Todo sobre la tele
Acerca de
Este es el blog de Concepción Cascajosa Virino, Profesora Ayudante Doctor en el Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos III de Madrid y autora de "Prime Time: Las mejores series americanas, de CSI a Los Soprano", "El espejo deformado: Versiones, secuelas y adaptaciones en Hollywood" y "De la TV a Hollywood: Un repaso a las películas basadas en series".
Sindicación
 
"Héroes" y las patatas bravas
Desde hace más o menos un año, me llevo la comida al trabajo los días en los que me voy a quedar hasta la tarde. Se trata de ahorrar algo de dinero en mi situación de euribada, pero sobre todo de comer más sano (comentar la baja calidad de la comida que nos ofrece la Charlie es una especie de deporte para los profesores). Sin embargo, una vez a la semana me doy un capricho y me pido unas patatas bravas mixtas, todas ellas exultantes de grasas que prometer dejar mi sistema circulatorio más atascado que el impulso creativo de Chris Carter. Y me encanta, después no hay ni un ápice culpabilidad. Héroes ha sido en estos últimos dos años, mi equivalente televisivo a las patatas bravas. Sé que no es una gran serie y que con toda seguridad no es sana para mi dieta estética cuando todavía tengo sin ver las segundas temporadas de Mad Men y Damages. Pero cuando llega la hora de sentarme delante de la televisión, soy incapaz de resistirme a un programa en el que los personajes pueden congelar el tiempo, volar o convertir el agua de los aspersores en una bonita nevada. La probada incapacidad de los guionistas para desarrollar arcos argumentales con sentido o dar a sus personajes un mínimo de consistencia psicológica la puedo perdonar bajo la premisa de que son del todo imposibles de completar las grandilocuentes promesas de una serie que coloca un “¿Por qué estamos aquí? ¿Qué es el alma? ¿Por qué soñamos?” en la narración de su primer capítulo. Héroes era mercancía tarada desde el comienzo y parte de su atractivo era verla como un accidente de tren en progreso.

Sin embargo, ahora que los índices de audiencia de la serie en Estados Unidos han bajado de manera vertiginosa y se pone en duda su viabilidad, Héroes empieza a ser de verdad interesante. Su continuidad para al menos una nueva temporada está garantizada en la actual situación de la NBC, por lo que la esperanza de que antes de su fin alcance un determinado grado de excelencia es perfectamente posible, y no tanto por el publicitado regreso de Bryan Fuller, que aún debe demostrar que sabe llevar las riendas de un programa de éxito, sino por la conveniencia de que la Presidencia Obama ha llegado a lomos del descrédito de la lucha anti-terrorista. Así que mientras 24 pierde su relevancia, se planta Héroes convirtiendo a sus protagonistas en terroristas que deben huir de una persecución sin cuartel que desemboca en sesiones de torturas y campos de detención. No por ser tan obvia, deja de ser efectiva la imagen de los héroes drogados, esposados y encapuchados, como presos de Guantánamo que se dirigen en un avión al olvido. Y es divertido imaginarse que el excelente Zeljko Ivanek, uno de los villanos de la primera temporada de 24, no deja de ser un Jack Bauer envejecido: amargado, con el pelo canoso y sin nadie que le espere en casa cuando llega, de noche, con la bolsa de la compra. Ya no se trata de sublimar los temores tras el 11 de septiembre (como hizo la propia Héroes durante sus primeras temporadas), sino de purgar con total descaro los excesos cometido al amparo de la paranoia que desató. Nuestros héroes no dudan también a recurrir a la tortura, pero el resultado, dejo de serles útil, sólo los aliena los unos de los otros. Todo el mundo tiene cosas de las que arrepentirse y hasta Mamá Petrelli se cuestiona a sí misma en su táctica de que el fin justifica los medios. Los últimos capítulos de Héroes me parecen tan sugerentes que les puedo perdonar el lastre que suponen la impertinente animadora o esa preocupante manía de que todos los personajes, en un desvarío freudiano, tengan que matar al padre. Al menos, de Watchmen a Dexter, los guionistas de la serie y yo seguimos teniendo aficiones comunes.
 
Vuelve el blog
Después de un largo periodo de letargo, en el que he estado volcada en otras cuestiones de mi vida, he decidido reactivar el blog. De nuevo, se tratará de pensamientos a propósito de las series y programas que me vayan interesando. Los textos serán muchas veces más breves que en otras ocasiones, pero a cambio me planteo darles un propósito de continuidad. Bueno, pues allá vamos.