso, sin duda, pero no el fracaso de Cuenta atrás, sino el de unos directivos que no estarían tardando demasiado en demostrar que sólo tienen que ofrecer al espectador más de lo mismo.

Desde el principio, se ha puesto de manifiesto que Dani Martín, cuya carrera musical me deja indiferente, era un recurso valioso para popularizar la serie con rapidez, pero también un blanco fácil para todo tipo de ataques. A pesar de momentos de debilidad, Martín ofrece en la mayor parte de las ocasiones lo que se le pide, una fotogenia impecable e innegable carisma. Los productores de Cuenta atrás lo hubieran tenido más fácil si hubieran optado por un protagonista maduro, pero lo cierto es que a Génesis tampoco le valió de mucho contar al frente de su reparto con un actor tan sólido como Pep Munné. Lo difícil, lo increíblemente difícil, era encontrar uno joven capaz de hacernos creer que es capaz de dirigir un equipo de élite con la arrogancia del que no tiene nada que perder. En una industria lastrada por actores con un único registro ya estén en una comedia o un drama, interpreten a un príncipe o un mendigo, ya era mucha heroicidad la cosa. Lo cierto es que me convence Corso, el infierno como novio y el paraíso como rollo de una noche, como bien sabe la expeditiva Leo. Será porque ando harta de esas figuras patriarcales (conservadoras y monótonas) que plagan las series de policías y me encanta ver a un chulo de discoteca al mando que hace chistes cuando llega a las escenas del crimen y no acepta ni consejos ni órdenes porque no le hace puñetera falta.

Y hasta me permito pensar que lo mejor que hace la serie no es escenificar escenas de acción, sino retratar a un puñado de jóvenes que saben hacer su trabajo pero mantienen un punto de vulnerabilidad. Es el caso de Rocío, el eslabón más débil del equipo, que en el episodio de la semana pasada agarra su arma y mata a un terrorista suicida cuando todos los demás, Corso incluido, estaban paralizados por el pánico. Era uno de los momentos álgidos de Bus Línea 629, 07:43h, que trataba con valentía el miedo al terrorismo islámico y lo engarzaba, en un original golpe de efecto, con la intolerancia sexual. La resonancia temática que a veces se echa en falta en nuestra ficción televisiva, estaba perfilada con un equilibrado juego con el espacio reducido de un autobús y el tiempo real.

La serie hace algo que quizás es sorprendente que deba ser destacado: cuenta cada semana una historia con solvencia. Si los profesionales del mundo del cine supieran hacer lo mismo al menos una vez al año (lo han olvidado o, peor, nunca lo aprendieron), quizás no deberían ir por las radios mendigando las subvenciones de las que carece la televisión, ni demonizando a la industria norteamericana de la que tanto y tan bien han aprendido los artífices de Cuenta atrás. La serie abre un abanico de posibilidades sobre lo que es capaz de lograr la ficción producida localmente y demuestra que, a la hora de la buena televisión, el movimiento se demuestra andando.
 
Comentario:
Umm, me temo que sé cómo funciona el negocio televisivo y en ningún caso he olvidado el factor dinero (de hecho por eso aquí se habla mucho de industria, como habrás podido comprobar). Pero también tengo claro que muchas veces hay que perder para ganar (y la historia de la televisión está llena de apuestas poco rentables económicamente que salen bien a la larga). Si Cuatro quiere ser un jugador en la ficción local y que el espectador pueda confiar en la cadena, tendrá que tener un poco de paciencia con sus productos, especialmente cuando tienen éxito moderado ("CA" sigue estando a nivel de la media de la cadena, décima arriba, décima abajo). El negocio de la televisión tiene sus peculiariedades y una de ellas es que no todo es sumar y restar números.
 
Comentario:
Concepción, cuando juzgas o valoras las decisiones de los directivos de televisión a la hora de renovar o no una serie, siempre olvidas un factor muy importante: el dinero. Y estoy seguro de que Cuenta Atrás no baja de los 500.000 euros por episodio, algo que marca un mínimo en la exigencia a la serie. Las decisiones de los directivos de tv están meditadas de forma más profunda y global de lo que culquiera ajeno a ello podría hacer.
 
Comentario:
Estando de acuerdo en que la dinámica de la serie, sus tramas, sus efectos de cámara y su calidad técnica son muy buenos, discrepo en la indiferencia de que Dani Martín sea su protagonista. Es un pésimo actor, pero sobre todo, es un pésimo vocalizador. No se le entiende la mitad de lo que dice porque se come als letras. Se puede ir de rollo duro pero eso no implica hablar de forma ininteligible. Como ejemplo, en lugar de futbolista el otro dia dijo, literalmente, juolista.
 
Comentario:
Para mi gusto Corso no es buen actor (creo que dejo claro para mi gusto), pero la verdad es que la calidad técnica de la serie me parece estupenda. El otro día ví un capítulo que comienza con un movimiento de cámara que yo personalmente nunca había visto en una serie española, , un efecto vértigo, que consiste en que la cámara va hacia atrás pero se hace zoom, lo que da una sensación de angustia (recodémoslo en Tiburón). Esos pequeños detalles son los que marcan la diferencia, por encima de si dani martin lo hace más o menos bien
No