Todo sobre la tele
Acerca de
Este es el blog de Concepción Cascajosa Virino, Profesora Ayudante Doctor en el Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos III de Madrid y autora de "Prime Time: Las mejores series americanas, de CSI a Los Soprano", "El espejo deformado: Versiones, secuelas y adaptaciones en Hollywood" y "De la TV a Hollywood: Un repaso a las películas basadas en series".
Sindicación
 
Salve, "Roma" (finales parte 1)
Una cosa divertida ocurrió de camino al Foro, pero no fue tan trascendente como para convencer a los ejecutivos de HBO para dar una tercera temporada a Roma (de la que ya hablamos aquí y aquí) . Tras ver la segunda tanda de capítulos (alerta de spoilers, el que avisa no es traidor), aún no tengo muy claro si ha sido un acierto o un error. Sé seguro que he disfrutado de cada capítulo, pero también que las limitaciones del formato se hacian a cada paso más y más evidentes. Lo que no le voy a negar a Roma es su carácter como la serie de televisión más cínica del momento. Su interpretación venal de la Historia se basaba en las pasiones de sus personajes, en las ironías del destino y en la casualidad como principio rector de la existencia. Los asesinatos, mutilaciones y violaciones se convirtieron este segundo año en el pan de cada día, sin que los personajes (excepto para el judio Timón, que abandona Nueva York, perdón Roma, para regresar a la Tierra Prometida) queden demasiado afectados por ello. Y si no, que se lo pregunten a Cicerón, que después de conspirar sin mesura, finalmente encuentra la muerte a cargo de Tito Pulo. Y resulta que ambos están encantados de ser sus respectivas víctima y verdugo. Los personajes buscan un óbito glorioso imaginando su lugar en unos libros de Historia que, hoy sabemos, tienden a idealizarlo todo, pero rara vez la encuentran. Bruto hace lo que puede ante una panda de soldados que sólo lo pasan por el cuchillo tras mucha provocación, y total para que un expoilador le robe su anillo paterno. Tampoco le va mucho mejor a Marco Antonio, que decide dejar este mundo con la ayuda de Lucio Voreno en medio de una monumental resaca y engañado por su amada Cleopatra. Octavio Augusto trajo la paz y la prosperidad a Roma, nos cuentan, matando la República en el proceso de su salvación. Pero también a cambio de quitar la diversión y sustituirla por una siniestra hipocresía. Mientras lanza un discurso sobre las virtudes de las mujeres romanas, su hermana y su madre retozan con sus respectivos amantes en un doble y cruzado adulterio. Después asegura a su futura esposa que de vez en cuando le pegará y que no debe pensar que ha hecho algo malo, sólo es que le da placer (no hay nada más perverso en la serie que su escena erótica, y eso en Roma es decir mucho). Y es que al final, los personajes más coherentes, fieles y honorables resultan ser los respectivos esclavos de los protagonistas, que les dan el amor incondicional que no pueden recibir de nadie más y que, como en el caso de Servilia, siguen su camino cuando llega la hora de los suicidios rituales.

Una de las mayores dificultades para los guionistas de Roma tenía que ser que buena parte de los spoilers llevan en los libros de historia desde hace casi dos mil años: Pompeyo pierde, César es asesinado, Marco Antonio se lía con Cleopatra y Octavio acaba como emperador. Oh, ¡sorpresa! Así que la belleza de la historia estaba en su ejecución, como en esos sucios navajazos que ponen fin a la vida de César mientras su fiel Lucio Voreno experimenta su propia tragedia familiar. Pero el problema, además, es que la propia construcción narrativa de la serie se basaba en la rápida obsolescencia, con los carismáticos Pompeyo, César y Cicerón dejando con celeridad un escenario que no iba a ser ocupado por nombres de parecida entidad. La nueva generación de los "Octavios" (el frustrado Agrippa y el decadente Maecenas) no están a la altura. La serie nos deja en el momento justo, con la cercana elevación de Octavio al poder absoluto que iba a ocupar durante décadas de la mano de su mujer Livia, el comienzo de la historia cuyo final se cuenta durante los primeros capítulos de la serie de la que Roma es tanto continuadora como "precuela", Yo, Claudio. Aquí Livia no es todavía el monstruo que nos muestra el clásico británico, pero, con sus propios mimbres, se encuentra camino de serlo gracias al ejemplo proporcionado por su esposo y su suegra Atia. Quizás por ello, prefiero olvidar esa secuencia final con Tito y su hijo perdido, sacada de un vodevil trasnochado, y prefiero imaginarme que todo concluye con la mirada de repulsión de Atia a su hijo en la celebración de su victoria. Cría cuervos, y te hundirán tu vida sexual.
 
Comentario:
Para mi fue un acierto cancelarla, todos los personajes que me molaban en la 1ª o bien la palmaron o degeneraron demasiado, sobre todo Octavio, q de niño prometía y de mayor parece un extraterrestre
 
Comentario:
Esta segunda temporada me supo a menos. La narración se torna más convencional, tanto en la realización como en el contenido, menos asombroso y trabajado. Buena serie, pero para mí, lejos de lo que suele da la HBO.

Y hablando de HBO, he acabado la tercera temporada de The Wire... Magistral, como es habitual.
 
Comentario:
Maravilloso. Sigue así por favor. No nos abandones. Yo la he disfrutado como un enano y puede ser que fuera el momento ideal para terminar, pero me da una pena no saber más de esta entrañable pandilla de bastardos. Afortunadamente eligieron la televisión para desarrollar esta historia, por que en cine con el sistema de calificación moral me temo que no hubieramos visto ni la mitad.
Gracias Cochi y gracias HBO.
No