Sobre el triunfo de "24" en los Emmys
Ya está disponible en FórmulaTV mi artículo sobre la entrega de los premios Emmy. La victoria de 24 fue una relativa sorpresa porque Anatomía de Grey, protagonista de un sonoro batacazo, era la gran favorita. Sin embargo, los Emmys son los premios de la industria y ésta tenía una deuda con un programa cuya historia queda para los anales. Un concepto imposible que logró el apoyo de una cadena como Fox que fue capaz de mantenerlo intacto para su segunda temporada, tras muchas dudas, a pesar de que el público no respondió. A partir de ahí, un crecimiento de audiencia a la vez que creativo sustentando en algo que no debe pasar desapercibido. El núcleo creativo (Joel Surnow, Robert Cochran y Howard Gordon) ha permanecido inalterable desde el principio, lo que ha permitido pocos desvaríos y la capacidad para ir perfeccionando el engranaje. Cierto que hubo algún abandono (Stephen Hopkins) y un par de incorporaciones afortunadas (Manny Coto y David Fury, casi un talismán para el Emmy si sumamos la victoria el año pasado de Perdidos), pero la continuidad en este aspecto de 24 es más propia de una serie del cable que de una network, donde habitualmente hay un desgaste notorio tras cada año y los creadores en buena racha apuestan por mimar otros proyectos. 24 ha sido un éxito crítico y comercial, pero también es hoy por hoy el programa más influyente de la televisión norteamericana. Su arriesgado planteamiento visual, la apuesta por la serialidad y su lucha constante contra los convencionalismos del medio (desde contar con un héroe perverso como figura central hasta matar sin piedad a sus personajes) han hecho evolucionar el relato televisivo. Y con mucho 24 es la serie regular más siniestra jamás producida, combinando todas las ideologías posibles en el mismo paquete y ofreciendo matices hasta en las situaciones más hiperbólicas. Y por último, abrió el camino a la explosión del mercado del DVD siendo pionera en la comercialización inmediata tras la emisión de la temporada allá por 2002. Un programa caro y con escasas perspectivas de tener vida en sindicación, logró vender más de un millón y medio de copias de su primera temporada. Disfruto mucho de Anatomía de Grey, House, Los Soprano y El ala oeste de la Casa Blanca y me alegré enormemente de la victoria de Perdidos el año pasado tras una temporada memorable, pero anoche por fin la industria pagó su deuda.Tampoco me puedo olvidar de Jon Cassar y Kiefer Sutherland. La victoria de Cassar como mejor director por su trabajo en el capítulo de debut de la temporada fue el anticipo de lo que se avecinaba. Stephen Hopkins creó el estilo visual de 24 y, tras su marcha, Cassar tuvo el reto de mantenerse a la altura como director principal de la serie creando pequeñas películas de acción con un presupuesto muy alejado de los blockbusters. También así se salda una deuda histórica con el programa después de que Hopkins no recibiera la estatuilla en su momento. Que ese año 24 ganara al mejor guión y A dos metros bajo tierra por la dirección (ambos por sus pilotos) fue una extraña manera de repartir la compensación entre dos programas que se merecían ganar en ambas categorías.
Y por último, reseñar la victoria de Kiefer Sutherland, siempre ovacionado en sus nominaciones y hasta anoche siempre olvidado. Es un extraño caso de actor en un relato coral que es su centro de gravedad. Un lugar intermedio entre la coralidad real de Perdidos o El ala oeste de la Casa Blanca (por citar dos programas con repartos sensacionales) y House, donde la interpretación central hace palidecer todo lo demás. Siempre he pensado que su victoria debería haber llegado el primer año, pero Michael Chiklis le arrebató la estatuilla con su magistral trabajo en The shield, al margen de la ley. Desde entonces, Jack Bauer se ha ido haciendo más oscuro (en una entrevista reciente el actor hablaba de que echaba de menos la luminosidad del personaje en esa primera temporada) y las posibilidades de triunfar se estaban haciendo menores a pesar de las dos victorias en los premios del Gremio de Actores. La victoria se ha producido no por el trabajo en el episodio presentado (el debut de la temporada), sino por el conjunto de su trabajo en la serie. Es irónico que este año Sutherland haya tenido menos ocasiones de lucimiento y fuera hasta ciertamente eclipsado por Gregory Itzin como figura central de la temporada. Y es que lo propio era que su victoria llegara en presencia de su padre y que recibiera el premio de manos de Ray Liotta, otro actor de cine pasado a la televisión en busca de mejores pastos con el que protagonizó hace 14 años un estimable drama médico titulado Paro clínico. Con Hugh Laurie ignorado (espero que el año que viene sea su momento) y el fracaso de Anatomía de Grey a pocos minutos de distancia, fue ya la ironía al cubo.
Comentario:
Como decían en Telecinco con "Nikita"... "Ella, ella es demoledora" :-). La verdad es que, para mí, las únicas alegrías de los Emmy han sido el premio a Julia Louis-Dreyfuss (sobre todo porque así no ganaba Debra Messing) y el de Kiefer Sutherland, porque es cierto que Jack Bauer es "24". Totalmente.
Comentario:
Me encantó que Dennis Haysbert subiera al escenario con el resto del equipo. Aunque en la nueva temporada sólo sale unos segundos, merece estar ahí. El discurso de Kiefer Sutherland muy en su línea. Me gustó que empezara hablando de su padre (e hiciera un chiste sobre su relación) y acabara con su hija. Por cierto, genial la frase de Jon Cassar: "Estamos trabajando en la nueva edad dorada de la televisión. Vamos a disfrutarlo". Mucho antes de "24", me enamoré de una pequeña serie llamada "Nikita" y creo que esto es una compensación a un trayectoria muy notable.
Comentario:
Ya era hora de que 24 se llevara lo que lleva mereciendo desde el principio. Por cierto, un poco sequito el discurso de Sutherland. Que salga mucho o poco, qué mas da: su presencia es impresionante en la pantalla. 24 es Jack Bauer, y ambos son los ganadores de la noche.