Todo sobre la tele
Acerca de
Este es el blog de Concepción Cascajosa Virino, Profesora Ayudante Doctor en el Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos III de Madrid y autora de "Prime Time: Las mejores series americanas, de CSI a Los Soprano", "El espejo deformado: Versiones, secuelas y adaptaciones en Hollywood" y "De la TV a Hollywood: Un repaso a las películas basadas en series".
Sindicación
 
Cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia
Hace un par de años, una joven y desconocida actriz llamada Nicole DuFresne, que esperaba su salto a la fama trabajando como camarera, fue asesinada en una calle de Nueva York tras enfrentarse con el delincuente que estaba intentando atracarla. Era una historia triste de ésas que llaman la atención de los seguidores de las noticias de sucesos: un brillante futuro cercenado, los peligros de la gran ciudad, el precio de negarse a aceptar ser una víctima pasiva… Probablemente no hubiera vuelto a pensar en Nicole DuFresne si no hubiera sido por un capítulo de la cuarta temporada de Ley y orden: Acción criminal titulado The Unblinking Eye. En este episodio notable, una joven y prometedora actriz a punto de casarse con su novio, también actor, es asesinada en un atraco en las frías calles de Nueva York y todas las sospechas se centran en unos jóvenes delincuentes. Pero conforme van pasando los minutos, la historia se desplaza del hecho real para convertirse en una reflexión sobre la ansía casi demoníaca por lograr la fama y se revelaba que los responsables del crimen habían sido el propio novio de la fallecida y su mejor amigo, un actor que tiró por la borda su gran oportunidad para ayudar a su celoso compañero después de que éste fingiera una enfermedad.

Desde que hace unos meses tengo un paquete de la televisión de pago, me he reencontrado con este productor eficaz y singular como pocos que es la franquicia Ley y orden, que acumula gracias a sus cuatro series más de setecientos capítulos que trazan con mano segura y afán fiscalizador un fresco sobre la sórdida realidad urbana del mundo moderno, desde los bajos fondos hasta las altas esferas de poder. Cierto es que siguiendo las diferentes series se pueden apreciar sus diferencias y puntos fuertes: la original es la más sólida a nivel de tramas, Unidad de Víctimas Especiales es la más rica dramáticamente y Acción Criminal la más lograda a nivel de caracterización, especialmente gracias a su fascinante personaje central, el detective Goren (Vincent D'Onofrio). Sin embargo, más allá de estas singularidades, es el propósito común de tomar como base de sus argumentos la realidad, en su versión particular de lo publicado en los periódicos. Las noticias de sucesos son tomadas por los guionistas de Ley y orden como materia prima que a continuación es convenientemente manipulada y transformada para dar lugar a un pequeño cuento moral que en el universo de Dick Wolf siempre tiene un toque de ambigüedad. La genialidad de la serie original, además de su brillante estilización narrativa, fue ofrecer primero al espectador un drama policial para, tras el segundo acto, reconstruir su premisa central al pasar al género judicial. Si en los policiacos se busca la verdad, y como tal en veinte minutos se localiza a un culpable, en el judicial la verdad es un concepto relativizado. No se trata de quién cometió el crimen, sino lo que se puede probar. El delito en sí acaba en un segundo plano frente a las motivaciones. Aunque las dos series siguientes las tramas policiacas desplazaron en gran medida al género judicial, esta identidad de partida siempre ha estado presente. Hace unos días, un notorio cinéfilo e historiador fílmico (al que además no presuponía ningún aprecio por la televisión) me habló de su interés por la serie recordando un capítulo que finalizaba justo antes de que se revelara el veredicto de un juicio por violación.

Dentro de este concepto, los casos tomados de las secciones de sucesos de los periódicos se utilizan de dos maneras. En unas ocasiones, como con la desafortunada Nicole DuFresne, es el punto de partida del argumento del capítulo, el anzuelo para captar la atención del espectador. Pero tras la investigación previa se pone de manifiesto que los sospechosos iniciales (los reales) son inocentes y el curso de la historia se desvía del material de partida para contar algo que tiene muy poco que ver con lo que se anticipaba al comienzo. Pero en otras ocasiones el caso parece no tener nada que ver con un suceso real hasta después del primer acto o el segundo, donde se establece el vínculo. Tal fue el caso de Gov Love, donde la esposa de un gobernador es asesinada y hasta la parte media la homosexualidad de éste (eco del caso del Gobernador de Nueva Jersey) no se convierte en el elemento central. O Publish and Perish, en el que un doble asesinato se revela más tarde relacionado con un comisionado de policía elegido para un alto cargo gubernamental y con muchos secretos, muy similar al caso de Bernie Kerik. La clave de este doble proceso inverso de la transformación de la realidad en la ficción, y lo que eleva a la franquicia a su categoría de televisión de calidad, es que de esta manera se huye del tono de telefilme basado en un drama real, en el que el melodrama se pone por encima de cualquier reflexión crítica. De hecho, son muy pocos los capítulos de Ley y orden en su conjunto que se mantienen focalizados de principio a fin en un caso real, como Sects con Los Niños de Dios. En Ley y orden cada historia real no tiene valor en sí misma, es un mero artificio o excusa argumental que, dependiendo del talento contenido en el guión particular, trascenderá la anécdota y propiciará la reflexión.
 
Comentario:
Vea el capítulo 3x12 de House dirigido por Campanella y verá como ha de revisar aquello de sus limitaciones en los recursos dramáticos.

Un saludo
 
Comentario:
Yo me convertí en seguidor de la franquicia a raíz de su estreno en Calle 13. Y siempre me gustó mas L&O: Acción Criminal, sobre todo por el papel de Vincent D'Onofrio que durante las tres primeras temporadas y media a bordado el papel del detective Goren. A partir de ahí la intensidad del personaje ha bajado, supongo que provocado por sus problemas de salud que han llevado en la quinta a meter a otra pareja que protagonice la mitad de los episodios. L&O:UVE, al principio la seguí por inercia pero pasado un tiempo me ha terminado gustando y atrayendo mucho más y estoy deseando ver los nuevos episodios el proximo 23 de febrero en Calle13.
 
Comentario:
Es curisoso que aun estando de acuerdo en las bondades de la serie, de la que soy un seguidor desde que la descubri, precisamente las catalogo al reves, dejando Victimas especiales en el ultimo lugar. En VE para mi lo mejor son los secundarios de la policia, sobre todo el veterano de Baltimore.
No