Flashback: "Corrupción en Miami"
Recuperar en DVD Corrupción en Miami era algo que tenía pendiente desde hace tiempo. Me enfrentaba a volver a ver la serie pensando en lo peor. Corrupción en Miami es un icono de los años ochenta y como tal me imaginaba que el tiempo no le habría hecho ningún favor. Detrás de las cámaras a simple vista quizás lo más llamativo era la presencia de Joel Surnow, uno de los creadores de 24, como editor de historias, que es un escalafón superior al mero guionista pero no llega todavía a la categoría de productor. Y delante de ellas, la participación de actores hoy famosos en papeles anecdóticos como Jimmy Smits, Ving Rhames, Bruce Willis, John Turturro, Ed O'Neill, Terry O'Quinn, Michael Madsen o Dennis Farina. Revisando el piloto eché de menos a Edward James Olmos como el Teniente Castillo y en su lugar me encontré con otro actor interpretando al superior de Sonny Crockett. En este punto, los primeros capítulos, la serie era casi todo estilo y para nada sustancia, empezando por las dos policías florero (que le vamos a hacer, pero la serie es insufriblemente misógina) y la pareja cómica formada por Sito y Switek. Está claro que Michael Mann quería contruir algo sobre el modelo de Starsky y Hutch utilizando el concepto inicial de Policías MTV, pero el resultado era mediocre en extremo más allá de que la puesta en escena fuera espléndida. No sólo el Teniente Sierra era el jefe gritón e ineficaz tópico del género, sino que también teníamos a un chivato ridículo llamado Noogie. A ratos era imposible tomarse en serio esta serie. Afortunadamente, en el capítulo cuarto se da un cambio notable con la muerte de Sierra. En el sexto Anthony Yerkovich, el creador de la serie, dejó su labor como productor ejecutivo, se incluyeron unos nuevos títulos de crédito y apareció Castillo, un jefe taciturno con un notable carisma. A partir de entonces, mientras la serie más se acercaba al tono impuesto por Castillo mejor era, de igual forma que había ocasionales caídas en la comedia de medio pelo. Y es que si algo aportó Corrupción en Miami al género fue en ofrecer una visión ambigua del trabajo policial. Fingiendo ser criminales, los protagonistas estaban siempre al borde de serlo de verdad, recordando eso de que cuando uno mira al abismo, el abismo devuelve la mirada. Eso es lo que le ocurría en un excelente temprano capítulo al agente encubierto interpretado por Ed O'Neill, que optaba al final por el suicidio. Y en un episodio que me pareció un soberbio antecedente a The shield, Crockett y Tubbs deben hacerse pasar por narcotraficantes y trasladarse a Cartagena para completar una operación repleta de pasos en falso y peligros. Con tres actos dedicados a esta operación, el tema del capítulo (el asesinato de las familias de varios narcotraficantes) es un hábil McGuffin. Y es que Corrupción en Miami también propone un universo desencantado. En al menos tres ocasiones las víctimas de crímenes se toman la justicia por su mano al ser estafadas por el sistema. Y la opulencia es equivalente a la corrupción. No sólo hay criminales que viven como millonarios, sino también millonarios que tras su respetable fachada son también criminales. El colofón a esta temporada irregular pero a ratos brillante es un capítulo titulado Lombard en el que los protagonistas se enfrentan de nuevo a un antagonista pasado, un capo criminal al que interpreta Dennis Farina. Pero el resultado es inexperado. Lombard es traicionado y decide testificar contra su jefe, así que Crockett y Tubbs se ven obligados a protegerlo en una convivencia tensa pero finalmente llena de sinceridad. Lombard no lamenta su vida criminal pero es consciente del precio que ha supuesto para los que quiere, especialmente su hijo. Finalmente, habiendo logrado el respeto de sus guardianes policías, Lombard decide enfrentarse a una muerte cierta para liberar a su hijo del peso de sus pecados. Y anticipando el rumbo cada vez más oscuro que tomaría la serie, Michael Mann opta por dedicar los últimos segundos de la primera temporada de una serie de policías a un delincuente. Veremos si la adaptación cinematográfica que se va a estrenar este verano sabe retomar la mejor esencia de la serie.Comentario:
Yo tengo mucho cuidado con recuperar series antiguas. Por muy emblemáticas que sean, si son de los ochenta o antes casi seguro que están obsoletas, como McGyver o el Equipo A, que ahora me resultan insoportables. Salvo casos puntuales (generalmente CF), como Star Trek o V (otras como Galáctica no, esta se quedó viejísima).
Saludetes.
Saludetes.
Comentario:
Lo cierto es que a mi también me gustaría volver a verla porque, de hecho, es una de esas series con las que crecí (y la asocio, no recuerdo si las emitían a la vez, con, sí chicas, "Norte y sur").
Recuerdo que en aquella época me fascinaba... los mocasines de Sonny, sus chaquetas y pantalones blancos a juego, sus camisetas apretadicas en tonos pastel, su barco, su Testarossa o su Bren-Ten. ¿Será hoy tan hortera como lo recuerdo?.
Me caía más simpático Ricardo... y, por supuesto, el teniente Castillo.
No sé, de niño me parecía hasta sórdida, o sea que...
Recuerdo que en aquella época me fascinaba... los mocasines de Sonny, sus chaquetas y pantalones blancos a juego, sus camisetas apretadicas en tonos pastel, su barco, su Testarossa o su Bren-Ten. ¿Será hoy tan hortera como lo recuerdo?.
Me caía más simpático Ricardo... y, por supuesto, el teniente Castillo.
No sé, de niño me parecía hasta sórdida, o sea que...