Todo sobre la tele
Acerca de
Este es el blog de Concepción Cascajosa Virino, Profesora Ayudante Doctor en el Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos III de Madrid y autora de "Prime Time: Las mejores series americanas, de CSI a Los Soprano", "El espejo deformado: Versiones, secuelas y adaptaciones en Hollywood" y "De la TV a Hollywood: Un repaso a las películas basadas en series".
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Monica Rawling y el círculo vicioso
Me costó lo mío ver la segunda mitad de la quinta temporada de The shield, al margen de la ley, que los visitantes habituales del blog saben que es uno de mis programas predilectos. Un viaje, un apagón y los caprichos de programación de AXN conspiraron contra mí y finalmente tuve que esperar a una reposición. Sin embargo, esta interrupción hizo más emocionante disfrutar de un puñado de capítulos que afianzaron la impresión de que The shield es probablemente el drama más consistente de la actualidad. Además de por motivos presupuestarios, producir un número reducido de capítulos en el cable básico tenía como principal utilidad dramática depurar el relato de todo ese material de relleno que lastra a los programas de las cadenas generalistas. Pero ese propósito a menudo no se cumple (Los 4400, Nip/Tuck). The shield, que este año ha dado notables arcos dramáticos tanto a Vic Mackey y Aceveda como a la incorporación Monica Rawling, ha tenido una coherencia y un brío narrativo insólito.

El abandono de la actriz Glenn Close de la serie (amistoso y por motivos personales) fue lo suficientemente publicitado en su momento como para que el visionado de la serie estuviera marcado por ello. Pero ello hizo que la peripecia de Monica Rawling como capitana de la comisaría de Farmington contara con, si cabe, mayores dosis de desencanto. Y es Rawling estaba destinada a fallar debido a su compromiso y falta de habilidades políticas. En esta temporada Shawn Ryan ha sabido potenciar en la serie la poco complaciente incorrección política y demoledora crítica social que caracteriza a The wire, bajo escucha, esa suerte de medio hermana con la que ha protagonizado una peculiar revolución del género policiaco. De hecho, las tramas de la tercera temporada de The wire y de la quinta temporada de The shield giran sobre un planteamiento común: un imaginativo proyecto para combatir los males urbanos provocados por el tráfico de drogas es derrotado por la corrupción del sistema. Y es que este año no ha quedado títere con cabeza (políticos, los líderes vecinales de la victimista comunidad negra, asistentes sociales, autoridades federales) en un ácido retrato que ha representado el momento justo en el que la incompetencia burocrática se convierte en negligencia criminal. Por comparación, el Equipo de Asalto todavía ha sabido mantener un mínimo de decencia.

En una brillante secuencia final, la absoluta soledad de Monica Rawling se contraponía a la exhuberancia del triunfo del Equipo de Asalto, prólogo como vimos de su inminente caída. Como ocurre en los mejores relatos, todo estaba plagado de ironías dramáticas. Y es que tenía que ser el moral Lem, cuya úlcera sangrante evidenció la temporada pasada sus problemas de conciencia, el que cometiera el error (estúpido como pocos) que diera al traste con todos los propósitos de reforma de Vic Mackey. Pero los puntos álgidos del arco dramático del Equipo de Asalto fueron sendas escenas en las que Mackey, el policía corrompido y corruptor, acabó en una posición de superioridad moral sobre el fracasado Shane y el traumatizado Aceveda, cuya degradación moral me ha resultado tan dolorosa como verosímil. He disfrutado de la química entre Michael Chiklis y Glenn Close, fruto del talento pero también de su generosidad como intérpretes. Y aunque echaré de menos la presencia de Close en el programa, anticipo que la incorporación de Forest Whitaker en la sexta temporada será igualmente interesante. Héroe o villano, Vic Mackey siempre sorprende y nunca defrauda.
 
Comentario:
Completamente de acuerdo en todo ("The Wire" y "The Shield", junto a "Deadwood", dejan el pabellón de la Tv a un nivel altísimo... y casi inalcanzable para el cine de género actual, que no está pasando por su mejor momento precisamente).

Bueno, el caso es que en su momento temí por la incorporación de una actriz del calibre de Glenn Close, por lo que podría acaparar, más que aportar, y por lo perjudicados que podrían haber salido los personajes habituales... pero nada más lejos. Todo lo contrario. Se ha convertido en uno de mis personajes preferidos.

A ver que pasa con la quinta; si se confirma el final de la serie...

No